Adrián dejó los papeles a un lado, no sabía dónde buscar un sitio para montar la academia, además tenía que buscar maestros para que impartieran clases y empezar a promocionar la para que se inscribieran alumnos. No era tan fácil como pensaba, y sumado a eso las ansias de que llegara su primer día lo consumían, quería ver su sueño hecho realidad y solo contaba los minutos para lograrlo. Soltó un suspiró dejando que su cuerpo reposara por completo en la silla, quería hablar con David, quería verlo una vez más. No iba a negar que se sentía preocupado por la salud del pequeño, el día anterior lo había visto demasiado débil y no quería que enfermera. Tal vez debía preguntarle a Julián por su alimentación e ir a visitarlos más seguido para asegurarse de que David comiera como era debido. Su

