Capítulo 9. Tiernos cuidados.

2193 Palabras
Anya. Es curioso, nunca pensé que volvería a este parque a ver a Axel, un parque que guarda gratos y buenos recuerdos, pues a pesar de que él me lastimó demasiado, me dio una época de mi vida donde fui feliz y conocí lo que el amor te podía dar.  Iba caminando hacia una banca donde lo vi recargado con la vista fija en su celular. En ese momento, ladeé un poco la cabeza, caminando un poco más lento para observarlo mejor. El chico que antes me volvía loca con su sola presencia ahora producía una extraña sensación de fastidio, tal vez porque no estaba muy a gusto con esta visita sorpresa. Solía hacer esto, aparecer cuando me sentía tranquila y sin ninguna preocupación, como si adivinara el momento exacto. De pronto, alzó la mirada, sorprendido de verme, como si no procesara mi presencia, como si no me reconociera, pero no creo haber cambiado tanto en tres años. Aceleré el paso para terminar con esta situación y volver con los chicos, así podría darle su regalo al pequeño Esteban, aunque creo que debía esperar a que JungKook apareciera, no lo veo por ninguna parte y seria grosero irme sin él. –Pensé que no ibas a venir –comentó Axel, guardando su celular en el bolsillo de su pantalón. –Me retrasé por cinco minutos, no seas exagerado –me quejé, rodando los ojos. Él se echó a reír, inclinándose a mí para besar mi mejilla a modo de saludo, aunque no le correspondí, me quedé quieta para evitar malas interpretaciones. –Me alegra verte de nuevo. –Eso parece. ¿Qué es lo que me tenías que decir? –pregunté directamente. –Oye, no vayas tan rápido, mínimo pongámonos al día. –Me encantaría, pero tengo algunas cosas que hacer. Hice un pequeño hueco en mi agenda para verte y que me dijeras eso tan importante que mencionaste ayer. –¿Tus cosas son más importantes que verme? –preguntó enarcando una ceja, señal de que estaba incrédulo. –¿En serio vas a perder el tiempo haciendo berrinches? –Sí que has cambiado. Antes no decías esas cosas. –Es natural, las personas cambian. –Pero contigo se siente más, eres más directa, más fría, incluso eres más bonita que antes. –Gracias por notarlo, pero ya lo sabía. –Incluso sigues siendo muy poco modesta –señaló divertido, a lo que me alcé de hombros. –Es parte de mi encanto –afirmé, desviando mi vista a unos niños que jugaban no muy lejos de nosotros. –De seguro eso fue lo que más le gustó a tu novio de ti. –No sé decirte eso, ya no salgo con él. –¿Por qué? –preguntó interesado. –La relación no prosperaba, ¿para qué seguir? –¿Eso significa que estas soltera? –Así es, pero esa una pregunta muy estúpida –señalé, girando a verlo, pero fue una mala idea, porque su rostro se acercaba al mío muy rápido. Para mi mala suerte no pude reaccionar y me besó, quedándome paralizada ante su osadía, sobre todo, cuando intento morder mi labio inferior. No sentía nada del pasado, no había anhelo, pasión, deseo o un atisbo de amor, no había nada. Lo empujé con fuerza cuando sentí su lengua queriendo ir por más, dejando mi labio inferior ardiendo por lo que fue su mordida. –¿Qué mierda pasa contigo? ¿Por qué te atreves a besarme así? –pregunté bastante enojada, pasando el dorso de mi mano por mi boca. –No pude evitarlo, quería hacerlo apenas te vi… –¿Qué es lo que quieres de mí? –pregunté interrumpiéndolo. –Anya, quiero que volvamos a intentarlo, te he estado extrañando mucho este tiempo y me di cuenta que no te he podido olvidar. –Tienes que estar bromeando –siseé, pasando ambas manos por mi cabello –. ¿No fuiste tú quien hace un tiempo me preguntó si mi mejor amiga estaba soltera para salieras con ella? ¿Qué clase de persona hace esa pregunta y luego sale con el cuento de que no puede olvidarme? –Pensé que si salía con ella podría olvidarte, pero no fue así. Nunca salías de mi pensamiento, ahí fue cuando me di cuenta de que jamás te dejé de amar… Te amo Anya, te amo mucho –confesó, intentando tomar mi rostro con sus manos, pero me alejé, empujándolo lejos de mí. –¡No me toques! No puedes meterte en mi vida cada vez que quieras, estoy cansada de esta situación, ya no quiero seguir pasando con esto. –¿A qué te refieres con eso? ¿Q-qué ya no me amas? –preguntó confundido. –No Axel, ya no te amo. Lamento decírtelo así, pero ya no quiero que te acerques más a mí, no de ese modo, lo considero parte de mi pasado y así lo quiero dejar –fue mi respuesta. Me entristeció ver el dolor en su mirada, pero no podía ir en contra de mis sentimientos, no de nuevo y menos en esta situación que ya era exasperante e irritante. –No Anya, por favor, dame otra oportunidad –pidió él, intentando tomar mis manos, pero me alejé, negando con la cabeza. –No, lo lamento Axel. Mejor me voy, no quiero seguir con esto –me despedí, girando para alejarme de él. –¡Anya! –me llamó una voz que reconocí de inmediato. Casi frente a mí, estaba JungKook con una gorra y lentes oscuros –. Lamento la tardanza, es que me perdí un poco –se disculpó, sonriendo avergonzado. –No te preocupes, podemos irnos ya –lo calmé, caminando a su lado, hasta que un agarre fuerte en mi muñeca me hizo detener y girar bruscamente. –Espera, Anya, ¿quién es él? –preguntó Axel de manera molesta. –Eso no te incumbe, Axel. –Claro que me incumbe, así que no te irás con él, hasta que me digas quien es –exigió saber, haciéndome fruncir el ceño. ¿De verdad iba a hacer una escena de celos cuando ya no somos nada? Vaya, que estupidez. Iba a hacer algo como romper su mano o algo así, debido a lo enojada que estaba, cuando JungKook se colocó frente a mí, quitando la mano de Axel de mi muñeca con facilidad, sosteniéndola con delicadeza y ocultándome en su espalda. –Déjala en paz –le advirtió en español, dejándome sorprendida. –Tu no me dices que hacer –siseó Axel empujándolo e intentando golpearlo, pero JungKook me soltó, tomó su mano y le hizo una llave. –Deja a Anya en paz, no la molestes de nuevo –le advirtió otra vez en español, empujándolo tan fuerte que cayó al suelo ante mi mirada sorprendida. Volvió a tomar mi mano, alejándonos de ahí, llegando a un árbol enorme que nos sirvió de escondite, o esa fue mi impresión, cuando JungKook no dejaba de mirar a todos lados, como si quisiera evitar que alguien nos viera. –¿Te encuentras bien? –me preguntó en coreano. –Sólo tengo una duda. –¿Cuál? –¿Cuántas veces estuviste diciendo ese dialogo en voz alta? –Lo suficiente para aprenderla de memoria y no sonar como idiota –me respondió con una sonrisa, mientras le sonreía de lado. –Gracias por defenderme. –Es algo que siempre voy a hacer –dijo él frunciendo el ceño y tocando mi labio herido. –¡Auch! ¡Eso duele! –me quejé, quitando sus dedos de mi labio. No pareciendo convencido, él quitó mis dedos de mi labio, acariciándolo con delicadeza. Los dedos de JungKook son cálidos, suaves, esta tan concentrado en mi labio herido, que me quedó observándolo como tonta. Temó moverme o decir algo incorrecto, esto es demasiado dulce, demasiado tierno, esto es demasiado. –No debió besarte a la fuerza –murmuró, frunciendo un poco el ceño, quitando sus dedos de mi labio. –Lo sé, y eso sólo pudiste saberlo si me estabas espiando –confirmé, atrapándolo en el acto. –Quise intervenir, hasta que vi que lo alejaste. Lamento no haberte defendido antes. –Yo lamento que hayas visto eso. Por lo general, no me comportó de una manera tan loca –murmuré, bajando la mirada por la vergüenza. Él tomó mi mentón con delicadeza para que lo mirará a los ojos. Su mirada era suave y profunda, parecía que esos ojos me querían decir un millón de cosas, y al mismo tiempo, estaban ocultas de una manera tan tenue, como si quisiera que las descubriera paso a paso. –No te avergüences de ser quien eres, tu personalidad es lo que te hace especial. Me gusta cómo eres en realidad –comentó, causando que soltará un leve jadeo. No, Anya, no pienses en cosas raras. –Bueno, muchas gracias –contesté insegura de sus palabras. –Veo que aún no aceptas mis cumplidos, supongo debo trabajar más duro para que te lo creas –dijo con una sonrisa, tomando mi mano para salir de nuestro escondite e irnos del lugar. No hice ni dije nada más, me dejé llevar por él. Aun sentía mi mente algo confundida, JungKook estaba comportándose más amable de lo normal, me atrevo a decir que es más tierno, sin embargo, considerando que así es su personalidad, no debería sorprenderme tanto. Puede ser que ahora que he aceptado que me gusta, he notado un poco más esos gestos, no lo sé, supongo que son cosas mías. ♫♫♫♫♫ –¿En serio se atrevió a hacer eso? Que cobarde, que pedazo de basura, que idiota –decía Hoseok entre dientes, luego de contarles lo sucedido. Vale, pensé que iban a molestarse un poco, pero no imaginé que se enojarían de semejante manera. Supongo que les importo más de lo que creí, lo cual es sorprendente, halagador y raro. –Espero que le hayas dado una paliza, JungKook, de lo contrario, iré yo y acabaré con él –advirtió Jimin molesto. –Claro que lo hice, nadie debería tratar así a ninguna chica, menos a Anya –aclaró JungKook. –Bien dicho JungKook, nadie se mete con nuestra ARMY –lo apoyó Namjoon. –¿Su ARMY? ¿Desde cuándo soy de su propiedad? –pregunté contrariada de semejante comentario. –Desde que te uniste al Fandom. Lo siento linda, ya eres nuestra –me respondió Yoongi con una sonrisa. –No sé si sentirme halagada o confundida. –Tu disfrútalo –me aconsejó Taehyung, haciéndome reír, aunque eso me dolió al tener el labio roto. –Debí golpearlo más fuerte –siseo JungKook. Rodé los ojos ante su reacción, recargándome en su hombro, llamando su atención. Casi nunca hacia eso de recargarme del hombro de alguien, siento que invades el espacio personal de la otra persona, además de que a mí casi no me gusta el contacto físico, pero JungKook me hacía sentir cómoda, además, así atraía su atención. –Tranquilo, este dolor pasará rápidamente. Aun me siento agradecida de que me hayas ayudado. –Era lo menos que podía hacer, luego de todo lo que has hecho por nosotros –respondió, sonriéndome. Le sonreí de vuelta, escuchando el sonido de una fotografía cuando era tomada, viendo a Yoongi apuntándonos con su celular. –Lo siento, era una buena foto –explicó, alzándose de hombros. –Locos, todos están locos… pero lo más loco es que eso me agradé –susurré, sacudiendo la cabeza. –¿A qué hora regresaras a tu casa? –preguntó Jin, tomando mi muñeca y viendo la hora en mi reloj. –Se supone que tenía que irme hace dos horas, pero no quiero ir a casa hoy. –¿Por qué? –preguntó Namjoon curioso. –No quiero que mi mamá vea esto, me hará preguntas y no quiero responderle. Cuando salía con Axel tuve muchos problemas con mamá, peleábamos mucho y no quiero destruir la paz que apenas estoy recuperando –respondí, recordando esas épocas –. Le dije que iba a quedarme aquí porque tenían miedo de dejarme ir sola, ¿podría quedarme? –pregunté, esperando una respuesta afirmativa. –Por supuesto, ni siquiera deberías preguntarlo –respondió Jin, sacudiendo mi cabello –. Nuestra casa es tu casa. –Muchas gracias. –¡Tengo una idea! –dijo Hoseok de pronto –Podemos hacer una pijamada. –Yo nunca he ido a una –confesé de repente. –Entonces tendrás tu primera pijamada con nosotros, y será algo muy genial –aseguró Taehyung, poniéndose de pie. Los miré un tanto asombrada. Iba a tener una pijamada con BTS y tenía la ligera sospecha de que iba a ser una locura, pero de esas locuras de las que jamás te arrepientes. Supongo que querían hacerme sentir mejor después de lo que pase, ¿y saben algo? Está funcionando, ahora me queda esperar a ver qué tan loca se puede poner la noche, algo me dice que estos chicos son un desastre cuando se trata de festejar y divertirse.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR