David despertó confundido y con un ligero dolor en su vientre, con cuidado se removió entre las cobijas evitando hacer algún movimiento brusco tal como le había indicado el doctor. Sonrió dulcemente al ver al pelinegro profundamente dormido, la noche anterior se habían llevado un susto de muerte que, para su fortuna, no pasó de un desmayo, aunque debía tener cuidado con el estrés. Apartó las sábanas con cuidado, quería ir al baño antes de que su vejiga explotara pero un brazo rodeando su cintura se lo impidió. — ¿A dónde vas?—Aquella voz adormilada hizo que su corazón se saliera de control Se giró a ver al pelinegro que lo miraba detenidamente, como si fuera a huir. — Voy al baño—Acarició el brazo de Adrián logrando que lo soltara. Se puso en pie y se precipitó a encerrarse en el bañ

