Una vez en el auto de su esposo, Marie, piensa en el rostro de asombro de su jefe, el cual ella sí pudo captar, a pesar que quiso disimular, su asombro fue obvio
- Su esposo… ¿Cómo te fue hoy?
- Ella… a pesar de salir tan tarde, muy bien
- El… me da la impresión que al menos tiene calidad humana, otro en su lugar no se molesta en venir a ofrecerme disculpas
- Ella… si, dicen que es un profesional que traerá cambios y he notado algunas preocupaciones por eso.
- El… dice un refrán que quien nada debe, nada teme.
- Ella… así es; pero al parecer hay algunos que sí deben y sonrió. A todas estas ¿Cómo te has sentido hoy?
- El… bastante mejor, un poco débil y cansado, pero lo voy superando
- Ella… me alegro ¿Qué hiciste hoy?
- El… trabaje desde la casa
- Ella… pero sin abusos ni excesos, espero
- El… tranquila, que soy el más interesado en sanarse
Al llegar a su casa, él se baja primero y da la vuelta al auto, para abrir la puerta del lado donde ella viene y al bajarse Marie la sorprende con un beso en los labios. Ella le responde de igual manera, un beso solo en los labios.
Marie entra en la lujosa vivienda y llama a la señora del servicio, quien acude de inmediato y le informa que ya la cena esta lista
- Por favor, Hortensia, en diez minutos sirva la cena, subo a mi habitación para bañarme y luego bajo,
- Hortensia… sí señora,
- Leonardo… mi amor si quieres puedo esperar más tiempo, no hay problemas para que no te afanes en el baño y vistiéndote
- Ella… ok, Hortensia, esté pendiente cuando baje, para que sirva de inmediato
- Hortensia… sí señora
Marie subió a su recamara, se quitó la ropa, entró a su baño. Mientras se bañaba, volvió a recordar la cara de asombro de su jefe al ver a su marido. Ella se sentía muy bien, trabajando con él, era un hombre muy activo, apuesto, joven, lleno de vida, de repente, sintió una sacudida, al recordar, donde estaba su realidad de vida, la cual ella eligió libremente, hace cinco años, cuando por rebeldía, no quiso escuchar a sus padres, quienes le pedían reflexionara sobre su matrimonio con un hombre que le doblaba en edad.
Grave error del cual ahora no sabe cómo salir, porque está casi que recién operado, hace apenas once meses le operaron a corazón abierto, para reparar y reemplazar las válvulas cardíacas afectadas, de la cual por cierto, no se ha podido recuperar del todo, por las complicaciones que se le han presentado. Ella retomando su vida presente, se vistió y bajó para cenar
Hortensia al verla bajar, de inmediato fue a la cocina para servir. Mientras su esposo, admirando su belleza le dijo…
- Está muy bella mi pequeña, luce radiante,
- Ella… gracias, son tus ojos que me ven así
- El… no solo mis ojos, el espejo debe reflejar la imagen que tienes hoy, muy hermosa
- Ella… gracias, lo voy a tomar entonces en serio ¿pasamos al comedor?
- El… sí, vamos y le ofrece su brazo para que ella se apoye en él.
- Ella… ¿sabes algo sobre mi coche? No quiero que te arriesgues manejando para irme a buscar.
- El… por eso te dije que utilizaras mi coche
- Ella… no quiero arriesgarme a que pase algo y no tengan como moverse aquí, mientras en la empresa va a estar totalmente estacionado sin ningún uso.
- El… te agradezco tu preocupación mi reina, hoy llamé y el mecánico me dijo que hoy en la tarde la concesionaria quedó de enviar la pieza porque ya había llegado el repuesto a la empresa, que de ser esto así, mañana mismo estaría listo el coche.
- Ella, uniendo sus manos en posición de plegaria, comentó emocionada… gracias a Dios, me hace mucha falta, sobre todo para venir a almorzar a la casa y poder compartir ese tiempo contigo.
- El, lanza un beso por encima de la mesa, porque ella desde hace meses, evita cualquier roce o contacto de piel con él, para que no se excite, porque en todo caso, aún el medico no lo ha autorizado a que reanude su vida s****l porque ha venido presentando ciertas complicaciones y agrega… gracias mi amor. Mañana temprano vuelvo a insistir y te llamo para avisarte,
- Ella… si papi, te voy a agradecer me avises, así tenga que pedirle permiso al jefe para irlo a buscar
- El… yo te puedo llevar
- Ella… prefiero no salgas y descanses para evitar que te canses o fatigues, debemos evitar que sigan esos mareos, por favor, mientras yo no esté, necesito te cuides tú mismo.
- El… como tú digas mi amor, en todo caso, desde que te conocí, eres la que manda,
- Ella… porque represento al poder femenino en acción y sonrió
- Hortensia… buen provecho, señores
- Marie… gracias
- Leonardo… gracias.
Una vez que terminaron de cenar, Marie y Leonardo, se sentaron frente a la televisión en la sala de juegos que está justo al lado del comedor,
- Ella… ¿caminaste hoy?
- El… no, no pude, esta mañana que quise hacerlo me estaba como ahogando,
- Ella… ¿llamaste al médico?
- El… si y me pidió que esperara los resultados de los estudios y exámenes que me hicieron, que hasta nueva orden, suspenda el caminar
- Ella… ok. Me avisas lo que él te diga
- El… seguro mami.
Y así dejaron de hablar para concentrarse en la película que él buscó. Mientras ella hacía creer que estaba viendo la película, su mente se fue hacia su lugar de trabajo, recordando cada gesto o movimiento de su jefe. Era mayor a ella solo por cinco años, además que tenía un compromiso con la tal Karina, recordando la fiesta del ascenso, ahora si entiende, la novia es demasiado celosa y no lo deja ni a sol ni a sombra. Es una mujer también joven y muy bella. Pero necia, la molesto hoy varias veces, espera que no lo vuelva a hacer más, porque realmente la fastidió mucho.
Marie, estaba tan concentrada en sus pensamientos, que no había escuchado a su marido cuando le habló, preguntándole algo, hasta que no lo vio a su lado, es que reaccionó.
- ¿Qué pasa? Ella, como asombrada por ser sorprendida en sus pensamientos, reacciona
- El… eso te pregunto mi amor ¿Qué te pasa? Está demasiado abstraída, aunque también pudiera ser el cansancio. Caminando de nuevo hacia su sillón reclinable,
- Ella… creo que sí, tengo demasiado sueño. ¿Te importa si no te acompaño a ver TV hoy?
- El… para nada mi reina, acuéstate temprano, así descansas. Nuevamente, él se levanta del asiento reclinable donde estaba, camina hacia ella y la besa en los labios.
- Ella… lo besa y se despide hasta el otro día.
- El… que descanses mi amor.
Marie al entrar en su habitación, se lanza sobre la cama, se acomoda y llama por su celular a su amiga Ana María…
- Hola... Ana María ¿cómo estás?
- Ana M… estoy bien, hoy te fui a buscar, pero estabas encerrada con tu jefe y no te quise molestar,
- Marie… si, no hace mucho que llegue. Salí a las siete y treinta minutos de la noche y porque el vigilante me fue a buscar, si no aun estuviera ahí
- Ana M… no puede ser, tienes que exigirle no te ponga a trabajar tanto, a menos que te lo pague como sobretiempo. Cuídate, no vaya a resultar un explotador.
- Marie… es un hombre encantador, extraordinario, trabajador, responsable y cuando se ríe es más bello aun. En eso tu tenías razón, es bello, muy bello y dedicado a su trabajo.
- Ana M… cuidado amiga, te haga caer en sus redes, recuerda que las empleadas de la sucursal donde él trabajaba, dijeron que era muy mujeriego
- Marie… no me parece, solo lo llama su noviecita, diez llamadas en dos horas, hasta discutí con ella y le pedí no molestarme más,
- Ana M… ¿Qué hiciste qué?
- Marie… lo que escuchaste, al llegar, se lo comenté, hablé con él y lo que me contestó fue, que me quedara tranquila porque eso no se repetiría. Espero así sea, porque no estoy dispuesta a tolerar la histeria de alguien más.
- Ana M… amiga, pero debes recordar que indistintamente de lo que sea, es su novia y siempre va a estar por encima de las demás.
- Marie… ni que fuera la esposa.
- Ana M… pero es la mujer con la que tiene un compromiso.
- Marie… igual, no toleraré que me traten mal o me insulten.
- Ana M… ¿te insultó?
- Marie… si, me dijo textualmente “imbécil, las secretarias deben saber exactamente dónde está su jefe, inepta”
- Ana M… ¿Qué se pensara la tipa esa? Sabes si es la misma con la que fue al baile…
- Marie… la misma, por cierto ¿Cómo te termino de ir?
- Ana M… ahora que me preguntas ¿te recuerdas de Rafael, el otro papacito que ascendieron a Supervisor de línea?
- Marie… si ¿por?
- Ana M… según los chismosos que estaban en la mesa de al lado a la de ellos, cuando tu jefe se despidió, la mujer de Rafael, quien le había estado coqueteando toda la noche, se levantó, le pego su cuerpo al de él para besarlo en la mejilla y despedirse… la interrumpe Marie
- ¿Cómo así?
- Ana M… si pegó, frotó su cuerpo, sobre todo su pecho al de él, lo besó en la mejilla y la noviecita de tu jefe, ahí mismo, le dijo “… es la primera y la última vez que te acercas a él y lo besas” La mujer no hizo, ni respondió nada, tampoco Rafael, porque fue delante de él, todos quedaron asombrados y Octavio salió como si no hubiera pasado nada, al parecer, en esa relación, ella es la que manda.
- Marie… sera, en todo caso vamos a ver en el transcurso de la semana, cuando vuelva a llamar
- Ana M… ¿Cómo se portó contigo?
- Marie… excelente es todo un caballero y tú sabes lo que cuestan conseguir en esta Ciudad un verdadero caballero.
- Ana M… también puede ser eso, no quiso dejar en evidencia a su novia
- Marie… puede ser. Bueno amiga, me despido, si mañana tengo tiempo te llamo para que almorcemos junta. Ah, se me olvidó comentarte, hoy Leo me fue a buscar y Octavio lo conoció, en su rostro pude ver el asombro que le causó conocer a mi marido, porque según me comentó no se imaginó que yo fuera casada porque me veía muy joven, además que la edad máxima que me calcula era de 25 años y aun así, no los aparentaba, estoy segura le llame la atención, por ahora, con eso me basta.
- Ana M… vamos por parte ¿Cómo sigue Leo?
- Marie… mejorando pero muy poco a poco
- Ana M… es mejor paso a paso, que poco a poco
- Marie… como quieras
- Ana M… ¿Por qué piensas que se asombró?
- Marie… obvio, porque ahora Leo se ve más viejo de lo que realmente es, y más cuando él me está calculando la edad de casi una adolescente, por lo que pude percibir hoy.
- Ana M… en todo caso, cuídate, no quiero que nadie te lastime, tu sabes que te quiero mucho, somos amigas desde niña, además, que te veo como la hermana hembra que nunca tuve.
- Marie… tranquila, tu sabes que también te quiero y si me cuidare, hasta mañana.
- Ana M… hasta mañana.
Marie colgó, se cambió, se vistió con pijama y se acostó a dormir. No obstante, antes de cerrar sus ojos, sus pensamientos fueron para Octavio su jefe, quien la había perturbado mucho desde el día de su nombramiento, ella recuerda que ese viernes en la mañana la llamaron de recursos humanos, para avisarle su ascenso a secretaria de la gerencia de seguridad, lo cual no le emocionó mucho, porque sinceramente, ella no necesita trabajar, su marido hasta hace meses, la complacía en todo.
Pero, desde que se enfermó y sobre todo desde que lo operaron, todo cambió entre ellos, ya nada volvió a ser como antes, no han salido más de viaje ni de paseo, a ella le gustaba pasear en el yate, el cual vendieron para salir de los problemas económicos que generó su enfermedad, operación, convalecencia, cuidados, tratamientos y en fin, todo lo relacionado con esta situación. Ella trabaja, porque es su único medio de escape a la situación que vive, actualmente en su jaula de oro, ella es una mujer joven, llena de vida que requiere la atención, no solo la económica de su marido, sino la otra, requiere la satisfacción de sus deseos sexuales, los cuales desde hace meses, no siente, por la condición que atraviesa su esposo.
Desde hace once meses duermen en habitaciones separadas, él duerme en una habitación que se habilitó para él, en la parte baja de la mansión, porque no debe subir escaleras, mientras ella, sigue durmiendo en la recamara matrimonial. Marie se acomodó y se dispuso a dormir, lo cual consiguió pero bien entrada la noche.
Al día siguiente se levanta, asea y baja muy bien arreglada al comedor para desayunar. Observa a su marido listo, esperándola para comer y para llevarla a su lugar de trabajo. Ella, a pesar de todo, siente cariño por él y se preocupa que algo le pueda pasar mientras maneja, por eso le insiste…
- Buenos días mi amor, puedo pedir un taxis, me preocupa que tengas que venir solo, manejando.
- El… si quieres le digo a alguien del servicio, que me acompañe,
- Ella… prefiero eso, vamos a desayunar ¿te tomaste tu medicina?
- El… sí. Estas, muy bella hoy.
- Ella… gracias, según tú siempre lo he estado, no solamente hoy ¿o no?
- El… tú siempre has sido bella y mientras más pasan los años, más hermosa te ves,
- Ella… gracias, ese si es mi marido y sonrió mirándolo a los ojos
- El… por favor, mi reina no me mires así,
- Ella… perdón, vida, es la costumbre, tranquilo y ¿Hortensia?
- Ya viene. Él saca la silla, la ayuda a sentarse, la abraza y luego tomando su rostro entre sus manos, le da un beso en los labios
- El… no me niegues este placer. Que al parecer es lo mínimo que puedo tolerar por ahora
- Ella… tu tranquilo, cuidate y ya tendremos tiempos mejores
Los dos se sientan a desayunar y a conversar, especialmente lo del coche de Marie, el cual aparentemente entregan hoy. Marie le pregunta…
- ¿Que ha pasado con la empresa?
- El… gracias a Dios, sigue viento en popa, en total funcionamiento.
- Ella… que bueno, bendito sea Dios.
Al terminar el desayuno, los dos salen al área del garaje, Leo invita al jardinero para que lo acompañe y salen los tres de la mansión, hacia la sede donde labora Marie,
- Ella, le pregunta… ¿Por qué no contratas un chofer? Y así estaré más tranquila.
- El… tengo días pensando en eso, voy a llamar a la gerente de recursos humanos de la empresa para que me contrate uno,
- Ella… hazlo, es por tu bien, ya no deberías manejar más,
- El… gracias por cuidarme,
- Ella… tú eres lo más importante que tengo,
- El… gracias, igual tú para mí, aparte que te amo con todo mi corazón.
- Ella… no te sientas mal, esto lo superaremos y volveremos a tener una vida como antes, llena de mucha plenitud, ya verás.
- El… Dios te escuche. Amen
Al llegar a la empresa, él le solicita a su jardinero que por favor se baje y le abra la puerta a la señora. Ella se despide de él, con un beso en la mejilla, se baja y camina hacia la entrada de la torre empresarial.
Marie, saluda al vigilante y camina hacia los ascensores, donde encuentra a su amiga Ana María, quien la saluda muy efusivamente, las dos son de la misma edad, solo que Ana María, aún no se ha casado. Ellas van en el ascensor charlando y riendo del nuevo personal masculino en el piso, que se han convertido en la comidilla de las féminas y en los nuevos colirios para los ojos, que les distrae y entretiene dejando de lados los problemas familiares e incluso laborales.
Una vez que llegan al piso, las dos salen del ascensor y se despiden hasta el mediodía, tomando cada una, el camino en el piso en sentido contrario. Marie, se sorprende de encontrar ahí tan temprano a su jefe…
- Buenos días señor
- El… buenos días, Marie ¿Cómo amaneces?
- Ella… excelente
- El… me alegro, por favor pase a mi oficina, terminaremos lo que dejamos pendiente anoche
- Ella… con gusto, por favor, permítame guardar mi bolsa y ya entro,
- El… ok, te espero.
El abrió la puerta, entró y recordó nuevamente lo asombrado que estaba de conocer al marido de Marie, parecía su padre o ¿tal vez, su abuelo? Se veía muy senil. Ella toca la puerta y él responde…
- Adelante, Marie.
- Ella entró y le comentó… estoy lista Octavio, podemos empezar,
- El… ok, por favor siéntate, déjame colocar la grabación para recordar exactamente dónde quedamos,
- Ella… ok. Mientras escuchaba, él hacía unas anotaciones, que luego ella debería pasar en limpio y hacer un documento en Word.
- Una vez escuchada toda la grabación del día anterior, Octavio inició su jornada de trabajo con Marie y le solicitó, estar muy pendiente de la agenda y recordarle con un día de anticipación los eventos y citas de cada día, para cumplir con todas.
- Ella… ok y así comenzaron
Siendo las diez y treinta minutos de la mañana aproximadamente, terminaron, ella iba a salir de la oficina cuando él le informa que le recuerde a las doce debe salir para almorzar, pues tiene una cita con Jorge Baptista.
- Ella… cinco minutos antes de la hora le recuerdo
- El… por favor toma nota de su número y dile que lo espero es el restaurante que le dije a las 12 del mediodía.
- Ella… listo y salió de la oficina.
El… se sentía realmente intrigado por ella, se veía muy bella, pero no tenía la cara de una mujer feliz. Él sacudiendo la cabeza de un lado a otro, trato de sacar sus pensamientos sobre Marie, era una mujer casada y el próximo a estar en ese mismo estado civil, así que dejando de lado todo pensamiento, se concentró en su trabajo.
Marie, también al salir de la oficina de su jefe, iba distraída pensando en él, se veía tan bello, atractivo y varonil, lástima que tenía un compromiso. Porque no obstante, decir a su amiga lo que sentía, ella era incapaz de meterse en una relación. Debido a que no le gustaría que alguien se metiera en la relación de ella con Leo, a quien tampoco sería capaz de traicionar, más allá de hacerlo con sus pensamientos, él no se lo merece. Desde que lo conoció vive para ella, para cumplir sus caprichos y complacerla en todo lo que quisiera. No podía ser tan mal agradecida.
Faltando diez minutos para las doce del mediodía, Marie, se levanta, camina hacia la oficina de su jefe y toca la puerta.
- Ella escucha cuando él dice adelante… y al entrar comenta… faltan diez minutos para las doce, es la hora de su reunión con Jorge Baptista. Le confirmé la cita.
- El… perfecto Marie y gracias. Ya me voy. Él se levantó y salió camino a los ascensores, ella lo siguió con la vista. Maru, la secretaria de Enrique que estaba cerca, la descubrió observando a su jefe con mucho detenimiento.
- Marie, sintió la mirada de Maru y le saludó sonriendo, sin importarle que la hubiera pillado mirando a su jefe… Hola… ¿Cómo estás?
- Maru… excelente. Y tú ¿Cómo estás?
- Marie… muy bien gracias a Dios
- Maru, te dejo, porque debo recordar algo a mi jefe
- Marie… ok, yo voy a almorzar… nos vemos
- Maru… hasta luego, buen provecho
Entrando Maru a su oficina, le recuerda a su jefe que tiene una reunión con el Gerente de Operaciones y salió para ir a almorzar al quinto piso donde funcionaba el comedor de la empresa.
Al salir de la oficina de su jefe Maru encuentra en el pasillo a la nueva apoderada, la saluda
- Buenas días Doctora, ¿Cómo está?
- Andreina… muy bien gracias a Dios, me puedes informar ¿en qué piso queda el comedor?
- Maru… en el quinto, también voy para allá.
- Andreina… gracias, así compartimos mesa,
- Maru… si, no hay problema.
Al llegar al piso, las dos salen del ascensor y llaman la atención sobre todo del personal masculino que ahí se encontraba,
- Andreina, le pregunta ¿tú conoces como es el procedimiento aquí?
- Maru… si, ven sígueme y haces lo mismo. Las dos se acercaron primero para ver qué platos ofrecían hoy, luego pasaron al área de caja, pidieron lo que iban a almorzar y les dieron un tique con el cual retiraran la comida en el área de despacho. Ellas ubicaron una mesa donde esperarían ser llamadas para retirar su servicio de comida, mientras las dos conversaban muy amablemente.
- Andreina… ¿tienes mucho tiempo trabajando aquí?
- Maru… llevo diez meses.
- Andreina… a que bien, así que estas más familiarizada con todo.
- Maru, bueno con algunas, recuerda que esta Corporación es inmensa no sabemos a ciencia cierta cuántos somos, solo sé que somos muchos trabajadores, de repente más de mil por lo que he escuchado.
- Andreina… ¿quiénes son los accionistas o dueños? ¿Sabes cómo se llaman todos?
- Maru… no todos, el presidente, Don Regino Balan, quien es uno de los accionistas y obviamente dueño, hasta donde tengo conocimiento, la presidencia de la Corporación sólo puede ser ocupada por dueños o accionistas. Está también sus hermanos Don Regulo Balan, Doña Mónica Balan de Valverde; por otro lado, están Jennifer Di Agostini y Regulo Di Agostini y George Smith, son los que conocemos, supuestamente, ellos representan tres compañías, pero hace meses se rumoraba que hay otra compañía que entró a formar parte de la Corporación, pero no sabemos si es o no cierto.
- Andreina… ¿son muy conservadores, tradicionales?
- Maru… si te refieres a que se oponen a cambios radicales porque siguen las ideas, normas o costumbres del pasado, si y mucho, de ahí por ejemplo, que no permitan que dos familiares: hermanos, primos, tío y sobrino, cuñados trabajen en la empresa, o es uno o el otro, pero los dos no. Por lo tanto prohíben las relaciones de noviazgos, parejas o matrimonios entre sus empleados.
- Andreina… ah que bien, si supieras eso es normal en la mayoría de las grandes empresas,
- Maru… ah ok. En eso las llaman y las dos caminan hacia el área de despacho de comida para retirarla.
Nuevamente las dos en la mesa, brindan con sus jugos. Mientras comen, siguen conversando y Maru, pone al tanto a Andreina sobre ciertas normas de la empresa, la idea es para Andreina, no cometer el error de la primera vez, además que quiere saber con quién fue que subió el primer día.
Al terminar de almorzar, las dos suben nuevamente a su piso para continuar con su trabajo, mientras ellas salen del ascensor, Marie, lo estaba esperando porque iba de salida. Su jefe le dio permiso para que buscara su auto al taller del concesionario. Leonardo, había venido a buscarla, para llevarla él mismo. Ella salió del ascensor y se dirigió a la salida donde estaba su esposo esperándola.
Al llegar, el jardinero quien acompañaba a su esposo, se bajó, espero que la señora se montara y cerró la puerta. El la saludo, preguntándole…
- ¿Cómo te fue?
- Ella, respondió… muy bien sobre todo porque mi jefe está ocupado en sus asuntos y he podido trabajar sola, gracias a Dios.
- El… me alegra ¿Cómo te trata?
- Ella… muy bien, es muy respetuoso y caballero, fíjate que hace como tú, abre la puerta, la cierra, se levanta, cuando una dama entra a su oficina, es muy caballero y educado.
- El… eso es bueno, me alegro mi amor, así no te estreses,
- Ella… si, tienes toda la razón.
Al llegar al taller, le entregaron el auto lavado, como especie de recompensa por el tiempo que se tardaron en repararlo. Su esposo lo reviso y le aseguro que todo estaba perfecto, que se lo podía llevar, que se fuera con mucho cuidado. Ella se despide con un beso de él, sube a su vehículo y arranca hacia la torre empresarial.
- Al llegar a la torre, el vigilante se le acerca y le pregunta… ¿ya por fin le entregaron nuevamente su carro?
- Ella… si, gracias a Dios me hacía mucha falta.
- El vigilante… me alegro por usted.
- Ella… gracias. Se baja y camina hacia la entrada del edificio, sube en el ascensor y al llegar al piso, de inmediato toca la puerta de la oficina de su jefe, quien responde…
- Adelante,
- Ella… gracias jefe, ya estoy de vuelta,
- El… caramba, no te tardaste nada,
- Ella… si era que me estaban esperando para que lo retirara,
- El… que bueno me alegro por ti.
- Ella… gracias. ¿Me necesita para algo? De no, voy a estar trabajando con lo que me ordenó investigar.
- El… ¿pudiste ubicar a la anterior secretaria?
- Ella… no, a quienes les he preguntado no han podido darme su número.
- El… tranquila, déjame comunicarme con la gerente de recursos humanos y te aviso.
- Ella… muchas gracias, espero entonces,
- El…sí.
El llama a la gerente de recursos humanos, le solicita la información, explicando que requiere con carácter de urgencia ubicar la anterior secretaria de su gerencia, porque necesita entregar un informe y ella es quien tiene la información que él requiere. De inmediato, la gerente le pasó el número, él se despidió muy amablemente poniéndose a sus órdenes.
Al colgar, llamo por su extensión a su secretaria y cuando ésta entró le dio el numero para que la llamara. Marie, la ubico, pudo conversar con ella y esta le facilitó toda la información que su jefe requería. Esa misma tarde antes de irse le paso a su correo, toda la información, de tal manera, que si él necesitaba escribir algo, solo debía editar el documento y agregar la información.
Ese día, fue de muy buenos resultados para Octavio, precisamente en la reunión que sostuvo con su amigo Jorge en horas del almuerzo, le permitió aclarar muchas cosas y mejorar sus nuevas propuestas. Esa tarde, antes de irse, llamo a la secretaria del presidente, a Sheryl y le solicitó una cita con él para el día siguiente, lo cual consiguió de inmediato, al fijar la hora, él se despidió muy amable de ella, agradeciéndole toda su atención.
En la hora de salida, coinciden Marie con Octavio, en el ascensor, bajan con el grupo que estaba ahí esperando el ascensor. Al salir, los dos caminan hacia el estacionamiento, ella se despide deseándole una feliz noche, el hace lo mismo con ella. Al llegar a su vehículo, él se monta y se queda observando por el retrovisor el coche último modelo que maneja Marie, era un modelo deportivo de ese año. Ella sale, y el sale detrás de ella. Cada día que pasa, más le intriga su secretaria.