Capítulo 8. El primer paso.

1714 Palabras
JungKook. –JungKook, ¿qué haces ahí solo? –preguntó Jimin, mientras seguía con la mirada en el suelo –. ¿Dónde está Anya? –Ella se fue, dijo que tenía cosas que hacer –le respondí, aun pensando en las palabras que Anya me dijo antes de irse. –Oye, ¿qué es lo que te pasa? ¿Por qué te escuchas tan desanimado? –cuestionó, sentándose a mi lado. –Nada. –No me digas eso. Hemos estado juntos por mucho tiempo y te conozco. Se trata de Anya, ¿verdad? –¿Qué? Pero, ¿cómo? –pregunté sorprendido de que lo adivinara, alzando la mirada para observarlo. –No estamos ciegos. Ella llama mucho tu atención, incluso me atrevo a decir que te ha comenzado a gustar, ¿o me equivoco? –Yo… no pude evitarlo –confesé en un suspiro. No tenía caso seguirme mintiendo, esa era la realidad –. Anya es diferente y especial, tiene una energía y carisma imposible de ignorar. Su sonrisa, su mirada, la manera en la que suele guiñarme el ojo sin darse cuenta, la dulzura que desprende cuando habla de las cosas que le gusta hacer. ››Incluso cuando es seria y reservada, es imposible no mirarla y quedar encantado con ella. Cuando se molesta, a pesar de su ceño fruncido y mirada seria, me distrae la manera en la que muerde su labio, como si quisiera evitar decir una grosería, y cuando está nerviosa, es adorable la manera en la que sus orejas y mejillas se sonrojan. –¿Y qué es lo que te detiene de decirle que te gusta? –preguntó Jimin de pronto. –Sé que a ella le agrado, lo noté cuando hemos conversado, al pasar tiempo viendo una película o practicando, pero siempre pone una barrera entre nosotros, para que no traspase la amistad que parece hemos formado en estos días, como si quisiera que evitara que conociera más de ella. ››Hoy lo entendí cuando nos contó su historia, Anya ha sido lastimada de muchas formas, y aunque dice que no está por completo cerrada al amor, pude notar que le da miedo volver a ser herida, así que lo mejor será seguir siendo amigos, de ese modo, ella no tendrá más heridas que sanar. No quisiera herirla de ningún modo –fue mi respuesta, aunque me hacía sentir un poco incómodo. –No creo que esa sea la mejor decisión. Es verdad, esos chicos la han lastimado porque jugaron con sus sentimientos, haciendo que se cerrara a nuevas oportunidades, pero no eres igual a ellos, JungKook –aclaró, colocando una mano en mi hombro, mirándome fijo a los ojos. ››He visto la manera dulce en que la tratas, sé que jamás la lastimarías a propósito o por equivocación, así que no te compares con ellos, estoy seguro de que puedes ofrecerle a Anya más de lo que crees. –¿Estás seguro, Hyung? –pregunté ilusionado, esperando una confirmación de su parte. –Claro que sí, Debes creer más en ti. –Voy a pensarlo. –No lo pienses demasiado, uno podría ganarte –pareció avisarme, revolviendo mi cabello de manera molesta, levantándose del sillón para irse de la sala. –¡Jimin-Shi! –le grité entre risas, tratando de acomodar mi cabello. El consejo que Jimin me ha dado es bueno, demasiado, así que antes de hacer alguna locura, voy a meditarlo. Pensaré en mejores maneras de acercarme a Anya no sólo como su amigo, sino, como algo más que eso. No voy a quedarme de brazos cruzados cuando tengo la oportunidad de conquistar a esa preciosa chica que me ha cautivado. De seguro no haría esto en el pasado, tal vez ignoraría mis sentimientos o me convencería de que es algo pasajero, pero como le dije a Jimin, hay algo diferente en ella, algo que me llama la atención constantemente. Siento que no debo dejarla ir, que debo arriesgarme, y aunque suena aterrador, estoy dispuesto a intentarlo, lo estoy. ♫♫♫♫♫ –¿A qué hora vendrá Anya mañana? –preguntó Jin, quien seguía cocinando la cena, mientras lo esperábamos en el pequeño comedir. –Ni idea, nadie le preguntó ni ella nos dijo –respondió Yoongi, sin dejar de mirar su celular. –Pero, ¿no mañana va a ver a su ex novio? –intervino Hobi, a lo que le puse más atención. –Es cierto, puede que tarde en llegar o que ni siquiera venga –señaló Tae. –Pero tenemos el regalo para el pequeño ARMY, ¿no vendrá por eso? –preguntó Jimin curioso. –Voy a preguntarle –respondí, levantándome de la silla, sin esperar algún comentario de los chicos. Fui a mi cuarto, donde había dejado mi celular cargando. Lo desconecté, desbloqueé la pantalla y fui a su contacto para llamarla, sentándome en la orilla de la cama. Esperé dos tonos antes de escuchar su voz contestando la llamada. –¿Qué estás haciendo? –pregunté, sin siquiera saludar, estaba un poco nervioso y ansioso. ¿Qué le iba a decir? –Hola, JungKook. Sí, estoy bien, gracias por preguntar, me alegra que también estés bien –se burló ella, haciendo notar mi falta de saludo –. Estaba leyendo un libro para un ensayo. ¿Qué haces tú? –Iba a cenar con los chicos, pero queríamos saber a qué hora llegarías mañana. –Supongo que después de ver a Axel. –¿Tardaras mucho? –Espero que no, aunque quien sabe, suele tomarse bastante tiempo para hablar. –¿Y si voy por ti? Tal vez si te ve con otro chico desista de seguirse acercando a ti –sugerí, porque la idea de ella con alguien más me molesta. –Eso es jugar sucio –se rio, haciéndome sonreír un poco. –Puede ser, pero no es algo que me moleste cuando estoy seguro de que se lo merece. –Alguien está sacando su faceta de chico malo –canturreó ella, sonriendo más al escucharla tan feliz. –Eso sólo pasa con la gente que se lo merece- –Está bien, chico malo. Tomaré tu sugerencia, porque estoy muy curiosa de cómo vas a actuar ante esta situación. –Mándame un mensaje con la dirección exacta e iré contigo. –Está bien, así lo haré. Te veré a las 3:30 de la tarde. Se supone que nos reuniremos en un parque cercano a la universidad, de hecho, es el único que hay, así que dudo que sea difícil de encontrar. –Ahí me tendrás a tiempo. –Supongo que debo agradecerte por esto. –Agradéceme mañana, ahora, mejor apresúrate con tus tareas y ve a dormir, no te acuestes tarde –la interrumpí, haciéndola reír. Ah, como me gusta ese sonido. –¿Quién lo diría? Jeon JungKook preocupándose por mi bienestar. –Es algo que siempre voy a hacer –le aseguré, ganándome una serie de balbuceos y medias palabras que casi me hacen suspirar por lo tierna que es. –Eh… gracias. –¿Atonte tu cerebro de nuevo? –pregunté curioso, al recordar la palabra que uso esta mañana cuando la acorrale en mi cama. –Eso parece. Comenzaré a creer que te gusta hacerlo. –Algún día lo descubrirás –murmuré –. Buenas noches, Anya, sueña lindo. –Buenas noches, JungKook. Sueña lindo –se despidió, colgando la llamada. Me dejé caer de espaldas en la cama con el teléfono en la mano. No sé si ella aún se resiste, o es que no sabe cómo actuar cuando suelo ser cariñoso y coqueto con ella, pero sea lo que sea, no voy a dejarme vencer tan fácil, estoy dispuesto a luchar para hacerla feliz, para hacernos felices, algo me asegura que así será. Dicen que conseguir la felicidad cuesta un poco, que hay que luchar por ella, y puede que nada me lo asegurara en este instante, pero sabía que Anya era parte de la felicidad que buscaba. Si lográbamos tener una relación, esta podría llegar a ser complicada porque era un artista, pero el deseo de estar con ella desvanecía mi preocupación. Sé que Anya jamás me buscaría o aceptaría salir conmigo por ser un Idol, porque algo que me gustaba cuando estaba con ella, es que siempre me trataba como a un chico normal. A veces era curiosa del mundo en el que vivía, pero ninguna pregunta incómoda, genuina curiosidad.  Se sentía como una especie de soplo de aire fresco, podría ser yo mismo con ella, sin miedo a nada, eso me gustaba mucho. Suspiré, me levanté de la cama y salí de la habitación para regresar al comedor, donde la comida ya estaba servida, los chicos ya estaban comiendo, sólo faltaba yo. Arrastre la silla donde estaba antes, para comenzar a cena, sentía la mirada de los chicos en mí, y aunque nadie me pregunta, tampoco hacia el esfuerzo por decir algo, quería ver cuánto aguantaban. –¿Qué pasó, JungKook? –preguntó Hobi, luego de lo que calculó fueron cinco minutos de silencio. –Vendrá luego de ver a ese chico, yo iré por ella –fue toda mi respuesta. –¿Y de dónde salió tanta caballerosidad? –preguntó Namjoon, sonriéndome con burla. –Sólo estoy siendo amable, no piensen otra cosa –aclaré, sin dejar de mirar mi comida, no quería que vieran que no era cierto. –Eres más amable de lo que creía, JungKookie –se burló Jin. Negué con la cabeza, continuando con mi comida. No es que no quisiera decirles la verdad, es que, si les decía que Anya me gustaba, me ayudarían para salir con ella, pero quería hacer esto solo, con mis propios medios y esfuerzos, por eso omití parte de la verdad por ahora, sabía que lo comprenderían cuando se los dijera. Ellos no son tontos, estoy seguro que sospechan algo, si es que lo que me dijo Jimin es cierto, pero como los mejores amigos que son, me dieron mi espacio, algo que agradecí internamente. Dudo no demostrar con mis acciones lo mucho que Anya me gusta, así que pronto les diría la verdad de cómo fue que ella comenzó a robarme de a poco el corazón.
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