Capítulo 4. El día y la noche de las dudas…

4559 Palabras
Octavio, al salir del estacionamiento, observa como Marie, se aleja en su coche deportivo, el cual, no conduce cualquiera, es un vehículo muy costoso, en cualquier parte del mundo, solo para personas pudientes… ¿será que se equivocó analizando al esposo de ella? No obstante, no le dio la impresión de ser un hombre rico, andaba en un vehículo  nuevo sí, pero modesto. Octavio cree hizo una malísima apreciación sobre su rival… De inmediato, reconsideró este pensamiento y el mismo se extrañó, al pensar en el esposo de Marie, como un rival. Al tomar la vía que va para su casa, decide desviarse, porque recuerda, que la noche anterior no pudo visitar a Karina, sin embargo la llamo y ella al parecer lo comprendió. Así que decidió pasar por su casa para saber cómo había pasado el día. El estaciona su vehículo, al frente de la casa de su novia, se baja, toca el timbre, se identifica y desde adentro abren el portón para que pueda pasar. Una vez adentro Karina lo recibió, muy cariñosamente, guindándose de su cuello y diciéndole lo que lo ha extrañado… -      Mi amor… te extraño, este nuevo cargo, me está robando tiempo de tu vida… -      El, riéndose de sus palabras, le recuerda pero es justo lo que nos llevará a realizar nuestro sueño de ser marido y mujer… Ellos se besan muy apasionadamente… -      Ella… sí. Mira vamos a mi recamara, mis padres no están, salieron de viaje a quedarse unos días en el chalet de La Puerta. -      El… vamos, pero por favor bríndame algo de beber para quitarme un poco el cansancio que tengo… -      Ella… como tú quieras… ¿Cómo te fue hoy? -      El… muy bien… y ¿a ti? -      Ella extraordinariamente… ¿quieres comer, si quieres mando a preparar comida para los dos? -      El… me parece perfecto… -      Ella, feliz, antes de ir hacia la cocina, voltea y le dice… ¿sabes que te amo? -      El, riéndose… lo se… -      Ella hace un gesto con sus labios y se muerde suavemente el labio inferior… -      El… no me provoques… -      Ella… siempre me la paso en esas y a ti te gusta… -      Él sonríe y le comenta… anda y vienes para que subamos juntos… -      Ella… si ya vengo mi amor… Ella informa a la cocinera que prepare una cena y le da las indicaciones, luego ella camina hacia el área del bar, para preparar una bebida. -      El… camina hacia la escalera y ahí, se detiene a esperarla, al parecer están solos en la casa. El la conocía perfectamente, desde que empezó su relación con Karina han escalado cada habitación, balcón o escalera para amarse en secreto, desde el día que ella le entregó su pureza. El sentía con esto una deuda moral con ella y con sus padres, quienes lo querían mucho y le mostraban su amor de forma constante. -      Ella… llega, le entrega la bebida y sube con él las escaleras hacia su habitación, como lo observa algo pensativo, le pregunta ¿Qué te preocupa? -      El… gracias mi amor y no es preocupación, es simplemente recordando lo que hemos vivido aquí, desde que iniciamos esta relación y todas las locuras que hemos hecho con tal de estar juntos… -      Ella… sí. ¿Cómo olvidar que me hiciste mujer? Y me has conducido por el mundo del amor, el placer, la dicha, son tantas y tantas las cosas que me has dado y me has ayudado a descubrir, que no concibo mi vida sin ti. -      El… ni yo sin ti… Entran los dos a la habitación de ella y una vez que cierra la puerta, Octavio, comienza a besarla, acariciarla y hacerla sentir todas esas emociones que solo ha descubierto con él. -      Ella… te amo y te deseo demasiado -      Octavio, todo un experto en el arte de la seducción, le responde… y yo a ti, me tienes loco Karina… -      Ella… y tú a mi… -      El la conduce a la cama, comienza a desvestirla poco a poco, mientras, ella hace lo mismo con él. -      Karina, le dice al oído las cosas que ya sabe a él le agrada escuchar… Ella también ha aprendido como complacerlo… -      El… baja hasta sus pies y la acaricia desde abajo, sus piernas, caderas, vientre, pechos, cuello, mordisqueando levemente sus orejas, hasta besarla muy  apasionadamente, logrando la exaltación del ánimo y la excitación de ella con frenesí.   -      Ella… solo repetía, bésame más, bésame, soy tuya mi amor, solo tuya… El… totalmente embriagado por ella, estaba ahí esa noche para complacerla y aclarar sin lugar a dudas, que era la mujer con quien quería llegar al altar, no obstante, lo celosa que era… En algunos momentos, le ha parecido gracioso esos celos y de ahí que muchas veces no le ha prestado atención a esa actitud de su novia. Ella por su parte, varias veces ha terminado con él, por descubrir alguna aventura y aun así, lo perdona y vuelve con él. Para ella, él es el amor de su vida,  y acepta como normal la posición machista, que el hombre por naturaleza es mujeriego. Octavio sabe cómo darle mayor satisfacción y excitación s****l. Una vez los dos satisfechos y en total calma, él se levanta, entra al baño, se ducha y se viste, para irse, pero ella lo convence de quedarse a cenar, porque había mandado a preparar una cena para los dos… El la complace… Una vez listos los dos, bajan y entran al comedor, Karina, pide a la muchacha del servicio les sirva la cena. Esta de inmediato sirve y trae una botella de vino espumoso, en una hielera, con lo cual harán un brindis porque ya ella consiguió reservar las fechas para su boda a final de año; el once de diciembre para el civil y el dieciocho de diciembre para el eclesiástico… -      El, levantando la copa, le pregunto… ¿seguro nos da tiempo? -      Ella… si… mis padres siempre me han dicho que de ellos es la responsabilidad de la recepción, la tuya son los anillos, tu traje y no se en lo que quieras ayudar para la boda civil… que lo haremos muy íntimo, solo nuestras familias, los más allegados. -      El… me parece perfecto. ¿Cuándo te reúnes con tus padres? -      Ella… los dos regresan el domingo, ese mismo día hablaré con ellos, si quieres lo hacemos juntos, ¿puedes venir? -      El… si aquí estaré… -      Ella… te amo… salud mi amor y chocaron sus copas… -      El… estaba un poco confuso, aunque sabía que por su nuevo cargo, le convenía casarse. Sus jefes eran personas muy tradicionales y conservadoras. -      Ella… desde mañana comienzo a preparar todo, lo primero son las tarjetas, en vista que tienes tantas responsabilidades y ocupaciones ¿crees que me puedes ayudar en algunas cosas? Sobre todo en la toma de decisiones relacionadas con salón, decoraciones, tarjetas, entre otros. Debemos asistir el próximo lunes a la jefatura civil para que firmes las planillas de los esponsales matrimoniales, ese día nos darán con seguridad hora y día, pero ese es el plazo para hacerlo y que abarque las fechas que te mencione. -      El… ok. ¿podemos ir al mediodía? No me gustaría pedir permiso en estos momentos que estoy iniciando la gerencia. -      Ella… mañana te averiguo eso. -      El… ok. Debo avisar a mis padres y mis hermanos. -      Ella… si… -      El… llámame mañana como a las once para traerte al mediodía las llaves del apartamento, sería bueno lo revises, para ver que falta ahí, tenemos tiempo que no vamos, y debemos acondicionarlo, sera nuestro primer hogar, por ahora… -      Ella… si, te llamo y te recuerdo… -      El… ahora si mami, me voy, me está pegando el sueño, voy a descansar… -      Ella… vamos te acompaño a la salida… -      El… vamos, le abrazó y caminó con ella, abrazado a su cintura… -      Ella abrió el portón, lo beso y el salió. Espero que el arrancara y se metió de nuevo a la casa… Él una vez en su vehículo, camino a su casa, va reflexionando en este nuevo paso que está a punto de dar con Karina. Siempre había pensado que en algún momento debería darlo, pero, ahora que ya tiene las fechas, tiene este temor. En todo caso, ya le dio su palabra a ella, y no se retractaba. Aparte que esto lo beneficiaria ante los ojos de sus jefes. Al llegar a su casa, abre el portón con el control y mete su vehículo. Sabe que tiene que hablar con su familia, pero va a esperar hablar primero con los padres de Karina, para luego hablar con su familia y darles respuestas a todas las preguntas que quieran hacer. -      Su mama, se le acerca y le pregunta… ¿vas a comer? -      El, responde… no, ya cene en casa de Karina. Gracias madre, y la besa en la frente… le pide la bendición y camina hacia su habitación. Al entrar, se quita su ropa y se acuesta para descansar un rato, y le viene a la mente, la imagen de Marie, sonriendo, así como la de su esposo, casi un anciano. Esa mujer le está intrigando demasiado y esto no le gusta, porque todas las conquistas que ha tenido, mientras ha sido novio de Karina, han sido fuera de su lugar de trabajo, aparte de lo estricto que son los dueños, con esos comportamientos y no debe arriesgar lo que tanto le ha costado conseguir. El al final se quedó dormido, pensando en Marie… Por su parte, Karina, está feliz, porque había conseguido que el aceptara las fechas sin objetar nada. Al día siguiente, ella misma se encargaría de buscar todos los recaudos para que el lunes cuando acuda con él, llenar los esponsales y carteles tanto en la jefatura civil como en la iglesia. Esperará hasta el domingo para hablar con sus padres, todo lo relacionado a la fiesta. Karina es una mujer joven que siempre ha trabajado por su cuenta, porque no le gusta depender de un horario, sus padres son propietarios de un conjunto residencial de 14 apartamentos, los cuales ella administra junto con el condominio, aparte de dos chalet en la puerta. Ella siempre ha sido la consentida de su papa, porque es la única hija hembra, sus tres hermanos son todos profesionales, cada uno independiente, de ahí, que ella maneja sola esta administración. De repente esta independencia, le ha dado esa característica tan peculiar que tiene, de creerse autosuficiente, que lo que desea lo obtiene y el ser paciente hasta conseguir lo que busca. En todo caso, ella muy feliz, se acostó y se quedó totalmente dormida. Por su parte Marie, en su casa, al llegar encontró nuevamente a su marido indispuesto, entró a su habitación, estaba dormido. Ella lo tocó, lo observó bien, como todo parecía normal, apago la luz y dejó una lámpara encendida. -      Al salir se dirigió a la cocina, le pregunto a la señora del servicio… ¿que sintió mi esposo?    -      Ella, le respondió… nuevamente un poco de mareo y como asfixia. Le hice la terapia que usted me enseñó y se quedó dormido… -      Ella… perfecto, me puedes servir de comer… -      La señora… si, ya le sirvo… -      Marie, se sentó en el comedor y ceno sola. Al subir a su habitación, nuevamente la imagen de su jefe viene a ella, pero sacudió estos pensamientos y lo aparto. Busco su celular y marcó el número de Ana María, su amiga, quien también quería saber de ella, porque hoy no se pudieron ver. -      Hola amiga… -      Hola responde Ana María, ¿Cómo estás? Hoy no pude buscarte, me tienen trabajando duro con cierta información que requiere el nuevo Corredor de Seguro… -      Marie… ah ok. Estoy bien, ya por fin hoy me entregaron el coche… -      Ana M… me alegro mucho… ¿a qué hora saliste hoy? -      Marie… hoy si salí a la hora exacta. Sabes, cuando salí Octavio se quedó unos minutos dentro de coche mientras yo arrancaba con mi coche, creo que quedó impresionado por mi auto… -      Ana M… ¿Por qué piensas eso? -      Marie… no se… llámalo intuición, pero al mirar por el retrovisor, pude captar que él estaba haciendo lo mismo conmigo. Amiga, siento que le gusto… -      Ana M… si, pero recuerda tu estado civil, hasta ahora le has sido fiel a tu marido de hecho, mas no de pensamiento y sonrió… -      Marie… creo que ante Dios, es lo mismo, estoy pecando de pensamiento, pero no lo puedo controlar… desde que comencé a trabajar con él, mi último pensamiento antes de dormir está relacionado con él. -      Ana M… ¡ay, amiga! No quisiera estar en tus zapatos, debe ser difícil lo que estás viviendo… y ¿tu marido, como sigue? -      Marie… igual, si no es una cosa es otra, hoy estuvo con mareos y asfixia. -      Ana M… ¿no lo ha visto el médico? -      Marie… No. -      Ana M… Creo que debería verlo el médico… -      Marie… este viernes en la tarde tiene la consulta, ¡ah! Por cierto se me ha olvidado decirle a Octavio que necesito permiso para acompañarlo, normalmente, solo son dos horas cuando mucho lo que nos tardamos… y él tiene la consulta a las dos… -      Ana M… si amiga acompáñalo para que hables y le expliques todo al médico y ver de qué manera lo puede ayudar para que mejore… -      Marie… si eso hare… Bueno amiga me despido, hasta mañana… tengo ya bastante sueño. -      Ana M… hasta mañana amiga. Que descanses… -      Marie… gracias e igual para ti… Ella se recostó en la cama, pero se quedó dormida… En la madrugada se despertó sudando y angustiada, porque Leo se estaba ahogando. Ella, se sentó en la cama, se puso su camisón y bajo a su dormitorio. Al entrar sin hacer ruido, se acercó a la cama, él se movió y se despertó, un poco asombrado de verla ahí, le pregunto… -      ¿Qué pasa chiquita? ¿Qué tienes? -      Ella, me desperté preocupada por ti… -      El… tomándole las manos… le pide… ven duerme a mi lado, él se rueda en la cama y ella se acomoda a su lado, con todo y camisón. Él le brinda su brazo como almohada y ella se acuesta junto a él. Tenía muchos meses, que no sentía el calor de su cuerpo junto al de él. -      Ella… no te molesta que apoye mi cabeza en tu brazo… -      El… para nada vida, tú sabes que me fascina que duermas sobre mí, como la bebe que eres, extraño mucho el contacto de mi piel con la tuya… -      Ella… yo también y le da un beso en los labios. Que él convirtió en un beso apasionado, al cual ella, frágil y débil como estaba en ese momento respondió, sin medir las consecuencias de lo que eso significaba para él. -      El… ámame Marie -      Ella… reaccionando ante lo que había hecho, le dijo… no mi amor, por más que los dos lo deseemos, no podemos, debemos esperar que tu médico nos autorice. Creo que fue error grave de mi parte venir a tu habitación a esta hora -      El… no mami, por favor, te prometo que me quedo tranquilo, pero duerme hoy a mi lado, por favor… -      Ella… ok, como quieras, pero recuerda que todo es por tu bien… -      El… lo sé. Te amo… -      Ella… y yo a ti… Ella se acomodó sobre su brazo de lado, abrazando su cuerpo y así se quedó dormida… Al día siguiente, Marie se despierta, en los brazos de su marido, se mueve muy lentamente para no despertarlo, se levanta, sale de la habitación, sube a su recamara para bañarse, vestirse, baja a desayunar y salir hacia su trabajo. Una vez en su coche, piensa nuevamente lo que pasó en la madrugada y sintió remordimientos por las emociones que está despertando en ella su nuevo jefe. Marie llega al estacionamiento del edificio justo en el momento que Octavio y Enrique estaban también estacionando sus coches. Al bajarse, ellos estaban de pie observando su auto… -      Buenos días Marie, la saluda Octavio… -      Buenos días jefe, responde ella y agrega, buenos días Ingeniero, saludando a Enrique. -      Enrique, buenos días ¿Marie? -      Ella… si Marie Montilla, para servirle… -      Enrique… gracias… -      Octavio… Marie ese modelo es ¿2004 o 2005? -      Marie… es 2004, me lo regaló mi esposo en mi cumpleaños del año pasado… -      Octavio… ¡ah! qué bien, te felicito porque es un excelente vehículo de conformidad con lo que he leído y he visto, el año pasado asistí a una expo feria que hubo donde mostraron todas sus bondades o beneficios, me gustó mucho. -      Ella… precisamente, en esa feria fue que mi marido gestionó la adquisición del mismo, porque no había existencia de estos en el país, por lo tanto, había que hacer la reserva, para que gestionaran su traída… -      El… con razón el rostro de tu marido me resultó familiar, cuando se presentó… -      Ella… seguro porque en la expo feria, mi marido representó la competencia, él es uno de los dueños… Así fue como Octavio, pudo saciar gran parte de su curiosidad. -      Ella, viéndolos emocionados con su vehículo, les dijo… está a sus órdenes… -      Octavio… gracias, no me lo digas dos veces, porque te tomare la palabra y los tres sonrieron. Caminando hasta la entrada del edificio, iban los tres en amena conversación sobre sus coches. Se montaron en el elevador y al llegar al piso, Octavio y Marie se despidieron de Enrique. Al entrar a su oficina, ella le dice… -      Octavio… necesito pedirle un permiso, pero esta vez sera aproximadamente de dos horas… -      El… ¿ya? -      Ella… no, es para este viernes, necesito acompañar a mi marido a su chequeo con el cardiólogo que lo opero, la cita es a las dos, eso significa que aprovechare mi hora de almuerzo, para irme, calculo que me tardare de una a dos horas, te aseguro que al salir me vendré… -      El, realmente interesado por la información que ella le estaba dando, le pregunto… ¿de qué lo operaron? -      Ella… de corazón abierto, para reemplazar las válvulas cardíacas afectadas… y que lamentablemente no se ha podido recuperar del todo… -      El… caramba lo siento y si tienes mi permiso… -      Ella… gracias… ¿me necesitas? Porque de lo contrario seguiré con el trabajo que me asigno, que espero entregarlo hoy mismo… -      El… excelente… y si… sigue para que los puedas terminar, porque mi trabajo depende de lo que tú me vas a enviar y así mañana lo termino de tal manera que lo pueda tener listo antes del fin de semana, porque debo entregarlo a primera hora del día lunes. -      Ella… cuenta que eso estará listo hoy, Dios mediante.   -      El… Marie, cualquier cosa que necesites, cuenta conmigo, estoy a tus órdenes… -      Ella… gracias Octavio y salió del Despacho hacia su escritorio. Ese día siendo las once de la mañana aproximadamente, Karina llama a Octavio a su celular, para recordarle que le lleve las llaves del apartamento. El responde… -      Hola mi amor… -      Ella… hola mi vida, me dijiste te llamará a esta hora para recordarte lo de las llaves del apartamento… -      El… si, ya las cargó encima. A las doce cuando salga a almorzar te las llevo… -      Ella… te invito a almorzar conmigo, para no comer sola… -      El… ok… espérame… -      El… ahí estaré. Besitos mami… -      Ella… igual para ti. El colgó porque estaba entrando otra llamada del Presidente, quien lo quería ver con urgencia en su Oficina. Octavio, salió indicando a Marie que subía a Presidencia, cualquier llamada que por favor la anotara y que dijera que estaba en una reunión, que al salir, el haría las llamadas respectivas. El subió al piso  y la secretaria del Presidente, lo saludo muy afectuosamente… -      Hola Ingeniero… ¿Cómo le ha ido? -      El… hola Sheryl, en voz baja, le dijo… tutéame, no me gusta que me trates así… -      Ella… después el Presidente, me llama la atención, -      El… pero cuando estemos a solas, llámame Octavio… -      Ella… Ok y sonrió con él. -      El… nuestro jefe me espera… -      Ella… él no ha subido… -      Octavio… ah ok, lo esperare… -      Ella, por favor, mostrándole una silla delante de ella. Octavio inicio una amena conversación con ella, sin tocar asuntos personales, se dedicó a conversar asuntos triviales, para no dar lugar a falsas o erradas interpretaciones… Estando en amena conversación con ella, llego Don Regino… quien al verlo le extendió la mano y lo saludo… -      Ven Octavio, te tengo muy buenas noticias… -      Octavio… ah que bien… -      Don Regino… te conseguí toda la información que necesitas para la solicitud que te hice, aquí la tienes… y le hace entrega de un CD y unos documentos. Por favor revisa muy minuciosamente todo, porque quiero que Andreina gane este caso y generamos un antecedente, para que absolutamente a nadie le queden ganas de robarse algo de aquí ¿te parece? -      El… perfecto, ya me dedico a esto, apenas tenga listo todo le aviso. -      Don Regino… gracias y te felicito por tu rapidez para acudir a un llamado o para actuar. Dándole la mano, se despidió de él. Octavio bajó por las escaleras,  entro a su oficina y como quiera que aún tenía tiempo para llegar a la casa de Karina, se dedicó a revisar por encima el CD. Estando en esto le tocan la puerta, adivinando por la forma de tocar que era Karina le respondió… -      Adelante Karina   -      Ella… te llamo tu novia, para recordarte que te está esperando… -      El, mira su reloj, y haciendo un gesto con su cabeza, respira profundo y se levanta, diciéndole a ella… si por casualidad me llaman de Presidencia  o a quien llame dile que salí a almorzar y gracias Marie.  -      Ella, sabes que aquí en el quinto piso hay un comedor para todo el personal de la empresa, incluyéndote. -      El… no,  no sabía. No me ha dado tiempo de leer los beneficios  que tengo aquí, tú sabes que estaba en una sucursal. -      Ella… si quieres cuando regreses te hago una breve descripción de ellos. -      El… te lo voy a agradecer inmensamente. Ella sonríe y para él, era la sonrisa más bella que había visto en su vida… -      Ella… listo cuando regreses te hago eso. El salió de una vez para la casa de Karina, al llegar, ella lo esperaba en la entrada, en la saludo… -      Hola mi amor… -      Ella… hola mi vida… -      El… entregándole las llaves del apartamento le comento, mi vida me debo ir rápido porque el Presidente me acaba de asignar un trabajo que debo revisar, evaluar y analizar hoy mismo, para darle respuesta… -      Ella… si mi amor, ya el almuerzo está listo, solo estaba esperando llegaras para servirte. -      El… vamos pues… él se sienta en el comedor, en el puesto que ella le asignó, a la cabecera, donde normalmente se sienta su suegro. Ella le entrega un vaso con una bebida como aperitivo… -      El saboreandolo… le comenta… esta divino este vino ¿de qué cosecha es?  -      Ella… le da la información y agrega, es la preferida de papa, como aperitivo antes de la comida… -      El… tu padre tiene un excelente gusto, esta divino… -      Ella… volviendo a llenar la copa, le da la orden a la señora del servicio para que sirva el almuerzo… -      El agradeciendo todas las atenciones… le dice… gracias mi amor, si siempre voy a tener estas atenciones,  ya me estoy arrepintiendo de no haberme casado antes. -      Ella… sonriendo… me gusta eso… espero llenar todas tus expectativas como esposa… eso es algo que no se aprende, ni se practica en un curso o taller, es como cuando nacemos, aprendemos por lo que vemos, observamos y escuchamos, nada más. Te juro poner todo de mi parte para hacerte inmensamente feliz… -      El… y yo a ti… Una vez que terminaron de almorzar, él se despidió, aun cuando le dieron ganas de compartir más con ella, pero debía sacar la información que le pidió su jefe. Haciéndole ver esto, se retiró con pocas ganas de irse. Ella, lo entendió y lo dejo ir. Karina estaba muy enamorada de él, por eso lo que le dijera a ella lo creía, aunque hoy fue sincero, pero él es un hombre mujeriego, solo que se cuida mucho de que ella no se entere y menos su familia. Octavio salió de la casa camino a la Corporación, al llegar observó llegar a Marie, quien por cierto, no traía la chaqueta puesta sino una blusa fina de tirantes, la cual dejaba ver que debajo de la blusa no traía nada puesto. El alcanzándola en la entrada para subir juntos en el ascensor, la saludo… -      Hola, ya de vuelta ¿tú tampoco comes aquí? -      Ella… hoy porque le ofrecí a mi esposo que lo acompañaría en el almuerzo… -      El… ah, ok… ¿debe ser divino compartir en pareja la gran mayoría de los actos cotidianos que realizamos? sobre todo cuando hay amor de por medio… -      Ella… sí, totalmente cierto. Es más, tú lo sabes, porque vienen precisamente de compartir con el amor de tu vida… ¿o no es así? -      El… no respondió, prefirió quedarse callado y contestar una llamada que justo en ese momento entraba a su celular… Al llegar al piso, como él seguía hablando por el celular, ella se dirigió a su escritorio, mientras él, entró a su oficina cerrando la puerta… En todo la tarde Octavio trato de no llamarla, sino que resolvió, él solo, revisó la información entregada por el Presidente, él mismo elaboró el informe, y una vez terminado su trabajo paso el correo a Marie, pidiéndole ajuste todo a las normas de la Corporación para enviar el definitivo. Debido a esto, no le quedó más que llamarla por la extensión y explicarle lo que quería.   -      Ella de lo más normal, le respondió… ya lo abro y lo ajusto… -      El... gracias. Y colgó… Marie… pensó… algo está pasando aquí… No obstante, dejo de pensar en esto y se dedicó a realizar su trabajo, el cual terminó justo unos minutos antes de irse, pasándolo a su correo, avisándole por la extensión que lo había terminado y que ya se retiraba… -      El… gracias Marie, que te vaya excelente… voy a abrir el correo… -      Ella… si hay algún problema me avisa, mientras recojo mis cosas… -      El … ok, te aviso -      Octavio abrió el correo y ahí estaba el documento ya listo para enviar a Presidencia, que aunque no le habían dicho para cuando quería la información él prefería, enviarlo de inmediato, para darle celeridad al caso. -      Llamó a Marie… listo todo perfecto y gracias… -      Ella a tus ordenes… y colgó. El no salió, de una vez, espero unos minutos, mientras se relajaba y ordenaba sus ideas, pensamientos y sentimientos, para después bajar….      
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