Julián miraba por la ventana ensimismado, ya habían pasado unas semanas desde su visita al apartamento del señor Velasco. Su mamá últimamente se estaba mostrando evasivo con él, procuraba estar lejos y cuando se acercaba le decía que estaba ocupado, es cierto que le tenía afecto -podía reconocerlo- pero no sabía porque actuaba con de ese modo. —Yo le haré a mi padre una carta— Gritó uno de los niños que estaba rodeado de sus amigos. — ¡Qué poco original!— Gritó una niña con dos coletas al otro lado— Yo le compondré una canción. — ¿Puedes hacer eso?— Alegó otra vocecita. — ¡Por supuesto!— Sentenció la niña segura— Por papá yo haría lo que fuera. Miró los rayones sobre su escritorio negándose a alzar la mirada. Estaba seguro de que si lo rompería en un llanto quebrantador. Apretó lig

