Mientras conducía de vuelta a casa, no prestaba mucha atención a la superficie mojada de la carretera. Reflexionaba sobre el torrente de información que compartí con Christian en un intento de sacar algo en claro y lograr que todo tuviera sentido. Me sentía más ligera a pesar del agobio. No es que ver sonreír de nuevo a mi exnovio y discutir sobre todos los secretos arregló la relación. Sin embargo, me facilitó las cosas. Hice bien en ir. La motocicleta apareció de la nada. Un instante antes, en el espejo retrovisor no vi más que una calzada reluciente y de repente, tenía tras de mí una Yamaha negra. No la habría visto de no ser por el faro. —Ay, no es posible —me quejé. Consideré la posibilidad de acercarme al arcén y parar. No obstante, la cobardía se apoderó de mí. Conté con dispone

