Capítulo 5

1981 Palabras
Narra Candy Otra semana que se pasa lento, mucho trabajo y el señor Anderson sigue molesto conmigo por lo del día de los nuevos accionistas y su amigo, que no paraban de coquetear conmigo, ¿Quién se cree de celarme? Él tiene las mujeres  que quiere como para ponerse en ese plan. Por fin era sábado y esta vez decidimos ir a mi casa, Ximena, John y el guapo de Adrián, compramos pizzas, refrescos, hice palomitas y nos pusimos a ver películas de todo tipo, la verdad estuvo genial. Ya era de noche y estábamos tan concentrados en la película de terror, que al escuchar el timbre, todos nos sobresaltamos, me levante para ver de quien se trataba, y al abrir, ¡no lo podía creer!, era mi jefe. -        ¿Jef… Jefe? - dije sorprendida de verlo afuera de mi casa -        Buenos noches- saluda con su sonrisa -        Buenas noches- dije más tranquila- ¿Qué lo trae por aquí? -        Buenas noches jefe- esta vez dijo Ximena -        Veo que estas ocupada- se le borró su sonrisa al ver también a los chicos -        Nosotros ya nos íbamos, ¿verdad?- dice rápido Ximena, y todos salieron de la casa despidiéndose del señor Anderson y de mí, yo sólo me quedé como tonta, cuando de repente escucho un carraspeo por parte de mi jefe -        ¿Desea pasar?- le digo un poco apenada por la situación de hace unos momentos -        Gracias señorita Taylor- él no se veía muy contento que digamos- veo que tenía fiesta- dice alzando una ceja -        Más bien fue sólo una reunión, viendo películas- digo mientras recojo el tiradero que teníamos. -        Ya veo, no fue mi intención interrumpirlos- dice ahora él muy apenado -        ¿eh? No, no, para nada, no se preocupe- digo para tranquilizarlo- ¿a qué debo su visita?- ambos tomamos asiento en el sillón -        Bueno… yo… -¿en serio se puso así de tímido?- me preguntaba si… quisiera cenar conmigo mañana por la noche- esto realmente me sorprendió -        ¿no se molestará su novia?- le dije con un poco de decepción -        No, no se preocupe por ella, además, yo lo hago en plan de amigos- me dijo mirándome con un brillo en sus  ojos -        ¿amigos?- pregunté algo incrédula -        ¿no me ve de esa forma?- creo que se decepcionó -        Yo, bueno… lo veo como lo que es, mi jefe, pero si usted me ve como su amiga, yo encantada- le dije sonriéndole -        ¿en verdad?- él se alegró mucho por mi comentario -        Claro que sí, señor Anderson- esto no lo puedo creer, no llevo mucho trabajando y él ya me considera su amiga. -        Bueno, si somos amigos, puedes llamarme por mi nombre, Candy- dice mientras se acerca un poco más a mi -        Tienes razón, Edward- ¡oh por dios! Esto se lo tengo que comentar a Ximena, no me lo va a creer. -        Eso sí, esto será fuera del horario de trabajo, delante de los demás mantendremos el profesionalismo de jefe y asistente- dice mientras toma mis manos entre las suyas y pude sentir una corriente recorrer todo mi ser, es muy guapo, pero no quiero hacerme ilusiones con él, tiene novia y una muy posesiva. Estuvimos platicando por una hora, hasta que llegó el momento de irse para su casa, esto debe ser un sueño, ¿yo? ¿Amiga de mi jefe? Ya era domingo y Edward dijo que pasaría por mí como a las 6 y media, ya que según él, sería una poco informal, así que no debo preocuparme tanto en como iría vestida para la ocasión, y como ya tenía más variedad de ropa, más decente gracias a la señorita Daniela, bueno sin más rodeos, me fui a dar una buena ducha, al salir, fui y escogí unos jeans acampanados de abajo color n***o, una blusa blanca,  y unas zapatillas de color n***o y una chaqueta de mezclilla, me dejé el cabello suelto y me maquille ligero, ya se acercaba la hora de que Edward pase por mí, estaba nerviosa, nunca imaginé que él me viera como una amiga, bueno lo que no debería esperar es que se fije en mí. Además yo sólo tengo ojo para Adrián. Escuché el sonido del motor de su carro, tomé mis cosas y salí de mi casa, cerré y me subí a su carro. -        Hola, Candy-  me saluda dándome un beso en la mejilla -        Hola, Edward- le correspondí el beso Arrancó el carro y nos dirigimos a un lindo y sencillo restaurante, entramos y un muchacho muy amable nos dio la carta para elegir lo que cenaríamos, una vez que hicimos la selección, se retiro para en unos minutos más traernos la cena. -        Te ves muy linda el día de hoy- me dice con su hermosa sonrisa -        Muchas gracias Edward, tú también te ves guapo- le dije un poco tímida. Él también llevaba unos jeans color n***o, y una camisa del mismo color, y tenis. -        Gracias, y cuéntame ¿Qué te gusta hacer en tus días libres?- me pregunta curioso -        Pues… me gusta ir al cine, a los parques temáticos, entre algunas cosas más- pude notar mucha emoción en su mirada- y ¿a ti que te gusta hacer? –(Aparte de sus amantes) eso lo pensé -        Bueno… - por un momento se queda pensativo y antes  que continuara hablando, llegó el mesero con nuestra orden. Así que nos pusimos a cenar. -        Ya no me dijiste que te gusta hacer en tus días libres- le volví a recordar el tema a Edward -        La verdad casi siempre me la paso trabajando o…-  iba a decir algo más y puedo imaginar que cosa, así que mejor lo interrumpí. -        Descuida, puedo imaginarlo, no tienes por qué decirlo. – tomé un poco de agua porque sentí que me puse roja tan sólo de pensarlo. -        Eres muy linda, Candy- sólo pude notar una sonrisa en su rostro. Qué envidia tengo de aquellas mujeres que salen con él. El resto de la velada fue muy encantadora, también me contó que le gusta viajar mucho, pero debido al trabajo no se ha podido dar ese lujo, que envidia le tengo, él puede viajar a donde él desee. Después de cenar, Edward se ofreció para llevarme a mi casa, nos despedimos con un beso en la mejilla, bajé de su carro y entré a mi casa, fui a mi recamara y me puse mi pijama. Y ahora si, a descansar, porque mañana empieza otra semana de mucho trabajo. *** Ya era lunes, yo ya me encontraba en mi lugar de trabajo, viendo si Edward tenía reuniones para hoy, sólo una reunión, así que empecé a preparar unos documentos que necesitará, de repente escucho las puertas del ascensor abrirse y lo veo salir con una bella sonrisa. -        Buenos días señorita Taylor- dice aun sonriendo. -        Buenos días señor Anderson- le regreso el saludo también sonriendo. -        ¿me puede llevar una taza a mi oficina? Por favor- dice ya para dirigirse a su oficina, me levanto de mi silla, y comienzo a preparar el café, una vez listo, me dirigí hacia su oficina y toqué la puerta y escuché un adelante. -        Aquí está su café- lo puse sobre su escritorio y me mira con sus ojos llenos de alegría -        Gracias señorita Taylor. – me agradece y le da un sorbo a su café -        Por cierto, hoy tiene una junta a las doce del día- le digo y el asiente-  ¿se le ofrece algo más?- pregunto y el niega. -        Puede retirarse- dicho eso, salí de oficina, y al llegar a mi escritorio, ¡no lo podía creer! Había una rosa roja y un sobre, miré el contenido y había una pequeña nota que decía: “Querida Candy, gracias por la cena de anoche, y aunque haya sido informal, me la pasé muy bien en tu compañía. Gracias, espero tener otra muy pronto” Atte. Edward ¡Oh por Dios! Qué lindo detalle de su parte, si tan sólo fuese soltero, como Adrián, pero no lo es, sé que ahora Edward y yo somos sólo amigos, espero que su novia Amber no se entere o estaré muerta. Guardé la tarjeta en el sobre de nuevo y lo metí en un cajón de mi escritorio con llave para que nadie lo lea. Fui a buscar un florero para poner la rosa en agua y se mantenga bonita. -        ¡¿Y esa rosa!? – grita con sorpresa Ximena -        Shhhh, baja la voz- le digo un poco molesta -        Ups, lo siento, ¿Quién te la dio? – pregunta con mucha curiosidad en voz muy bajita -        Fue el…- iba a decir que fue Edward, pero en eso venia Adrián hacia nosotras y me senté correctamente. -        Buenos días chicas, ¿Cómo están? – se ve muy guapo como siempre -        ¿Qué haces aquí?- dice muy molesta Ximena -        Quería venir a saludarlas- le sonríe a mi amiga y antes de que ella hablara, él lo vuelve hacer- que hermosa rosa, ¿Quién te la dio?- pregunta curioso también -        ¿sabes? Eso mismo le pregunté y ya me iba a responder… hasta que llegaste- espeta molesta sin mirarlo y cruzándose de brazos -        Genial, cuenta… - se sienta junto a Ximena, ignorando su mal humor. Yo tomo aire y contarles, pero ya no diré quien me la dio o se armaría tremendo escándalo, y no quiero eso. -        Fue un admirador secreto- les dije alzando los hombros restando importancia -        ¿segura?- dice Ximena sin creer me. Y yo asentí -        Bueno, ¿Qué no tienen trabajo ustedes dos? – dice un poco molesto Edward, y los tres saltamos en nuestro lugar. Ximena y Adrián, se levantan y se van sin mirar más. En cambio yo puse mi mirada hacia el monitor de la computadora. -        Hoy me va acompañar a la sala de juntas, quiero que tome notas de lo más importante que se hable ahí.- me dice ya en un tono de voz más relajado -        Si señor Anderson- digo y él de retira -        Antes de eso necesito que pase a mi oficina para que no quede dudas de esta junta, revisaremos primero todo- dice, y yo me levanto con las copias de esa información. Edward dejó la puerta abierta para que pudiera entrar, y una vez adentro, la cerré detrás de mí. -        ¿te gustó la rosa que te dejé?- me toma por sorpresa su pregunta y sólo sentí como me puse roja -        Sí, me… me encantó mucho, Edward- lo dije en voz muy bajita que apenas me pudo escuchar, él se levanta de su lugar y se acerca a mi oído y creo que estoy temblando de los nervios -        Me alegro mucho, Candy- ¡Dios! Creo que me voy a desmayar. Sin darme cuenta Edward regresa a su lugar y carraspea un poco, haciendo que saliera de mi trance. -        Revisemos los documentos para la junta- dice tomando una carpeta en sus manos para revisar los papeles y yo hago lo mismo. Los revisamos detalladamente que no hubiese algún error, en ortografía o en alguna cantidad, y al parecer, no lo está. Estábamos tan concentrados, cuando escuchamos que se abre la puerta de la oficina, ambos miramos y estaba con una mirada muy fría la tarada de Amber. -        ¿Interrumpo?- dice mirándome con odio -        Yo… ya me retiro, con permiso- dicho eso, salí casi corriendo de ahí. Sólo espero que no mal interprete mi presencia en la oficina de Edward, sino estoy en problemas con esa mujer, se ve que es de armas tomar.              
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR