Con el pie izquierdo

2065 Palabras
Abro los ojos con la luz del sol golpeándome en los ojos, no recuerdo demasiado lo que paso anoche, pero definitivamente esta no es mi cama. Miro alrededor y estoy sola, la habitación es grande, las paredes son grises y todo esta en ese tono, me miro a mi y llevo puesta una playera que no es mía y estoy en bragas. Joder.  Comienzo a recordar, el sexy guapetón  me salvó de aquellos tipos que intentaban pasarse conmigo, pero no recuerdo como terminé aquí. Me siento en la cama para ponerme mi ropa que esta en una silla y la puerta se abre, Manuel entra con una sonrisa en la cara, está con el torso desnudo y lleva unos jeans apretados que le quedan demasiado sexy. No puedo evitar escanearlo con la mirada y el se acerca hasta mi. — ¿Cómo has dormido guapa? — dice parándose frente a mi y yo cojo las sabanas para cubrirme las piernas. — Me duele un mogollón la cabeza, pero ¿Cómo es que estoy semi desnuda y con una ropa que no es mía? Acaso ¿nosotros tuvimos sexo? — suelta una carcajada que a mi no me hace ni media gracia, espero que la respuesta sea no, por que definitivamente no quiero haberme perdido de disfrutar de aquel cuerpo de gladiador que aparenta ser un toro en el sexo. — No has tenido ese placer, has llegado dormida y tu ropa estaba mojada, así que te cambie y te acosté y ni te has enterado. Menuda borrachera te has cogido. — se sienta a mi lado y me da la ropa para que me cambie. Me muero de vergüenza, no por que me vea en ropa interior, si no por que me haya tenido que traer casi inconsciente. — Gracias por lo de anoche, si tu no hubieras estado no se que hubiera pasado — me quito la playera y quedo solo en sostén y bragas, me mira sin disimulo y no puedo evitar sonreír. Que básicos son los tíos. — No hay por que, pero tienes que comenzar a medirte con la bebida. — frunzo el ceño y lo miro. — ¿Crees que el que haya estado ebria les dio el derecho de pasarse conmigo?  — Claro que no guapa, no estoy diciendo eso, pero mira has amanecido en mi cama y ni lo recordabas. Tienes que agradecer que he sido yo y no otro, quien sabe lo que te podrían haber hecho — suspire, tiene razón, creo que últimamente me estoy pasando demasiado, pero es que me gusta tanto salir de fiesta y beber.  — ¿Cómo se que no has abusado de mi? Después de todo me has desnudado. — suelta una risa escandalosa,  y yo blanqueo los ojos, no le veo nada de gracioso a lo que digo, y ahora lo que pienso bien ni siquiera lo conozco, y no se si puedo fiarme de el.  — Por que cuando te haga el amor quiero que estes bien despierta, jamás me aprovecharía de alguien que no esta consciente — dijo parándose y sacándose el pantalón para quedar solo en bóxer. Sexy. Terriblemente sexy y guapo.  Se metió en una puerta, que supongo que es el baño por que oí que prendió la ducha. Estoy aun sentada en la cama, en ropa interior debatiendo si seguirlo o cambiarme e irme de aquí cuando escucho que mi móvil suena. Miro para todos lados intentando ver de donde viene el sonido y lo localizo en una mesilla al lado de la puerta por la que entró el moreno al baño. Lo tomo y veo que es un mensaje de Maca que ha enviado al grupo: "Nena da señales de vida, anoche te vimos irte en los brazos de un galanazo, pero por favor di si estas bien o todavía estas saltando sobre el" No puedo evitar reír con las ocurrencias de las guarras de mis amigas, le respondo con una sonrisa en el rostro "Estoy viva, luego les doy detalles. Cambio y fuera" Dejo el móvil en la mesita y me paro en la viga de la puerta mientras observo al moreno bajo la ducha, las gotas resbalan sobre su cuerpo y no puedo evitar pasar la lengua por mis labios.  « Al carajo Amelia, este bombón no se te escapa »  Me paro detrás de el y lo envuelvo con los brazos, gira la cabeza con una sonrisa torcida. Estoy pasada de excitación con este tío. Se gira y queda de frente a mi, siento su erección crecer en mi vientre, me lleva una cabeza y eso hace que me sienta una hormiga a su lado. — Te has despertado juguetona guapa — estamos tan pegados que no podría pasar un alfiler por entre medio de nosotros. Sus manos acarician mis mejillas y yo cierro los ojos esperando que me bese... Pero no lo hace  «¿Qué?» Se aparta de mi y lo veo salir y envolverse con la toalla, segunda vez que me rechaza, pero la última. ¿Quién se ha creído este muñequito? Que le den. Salgo furiosa y chorreando agua, me sigue con la mirada pero yo ni siquiera volteo a verlo, me puse — Am... Amelia — grita mientras me pongo la ropa sobre mi cuerpo aunque este mojada y salgo. Espero no volver a verlo. / / / Llego a casa a bañarme como Dios manda, las tripas me gruñen ¡Que hambre que tengo! Pero como era de esperar no hay nada. Si no había nada ayer no se que me hizo pensar que hoy si habría. Gracias a Dios existe el delivery, me pido una pizza y me tiro en la cama a mirar Netflix. Mi peque se queda todo el finde con su tío y mi madre no llega hasta mañana, asi que aprovecho de mi dia, para relajarme. Doy vueltas en la cama, quiero dormir pero la imagen de Manuel desnudo aparece en mi mente una y otra vez, no comprendo por que me ha rechazado así, juraría que podía ver el deseo en sus ojos cuando me miraba. Tomo mi móvil y comienzo una charla con mis amigas. Maca: Cuenta todo perraca, ¿Cómo ha sido tu noche? Ana: Eso, habla, queremos detalles Amelia: Pues nada, hemos empezado con el pie izquierdo. No ha pasado nada, es un imbécil. Prefiero olvidarlo. Ana: Esta noche hay otra fiesta, pero es en el club de Ines. ¿Qué dicen? Maca: Me apunto. Donde hay party ahí estoy. Amelia: No lo sé, estoy un poco cansada y prefiero quedarme en casa. Ana: a las 10 pasamos por ti. Besos. Estas tías no aceptan un no por respuesta, y aunque ahora que lo pienso quizás debería ir y sacarme el sabor amargo que me ha dejado el moreno de cuerpo perfecto. No se en que momento me quede dormida, pero desperté a las 9 de la noche, he dormido todo el día. En una hora las chicas vendrán por mi y yo parezco una indigente. Me doy una ducha rápida y seco mi largo cabello castaño, lo dejare con algunas ondas. Me puse un vestido rojo ajustado y unos tacones del mismo color, definitivamente necesito despejarme y olvidar lo que ha ocurrido ayer.  Mis amigas llegan por mi y en menos de media hora llegamos al club. La música ya esta sonando a full y las caderas se me mueven solas, las tres nos metemos en la pista y bailamos por un buen rato. He nacido definitivamente para esto, a veces pienso que si no hubiera tenido tan joven a mi niño me habría dedicado a estar de fiesta cada día de mi vida.  —  Mira quien esta ahí — Ana se acerca a mi y me señala en la barra a nada mas y nada menos que el guapo que me ha dejado prendida fuego. — no te ha sacado la mirada de encima Am, ¿estas segura que no ha pasado nada? — ruedo los ojos, no me creo que este aquí, y encima tenga el descaro de mirarme con esos ojos tan penetrantes y esa sonrisa torcida como si me tuviera a sus pies. Menudo imbécil. — Pues que le den, el sitio esta lleno de chicos mucho mas guapos que el. — digo al tiempo que me acerco a un grupo de muchachos que están bebiendo a  nuestro lado, y enseguida se abren paso hacia nosotras y comenzamos a hablar. Miro de reojo al moreno y noto que no deja de mirarme, pero esta vez no tiene esa sonrisa típica de ganador, mas bien esta serio, pues para que aprenda que aun no ha nacido el hombre que me deje con las ganas.  Comienzo a bailar con uno de los chicos, me tiene agarrada de la cintura y apoya una de sus manos en el comienzo de mis nalgas, el otro sigue mirando y yo lo disfruto. No quiero detenerme a pensar en por que me esta importando su presencia, así que sacudo la cabeza y vuelvo mi atención a mi compañero de baile, quien se acerca a mi boca y cuando esta a punto de darme un beso, siento que me jala del brazo y me arrastra hasta la barra. — ¿Otra vez lo mismo? — intento soltarme de su agarre, pero su fuerza supera la mía y me pega a su cuerpo. — ¿No has aprendido ayer que no debes acercarte a extraños? — definitivamente a este tío le falta una tuerca. — Tu eres un extraño y he dormido en tu cama, mejor suéltame y vete con tu rollito de psicópata a otro lado — me gire para irme, pero me volvió a pegar a él, acercó su rostro al mío y me besó. Por fin. ¡Oh por Dios! Me perdí por unos instantes en el sabor de su boca, dulce, exquisito, su lengua se abrió paso entre mis labios y comenzó una danza con la mi. He besado a muchos chicos pero  sin duda ninguno me hizo sentir lo que el me estaba provocando en un beso. Lo envolví con mis manos por la nuca y el me pegó aun mas a el tomándome por la espalda, aquel morreo estaba subiendo de intensidad, sentía mi entrepierna latir con desespero.  — Moría por probas tus labios guapa, eres mas de lo que imaginaba. — el verde de sus ojos penetrados en los míos y el tacto de sus manos acariciando mis brazos desnudos me generó una electricidad que me recorrió la médula espinal.  — Pues tu solito lo has retrasado guapo. — sonrió y volvimos a besarnos. De repente vuelve a separarse de mi. — ¿Qué dices si mañana paso por ti y vamos a desayunar? — « Uo uo uo... tranquilo campeón » pienso para mi, mientras lo miro con el ceño fruncido. — Mira Manu, eres todo un s*x symbol pero lamento informarte que no soy de flores y citas, si quieres podemos ir a mi casa y luego ya puedes seguir con tu vida. — una sonrisa torcida se forma en su rostro al tiempo que niega con la cabeza, me suelta y lo pierdo de vista.  Si este no es el tipo mas raro que he conocido, entonces pues pega en el palo.  Vuelvo a la ronda con mis amigas que están entretenidas bailando y bebiendo con un grupo de chicos, la noche continúa y no vuelvo a ver al guapetón, así que cuando me voy a casa lo hago acompañada de un muchacho bien fornido. Al fin y al cabo necesito descargar las tensiones y las ganas que se me han acumulado por el moreno que me ha puesto a tope y me ha dejado hirviendo.  Al otro día, abro los ojos y veo a mi amante de una noche durmiendo en mi cama. — Ey, despierta, es hora de que te vayas, tengo que salir — lo sacudo y el abre los ojos, es lindo, pero por una extraña razón no puedo sacarme de la cabeza la imagen de Manuel y el sabor de sus besos. Me meto en la ducha y cuando salgo, agradezco que el chico se haya ido. Paso el resto del día comiendo porquerías y mirando películas románticas, pensando en aquel moreno y su extraña forma de comportarse  «¿ que te sucede Am?».
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR