Capítulo 6. Un fin de semana de sorpresas…

4988 Palabras
Octavio, esa noche, disfruto la compañía de una vieja amiga, con quien en época pasada solía divertirse, fundamentalmente los fines de semana, porque entre semana trabajaba y debía levantarse muy temprano. Fue una suerte encontrarla, estuvo hasta bien entrada la madrugada bailando con ella, luego la llevo a comer a una venta de comida rápida, porque era lo que ella quería, comieron los dos, y finalmente, la llevo hasta su casa, donde la dejó, alegando que lo estaban esperando desde temprano sus padres. Al llegar a su casa, guardo su coche, se bajó, entró a la casa y se dirigió a su habitación. Se bañó, puso a cargar su celular, el cual se le había descargado y luego se acostó a dormir. Este sábado, se despertó, busco el celular y vio varias llamadas perdidas de Karina, no le respondió de una vez… se levantó, fue al baño, se aseo y se vistió deportivamente. Llego al comedor, estaban ahí sus padres, les saludo e igual a sus hermanos, quienes estaban desayunando, él se sentó y su mamá se levantó para servirle, a pesar que él le insistía que terminara de comer. No obstante, pregunto qué había pasado con la señora Ana, la del servicio… -      Su mamá… me pidió el día libre porque necesitaba hacer unas diligencias personales… Que mañana si vendría… -      El… ah ok, bueno, yo te ayudo, él se levantó y acompañó a su madre hasta la cocina, para ayudarla a traer su bandeja de comida. -      Su mamá… muy bien hijo… anoche Karina te llamo muchas veces e incluso tarde la noche… -      El… si me imagino, ya vi varias llamadas de ella perdida en mi celular, anoche se me descargo. -      Ella… llámala para que se quede tranquila -      El… sí madre, ahora después de la comida... -      Ella caminando con el hacia la mesa ¿Cómo te fue esta semana? -      El… excelente viejita -      Ella… me alegro… -      Al sentarse en la mesa su hermano, el mayor, le reclama… Octavio, contéstale el celular a tu novia, porque de no, nos va a volver loco a todos aquí, creo que llamo cada cinco minutos, como desde las ocho hasta las doce de la noche… -      El… se me descargo el celular... -      Su hermano… o sea… mientras el niño se divierte, nosotros pagamos las consecuencias de una novia “histórica”… todos sonrieron… -      El… así se acostumbra que si se casa conmigo, igual me le voy a perder… -      Su mamá… un momento eso no es así Octavio, una vez que te casas hasta ahí te llega la soltería y todas tus parrandas de solteros,, debes respetar a tu esposa, si no será así, no te cases… -      El… mami estamos en otros tiempos… -      Su mama… ningunos otros tiempos, al casarse debes guardar lealtad y fidelidad… -      Octavio… tranquila mami, que fue un decir… guiñando un ojo a sus hermanos, y todos sonreían disimuladamente… Ellos terminaron de comer y el invitó a sus hermanos a jugar bowling. Todos aceptaron. Al entrar a su habitación para buscar sus cosas, llamo a Karina… -      Ella… por fin te dignas llamarme… -      El… anoche estaba con Enrique en una tasca y se me descargo el celular… -      Ella… pero no podías quitar prestado un celular para avisarme...   -      El… eso es demasiado personal, de la única manera que creo quite un celular prestado es que sea una emergencia… -      Ella… ¿vas a venir hoy? -      El… voy saliendo con mis hermanos para hacer varias diligencias, vamos todos en mi coche, así que no te puedo asegurar si iré o no, porque no sé, a  dónde los llevaré… -      Ella… ¿y mañana, vendrás a hablar con mis padres? -      El… si mañana estaré ahí. Llámame en la noche, para saber a qué hora… -      Ella… ok… entonces, no te veré hoy... -      El… por ahora no se, todo depende, que tanto estaré con mis hermanos, si me desocupo temprano… voy a tu casa, pero no te aseguro nada, por favor, no vayas a ponerte intensa, llamándome, porque ando con ellos. -      Ella… ok… y colgó… Él sonrió porque sabía estaba enojada con él. Una vez que salieron, fueron a las canchas de bowling, donde pasaron toda la mañana jugando, ellos se divirtieron mucho. Luego, decidieron ir a la feria de la comida a unos de los centro comerciales más grande e importante de la región. Ellos primero comieron; posteriormente, decidieron caminar el centro comercial. En este recorrido se encontró con Marie y su amiga Ana María. Marie salió de una zapatería y al buscar el ascensor para subir al área del cine, divisó a los lejos, cuatro caballeros, guapos, atléticos, altos y reconoce a uno de ellos como su jefe y le haces señas a su amiga para que observara del otro lado del centro comercial, los cuatro monumentos de hombres que caminaban mirando vidrieras. -      Ana María, también reconoce a Octavio y le comenta a su amiga… el destino te está haciendo una mala jugada… -      Marie… así parece… Ellas estaban en eso, cuando Octavio la divisa a ella y le informa a sus hermanos… -      Vamos hacia allá, para presentarles a mi secretaria… Cuando sus hermanos, se dan cuenta de las dos chicas que se acercan a ellos, se quedan asombrados, de la mujer tan bella que venía de frente, alta, con un cuerpo simétricamente perfecto, con una larga cabellera, que hoy cargaba suelta y la cual le fascino a Octavio… -      El… hola Marie, se acerca a ella y le da un beso en la mejilla… y hace lo mismo con Ana María, pensando, que estuviera por ahí el esposo de Marie… Hola Ana María y la besa. -      Marie… hola Octavio, me da gusto verte de nuevo… -      El… igual a mí. Te presento a mis hermanos… Javier, el mayor; Argenis el que me sigue a mí y Ricky el benjamín de la casa… -      Ellos aprovechando que su hermano le dio el beso en la mejilla, hicieron lo mismo… todos le dieron la mano y le besaron la mejilla e igual hicieron con Ana María… -      El… te ves aún más joven, sin el uniforme, ahora si es verdad que pareces una adolescente… ella sonriendo… lo cual la hacía verse más bella, le comenta, no sé si tomarlo como un cumplido… -      El… haciendo un gesto con sus manos, comenta… totalmente y también sonríe, haciendo que Marie lo miré con fijeza, contemplando su lindo rostro. Todos siguieron caminando detrás de Octavio y Marie… quienes iban concentrados en su conversación… El hermano mayor de Octavio, Javier hizo mucha empatía con Ana María… así que ellos iban caminando detrás de Octavio y Marie, como en pareja, razón por la cual los dos hermanos menores de Octavio, se separaron un poco del grupo para no ser lámparas entre ellos. -      Octavio… le pregunta a Marie, si le gustaría ver una película, que ellos iban precisamente al cine… ella sonriendo… -      Definitivamente… no sé cómo tomar esto, Ana María y yo vamos al cine, nos recomendaron una película, dicen que es buenísima, está en estreno, y le menciona el nombre de la película;  el sonriendo, comenta… -      Tienes toda la razón cuando dices que no hayas como tomar esto, porque nosotros venimos con la intención de ver esa misma película… Vamos, yo brindo las entradas y las palomitas… -      Ella… ok… -      Octavio voltea y hace señas a sus hermanos, vengan vamos a entrar al cine, ellas van a ver la misma película que nosotros… todos sonrieron. Octavio abrió el ascensor y como siempre de caballero, permitió el paso primero a ellas y luego entraron sus hermanos y el de último. Al llegar al piso donde están las salas de cine, el busca las taquillas y compra las seis entradas, luego le dice a Marie que lo acompañe a buscar las palomitas y lo demás que deseen comprar. Ella de inmediato va con el e igual Ana María y Javier… -      Marie le dice a Octavio que compartan por favor los gastos de las golosinas -      Octavio… en otra oportunidad me brindas y le guiña un ojo… -      Ella sonriendo como quieras… -      El… pero vas a pedir lo que tú hubieras comprado de pagarlo tú, por favor, no te detengas, que no me arruinaras… -      Ella riendo… ok. Octavio le solicitó a Ana María lo mismo, que pidiera lo que ella deseaba comprar e igual hizo con sus hermanos. -      El… una vez que todos pidieron, busco maníes, cotufas, las bebidas y otros adicionales,  pagó y les anunció… listo podemos entrar… entregando a cada quien lo que había pedido, salvo a Marie que la dejó de ultima y a quien le hizo entrega de otras delicias de chocolates que él había pedido para ella. -      Ella, al recibir todo, sonrió y le dijo… gracias, como que me quieres engordar… -      El… no lo necesitas, tu cuerpo está perfecto así, diciéndole esto, casi que pegado al oído. Todos caminaron hacia la sala del cine… el como siempre, permitió la entrada primero de ellas y luego siguieron sus hermanos, siendo él, el último…al entrar Marie se había quedado de pie junto a Ana María, en toda la entrada, para dejar que él, eligiera los puestos, donde se ubicaría. En esta oportunidad, dio paso a todos, salvo a Marie a quien detuvo por el brazo y la sentó a su lado. Una vez que comenzó la película todos hicieron silencio, se concentraron en ella, salvo Octavio, que sentir el roce de la piel de Marie le enchinaba la piel e igual le pasaba a ella. -      El… ¿te sientes bien? no te molesta si tropiezo contigo… -      Ella… para nada… -      El… si te sientes incomoda me avisas… -      Ella… ok -      El… te fijas que la chica de la película, se parece a ti… -      Ella… sonriendo… no, como vas a decir eso, esa mujer es bellísima… -      El… tú también lo eres, yo apostaría que más, porque esos rostros son construidos a punta de maquillaje, mientras que el tuyo es una belleza al natural… -      Ella… gracias Octavio por esas palabras, a veces uno necesita que le recuerden lo bella que es… -      El… tu espejo te lo debe decir… -      Ella… sonriendo… no, no me lo dice, porque le he preguntado muchas veces y no me responde… -      El… de repente es que siente envidia de ver tu belleza… -      Ella, sonriendo… si… no, eres extraordinario, gracias por levantarme el ánimo… -      El de nada… soy sincero. -      Ella… gracias y gracias por esta invitación, por toda esta golosina, que creo no me la puedo comer toda… -      Él… te la llevas, así me recuerdas cuando la estés comiendo… -      Ella… ahogando una sonrisa, nos van a sacar de la sala, si sigues bromeando… -      El… no creo… bueno vamos a ver la película, porque si no cuando nos pregunten, no sabremos de que trataba… -      Ella… tienes razón… y los dos se enfocaron en la película, que por cierto era una historia de romance – comedia… Una vez que termina la película, al encender las luces, Octavio protege a Marie, de tal manera que nadie la toque, cuando hacen la fila para salir. Ellos salen comentando la película, y caminan hacia el estacionamiento… una vez ahí… Octavio se despide de ella, nuevamente con un beso en la mejilla, sintiendo la misma emoción, de cuando su brazo rozaba la piel de ella, tan suave, tersa y delicada, muy perfumada. Las dos suben al coche de Marie, sus hermanos quedan asombrados del auto que ella maneja. Octavio, se queda parado observando como ella se va. -      Su hermano mayor, Javier le comenta… ¡ay, hermanito! Creo tu secretaria te trae de cabeza… -      Octavio… sí y mucho… pero es casada… -      Javier… ¿Cómo? -      Octavio… sí como oyes, está casada con un hombre mucho mayor, como de la edad de nuestro padre… -      Javier… seguro que es un hombre muy rico… -      Octavio… si, es dueño de uno de los mejores concesionarios del país. Le regalo ese coche el año pasado para el día de su cumpleaños… -      Javier… ¿Cómo compites ahí? Olvídate que galán mata chequera… -      Octavio… es que ni siquiera eso creo de ella, pareciera que lo ama… -      Javier… quien no ama a alguien que es capaz de darte de regalo un coche tan lujoso…. -      Octavio… bueno, vamos a ver en que para esto…porque sé que indiferente no le soy… Vámonos… Sus hermanos suben a su coche, comentan la película, a Ricky no le gustó mucho porque es muy romántica, a pesar de la parte de comedia que tiene, pero para él, eso es muy cursi. Todos los demás, si la disfrutaron, incluyendo Octavio. Al final ya casi llegando a la casa, ellos le preguntan ¿que pasara con Karina?... -      Octavio… tengo una deuda moral con ella, al igual que con sus padres, por lo tanto le voy a responder y cumplir. -      Javier… piensa bien, las cosas, no debes apresurarte a tomar decisiones de las cuales, después te arrepentirás… -      Octavio… mañana debo ir a la casa de los padres de Karina, para finiquitar lo del matrimonio, es para el 11 y 18 de diciembre, no les quería decir nada,  hasta hablar con ellos, pero ya eso es un hecho, me caso y no hay vuelta atrás. Debo asumir mi responsabilidad, yo le quite la pureza a Karina, y eso así sea en este siglo XXI, lo debo respetar… aun cuando los dos somos mayores de edad… -      Javier… en eso tienes razón, comparto totalmente tu posición. Cuentas conmigo para lo que sea. -      Octavio… gracias hermano… Mañana después que hable con los padres de Karina, hablaré con papá y mamá. -      Sus hermanos… tranquilo, no diremos nada… -      Octavio… gracias, sé que puedo contar con ustedes. Y ahora vámonos… Octavio arrancó su coche, con dirección a su casa, al llegar, su mamá, los recibe y les pregunta ¿Cómo les fue? -      Ricky… excelente mami, hoy no te imaginas como disfrute la compañía de mi hermano… -      Argenis… cierto, lo pasamos muy bien -      Javier… para mí fue excelente… -      Ricky… claro si te controlaste a la amiga de Marie… -      Octavio… soltó una fuerte carcajada… y gritó alto… sapo -      Javier… sapo Todos rieron de la indiscreción de su hermano menor. El caso es que su mamá se sentía feliz de ver que sus hijos comparten juntos los triunfos de su hermano. Ella les pregunta, van a comer, les guarde almuerzo… Todos respondieron al unísono… siiiii… y pasaron al comedor… Su madre, entra a la cocina, calienta rápido la comida y la sirve en cada bandeja. Octavio, se levanta y acude a la cocina para ayudarla, ellos están acostumbrados a ayudar a su mama en los quehaceres de la casa desde niños, solo que con los años y en vista que todos trabajaban, contratan personas para que ayude a su mamá, porque ella nunca quiso tener una mujer de servicio metida en la casa, salvó a la señora Ana, por aquello de que tenía solo varones y no quería problemas  con nadie… Los dos entran al comedor y sirven las bandejas, mientras Octavio le habla a su hermano menor y le solicita ayude a servir el agua. Este se levantó de la silla y de inmediato busco la jarra del agua y los vasos, los llenó y se sentó nuevamente para comer. Ya siendo las ocho de la noche, Octavio llama a Karina, quien responde de inmediato… -      Hola, mi amor ¿Cómo te fue hoy? -      El… muy bien, pase un día muy agradable con mis hermanos, jugamos bolos, almorzamos en la calle, fuimos hasta el cine… -      Ella… que bien y ¿qué película vieron? -      El… le cita el nombre de la película… -      Ella… no vida, esa fue la que te dije la semana pasada que hoy estrenaba, la cual quería ver… y no me llevaste… -      El… no me recordaba, y como todo fue improvisado, primero en el mismo coche fue donde decidieron jugar bowling, después ir a la feria de la comida, luego, caminar el centro comercial para terminar en el cine… Estoy cansado… ¿mañana a qué hora debo estar ahí? -      Ella… supuestamente salen en la mañana temprano, tengo pensado preparar un almuerzo para darles la noticia ¿te parece? -      El… si me parece, hazlo. Te llevo una botella de vino… -      Ella… no es necesario mi amor, pero si es tu gusto, por favor, tráela. -      El… ok. Tratare de estar unos minutos antes de las doce, porque mañana voy a estar en el despacho, finiquitando un informe, que hoy en la calle recordé, que me falta algo… -      Ella… ok. Que descanses, te iba a pedir hoy te quedaras a dormir conmigo… -      El… es muy tentadora la invitación, pero estoy muy cansado, en todo caso, ya está cerca la fecha para que no solo una, sino todas las noches compartamos juntos. ¿Fuiste al apartamento? -      Ella… sí. Está muy sucio, ya contrate a un familiar de Rosa, para que vaya conmigo el lunes y limpie primero. Después de eso, reviso lo demás. Porque  me género como una alergia el día que fui. -      El… lo siento mami, debí ir yo. -      Ella… no tu tranquilo, déjame hacer esto a mí, porque quiero que te dediques con todo a tu cargo. Que nada te perturbe para que todo te salga excelente… -      El… gracias mi reina… Bueno quedamos así, mañana estoy ahí antes de las doce, tengo mucho sueño. Voy a descansar. -      Ella… que descanses, te amo… -      El… y yo a ti. Colgó, se acostó y se quedó dormido… Esa misma noche en la casa de Marie, ella está sentada frente al TV acompañando a su esposo quien veía un juego de fútbol. Marie desde que salió del estacionamiento del centro comercial, no se ha podido quitar de su mente las palabras de Octavio…  “tú también lo eres (bellísima) yo apostaría que más, porque esos rostros son construidos a punta de maquillaje, mientras que el tuyo es una belleza al natural” Este hombre ha venido a perturbar su vida que desde hace cinco años ya tenía resuelta, cuando se casó enamorada de Leonardo, aunque muchos no lo crean… Ella observa a su marido, quien está concentrado en el juego y quien justo en ese momento la mira y le hace una seña con su cabeza, para que ella acuda a su lado, lo cual ella hace de inmediato. -      Una vez a su lado, él le comenta… ¿Qué te pasa mi reinita? Desde que llegaste de la calle estas como pensativa, ida, dime ¿Qué te preocupa? -      Ella… nada mi vida… de repente es cansancio. El trabajo en esta gerencia es fuerte, pero me gusta, hago cosas distintas a las que hacía y sobre todo que  no tengo un jefe encima que me esté controlando. El me deja trabajar y tomar mis propias decisiones. -      Leo… a mí me gusta más, porque no tengo que preocuparme que haya un hombre cerca de ti… y sonríe… -      Ella… solo te amo a ti… -      Leo… si supieras que a veces siento miedo, te canses de esperar que me recupere totalmente… -      Ella… ¿Por qué? Eso es como darle crédito a quienes dicen que me case contigo por tu dinero… -      Leo… jamás eso ha estado en mi mente… Lo digo porque tengo meses que no te complazco como mujer, tú eres una mujer ardiente, apasionada, que disfruta del sexo, que si bien es cierto, te agarre inocente, pura, virginal, tú ahora sabes lo que te satisface o no, lo que te gusta y sabes cómo satisfacer plenamente a un hombre… -      Ella… ¿Por qué piensas en eso? Me estás haciendo sentir como una afrodita… -      El… mi reina, aunque no lo veas, tú tienes todas las cualidades para ser considerada una afrodita… bella, sensual, s****l, con un cuerpo de miss único, ardiente, apasionada, disfrutas plena y totalmente del sexo, eres hasta poli orgásmica… -      Ella… si no quieres que me enoje contigo, deja de decirme esas cosas… -      El… ven mi vida, y  la abraza, otras en tu lugar hasta se sentirían orgullosas de lo que te estoy diciendo… esto que te digo es una realidad, que no podemos tapar, como tampoco se puede tapar el sol… Marie, se enoja en serio y busca salirse de sus brazos, pero él no lo permite… Ya mi amor, no digo más… te amo y te deseo. Si había algo que me daba felicidad y me hacía sentir dichoso era pensar en la mujer que tenía en mi recamara esperándome para que le hiciera el amor. -      Ella… siempre desde antes de casarnos te deseaba, pero también te amaba… -      El… eso lo sé, mi vida, sino olvídate que me hubiera casado contigo… -      Ella… entonces, tengamos paciencia, eso fue lo que me dijo el médico, vamos a esperar, pero no te pongas a especular, que me haces sentir mal… -      El… mañana intentare subir las escaleras ¿te parece? -      Ella… sonriendo y tomando el rostro de él, entre sus manos, lo mira y lo besa apasionadamente, diciéndole… si, si me parece y lo haremos juntos, estaré contigo para que las subas paso a paso… -      El… gracias por ser tan comprensiva amor… -      Ella… tú te lo has ganado, te lo mereces, eres un ser extraordinario que se enfrentó al mundo por mi… -      El… lo mismo hiciste tú. Recuerdo mi conversación con tu madre, que si no me daba pena, andar del brazo de una niña, que podía ser mi hija… Tus padres te pelearon porque no podían asimilar que te enamoraras de un hombre mucho mayor. Para ti tampoco fue fácil… -      Ella… lo sé, pero decidí aceptar los riesgos y vivir mi amor a plenitud y tú me lo hiciste sentir así. Me hiciste ser una mujer plena, satisfecha, en gozo, dichosa, feliz, que más podía pedir… Bueno, solo que estuvieras sanos y me duraras muchos pero muchos años… -      El… y así va a ser, Marie, nosotros tenemos una gran herramienta y esa es nuestra mente. Solo debo volverla a dominar como antes y eso manifestare. Yo siempre he sido, soy y seré un hombre cabal, pleno, sano, lleno de vida, salud y dispuesto a hacer feliz a la mujer que amo, que adoro con toda mi alma… -      Ella… amen y amen, así es y así sera. -      El… duerme por favor conmigo… -      Ella… ok, pero recuerda lo que nos dijo el médico, sólo después que superes esa prueba haremos el amor… -      El… lo sé y tranquila, el más interesado soy yo… -      Ella… déjame buscar mi ropa para dormir, voy a usar una de tus pijamas, para no excitarte con mi ropa de dormir… él se rió fuertemente… -      El… mi pequeña princesa, mi reina, mi vida, te amo infinitamente, eso que nunca se te olvide… -      Ella… está bien… ya vengo… y salió casi que corriendo hacia su propia habitación. Marie busca en el vestier de su habitación, una pijama de él, de las que ella usaba para dormir cuando le venía la menstruación. Se cambia y baja a la recamara de Leo. El,  la está esperando, se acuesta y la acomoda entre sus brazos, de modo que no le afecte en la cicatriz de la operación. Así se duerme Marie felizmente, porque el, la mece en sus brazos. El también, se siente mejor de tenerla así, porque ya no resistía dormir sin ella. Al otro día temprano, Leo despierta, se mueve muy despacio para que ella no se despierte aún y pueda descansar. Él se sienta a un lado de ella en la cama y le acaricia muy sutilmente sus labios, el cuello, sus senos, y en general todo su cuerpo… Para Leo, esto le está devolviendo la vida, porque ni siquiera eso sentía, inicialmente después de la operación, él pensaba que podía haber quedado impotente, pero se está dando cuenta que no es así y esto lo alegra mucho… se levanta, entra al baño y se asea. Hoy está decidido a subir las escaleras… se  coloca un conjunto deportivo con sus tenis y sale para intentarlo el solo primero, para mostrar a Marie que si está listo para amarla de nuevo…   Mientras en la residencia de Karina, sus padres llegaron de viaje y su hija los espera con una agradable sorpresa que solo les dirá cuando Octavio esté con ella. Por otro lado, en la casa de Marie, Leo se dispone a subir las escaleras, cuando ella lo llama, y le pregunta… -      Lo vas a hacer sin mí, te dije que te acompañaría. -      El… no te quería despertar… -      Ella… pero te dije claro anoche que lo haríamos juntos… -      El… si mi amor, pero me dio sentimiento despertarte, estabas tan plácidamente dormida, que me pareció una maldad despertarte para esto… -      Ella… vamos, así me baño… -      El… ok. El médico dijo… paso a paso… -      Ella… sí y así lo haremos… El… dio el primer paso hacia la escalera, subiendo el primer peldaño y luego el segundo y así hasta llegar al primer piso, sin cansarse y sin fatigarse… Los dos sonrieron, Marie se abrazó a él. Ahora faltaban la escaleras que van hacia el ático… nuevamente paso a paso, el sube el primer peldaño, el segundo, el tercero y el resto de los peldaños, sin fatigarse ni cansarse… Y luego bajó las escaleras y entro a la recamara matrimonial que compartía con Marie desde que se casaron y la que abandonó hace meses, por prescripción médica. -      Al entrar, le dijo a Marie, este es nuestro nido de amor y aquí nos amaremos nuevamente… -      Ella… sí, mi amor, así lo haremos. Marie pensando que así se le pasaría lo que sentía por Octavio, se sintió feliz y confiada que él le quitaría cualquier duda o inquietud. -      El… ven, no sientas miedo ni temor de hacerlo conmigo, por favor… -      Ella… no, siempre confío en ti. Pero que no sea hoy, vamos a esperar, ahora en la tarde, vuelves a subir y bajar las escaleras y mañana haremos los mismo, al menos unas tres veces para estar seguros. -      El… como digas mami… -      Ella… quiero disfrutarte no preocuparte… El la besa muy apasionadamente… Asimismo, Octavio llega a la residencia de sus suegros donde lo espera su novia, el los saluda, ellos orgullosos del ascenso de él, le preguntan… -      ¿Cómo te va en el nuevo cargo? -      El… muy bien, gracias a Dios… y a ustedes ¿cómo les fue en el viaje? -      Sus suegros… excelente hijo… -      Octavio… me alegro, quiero informarle que ya tenemos fecha para nuestro matrimonio… -      Alberto… que bien, es una gran alegría… -      Rocío… ¿para cuándo será? -      Karina… para el 11 y 18 de diciembre de este año… -      Rocío… tan rápido, esa fecha ya está aquí… -      Karina… si mami… -      Alberto… hijo no te imaginas, la alegría que me ocasionas con esta noticia, ¿ya calcularon todo? ¿si nos da tiempo? -      Karina… si papi ya no hay vuelta atrás, ya reserve las fechas, mañana debemos ir los dos para firmar los esponsales… -      Rocío... debemos organizar desde ya, la lista de invitados, las invitaciones, el salón de fiesta, tu vestido hija, ¡Dios! Son tantas cosas… -      Karina… pero lo lograremos… -      Octavio… me interesa saber el presupuesto de la fiesta… -      Alberto... ¿Cuál presupuesto? Ese es mi regalo, yo cubro todos los gastos de la fiesta, eso es responsabilidad de los padres de la novia y la tradición en mi familia se cumple. -      Octavio… Ok, como digan… Así, almorzaron e hicieron el brindis por la celebración del matrimonio, el cual se llevaría a cabo en dos meses exactos. Octavio, no se sentía tan feliz como deseaba, pero que se le iba a hacer, ya esto era una decisión tomada y llegaría hasta el final de la misma. Esa noche, en la cena con sus padres y hermanos, él les dio la noticia, para que se prepararan para el evento. -      Así que una vez culminada la cena, la familia en pleno se dirige a la sala de estar, donde Octavio se sienta junto a su madre y le recuerda… tu eres quien me acompañara en el altar, así que debes ir buscando tu traje o mandarlo a hacer, por favor, dime exactamente cuándo necesitas, para entregarte la cantidad, ese será mi regalo para ti, e igual para papa acompáñalo para que vea trajes y me diga cuánto necesita, eso lo pago yo. -      Su mama, si hijo, como digas. Aunque no te observo tan feliz ¿Qué pasa? -      El… nada mami y si estoy feliz, nadie me está obligando a casarme, lo hago por voluntad propia… -      Ella… ok, entonces fue una errada percepción de mi parte. -      El… si de repente… En todo caso, déjame llamar a Karina, no vaya a ser que ella tenga otros planes, y como prácticamente la boda es su fiesta, quiero complacerla… -      Su mama… eso por un lado es bueno, pero por otro no; porque una fiesta de esa magnitud debe ser acordada totalmente por los dos. En todo caso, llámala, pregúntale  y me avisas… -      El… ya lo hago. Al hablar con ella, esta les dijo que ellos eran libres de vestir como quisieran, pero él debía ir de smoking, eso sí, se vería lindo si ellos se combinan contigo. Él se despidió y colgó… Al hablar con su familia les informo que él iba a revisar y al otro día les daría una respuesta…
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