Capítulo 5. Final de la primera semana…

4997 Palabras
Por fin llegó el viernes, se cumplió la primera semana de trabajo, Octavio recibió de parte de Marie el correo con la información requerida, teniendo lista su propuesta con todos los parámetros exigidos. Andreina, acudió esta semana a la Inspectoría del Trabajo y los Tribunales del Trabajo, en los cuales asumió la representación de la empresa como apoderada, en las causas que ahí se ventilan contra la Corporación, en donde pudo lograr dos transacciones judiciales que beneficiaron a la empresa. Andrés, recibió esta mañana, la aprobación de la junta Directiva para darle curso a la nueva propuesta de seguro para el personal de la empresa, la cual era opcional, son los trabajadores los que deciden incorporarse a ella o no, porque estos beneficios son solo para quienes acepten el convenio, además, que correrá por cuenta del trabajador el pago de la prima y la cual será descontada por nómina. En todo caso, él mismo ofreció asesoría personalizada al personal, quienes en su gran mayoría, se sentían motivados a suscribir, debido a que el costo como es póliza colectiva, era muy económico. De ahí, que la siguiente semana, atenderá apoyado con el personal de Recursos Humanos. Siendo las doce del mediodía, Marie, le informa a su jefe… -      Octavio, ya me retiro, para llevar a mi marido a la consulta, como te dije, espero estar aquí de tres a cuatro… -      El… ok, que recibas muy buenas noticias -      Ella… Dios quiera. -      El… ok Ella se despide, al llegar al ascensor encuentra a su amiga Ana María, quien bajaba al comedor… -      Hola amiga ¿Cómo has pasado la mañana? -      Ana… bien, mucho trabajo. Tengo una jornada especial con el corredor de seguro, para una nueva póliza, creo te conviene Marie. Apenas tenga la información te la hago llegar… -      Marie… me alegro estés bien, voy de salida, a la casa, hoy Leo tiene la consulta con el Cardiólogo, le darán los resultados de los estudios que se  hizo. Y si pásame la información sobre el seguro, por favor… -      Ana... tranquila hoy mismo te la hago llegar y deseo de corazón que recibas excelentes noticias, sobre tu esposo… -      Marie… yo también lo anhelo… El ascensor se detuvo en el quinto piso donde se bajó Ana María. Luego siguió con Marie, quien abandonó la sede de la empresa rumbo a su casa. Al llegar, su esposo la estaba esperando junto con su chofer, Leo lo presentó y esto fue un alivio para ella, porque si algo le preocupaba es que el manejara, lo veía muy riesgoso, para él.  -      Me alegro mi amor, es la mejor decisión que has tomado, y para mi es totalmente un alivio, saber que no andas manejando… ella se acerca y lo besa en los labios. -      El… responde al beso, y llamando a su chofer le dice… Thomas, te presento a mi esposa… -      Ella, es un placer, le voy a agradecer lo cuide, él no debe conducir... -      El… Marie, es mi chofer, hará lo que le diga, ella interrumpiendolo… -      Ella… pero yo soy la señora, espero que cumpla, mi marido no maneja. -      Thomas, comprendiendo, respondió… como usted diga señora... -      Ella, guiñando un ojo, le comento… gracias… -      Leo, sonriendo, dijo a su chofer… bueno, ella es quien manda... -      Thomas… si señor -      Leo… como la clínica está cerca y a mí me pasan de una vez, nos iremos quince minutos para las dos… está pendiente de la hora… -      Thomás… sí señor. -      Ella, le pregunta… ¿almorzaste? -      El… no mi amor, te estaba esperando… -      Ella, extendiendo su mano, le dijo… vamos… -      El… tomándola de la mano, la haló suavemente hacia su cuerpo y caminando abrazado a ella, la condujo hacia el comedor, donde Hortensia los esperaba para servir la comida. -      Ella… hola, por favor, sirve… -      Hortensia… sí señora. De inmediato, fue a la cocina, regreso con una jovencita quien la ayudó a servir. -      Marie… Hortensia y la joven ¿Quién es? -      Hortensia, es mi sobrina señora, hoy la traje para que me ayude, le pedí permiso al señor, no se preocupe no nos deben pagar nada adicional, es para que ella aprenda. -      Marie… si necesitas ayuda, eso significa, que se requiere de más personal. Déjame hablar con el señor, para contratarla, de tal manera que se quede y así te ayuda. -      Hortensia… gracias señora, por su consideración. -      Leo… Hortensia, si la señora está de acuerdo que se quede, pues se queda, no voy a cuestionar sus decisiones... -      Hortensia, gracias, la necesito como ayudante, además que ella necesita trabajar… -      Leo… pues, se queda… -      Hortensia… gracias. Dios los bendiga… -      Marie… amen -      Leo… si, amen… -      Una vez que se retira Hortensia, él comenta… me encanta tu forma de ser, empática, considerada con los demás, me siento orgulloso de ti. Te amo Marie… -      Ella… gracias Leo… -      El… buen provecho mi amor… -      Ella… igual Los dos almuerzan y disfrutan la comida, conversando muy amenamente. Luego, Hortensia, vuelve a la mesa para ofrecerles un postre, había preparado una torta de auyama, la cual era su especialidad y le quedaba muy divina. Los dos disfrutaron del postre. Una vez que terminaron entraron a la habitación de Leo, donde se recostaron un rato, a reposar el almuerzo, mientras, esperaban la hora para ir a la clínica. Siendo ya la hora de salida, Marie se levanta rápidamente y sube a su habitación para cambiarse la blusa y ponerse una más cómoda, que le resaltaba sus prominentes pechos. Al bajar, Leo se queda observándola y al acercarse le dice... -      Te ves muy bella -      Ella… gracias, vida… -      El… vámonos pues, antes que se nos haga tarde. Y así salen los dos hacia la consulta. Al llegar, los pasan de primero. El médico con los resultados en las manos, les comenta, todo está bien… -      El… Doctor si todo está bien ¿entonces porque me asfixio y me canso tanto? -      Doctor… recuerda que tuviste fuertes consecuencias después de la operación: sangrado grave, infección grave. Tú estás vivo por milagro de Dios.  -      Ella… Doctor, pero ¿hay algún tratamiento que lo ayude? -      Doctor… si ya le vamos a iniciar nuevo tratamiento… además de dieta y ejercicio. Pero lo observo mejor que los meses pasados… -      Ella… Doctor, últimamente le han dado muchos mareos y asfixia… -      Doctor… les voy a dar una orden para hacer nuevos exámenes y estudios. Recuerda que les dije, que a raíz de las complicaciones, el proceso de recuperación, iba a ser más lento… -      Ella… sí, Doctor, pero me preocupa, que en vez de avanzar, a veces, parece que vuelve atrás como estaba antes de que lo operaran… -      Doctor… debes armarte de paciencia Marie y mucha fe. No es nada fácil lo que ha pasado Leo. -      Ella… sí, Doctor, en esas ando, renovando mi fe. -      El… Doctor quiero hacer el amor a mi esposa y no puedo, tengo temor de que me pase algo… -      Doctor… durante el coito, el corazón aumenta su gasto, lo que significa que al incrementarse el número de latidos, el corazón necesita más energía; es decir, requiere más oxígeno y más nutrientes. El coito es un ejercicio físico que pasa por distintas fases y por tanto, tiene diferentes gastos en función del momento en el que se encuentre. Como en todo ejercicio físico, el número de latidos cardíacos es mayor que en una situación de reposo, por lo que aumenta el consumo de energía por parte del corazón. -      El…ok, entiendo… -      Doctor, continúa la explicación… según algunos estudios recientes, si puedes subir dos pisos de escaleras sin sufrir dolor torácico y/o disnea puedes mantener relaciones sexuales con normalidad. El paciente con un corazón enfermo capaz de subir esos dos pisos podrá mantener relaciones sexuales con normalidad. -      El… eso significa que si logro subir las escaleras de mi casa al primer piso y luego al ático, sin que me de dolor en el tórax o ahogo o dificultad en la respiración, puedo hacerle el amor a mi mujer… -      Doctor… si -      El… gracias Doctor. -      Doctor, pero cuidado, no debes esforzarte, no hagas mucho esfuerzo, no te arriesgues, yo te sugiero, que esperes a sentirte mejor… Marie, estaba callada, escuchando, porque sentía mucha vergüenza ante el médico por las preguntas formuladas por su esposo. Una vez que el Doctor le entregó los récipes con tratamientos, indicaciones y nuevos exámenes, ella, le dio las gracias y se levantó para ayudar a Leo, pero este le dijo… -      No mami, déjame actuar solo, no seas más mi bastón, lo vamos a conseguir y volveré a ser el hombre con el que te casaste  y retaste al mundo. -      Ella, tu sabes que me gusta ayudarte… -      El… pero me haces ser dependiente de ti y no, no quiero eso para ti, yo soy independiente, autosuficiente y te lo voy a demostrar. Esto es un reto y lo superare por ti y por mí. -      Ella… confío en que tú puedes -      El… y podre, eso escríbelo. Dios mediante. -      Ella… Doctor gracias por su amable atención ¿cuándo debemos volver? -      Doctor… Vamos a ponerles citas para dentro de dos meses. Espero me traiga mejores noticias… Los dos salieron de la consulta, hablaron con la secretaria, quien les dio la cita para dentro de dos meses. Ella le pregunto a la secretaria, para cuando podía hacer los exámenes porque debía traerlos a la siguiente cita. La misma secretaria, llamo al laboratorio y le concertó una cita para la semana anterior a la consulta. Una vez hecho esto, salieron hacia el estacionamiento, donde los esperaba el chofer. Al montarse, ella se pegó a su cuerpo para que el la abrazara, lo cual el hizo de inmediato. Ella al observar su reloj, se fijó que eran las tres de la tarde, para no retrasar más su llegada a la empresa, en vista que estaban tan cerca, le pidió a su esposo que la dejara en la oficina y luego enviará al chofer a buscarla. El, de una vez, le dio la dirección, para llevar a su mujer a su lugar de trabajo para después buscar las medicinas. Al llegar a la Torre de la corporación, el chofer se baja, abre la puerta, espera baje la señora y nuevamente la cierra, para montarse nuevamente en su puesto. Marie camina hacia la entrada, espera el elevador, al llegar se monta y sube al piso donde está su oficina. Al llegar, toca la puerta y su jefe le dice… -      Adelante -      Ella… aquí estoy Octavio… ¿me necesitas para algo? -      El… sí por favor entra… -      Ella… pasa y se sienta justo frente a, él… -      El… ¿Qué te dijo el médico, sobre tu esposo? -      Ella… que todos los valores están normales, que su proceso de recuperación es lento por todas las complicaciones que él presentó después de la operación, que debo tener fe… -      El… pero esas son buenas noticias… -      Ella… si, es más le cambió totalmente el tratamiento y lo mandó a ejercitarse, bueno por ahora, caminar y ver si puede subir escaleras. -      El… te deseo lo mejor con tu esposo. -      Ella… gracias… -      El… necesito un favor tuyo… -      Ella… dime… -      El… ¿Cómo me evaluarías esta semana como jefe? Del 1 al 10… eso sí, sinceramente, quiero mejorar, no que me alabes… -      Ella… sonriendo… eres extraordinario, se lo comenté a mi esposo… -      El, interrumpiéndola… ¿Cómo así? ¿Hablaste sobre mí con tu esposo? -      Ella… sí, porque tú tienes acciones y conductas como el… eres caballero, responsable, puntual, amas tu trabajo, te apasiona, eres dedicado, innovador, en estos pocos días que hemos trabajado junto, observó que te gustan los retos, a ti no te afectan los cambios y trabajas con tu equipo, no es que tu equipo va a recibir órdenes para hacer y ya, no, tú te integras y trabajas con él. -      El… esos fueron puros piropos… -      Ella… sí y es la verdad -      El… gracias… tratare de siempre ser así… -      Ella… no creo que cambies… -      El… así espero, porque me dolería mucho defraudarte… -      Ella… y  eso ¿Por qué? -      El… porque no quiero destruir la imagen que tienes de mí… tú eres mi equipo… -      Ella… si, para lo que salga y sonrió con él.  -      El… ah, por cierto, nadie se dio cuenta que saliste… -      Ella… gracias… -      El… eso era todo, ahora sí, señora a trabajar… -      Ella… y ahora ¿Por qué me llamas señora? Me gusta más que me llames por mi nombre… -      El… era una broma, porque realmente eres una señora casada, que aún no lo puedo creer… -      Ella… ¿Por qué? -      El… debe ser que te veo como virginal, señorita, ¿me entiendes? Te veo muy joven… -      Ella… es que lo soy, solo tengo 30 años… -      El… con rostro y cuerpo de 20 a 25 años… muy perfecto… -      Ella… gracias… bueno me retiro para revisar que tengo pendiente… -      El… ok… Al salir Marie de la oficina de Octavio, entró Enrique, quien necesitaba consultarle algo… -      Hola amigo ¿Cómo ha estado el día hoy? Necesito consultarte algo… ¿estás muy ocupado? -      Octavio… no, pasa. Dime ¿qué quieres? -      Enrique… ¿me puedes ayudar a revisar unos números?… -      Octavio… si, ya termine lo que debía entregar hoy… Enrique se sienta y comienza a explicarle y mostrarle dónde tiene las dudas, para que su amigo le ayude a aclararlas. Octavio, más experto que el otro, le ofreció herramientas para que se ayude, por si acaso se le presentan otra vez y él no esté disponible. Una vez que culminaron, se dan cuenta que es la hora de salida, los  dos decidieron salir a una tasca ubicada cerca de la empresa, para tomarse unos whisky que los ayude a soltar el estrés de la semana, además de brindar por su primera semana en el cargo, cada uno. Al salir al ascensor, encuentran a Marie, Maru, Ana María y Andreina. Se montan los seis en el ascensor y al bajar salen todos hacia el estacionamiento; Ana María y Marie, se despiden hasta el lunes de ellos,  se van juntas, en el auto del esposo de Marie que estaba esperándolas.  Octavio observa que el esposo de ella,  se baja de la parte trasera del vehículo, montan primero a Ana María, luego a Marie y por último el. En ese momento recordó lo que ella le dijo: “tú tienes acciones y conductas como el… eres caballero, responsable…” Él, de repente reflexionando lo que estaba haciendo, deja de mirar, se monta en su coche y sale detrás del vehículo de Enrique, quien lo guiaba hacia la tasca. Al llegar al lugar estaciona su vehículo y observa que también llegan Andreina y Maru, en el vehículo de la abogada. Octavio se baja, entra y busca a Enrique quien entro primero, para reservar mesa, porque según él, se llenaba muy rápido. Por fin, se da cuenta que Enrique le hacía señas desde uno de los rincones del local, estaba un poco en penumbra, lo cual le gusto, porque no tenía ganas de compartir sino de charlar con su amigo, porque necesitaba desahogarse de lo que le estaba pasando con Marie. Al acercarse al  amigo le dice… -      Te cuento, que tu secretaria y la abogada también están aquí… -      Enrique… ¿Cómo va ser? -      Octavio… si las vi llegar antes de entrar… -      Enrique… sí ahí van entrando… -      Octavio… necesito hablar contigo, ojala que no se acerquen a nosotros… -      Enrique… amigo eso es grave, porque tú no le sacas el cuerpo a ninguna mujer… Él le hace señas al mesonero y los dos piden un whisky… -      Octavio… risas… ¿crees que es en juego? Enrique me está gustando demasiado esa mujer, tan es así, que mi último pensamiento toda la semana antes de dormir, fue para ella… -      Enrique… de todas las desventajas, la más importante es que en la empresa te debes cuidar de tener algo con alguien del personal. Porque esta norma es una de las más conservadoras impuestas por los dueños y no sujeta a cambio. -      Octavio… presiento que ella también siente algo, pero el hecho de que su marido sea un hombre enfermo es lo que más la detiene. -      Enrique… ¿estás seguro? Cuidado y te equivocas. Fíjate que si analizas todo, lo más seguro es que ella entro por palanca, su esposo debe ser amigo de alguno de los accionistas. Porque es raro, que siendo el dueño de una concesionaria y ella su esposa, no trabaje con él. -      Octavio… eso también lo he pensado, que de repente, ella está ahí por capricho, pero lo extraño es que conversando con ella, no es para nada una mujer banal o frívola, es todo lo contrario. -      Enrique… amigo te estas metiendo en aguas profundas. En eso llega el mesonero con los dos whisky… -      Octavio… te soy sincero, esa mujer me tiene todo confundido. Siempre me he visto casado con Karina, pero Marie me está haciendo dudar… -      Enrique… gracias a Dios que no has fijado fecha para la boda… -      Octavio… esa es la otra, ya Karina las consiguió una para el 11 y la otra para el 18 de diciembre, o sea, ya está aquí, hoy es 8 de octubre, que queda… -      Enrique… ¿Cómo así? Y cuando fijaron esas fechas… -      Octavio… Ella fue esta semana a la jefatura civil y a la iglesia y reservo las dos fechas… -      Enrique… y no objetaste nada… Su amigo moviendo la cabeza de un lado a otro, le respondió… -      No, no le dije nada, quede en el sitio y mudo… solo le respondí que de ir el lunes a llenar los carteles es que sea al mediodía para no pedir permiso. -      Enrique…  ¿Por qué te casas? -      Octavio… no puedo mantener con ella una relación libre como la tuya y la de Diana, sus padres son muy conservadores, es más, tengo una deuda moral con ellos y los dos me quieren mucho, no los quiero defraudar… -      Enrique… pero peor es traicionarte a ti mismo… -      Octavio… me siento en un laberinto… y este domingo debo hablar con los padres de Karina. -      Enrique… vamos a pedir el otro, porque este me lo bebí muy rápido. -      Octavio… tienes razón… -      Enrique… ok. El hace señas al mesero, para que traiga dos whisky más, pero a la roca… -      Octavio… llevándose las manos a la cabeza se alisa los cabellos a los lados de su cabeza y le comenta… nunca me había sentido así… -      Enrique… debes pensar mejor las cosas, aunque con Marie, no llevas oportunidad. Recuerda lo que nos comentó sobre el coche, fue un regalo de cumpleaños, traído exclusivamente para ella. Ella debe vivir en una mansión, la debe tener como una reina… ¿estarías dispuesto a sacrificar todo lo que hasta ahora has obtenido? -      Octavio… no, no creo… -      Enrique… amigo no la tienes fácil. Busca otra conquista y veras como se te pasa el capricho con Marie. Es cierto, que es una mujer muy bella, huele a riqueza, a diosa, no sé qué hace trabajando ahí como secretaria… -      Octavio… de repente fue un capricho, ella tiene poco tiempo, ah… ya de seguro que fue una vía de escape después de la enfermedad de su marido… -      Enrique… eso es más factible… Mientras, ellos conversaban sobre los problemas de Octavio… Andreina y Maru, celebraban el surgimiento de una nueva amistad… -      Andreina… vamos a bebernos unos cócteles, para poder dejar el estrés fuera totalmente e iniciar el lunes una nueva semana cargada con nuevas ideas y soluciones… Brindo por esta amistad que inicia… -      Maru… gracias Andreina, e igual brindo por nuestra amistad… -      Andreina… ¿tienes novio? -      Maru… no, por ahora no, termine hace como seis meses, una relación de dos años, porque me fue infiel, me engaño con mi mejor amiga… -      Andreina… los hombres son traidores por naturaleza, por eso, a veces hay que darles jarabe de sus propias medicinas… -      Maru… yo no me atrevo, porque al enamorarme, me dedico de lleno a esa persona. -      Andreina… es bonito enamorarse, pero sin perder la dignidad Maru… -      Maru… por eso precisamente, preferí terminar, no iba a andar llorando o suplicando… -      Andreina… estás mejor así, puedes mirar hacia cualquier lado, porque no tienes obligación con nadie… -      Maru… riendo… si a lo mejor tengas razón… y ¿tu, tienes novio? -      Andreina… no, he tenido un poco de mala suerte en el amor, pero no me quejo, estoy bien y cuento con amigos a quienes llamo para divertirme y la paso muy bien con ellos. -      Maru… que no se enteren en la oficina, porque los dueños en su afán de ser conservadores, exigen una imagen pública y privada muy reservada y muy especialmente a su personal de dirección y confianza… -      Andreina gracias por el consejo… ¿llevas mucho tiempo en la empresa? -      Maru… si, cuatro años. -      Andreina… ah, qué bien, brindemos por eso… ¡salud! -      Maru… ¡salud! Ellas estuvieron poco tiempo en la tasca, solo cuando iban saliendo es que se dan cuenta, ahí estaban Octavio y Enrique. Andreina, le dice… -      Ven vamos a saludarlos… antes de irnos… -      Maru… ok, como digas… Al acercarse a la mesa, ellos se dieron cuenta que habían sido visto por las dos y se levantan de sus asientos, para saludarlas… -      Hola Octavio, hola Enrique ¿no nos habíamos dado cuenta que estaban aquí? -      Octavio, hola… aquí quitándonos un poco el estrés de la semana -      Andreina… lo mismo hicimos nosotras… -      Enrique… hola Maru, hola Andreina… me alegro estén soltando estrés, para comenzar el lunes con nuevas energías. -      Ellas… si… -      Andreina, observó, que su recién amiguita, estaba algo nerviosa, así que prefirió despedirse… bueno, nosotras los dejamos, para que sigan disfrutando sus tragos, que la terminen de pasar muy bien… -      Ellos… gracias. -      Octavio… tu secretaria se veía nerviosa ¿Qué le has hecho para que esté así? -      Enrique… solo le llame la atención porque parece andar todo el día en una nube, o anda enamorada o tiene problemas con el novio, siempre que salgo de la oficina está pensativa, como ida… -      Octavio… sonriendo y ¿será que se está empezando a enamorar de su nuevo jefe?… -      Enrique… tu sabes que eso está prohibido, las aventuras  están a la vuelta de la esquina, pero ahí no. -      Octavio… amigo las aventuras vienen solas, en cualquier parte, en cualquier momento, en cualquier lugar… -      Enrique… habla la voz de la experiencia… -      Octavio… lo dirás en juego pero sabes que es una gran verdad… -      Enrique de repente, mete la mano a su bolsillo del pantalón y saca su celular, observa que tiene varias llamadas perdidas de su novia Diana, entonces, le comenta a Octavio déjame ir al baño para llamar a Diana y ver qué pasa… -      Octavio… tranquilo… ve Enrique entra al baño y llama a su novia (y pareja porque viven juntos desde hace cuatro años)… -      Hola Diana ¿Qué paso? -      Diana… que he estado preocupada porque no has llegado… -      El estoy en una tasca cerca de la empresa con Octavio quien necesitaba hablar conmigo… es más, déjame ver la hora… ¡las nueve! Se nos fue el tiempo demasiado rápido… pensé que era más temprano… dame media hora más y salgo de aquí, no lo quiero dejar solo, porque en este momento necesita un amigo y yo soy su mejor amigo… -      Ella… ok como quieras, pero por favor no llegues tan tarde… -      El… tranquila, sabes no he comido, ¿compro algo para que cenemos? -      Ella… si, dale que te espero… -      El… ok, hasta luego. Un beso. -      Ella… igual para ti. Enrique al acercarse a la mesa, no consigue a Octavio, pero observa que estaban tres tragos, uno más en la mesa… mira hacia la pista de baile y ve a su amigo bailando… él sonríe… y toma un trago para él. Al rato, ya casi a punto de cumplirse la media hora que pidió a Diana, llega Octavio a la mesa acompañado de una “amiguita”. -      Enrique, saludando a la joven, con un simple hola, le dice a su amigo… Octavio me voy porque Diana me está esperando, y si no llego a la hora es una “histeria toda la semana” -      Octavio, riéndose y comprendiendo porque así mismo es Karina, le responde tranquilo amigo, yo me quedo un rato más y luego me voy… -      Enrique terminándose la bebida, le comenta, vamos igual que siempre, me pasas la cuenta y te transfiero la mitad. -      Octavio… tranquilo, esta vez, yo te invite, así que los gastos son totalmente por mi cuenta.   -      Enrique… gracias amigo, mañana te llamo… -      Octavio… ok… saludos a Diana -      Enrique… con gusto. Enrique salió y Octavio quedó otra vez en la pista de baile, demostrando sus habilidades de excelente bailarín… Era una de las actividades que más le gustaba hacer y la disfrutaba, obviamente, siempre y cuando estuviera con una excelente pareja de baile. Enrique paro por el camino, compró unas hamburguesas y bebida, para cenar con Diana, quien lo estaba esperando, cuando él llego al puesto de comida, la llamo por celular para preguntarle qué quería comer… ella le respondió y él pidió exactamente lo solicitado por ella. Una vez que recibió la comida, salió rumbo a su penthouse, aunque a decir verdad, el inmueble era propiedad de Diana Carolina, es una contadora, que se ha hecho de un nombre, tiene en sus cartera de clientes, muchas de las mejores empresas, y el pent-house le quedó de su divorcio con su primer esposo. Enrique, al inicio de la relación quería legalizar con ella su situación, pero ella no quiso. Ahora, es ella la quiere formalizar, pero él está renuente y siempre le responde que así están mejor, porque viven su amor libremente sin un papel de por medio que los obligue a cumplir deberes conyugales… Diana desde hace como dos años, está lamentando no haber aceptado casarse con él, cuando lo propuso. En todo caso, ella no le comenta nada directamente, pero si le hace insinuaciones al respecto. Al llegar al edificio, Enrique sube, por el elevador privado y al abrir la puerta el ascensor, estaba ahí Diana esperándolo… -      Mi amor, que rico huele lo que traes… -      O sea, para mi nada, todo el recibimiento es para las hamburguesas, de haber sabido eso, no las traigo, porque yo debo ser el anhelado y deseado en este hogar… -      Ella, sonriendo y aprovechando que él, venía un poco eufórico, lo abraza por el cuello, literalmente se lo come a besos y le afirma… tú eres lo más deseado, lo más anhelado para mí, no te puedes comparar jamás con las hamburguesas… risas… -      El… eso espero… Diana se encargó servir, había preparado la mesa de la terraza, para comer a la luz de la luna y las estrellas, un ambiente totalmente adecuado para lo que ella le tenía reservado a él. Él se sonrió al ver todo, porque ya sabía que quería esa noche su mujer, el dispuesto a complacerla totalmente, primero la amo, ahí mismo, en un sofá cama que habían comprado los dos, para compartir momentos de intimidad al aire libre, sin mirones ni observadores, el, la llevo precisamente a ver las estrellas y a disfrutar las delicias de un apasionado encuentro como dos amantes; después de la ardua faena, los dos se sientan juntos a devorar las hamburguesas. Al terminar de cenar, ella le trajo un trago, para ayudarle a digerir la comida y de esa manera, aprovechar para conversar y compartir con él, lo que hicieron esta semana, porque entre semanas, se les hacía más difícil porque los dos llegaban cansados y se acostaban a dormir para levantarse temprano e ir a su trabajo. -      Ella le pregunta, más por hacer conversación que por curiosidad… ¿tiene problemas Octavio en la empresa? -      El… no es con su novia… pero creo este fin de semana todo quedará resuelto… -      Ella… ah ok, pensé era en la empresa… -      El… no ahí la está yendo muy bien. Él es muy apasionado con su trabajo, y eso lo valoran en esta Corporación. -      Ella… y a ti ¿Cómo te fue en líneas generales en tu primera semana? -      El… muy bien… ya inicie algunos cambios que fueron aprobados, me faltan otros, de los cuales debo esperar la aprobación de la Junta Directiva… -      Ella, aplaudiendo… excelente mi amor… me alegro mucho por ti… -      El… y a ti ¿Cómo te fue? -      Ella… muy bien, no me quejo… cada día las cosas mejoran más… -      El… me alegro, voy a poner música… -      Ella… como quieras… -      El… puso una música suave, romántica y la invitó a bailar… -      Ella, a pesar de estar cansada, prefirió disfrutar de esta compañía que él le estaba brindando… -      El… la tomo en sus brazos, bailaron, pero terminó la tercera canción, besándola, acariciándola y haciéndole nuevamente el amor… Siendo esto lo que más le gustaba de ella, que a pesar de sentirse cansada, pues él lo sabía, no le decía que no, sino todo lo contrario, lo complacía siempre. -      Ella… al final de esa explosión s****l experimentada por los dos, le dijo… te amo más que nunca… -      El… y yo a ti… Esa noche los dos disfrutaron enormemente de sus compañías, se relajaron y se durmieron muy plácidamente, ella totalmente abrazada a él.  
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