Capítulo 6

1887 Palabras
Narra Edward Estaba tan feliz de tener a Candy en mi oficina, en ciertos momentos la miraba de reojo sin que ella se diera cuenta, ¡por dios!, como deseo besarla, estaba a punto de levantarme de mi silla, cuando sentimos que abren la puerta de la oficina, y vemos a Amber con cara de querer matar a alguien, Candy se asusta y sale de inmediato de la oficina. -        Que mal educada es tu secretaria- dice Amber cerrando la puerta y con seguro. -        ¿Por qué tu mal humor?- digo serio sin mirarla -        Porque no me has llamado- se sienta en el sillón cruzando las piernas -        He estado muy ocupado- cada día se hace más insoportable. -        ¿Ocupado?- dice alzando una ceja sin creer me.- pero tienes tiempo con Daniela y tu secretaria- ahora dice con ironía -        A Daniela no la he visto, y con la señorita Taylor, es solo mi asistente, y con ella todo es profesional- le digo alzando un poco la voz. -        Está bien, te creo, es sólo que te extraño mucho amor.- dice y se levanta del sillón acercándose a mí, se sienta arriba de mí y comienza a besarme, Amber es muy candente. Ya era casi la hora de la junta y Amber ya se había ido, le llamé a Candy para que se prepare para la junta, cuando salí de mi oficina, vi a Candy un poco triste, así que me acerqué a ella. -        ¿Qué tienes?- le pregunté preocupado -        Lo siento, es sólo que yo…- no termina porque empezaron a llegar los socios de la empresa, ella se limpia rápido su rostro y los guió hasta la sala de juntas. Una vez todos presentes, comencé con la junta mostrándoles los números favorables que la empresa ha adquirido en los últimos 6 meses, ellos miraban sus respectivas carpetas, mientras yo miraba discretamente a Candy, aun la sentía un poco triste, no sé si fue por la presencia de Amber o le pasa algo más, eso es algo que debo averiguar. Por fin terminó la junta y ya todos de habían retirado, Candy estaba a punto de salir, cuando la alcanzo, la tomo con delicadeza su brazo para no lastimarla. Ella se sorprende por mi reacción. -        Dime que pasa, Candy- le digo cerca de su oído mientras la tengo en mis brazos. -        No quiero que tengas problemas con tu novia por mi culpa- dice con voz triste y se suelta de mis brazos. -        No te preocupes por ella, además tú y yo sólo somos amigos, no tiene por qué molestarse.- creo que no fue de mucha ayuda porque no dijo nada y salió de ahí. Si supiera que la deseo más que amiga, que deseo que sea mi esposa y madre de mis hijos, yo por Amber ya no siento nada, más que pura atracción física, que eso también podría acabar. Salí también de la sala de juntas y al llegar a mi oficina no vi a Candy por ningún lado, al menos que… claro es la hora de la comida. Sólo espero que este un poco mejor, porque no deseo verla así de triste. Tengo que hablar con Daniela para contarle todo lo que me ha estado pasando desde que Candy entró a trabajar. Así que le envío un mensaje para que venga a verme. Daniela- claro que sí, de hecho ando cerca. Yo- perfecto aquí nos vemos. Después de veinte minutos ella ya estaba entrando a mi oficina, y se ve muy guapa, viste un vestido n***o entallado, unas zapatillas del mismo color y su cabello lo trae suelto. Antes de que dijera algo, ella se acercó a mí para besarme, si tan sólo fuese Candy quien estuviese besándome, creo que pensándolo bien, no es conveniente por el momento hablar de ella con Dani. -        Y bien, ¿de que querías hablar?- pregunta aun abrazándome -        Yo… -trato de concentrarme para no pensar en Candy-  es solo que me estoy cansado de las actitudes de Amber- digo sin más rodeos y no sospeche -        Te entiendo, y la verdad no sé cómo le hizo para separarnos- dice un poco triste. -        Yo tampoco lo entiendo- digo suspirando Ella se volvió  a acercar a mí, nos volvimos a besar, la recosté sobre mi escritorio y terminé por hacerla mía una vez más. Estuvimos así por media hora, hasta que sentí que alguien abrió la puerta de mi oficina y alcancé ver a Candy muy sorprendida pero en seguida cerró la puerta. ¡Esto no me puede pasar! Empiezo a sentir algo por ella, pero no sé si ella también sienta algo por mí. Al parecer Daniela no se percató de ello, terminamos, ella se bajó y se acomodó su vestido y su cabello, yo hice lo mismo, me dio un beso y salió de mi oficina. Me asomé y no vi a Candy en su lugar. Debe estar apenada por lo de hace unos momentos, salí de ahí para buscarla pero no la vi. -        ¿Has visto a Candy? – le pregunté a Ximena -        No señor Anderson-  dijo alzando los hombros -        Gracias- dije y seguí buscándola Por fin la vi saliendo de los baños, ella no se da cuenta de que estoy frente a ella, pero parece que lloró. -        ¿Todo bien, Candy?- le pregunte un poco preocupado y ella me miro con sorpresa -        Señor Anderson- no cree que estoy frente a ella- ¿Qué hace aquí?- agacha su mirada -        Eso pregunto yo- le dije tomando su rostro con mis manos para que me mirara, aun luce muy triste. -        Yo… yo estoy muy apenada por abrir la puerta de su oficina sin tocar- no me gusta verla así, tengo ganas de abrazarla y besarla pero después de lo que vio, dudo que ella lo desee también. -        Candy, yo… - ella me interrumpe -        No diga nada, por favor. Yo no vi nada, no se preocupe- se disculpa y se va rápido del pasillo donde nos encontrábamos. No creo que después de lo que vio quiera verme de nuevo como amigo,  ¡Demonios! Como pude ser tan idiota como para no prever algo así, y no sé si yo la pueda ver a los ojos. Narra Candy Dios, estoy que me muero de pena y sobre todo… de celos, ¿por qué? Porque no toqué la puerta de la oficina de Edward y vi una escena nada agradable para mí, se encontraba con la señorita Daniela teniendo sexo, y celos porque siento algo más por él que amistada, pero es un mujeriego de primera, digo, está comprometido con la loca de Amber, y tiene más de una amante, contando a Daniela, no creo que después de esto lo vuelva a ver igual o él a mí. Así después de verlos así, me encerré en el baño y lloré, pero al salir no me fije que él estaría frente a mí, me sorprendí cuando me habló, se veía preocupado por mí, intentó disculparse conmigo por lo sucedido pero lo detuve, no lo vi necesario, sólo somos jefe y asistente. Yo fui la que se disculpó con él por haber entrado así sin tocar, dicho eso, volví a salir corriendo de su presencia,  me fui a mi lugar de trabajo y seguí con mis pendientes. Ya era casi la hora de la salida y antes de que Ed… el señor Anderson saliera de su oficina, me apresure a guardar mis cosas, y me dirigí hacia el ascensor, al fin se abrieron las puertas y entré, pero en eso vi a mi amiga Ximena y no se veía nada feliz. -        ¿Qué te pasa?- pregunte frunciendo el ceño con curiosidad -        Que estoy harta de Adrián- dice molesta -        ¿Qué te hizo?- pero si él se ve muy caballeroso y amable -        Sólo se la pasa hostigándome- dice y no habla más. Salimos del elevador en silencio. Ella casi corre a la salida para tomar un taxi, yo mientras caminaba con tranquilidad. -        Hola Candy- dice Adrián muy triste -        Hola, ¿Qué tienes?- le pregunto preocupada -        Yo… no, no me pasa nada. – dice sin mirarme- oye, ¿quieres salir conmigo el sábado por la noche?- esto no lo puedo creer, pero… -        ¿no hay problema con Ximena?- pregunto un poco dudosa -        Cree me a ella no le importa con quien salga- dice y en eso veo salir al señor Anderson del edificio en su auto sin siquiera mirarme, eso dolió y mucho -        Está bien, acepto- le dije con una sonrisa -        Gracias. Por cierto, si deseas te puedo llevar a tu casa- yo sólo asentí. Nos subimos en su auto, y puso el carro en marcha para dirigirnos a mi casa, no sé por qué me siento diferente con Adrián que con Edward, con el señor Anderson era más relajado el ambiente y con Adrián como presionado e incómodo. -        Llegamos Candy- dice Adrián sacándome de mis pensamientos. -        Gracias Adrián, eres muy amable- le dije y le iba a dar un beso de despedida en la mejilla que él se acercó a mí y me lo dio en los labios, admito besa bien, pero… no sentí nada, digo nunca había besado a nadie antes, ni siquiera a Edward. -        Eres hermosa- dice mirándome a los ojos, creo que me sonrojé de pena -        Y tú muy guapo, Adrián- creí que podía sentir algo por él, pero no fue así. Aunque debo dame la oportunidad, claro si a Ximena no le importa. -        Descansa mi bella- dice y me bajé de su carro y entre a mi casa. Necesito hablar con mi amiga para que después no haya problemas, yo la estimo mucho y en verdad me gusta Adrián, y olvidarme de Edward, él nunca va a cambiar. Yo: amiga necesito hablar contigo (espero por su respuesta) Ximena: ok, te veo mañana en la empresa temprano Yo: perfecto ahí nos vemos ahí. Me fui a descansar, y sigo sin poder ver esa escena en mi cabeza, y notar la preocupación de Edward.   Al día siguiente, me aliste para ver y hablar con Ximena, sobre Adrián, sólo espero que no se moleste conmigo, digo, se ve que lo odia, sigo sin saber por qué. Llegue un poco más temprano de lo habitual, al salir del elevador pude ver a Ximena cerca de mi escritorio sigue con mal humor. -        Bien, ¿para que soy buena?- hasta sentí feo de cómo me miró. Ambas tomamos asiento. -        Ok, en primer lugar, ¿Por qué estas de malas de hace unos días? Ya ni salimos a comer como antes.- digo en reclamo pero un poco triste -        (toma una gran bocanada de aire) no es contigo Candy, he tenido días muy difíciles, ya después te cuento, ¿sí?- dice más calmada- ahora dime, ¿de que querías hablar conmigo? -        Bueno, yo… quería preguntarte ¿qué piensas si salgo con Adrián?- digo nerviosa y sólo la veo tensarse un poco Espero que pueda apoyarme en esta decisión que he tomado, y dejar de pensar cosas que no van a suceder con Edward, él no es para mí… 
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