Octavio al llegar al apartamento de Suheil, para almorzar con ella, se quitó el saco, se arremangó las mangas de la camisa y comenzó a ayudarla. Una vez que estuvo el almuerzo, entre los dos sirvieron la mesa e incluyeron en el menú, una de las botellas que Octavio había traído días atrás. Los dos degustaron y disfrutaron el almuerzo, conversando sobre sus padres. Él le comentó lo preocupado que los encontró el día anterior.
- Ella… ¿Por qué?
- El… por mí, mis ausencias y el hecho que no quiero ni hablar con Karina.
- Suheil… ¿Cómo así?
- El… desde antes de encontrarme contigo, tenía días que no la quería ver, me siento cansado con respecto a ese tema. Sé que en algún momento debo enfrentarla, pero estoy harto, esperando estar en mejor disposición para hablar, porque así como estoy, se me hace más difícil ser objetivo.
- Ella… te entiendo.
- El tomándole su mano… gracias por entenderme y dejar que me desahogue, precisamente de este tema contigo.
- Ella… tranquilo, aunque no lo creas, te entiendo y no quisiera estar en tus zapatos, no debe ser fácil.
- El… para nada, aunque sé que soy responsable de todos mis actos. Él dando por concluido el tema, la invitó a ir a la habitación para reposar un rato y luego irse porque tenía trabajo.
- Ella tomada de su mano, se levantó de la mesa, salió con él hacia la habitación, cerró las cortinas, para que no entrara claridad y pudiera descansar. Se acostó a su lado y los dos se quedaron dormidos.
Siendo las cuatro de la tarde, repica una alarma del celular de Octavio, para avisarle la reunión con Andreina, en su Despacho. Cuando él se despierta, la llama y ella asombrada, pregunta...
- Mi vida ¿Qué hora es?
- El… las cuatro de la tarde, tengo una reunión urgente hoy, mami no te puedo ayudar con la mesa, me disculpas, pero la reunión es demasiado importante.
- Ella… tranquilo yo recojo todo.
Octavio llamó a Andreina, le ofreció disculpas, pidiéndole que por favor lo espere, ya salía para allá. En quince minutos, estoy en tu oficina. Y colgó. Se despidió de Suheil, quien lo acompañó hasta la puerta del apartamento.
- El… déjame ver si me puedo venir hoy en la noche,
- Ella… tranquilo, maneja con cuidado, no importa llegar tarde, lo importante, es llegar.
- El… si mi amor, me cuidare por los dos. Te amo
- Ella… y yo a ti.
Una vez que salió Octavio, Suheil recogió todo y se arregló para ir a su oficina. El, llegó y pudo reunirse con Andreina, quien lo estaba esperando para ver algunos videos que necesitaba, relacionados con el sistema de seguridad que se había mandado instalar en la empresa. Los dos se dirigieron al área de monitoreo, donde pudieron ubicar las pruebas que necesitaba Andreina para despedir a un trabajador implicado en un delito grave como la sustracción de material de la empresa. Esto le quitó a Octavio tiempo, por lo que siendo casi las ocho de la noche llamó a su papá…
- Padre, aún estoy en la empresa, ocupado, como quiera que no sé a qué hora voy a salir, si salgo muy tarde, voy a dormir con Suheil, por favor encárgate tú de mamá, para que no se preocupe.
- Su papá… gracias hijo por avisar, tranquilo hablo con ella.
- Octavio… gracias. Luego llamó a Suheil…
- Hola amor, voy a dormir contigo, no sé a qué hora, porque aún estoy en la oficina no he terminado la reunión que tenía, por favor me guardas cena,
- Ella… con gusto mi amor, de todas maneras desde hace unos días para acá, tomó esa previsión.
- El… por favor espérame.
- Ella… ok.
Octavio esa noche nuevamente duerme con Suheil, para quien ya no es una preocupación si queda o no embarazada y por lo tanto, vuelven a estar juntos sin ninguna prevención. Al día siguiente, el sale temprano al trabajo, despidiéndose de Suheil hasta el mediodía.
Siendo las nueve de la mañana, su secretaria le avisa por la extensión, que alguien quiere verlo, él pregunta quién es y ella responde…
- Su novia señor.
- Octavio, totalmente sorprendido, le pregunta… ¿Cuál novia?
- Marie sorprendida, responde con un tono de voz muy bajo… Karina.
- Octavio… dile que por favor espere cinco minutos, mientras termino algo y la recibo.
Pasados los cinco minutos, el mismo abre la puerta y al verla, le dice…
- Por favor Karina entra.
Él estaba decidido a terminar el compromiso. Ella, se acercó para besarlo, pero él esquivó su rostro, haciendo creer que miraba hacia otro lado y esto fue observado totalmente por Marie, quien estaba más intrigada que nunca, porque ellos habían fijado carteles para su matrimonio, hasta donde tenía conocimiento.
- El… adelante y siéntate por favor,
- Ella… gracias por recibirme, no pude evitar molestarte aquí en tu lugar de trabajo, pero no me dejaste otra opción, como dice el dicho: si Mahoma no va a la montaña, la montaña irá a Mahoma.
- El… espero sea algo importante lo que te trae porque tengo una reunión a las diez en presidencia y no he terminado con lo que voy a entregar.
- Ella… por mí no hay problema, termina tu trabajo, ve a tu reunión y yo te espero.
- El… lo siento, pero no puedo tener a alguien extraño en la oficina esperando.
- Ella… ¿extraña, yo?
- El… si, tú no laboras aquí, así que eres una extraña para todos. Dime por favor a lo que viniste.
- Ella, se acerca a él y lo besa. Octavio se deja besar, pero de una vez, quita las manos de ella, de su cuello para separarse y le pide por favor que le diga a qué vino, porque realmente estaba muy ocupado. A él, le dolía terminar con ella, sabía que debía terminar pero lo quería hacer poco a poco para que no le afectara tanto.
- El… anda dime ¿a qué has venido?
- Ella… abrazándolo, es que me has tenido abandonada, no me contestas el celular, no respondes en tu casa. O no estas o estas durmiendo,
- El… es que tú no entiendes, si trabajaras para alguien entenderías lo que son los compromisos de trabajo.
- Ella… ok, tendré más paciencia, entonces, dime los nombres de tus invitados a la boda, poniendo su celular cerca de él, para grabarlo,
- El… tomando el celular de ella y apagando la grabación le dice… lo siento Karina, pero he pensado mucho sobre eso, no estoy en el mejor momento para celebrar un matrimonio, tengo demasiado trabajo y preocupaciones, prefiero suspenderlo unos meses más y después vemos que nueva fecha escogemos.
- Ella, enfurecida, lo interrumpe… ¿Cómo así? Ya fijamos carteles
- El… lo siento, no te pongas así…
- Ella fuera de control… ¿cómo quieres que me ponga? Yo no te obligue a fijar los carteles, tú no me puedes hacer esto a mí.
- El… simplemente te estoy solicitando que lo suspendamos por unos meses, mientras me ajusto a este nuevo cargo.
- Ella… ¿Cómo piensas voy a hacer algo así?
- El… ve y suspendelo, diles que se hará más adelante, eso es todo.
- Ella… ¿qué le diré a mis padres?
- El… si quieres hablo con ellos y les explico porque estoy pidiendo esta suspensión, realmente tengo demasiado trabajo.
- Ella… tú no me puedes hacer esto a mí, ni a mis padres.
- El… por ellos es que más me duele, pero no hay de otra, no tengo tiempo y no voy a arriesgar mi trabajo en la empresa por eso.
- Ella… o sea, que lo que yo siento no te importa, solo te interesa tu trabajo y la empresa, que ni siquiera es tuya.
- El… no es que no me importes, sino que tus padres son personas ya de cierta edad, me quieren mucho y no quiero causarles un dolor o preocupación,
- Ella… vamos a hacer algo ¿puedes ir esta noche a casa de mis padres, para que discutamos entre todos esto?
- El… no creo, estoy saliendo demasiado tarde de la empresa, anoche trabajé hasta las diez.
- Ella… pero Octavio, no podemos seguir así, te necesito para tomar decisiones, compréndeme
- El… y tú a mí. En todo caso, dejame ver si hoy puedo salir temprano, de lograrlo, ahí estaré…
En ese instante, llama Marie, señor lo están llamando de la sala de junta…
- El… por favor Marie, llama a la secretaria de presidencia, a Sheryl y dile que ya subo, que me disculpen. Volteando su rostro hacia Karina, le dice… te agradezco te vayas, tengo una reunión con los Directivos y no puedo dejar la oficina abierta, me están esperando. Haré todo lo posible por ir hoy a tu casa.
- Ella… enojada e impotente al ver que no puede hacer nada, le dice… te voy a esperar
- El… ok
Octavio salió de la oficina detrás de ella, él subió por las escaleras, mientras ella, esperaba el ascensor. El tocó la puerta de presidencia, saludando y acomodándose de una vez para que no se notara su retraso.
- El presidente… Octavio, no me trajiste la información impresa,
- Octavio… no pero ya lo resuelvo, Sheryl, por favor, ¿puedes prestarme un pendrive para imprimir una información?
- Ella… con gusto Ingeniero
Octavio pudo imprimir, hacer su presentación y convencer que su propuesta era la mejor. Los accionistas y especialmente el presidente quedaron satisfechos con su explicación. De nuevo Octavio, bajo de presidencia con otra victoria más, no obstante, el retraso provocado por Karina.
- Siendo la hora del almuerzo, llamó a Suheil y le preguntó ¿estás en el apartamento?
- Ella… si mi vida.
- El ok, entonces, voy para que almorcemos ¿quieres que compre algo?
- Ella… si mi vida se me olvidó comprar pan.
- El… ok, lo llevo.
Una vez que salió de la empresa, llegó a una panadería, compró pan y otras cosas más, para ayudar a Suheil con los gastos de la comida. Ella al verlo llegar se asombró de todo lo que trajo y le preguntó…
- ¿Y eso mi amor?
- El… es preferible que nos sobre y no que nos falte.
- Ella, sonriendo le dice… gracias.
- El… a ti, por todo lo que me has dado.
- Ella… y tú a mí también.
Ese día, se recostó un rato con Suheil, para que no les pasara lo del día anterior. Cerca de las dos de la tarde, los dos se levantan, se arreglan, bajan juntos y cada quien sale hacia su oficina, en su respectivo vehículo. Esa noche el no regreso al apartamento, porque estaba dispuesto a hablar con la familia de Karina.
Al llegar a la casa de ella, saludó a sus padres, quienes estaban muy serios con él. No era el recibimiento que siempre le daban, por lo que dedujo que Karina ya había hablado con ellos.
- El sentándose de frente, les comento… necesito que reconsideremos la fecha de la boda, porque tengo demasiado trabajo y problemas, por lo que en estos momentos no estoy en condiciones de dedicarme a realizar una boda, lo cual requiere tiempo y preparación.
- Don Alberto… ¿porque no pensaste eso antes de fijar la fecha? Octavio, estos son eventos donde uno no puede estar cambiando la fecha a cada rato,
- El… en eso usted tiene razón Don Alberto, pero recuerde que lo de la fecha para diciembre lo habíamos escogido antes de mi ascenso, y no pensé que el cargo me fuera absorber tanto tiempo y que tendría tantas responsabilidades.
- Don Alberto… y si la suspendemos, sería por cuánto tiempo,
- El… no sé a ciencia cierta, porque estoy trabajando con un proyecto que me quita mucho tiempo, donde incluso he estado saliendo muy tarde de la compañía.
- Doña Rocío… pero Octavio, ya ustedes tienen diez o más de diez años de amores ¿Qué más van a esperar?
- El… les estoy hablando con la verdad por delante, no estoy en condiciones de casarme por ahora, ya les explique que no es capricho, es por cuestiones de trabajo,
- Karina… en vista que Octavio está alegando que no tiene tiempo para dedicarse a preparar la boda, yo asumo sola toda la responsabilidad de la fiesta, pero la boda de qué va, va, el 11 y 18 de diciembre.
- Octavio, levantándose del sofá y ya con ganas de terminar todo ahí, indistintamente de lo que piensen sus suegros, dijo… en vista que no nos vamos a poner de acuerdo, buenas noches, me retiro, yo cumplí con avisarles que no puedo… y salió de la sala camino hacia el portón de la casa.
Karina… corrió detrás de Octavio, pero este no se detuvo, ni hizo el mínimo esfuerzo por volver, salió y subió a su coche, dejándolos a todos de pie, en el umbral del portón de la casa de ella.
Octavio totalmente enojado e incluso consigo mismo ¿Cómo se dejó, manipular por una mujer así? ¿Cómo aguanto tanto? Es cierto que durante estos diez años, él no ha sido un santo, pero todo tiene un límite y ya el no tolera las malacrianza de Karina.
Salió de ahí y fue directamente a una tasca para sacarse, la rabia que tenía por dentro. Ahí se sentó en la barra y se bebió algunos tragos. Como algo extraño en él, no aceptó compañía de nadie. Una vez que se fue calmando, salió de ahí y se fue a una venta de comida, donde pidió para llevar cuatro tacos. Una vez que recibió la comida, se fue directo al apartamento de Suheil.
Ella, ya estaba acostada cuando llegó. El paso directo a la cocina, busco platos, vasos, puso todo sobre la mesa del comedor, luego caminó al dormitorio para llamarla. Al entrar, la encuentra dormida abrazada a la almohada que él utiliza, se acerca, la besa en sus labios, los muerde despacito, hasta lograr que ella despierte.
- Ella sonriendo, lo besa y le dice… ¿no es un sueño?
- El, sonriendo igual que ella y levantándola de la cama con sus brazos, le responde… no mami no soy un sueño, aunque desearía ser tu sueño.
- Ella… ya lo eres.
- El… gracias mami, me fascinas que me recibas así, sin preguntas ni reproches, solo me recibes y me disfrutas, me fascina esta forma que tienes de ser, por favor, no cambies nunca.
- Ella… así nací y creo así moriré.
- El… no hables de muerte, deseo que me dures hasta que estemos bien viejito los dos juntos.
- Ella… amen papi, que así sea.
Al llegar al comedor, el, la bajo de sus brazos, la sentó en una de las sillas. Ella observando y percibiendo el agradable olor que tenía todo, espero le sirviera, lo cual agradeció infinitamente, porque llegó y se acostó un rato para descansar y resulta que se quedó dormida.
Empezaron a comer, luego el comenzó a contarle como le había ido en la empresa, omitiendo totalmente la visita de Karina y a la casa de sus padres. Le contó que agarro una rabia después de salir de la corporación, por eso se fue a una tasca solo, donde se tomó varios whisky y decidió comprar comida para venir al apartamento.
- Ella… me siento feliz de que estés aquí, espero que cada vez que te sientas así, te recuerdes que aquí hay alguien que te ama y siempre te espera.
- El… gracias mami, yo lo sé, siento totalmente tu sinceridad y me fascina esa madurez tuya para todo.
- Ella… hablando de sinceridad, me traje la agenda y busque la fecha de mi última menstruación,
- El… ¿Cuándo fue?
- Ella… le dio la fecha y luego agregó… al parecer he estado en días de fertilidad, por los cómputos, el domingo que estuvimos posiblemente estaba ovulando.
- El… no nos preocupemos anticipadamente, vamos a esperar.
- Ella…sí.
- El… ¿tienes ginecólogo que te vea?
- Ella… moviendo la cabeza hacia los lados, le contesta… no, nunca he necesitado visitar uno.
- El… mañana déjame averiguar de alguno y te aviso, para que vamos los dos, yo te acompaño.
- Ella, riendo y levantándose de la silla para besarlo en la boca, le preguntó ¿harías eso por mí?
- El… si, eso y más. Es cierto, que te amo, ¡me moviste el piso, totalmente!
- Ella… y tú a mí.
Terminaron de comer, entre los dos levantaron la mesa, y cuando él está ayudando a secar la vajilla, repica su celular, era su padre.
- Él, comenta… es mi papá y que a esta hora me llame, algo pasó, por lo que responde de inmediato…
- Papá… ¿Qué pasó?
- Su papá… ¿Dónde estás hijo?
- El… con Suheil.
- Su papá… ¡ah, qué bien hijo! me alegro estés ahí, disculpa la hora, pero me preocupé por ti,
- El… discúlpame no te haya avisado que me venía para el apartamento de Suheil.
- Su papá… apenas puedas mañana, llámame por favor, antes de hablar con los padres de Karina o con ella,
- El… ¿Qué paso papá? Háblame, Suheil sabe todo de mí…
- Su papá… llamó primero el padre de Karina que necesitaba hablar contigo, estaba muy enojado, porque pediste suspender la boda. Converse con él y le hice ver, que es preferible una suspensión o un rompimiento definitivo antes que nuestros hijos sean infelices o que uno de los dos lleve una vida desgraciada por estar al lado de una persona que no ama.
- Octavio… ¿y el que te dijo?
- Estuvo de acuerdo conmigo, que tenía razón, que además tú lo que estabas pidiendo era suspenderlo temporalmente no definitivamente. Que él se había dejado influenciar por su mujer e hija y por eso se había puesto intransigente contigo. Quería hablar contigo, para enmendar el error que cometió contigo.
- Octavio… quería terminar dando largas para que no les afecte tanto, pero, no creo resistir más a Karina.
- Su papá… es preferible, trates esto con mucha diplomacia. El terminó la llamada pidiéndome que hable contigo para que lo llames y que puedas hablar con él, pero fuera de su casa, a solas ustedes dos… El caso es que después llamo Karina, pidió hablar con tu madre, quien no sabía nada y le dijo que si tú no te casas con ella, sería capaz de denunciarte porque tú la hiciste tuya cuando ella era menor de edad.
- El… ¡que maldad! Decirle eso a mi madre… no lo puedo creer.
- Su papá… si, imagina cómo está tú mamá.
- El… por favor pásame a mamá, porque ya es muy tarde para salir.
- Su papá… y yo tampoco voy a permitir que salgas a esta hora
- El… déjame hablar con mamá.
Suheil se iba a retirar, de la cocina, para dejarlo hablar tranquilo con sus padres, pero el, la tomo del brazo y la detuvo, tapo con la mano el parlante del celular y le pidió a Suheil que no se fuera… Ella se quedó junto a él, abrazándolo por la cintura.
- Su mamá… hola hijo ¿Cómo estás? Y ¿Dónde estás?
- El… mami, quédate tranquila, estoy bien, dime ¿Cómo te sientes?
- Su mamá… muy preocupada, esa desquiciada me amenazó que te denunciara si no te casas con ella. Hijo, por favor, no te vuelvas a acercar a esa mujer averigua, consulta primero con algún abogado, antes de hacer cualquier cosa, tu padre y yo, te apoyaremos en lo que tu decidas, pero por favor, no te cases.
- El… por eso fui hoy a hablar con ellos, para suspender la boda, porque no estoy enamorado de ella, amo a otra mujer y es con ella con quien quiero formar mi hogar. Diciendo esto, abrazó fuertemente a Suheil, atrayendo a su cuerpo totalmente.
- Su mamá… prefiero que primero resuelvas esto hijo y luego asuman los compromisos que quieras. Pero me parece que esto es muy grave y debemos ocuparnos de ello.
- Tranquila madre, mañana consulto con la abogada de la empresa, que ha demostrado ser incondicional con todos.
- Su mamá… por favor hijo cuídate. Te amo y que Dios te bendiga.
- El… amén, madre.
Una vez que terminó de hablar con su mama, condujo a Suheil hacia la habitación, la ayudó a sentarse a la orilla de la cama y se sentó justo al lado de ella para contarle lo que paso hoy en su oficina, en la casa de los padres de Karina y lo que sus padres le dijeron… Una vez que terminó de narrarle todo…
- Suheil, preocupada, le comentó, tú sabes cómo está eso de delicado, aquí en el país, sea falso o cierto, ella tiene más credibilidad,
- El… yo estoy tranquilo, porque me llega a denunciar y la enfrentó donde sea, sé que al final ella tendrá que decir la verdad, la primera vez que la hice mía, fue el día de su cumpleaños, cuando cumplió los 18 años. Ella siempre a modo de juego, bueno, pensaba yo, me amenazaba alegando que como ella nació a las siete de la noche y yo la hice mi mujer en horas de la mañana de ese mismo día, eso significaba, que me acosté con ella siendo menor de edad.
- Suheil… pero, esa amenaza, se pudiera convertir en una pesadilla, si te denuncia, mientras averiguan, hacen exámenes o estudios y todo lo demás, te detienen y se irá por la borda todo lo que hasta ahora has logrado. Tú me has dicho que los accionistas son muy conservadores y tradicionales, ten la seguridad que por muy bueno que seas, no estarán dispuestos a someterse a un escándalo.
- Él… lo sé, mi amor. Por eso es que no he podido terminar con ella de una sola vez, la quería llevar poco a poco e irme alejando hasta que ella se canse y sea quien rompa nuestra relación.
- Suheil… mi vida, para lo que sea, cuentas conmigo, aquí estoy.
- El… gracias mi vida, no podía esperar menos de ti, en tan poco tiempo me has dado tanto, que de veras no sé cómo agradecértelo.
- Ella… siendo tal cual, como has sido todos estos días y amándome como me amas.
Octavio, no hablo más, se dedicó única y exclusivamente a amarla y acariciarla, llevándola a la misma cima de la felicidad, la dicha, el gozo, la satisfacción. Suheil se sentía realizada, amada, querida, deseada, para ella, este acto de amor fue lo máximo. Vivió, sintió y palpo la plenitud total y absoluta.
Al día siguiente, los dos despiertan, se duchan, entre los dos preparan el desayuno, comen y luego se visten para ir cada quien a su trabajo. Ellos se despiden en el estacionamiento. Octavio, pensando en todo lo acontecido en el día de ayer, salió decidido a hablar con Andreina.
Al llegar a la empresa, como siempre se consigue a su amigo Enrique, a Marie que iba llegando en su coche deportivo y al mismo presidente. Ellos se saludan y caminan todos hacia el ascensor, los cuatro suben. Don Regino iba en amena conversación con Octavio sobre la actividad de ayer y lo contento que estaban todos de su trabajo. El muy emocionado le respondió…
- Gracias, Don Regino, ha sido para mí un placer trabajar aquí con usted y su equipo.
- Don Regino… estamos a la par hijo, para mí también ha sido una enorme satisfacción contar con tus servicios.
Todos celebraron en silencio esas palabras del presidente, así que al llegar al piso lo rodean y lo felicitan por lo dicho por Don Regino, el contento, les agradeció sus felicitaciones y luego se dedicó a seguir realizando su trabajo, con más afán que nunca. A eso de las diez de la mañana llamó a Andreina y le preguntó si podía hablar con ella para ir hasta su oficina, ella le informó que no estaba en la empresa, que andaba en la calle y no sabía a qué hora se desocupara, pero que a eso de tres o cuatro de la tarde, si debería estar ahí. Que la vuelva a llamar. El colgó.
Al mediodía, decidió ir a comer con su mamá, para tranquilizarla y aclarar lo que estaba diciendo Karina. Al llegar, encontró en la casa de su madre a Karina, al verla, se enojó más, razón por la cual, quiso sacarla de ahí, pero ella no se dejó. Octavio pidiendo a su madre lo dejara solo con ella, entró a la sala de estar íntimo de la casa y le dijo…
- Realmente ¿no sé qué haces aquí? Creo que todo quedó dicho ya,
- Ella… si piensas que te vas a liberar de mí tan fácilmente, te equivocaste,
- El… no me importa lo que me hagas o lo que digas, sabes me voy a los extremos, prefiero estar detenido un tiempo a amarrar toda mi vida a la tuya.
- Ella al escuchar sus palabras, comenzó a llorar, diciendo… no entiendo Octavio, cómo hemos llegado a esto, si hasta hace unas semanas atrás me hiciste el amor, me hiciste sentir amada, deseada y querida y ahora de la noche a la mañana este cambio tan drástico. Te ha afectado y mucho ascender a esa gerencia…
- El… yo no he cambiado, sigo siendo el mismo, solo que me harte, de tu desconfianza, acoso y sobre todo malacrianzas, tú no eres una niña, eres una mujer de 27 años, por favor mírate, rectifica, en lo que estás haciendo con tu vida. Me dolería mucho que te quedaras sola, sin tener alguien a quien amar…
- Ella, abrazándolo… sola no me voy a quedar, tu eres mío, lo has sido todo este tiempo, y no te voy a dejar, vine para avisarte, que te doy el tiempo que necesitas, pero después de eso nos casamos,
- El… era tan difícil que dijeras eso ayer… pero lo siento, hoy no acepto tus palabras, cuando fuiste capaz de mortificar y amenazar a mi madre, no te importó la salud de ella, al decirle tú esas palabras, le pudo haber dado algo, pero no, claro la niña no midió las consecuencias de sus actos,
- Ella… es que quiero te pongas por unos minutos en mis zapatos, en cómo me siento, cuando saliste de mi casa sin atender al llamado de mi padre, quien te iba a dar el tiempo que necesitas,
- El… esto no es entre tu padre y yo, somos nosotros dos los que decidimos si nos casamos o no; nadie tiene porque meterse en esto.
- Ella… tú sabes que siempre respeto a mis padres y hago lo que ellos dicen,
- El…cuando te conviene.
- Ella, besándolo y acariciándolo, anda mi amor, perdóname, si quieres le pido perdón a tu madre, pero por favor no rompas nuestro compromiso. El sin saber qué hacer, la abrazo y desaprovechando esta oportunidad le advirtió… una más y ni siquiera tengo que decirte que esto se terminó. Y en cuanto a mi mamá, deseo que le pidas disculpas, no la atormentes con tus llamadas y la saques de cualquier pleito entre nosotros, ella nada tiene que ver con esto.
- Ahora por favor, vete, que vine a almorzar y ya estoy sobre la hora.
- Ella… ok. Pero déjame, pedir disculpas a tu mamá. Ella se dirigió con él hasta la cocina donde estaba su madre y ahí, le pidió perdón y que la entendiera por la situación que estaba pasando.
- La mamá… creo que más que pedirme disculpas a mí, deberías hacerlo con mi hijo.
- Ella… ya lo hice. Y ahora discúlpeme, me retiro para que Octavio pueda almorzar. Despidiéndose de él con un beso. El como todo caballero, la acompañó a su carro, para despedirla.
Octavio, viéndola partir en su coche y arrepintiéndose de no haber terminado esto de una vez, entró y fue directo a la cocina a buscar a su mamá, quien estaba llorando. El preocupado por esto, le preguntó…
- ¿Qué pasa madre? Por favor tranquilízate, ya ella aceptó suspender la boda por ahora, más adelante veré como le saco el cuerpo a todo, pero quédate tranquila.
- Su mamá… ¡ay, hijo! hubiese preferido que terminaras con esa muchacha parece que está desequilibrada. No te fíes de ella.
- El… tranquila mami, esa es su actuación. Pero, ya la conozco y no vuelvo a caer, es mas no la visito más como novio, porque amo a Suheil.
- Su mamá… porque no terminas primero con ella, antes de vincularte con otra relación.
- El… porque no voy a perder a Suheil por los caprichos de una loca. Anda, quédate tranquila, cuando llame, si es que llama, tu respuesta será la misma o no estoy o estoy durmiendo, ¿ok?
- Su mama… si hijo, estaré tranquila, cuando hayas terminado con ella definitivamente.
- El… bueno ahora me voy, ya se me hizo tarde.
- Su mamá… pero no has almorzado, anda te sirvo rápido.
- Él, para tranquilizarla un poco, dale pues, déjame avisar a mi secretaria que llegare unos minutos tarde, así me dará tiempo para buscar parte de mi ropa y llevármela.
- Su mamá… ¿te vas a mudar con esa joven?
- El… sí madre, ya no quiero andar loqueando del tumbo al tambo, ella es la mujer de mi vida, que me había llegado hace cinco años antes y no supe valorar. Ahora la quiero recompensar. Ya conocí a sus padres y hermanos, son una familia muy convencional y contemporánea, me aceptan, viviendo mi amor libre con ella, sin ninguna complicación.