JungKook.
–¿Más de un millón de visitas en menos de cinco horas? –cuestionó Anya, pareciendo interesada sin quitarle la mirada a pantalla de la computadora–. Vaya, ARMY sí que se toma en serio su trabajo.
–Tú mejor que nadie debería saberlo, eres parte del Fandom –le respondió Yoongi acostado desde un sillón, sin siquiera abrir los ojos para verla.
–Si siguen así superaran los dos millones e incluso los tres en menos de doce horas, sería un nuevo récord.
–Parece que están impactadas de verte con nosotros cantando y bailando –señaló Jin, fijando su vista a la barra de comentarios, donde estos no dejaban de llegar.
–En eso tienes razón,aunque hay mayor presencia de L- ARMYS –sonrió Anya, leyendo un par de comentarios que estaban en español –. Se encuentran sorprendidas, impactadas y orgullosas de ver a una latina con ustedes.
–Es por eso que estoy tan orgulloso de ARMY, siempre nos han apoyado con dedicación –expresó Jimin con orgullo –. Ese fue uno de los principales motivos por los que decidimos hacer este video especial.
–¿Y si hacemos un Vlive para aclarar todo? Muchas deben de estar algo confundidas aún con la emoción –propuso Hoseok.
–Pero quería ir a comprar dulces, ya se nos acabaron los que teníamos –nos recordó Taehyung con una mueca triste.
–Yo puedo ir por ellos –me ofrecí, levantándome del sofá donde estaba sentado hace unos momentos, escuchándolos hablar de manera entusiasta ante lo que estaba sucediendo.
–Te acompaño, no queremos que te pierdas habló Anya, caminando a mi lado.
–Lo que quieres es pasar tiempo a solas con JungKook –se burló Namjoon, sintiendo mis mejillas calientes por la vergüenza.
–Algo de verdad hay en tus palabras –respondió ella, sorprendiéndome de su declaración, tomando mi mano, llevándome a la salida de la habitación.
–¿Y ese arrebato de atrevimiento? –pregunté curioso, pues nunca había sido así de expresiva con sus deseos, al menos, no desde que comenzamos a salir.
Anya no se comportaba de una manera diferente a la que tenía antes, sin embargo, no se oponía cuando me recargó de su hombro, cuando la abrazo o sólo tomó su mano, jugando con sus dedos. A su manera expresa sus sentimientos, lo hace por medio de sus acciones, y eso es más que suficiente para mi, me hace sentir especial.
–Quería pasar tiempo a solas contigo –fue su respuesta, mirándome de reojo –¿No se puede?
–Claro que se puede, es que me tomaste por sorpresa –contesté con una sonrisa, abrazándola por la espalda, rodeando su cintura con mis brazos, mientras recargaba mi barbilla de su hombro –. De hecho, puedo pasar todo mi tiempo contigo.
–No seas exagerado –se río ella, entrando al elevador cuando llegó, en la misma posición en la que estábamos.
–No lo soy cuando se trata de ti –susurré en su oído. Anya suspiró, girando entre mis brazos, quedando frente a frente, mientras colocaba sus manos encima de mi pecho.
–¿Cómo es que puedes decir ese tipo de cosas y hacer que las sienta tan reales?
–Si así lo sientes, es porque es así, mis palabras son reales al igual que mis sentimientos –besé su frente, ganándome otro suspiro de su parte.
–Me gustaría que este momento jamás acabará –la escuché susurrar, lo que me hizo sonreír.
–No acabará si es lo que quieres.
Se separó levemente de mí, sonriéndome con dulzura. Muy pocas veces he visto esa sonrisa, de hecho, nunca la había esbozado para mi, lo que me hace sentir increíblemente especial, por que es a mi a quien se la dado, soy yo quien provoque eso.
–Mejor vamos por esos dulces, hacer ese en vivo y seguir disfrutando de la tarde.
Sonreí, de acuerdo con su oferta, saliendo del elevador hacia la salida del hotel. Al menos ahora estaba cubierto con una gorra de visera y mis lentes de sol, Anya igual llevaba lentes de sol, aunque graduados, por que su visita no es muy buena, o eso ha manifestado ella.
Cada día que pasaba me hacía sentir más ansioso. Quería pedirle a Anya que fuera mi novia, decirle y expresarle todos mis sentimientos sin miedo, sin embargo, algo en mi interior me hacía saber que aún no era el momento adecuado. Me enfoque en seguir a Anya, tomados de la mano hacia la dulcería más cercana, pensando en cómo confesarle mis sentimientos del modo más esoefisk posible.
♫♫♫♫♫
–Estos bombones cubiertos de chocolate están muy ricos –murmuré, tomando otro puñado de la bolsa que abrimos, porque estaba muy desesperado en probar así sea un bocado de ellos.
–Lo sé, cada vez que puedo voy a comprar algunas bolsas.
–¿Cómo que cada vez que puedes?
–Bueno, mi mesada no alcanza para tanto, a veces tengo que pagar algunas cosas.
–¿Qué tipo de cosas?
–Material para las clases y eso.
–Eres muy responsable.
–Lo sé, me gusta mi carrera y haré todo lo posible para poder graduarme, aun cuando me privé de algunas cosas por no tener el dinero suficiente.
–También eres rara.
–Si, pero aun así te gusto –aseguró, dándome una linda sonrisa que correspondí.
–Como no tienes idea –susurré,lo suficientemente alto para que me escuchara, inclinándome para darle otro beso, porque sus labios eran lo suficientemente adictivos para no hacerlo.
–¡Anya! –la llamó una voz masculina que la hizo girar rápido, demasiado rápido
Gire a la misma dirección, notando a unos pasos más lejos, a un hombre de edad madura, le calculó al menos unos cuarenta años o menos, alto, no tanto como yo, de cabello n***o lacio, piel clara y ojos marrones claros, quien observaba a Anya con una sonrisa, parecía feliz de verla. Mire a Anya, ella no se veía feliz, de hecho, se veía muy seria, tensa y temerosa.
››¡Anya! ¡No sabes que gusto me da encontrarte! –dijo el hombre en español, acercándose más a nosotros.
–¿Qué es lo que quieres? –le respondió ella en el mismo idioma, pero con voz extrañamente dura, nunca escuché ese tono de voz en ella.
–¿Acaso no puedo saludar a mi querida hija?
–Lo siento, pero ahora no tengo tiempo para ti –fue su respuesta, girando para chocar con mi pecho, como si no me hubiese visto antes.
–Anya, ¿estás bien? –le preguntó, tomándola delicadamente del brazo.
–Sácame de aquí, por favor –suplicó ella con voz temblorosa.
Nunca la había visto así, nunca me ha suplicado, nunca le tembló la voz cuando me hablaba. Esto debe ser demasiado para ella.
–¿Quién es él? –le preguntó el hombre a Anya.
–Eso no te interesa –contestó Anya en un siseó,tomándome de la mano, alejándonos del lugar,dejando al hombre hablando solo.
El hombre la llamó algunas veces, pero ella no volteó en ningún momento, caminando a prisa aún tomándome de la mano, confundido por lo que acababa de suceder. A pesar de las clases de español que nos daba, aún no entendía mucho de ello, sólo pude captar algunas palabras, no mucho, pero las reacciones de Anya eran muy evidentes.
–Anya, ¿quién era ese hombre? –le pregunté, deseoso de entender más de lo que sucedió.
–Alguien a quien deseo olvidar –respondió con voz entrecortada, como si no pudiese hablar.
En ese instante se instaló un silencio extraño entre los dos, parecía que ella solo quería huir de la escena lo más rápido posible y esconderse en el primer lugar que apareciera. No sabía qué decir, porque no entendía nada, ¿cómo podría consolarla? Me limité a caminar rápido, llegando al hotel, que parecía ser su salvación.
Al llegar al elevador, Anya soltó mi mano apenas entramos al interior, alejándose a una de las esquinas, como si quisiera encerrarse en ella misma, confundiéndome y estresándome al no saber qué hacer. Llegando al cuarto, Anya entró rápidamente, dejando las bolsas con los dulces en una mesa cercana, sin levantar la vista del suelo para evitar enfrentarse a miradas curiosas.
–Hola chicos, no tardaron mucho –nos saludó Jimin cuando nos vio.
–Necesito ir al sanitario –fue lo que dijo Anya.
–¿Qué le sucede? Está más extraña de lo normal –preguntó Taehyung, mirando la escena desde el sillón.
–No lo sé, encontramos a un hombre en la calle y ella comenzó a comportarse de manera extraña –le respondí, dejando las otras bolsas en la mesa.
–¿Se comportó grosero con ella? –preguntó Namjoon confundido.
–No, se veía alegre de verla, pero Anya se veía muy seria y nerviosa, hasta me pidió que la sacará de ahí.
–Esto es muy extraño, ¿deberíamos preguntarle? –cuestionó Hoseok.
–No sé si sea buena idea, se fue al baño apenas entró –le respondió Jimin.
–Iré a verla –murmuré, intentando caminar hacia allá.
–Mejor espera –me detuvo Jin –. Déjala un momento a solas, no queremos que se sienta acosada por nosotros, cuando se sienta lista vendrá –analicé sus palabras, tenía razón, así que fui al sofá, intentando entender este embrollo de situación, quería ir con ella y apoyarla, pero Jin tenía razón, necesitaba dejarla serenar su mente para que así ella tuviera la confianza necesaria para hablar de aquello que la molestaba.
♫♫♫♫♫
–Ya no lo soporto –solté exasperado, levantándome de mi asiento –. Voy a ir a verla, lleva veinte minutos en el baño.
–Pero ten tacto y paciencia, puede mandarte al diablo –sugirió Yoongi, antes de escuchar la puerta ser tocada. Jiin se levantó y fue a abrir para atender a aquella persona que estaba detrás de la puerta,
–¿Sí? ¿Qué se le ofrece? –preguntó en español.
–Quiero ver a Anya, sé que está aquí –le respondió una voz masculina.
Intrigado por la voz, porque me pareció escucharla antes, me acerqué a la puerta, sorprendiéndome de ver al mismo hombre que puso tan mal a Anya hace un rato.
–¿Qué hace él aquí? –le preguntó a Jin.
–¿Lo conoces? –me preguntó Hoseok.
–Es el mismo hombre que vi con Anya.
–Un momento, ¿de qué están hablando? No les entiendo –dijo el hombre frustrado.
–¿Alguien le entendió? –preguntó Namjoon.
–No, aún no he avanzado tanto en mis clases con Anya –respondió Taehyung.
–Esto es una estupidez, yo sólo quiero ver a mi hija –siseó el hombre, notándose la irritación en su voz.
–Oiga, cálmese por favor –le pidió Jimin en español al ver su irritación.
–No, hasta que vea a mi hija –dijo aún más agresivo, lo que comenzó a molestarme.
–Por favor, váyase de aquí –le pedí, tomándolo del brazo para sacarlo, pero el hombre se zafó de mi agarre.
–No me toques... –siseó. Fruncí el ceño ante su agresividad, intentándolo de nuevo, obteniendo los mismos resultados –. Te dije que no me tocarás así –dijo el hombre alzando su mano, como si pretendiera golpearme.
Me preparé para su ataque, iba a defenderme de su violencia, cuando sentí una mano en mi brazo alejándome del lugar. Mire con sorpresa a Anya al lado de mi, deteniendo con una de sus manos la del hombre que amenazaba con golpearme. Ni siquiera se inmutó, lo veía con ira contenida.
JungKook.
–¿Más de un millón de visitas en menos de cinco horas? –cuestionó Anya, pareciendo interesada sin quitarle la mirada a pantalla de la computadora–. Vaya, ARMY sí que se toma en serio su trabajo.
–Tú mejor que nadie debería saberlo, eres parte del Fandom –le respondió Yoongi acostado desde un sillón, sin siquiera abrir los ojos para verla.
–Si siguen así superaran los dos millones e incluso los tres en menos de doce horas, sería un nuevo récord.
–Parece que están impactadas de verte con nosotros cantando y bailando –señaló Jin, fijando su vista a la barra de comentarios, donde estos no dejaban de llegar.
–En eso tienes razón, aunque hay mayor presencia de L- ARMYS –sonrió Anya, leyendo un par de comentarios que estaban en español –. Se encuentran sorprendidas, impactadas y orgullosas de ver a una latina con ustedes.
–Es por eso que estoy tan orgulloso de ARMY, siempre nos han apoyado con dedicación –expresó Jimin con orgullo –. Ese fue uno de los principales motivos por los que decidimos hacer este video especial.
–¿Y si hacemos un Vlive para aclarar todo? Muchas deben de estar algo confundidas aún con la emoción –propuso Hoseok.
–Pero quería ir a comprar dulces, ya se nos acabaron los que teníamos –nos recordó Taehyung con una mueca triste.
–Yo puedo ir por ellos –me ofrecí, levantándome del sofá donde estaba sentado hace unos momentos, escuchándolos hablar de manera entusiasta ante lo que estaba sucediendo.
–Te acompaño, no queremos que te pierdas habló Anya, caminando a mi lado.
–Lo que quieres es pasar tiempo a solas con JungKook –se burló Namjoon, sintiendo mis mejillas calientes por la vergüenza.
–Algo de verdad hay en tus palabras –respondió ella, sorprendiéndome de su declaración, tomando mi mano, llevándome a la salida de la habitación.
–¿Y ese arrebato de atrevimiento? –pregunté curioso, pues nunca había sido así de expresiva con sus deseos, al menos, no desde que comenzamos a salir.
Anya no se comportaba de una manera diferente a la que tenía antes, sin embargo, no se oponía cuando me recargó de su hombro, cuando la abrazo o sólo tomó su mano, jugando con sus dedos. A su manera expresa sus sentimientos, lo hace por medio de sus acciones, y eso es más que suficiente para mí, me hace sentir especial.
–Quería pasar tiempo a solas contigo –fue su respuesta, mirándome de reojo –¿No se puede?
–Claro que se puede, es que me tomaste por sorpresa –contesté con una sonrisa, abrazándola por la espalda, rodeando su cintura con mis brazos, mientras recargaba mi barbilla de su hombro –. De hecho, puedo pasar todo mi tiempo contigo.
–No seas exagerado –se río ella, entrando al elevador cuando llegó, en la misma posición en la que estábamos.
–No lo soy cuando se trata de ti –susurré en su oído. Anya suspiró, girando entre mis brazos, quedando frente a frente, mientras colocaba sus manos encima de mi pecho.
–¿Cómo es que puedes decir ese tipo de cosas y hacer que las sienta tan reales?
–Si así lo sientes, es porque es así, mis palabras son reales al igual que mis sentimientos –besé su frente, ganándome otro suspiro de su parte.
–Me gustaría que este momento jamás acabará –la escuché susurrar, lo que me hizo sonreír.
–No acabará si es lo que quieres.
Se separó levemente de mí, sonriéndome con dulzura. Muy pocas veces he visto esa sonrisa, de hecho, nunca la había esbozado para mí, lo que me hace sentir increíblemente especial, porque es a mí a quien se la dado, soy yo quien provoque eso.
–Mejor vamos por esos dulces, hacer ese en vivo y seguir disfrutando de la tarde.
Sonreí, de acuerdo con su oferta, saliendo del elevador hacia la salida del hotel. Al menos ahora estaba cubierto con una gorra de visera y mis lentes de sol, Anya igual llevaba lentes de sol, aunque graduados, porque su visita no es muy buena, o eso ha manifestado ella.
Cada día que pasaba me hacía sentir más ansioso. Quería pedirle a Anya que fuera mi novia, decirle y expresarle todos mis sentimientos sin miedo, sin embargo, algo en mi interior me hacía saber que aún no era el momento adecuado. Me enfoque en seguir a Anya, tomados de la mano hacia la dulcería más cercana, pensando en cómo confesarle mis sentimientos del modo más especial posible.
♫♫♫♫♫
–Estos bombones cubiertos de chocolate están muy ricos –murmuré, tomando otro puñado de la bolsa que abrimos, porque estaba muy desesperado en probar así sea un bocado de ellos.
–Lo sé, cada vez que puedo voy a comprar algunas bolsas.
–¿Cómo que cada vez que puedes?
–Bueno, mi mesada no alcanza para tanto, a veces tengo que pagar algunas cosas.
–¿Qué tipo de cosas?
–Material para las clases y eso.
–Eres muy responsable.
–Lo sé, me gusta mi carrera y haré todo lo posible para poder graduarme, aun cuando me privé de algunas cosas por no tener el dinero suficiente.
–También eres rara.
–Sí, pero aun así te gusto –aseguró, dándome una linda sonrisa que correspondí.
–Como no tienes idea –susurré, lo suficientemente alto para que me escuchara, inclinándome para darle otro beso, porque sus labios eran lo suficientemente adictivos para no hacerlo.
–¡Anya! –la llamó una voz masculina que la hizo girar rápido, demasiado rápido
Gire a la misma dirección, notando a unos pasos más lejos, a un hombre de edad madura, le calculó al menos unos cuarenta años o menos, alto, no tanto como yo, de cabello n***o lacio, piel clara y ojos marrones claros, quien observaba a Anya con una sonrisa, parecía feliz de verla. Mire a Anya, ella no se veía feliz, de hecho, se veía muy seria, tensa y temerosa.
››¡Anya! ¡No sabes que gusto me da encontrarte! –dijo el hombre en español, acercándose más a nosotros.
–¿Qué es lo que quieres? –le respondió ella en el mismo idioma, pero con voz extrañamente dura, nunca escuché ese tono de voz en ella.
–¿Acaso no puedo saludar a mi querida hija?
–Lo siento, pero ahora no tengo tiempo para ti –fue su respuesta, girando para chocar con mi pecho, como si no me hubiese visto antes.
–Anya, ¿estás bien? –le preguntó, tomándola delicadamente del brazo.
–Sácame de aquí, por favor –suplicó ella con voz temblorosa.
Nunca la había visto así, nunca me ha suplicado, nunca le tembló la voz cuando me hablaba. Esto debe ser demasiado para ella.
–¿Quién es él? –le preguntó el hombre a Anya.
–Eso no te interesa –contestó Anya en un siseó, tomándome de la mano, alejándonos del lugar, dejando al hombre hablando solo.
El hombre la llamó algunas veces, pero ella no volteó en ningún momento, caminando a prisa aun tomándome de la mano, confundido por lo que acababa de suceder. A pesar de las clases de español que nos daba, aún no entendía mucho de ello, sólo pude captar algunas palabras, no mucho, pero las reacciones de Anya eran muy evidentes.
–Anya, ¿quién era ese hombre? –le pregunté, deseoso de entender más de lo que sucedió.
–Alguien a quien deseo olvidar –respondió con voz entrecortada, como si no pudiese hablar.
En ese instante se instaló un silencio extraño entre los dos, parecía que ella solo quería huir de la escena lo más rápido posible y esconderse en el primer lugar que apareciera. No sabía qué decir, porque no entendía nada, ¿cómo podría consolarla? Me limité a caminar rápido, llegando al hotel, que parecía ser su salvación.
Al llegar al elevador, Anya soltó mi mano apenas entramos al interior, alejándose a una de las esquinas, como si quisiera encerrarse en ella misma, confundiéndome y estresándome al no saber qué hacer. Llegando al cuarto, Anya entró rápidamente, dejando las bolsas con los dulces en una mesa cercana, sin levantar la vista del suelo para evitar enfrentarse a miradas curiosas.
–Hola chicos, no tardaron mucho –nos saludó Jimin cuando nos vio.
–Necesito ir al sanitario –fue lo que dijo Anya.
–¿Qué le sucede? Está más extraña de lo normal –preguntó Taehyung, mirando la escena desde el sillón.
–No lo sé, encontramos a un hombre en la calle y ella comenzó a comportarse de manera extraña –le respondí, dejando las otras bolsas en la mesa.
–¿Se comportó grosero con ella? –preguntó Namjoon confundido.
–No, se veía alegre de verla, pero Anya se veía muy seria y nerviosa, hasta me pidió que la sacará de ahí.
–Esto es muy extraño, ¿deberíamos preguntarle? –cuestionó Hoseok.
–No sé si sea buena idea, se fue al baño apenas entró –le respondió Jimin.
–Iré a verla –murmuré, intentando caminar hacia allá.
–Mejor espera –me detuvo Jin –. Déjala un momento a solas, no queremos que se sienta acosada por nosotros, cuando se sienta lista vendrá –analicé sus palabras, tenía razón, así que fui al sofá, intentando entender este embrollo de situación, quería ir con ella y apoyarla, pero Jin tenía razón, necesitaba dejarla serenar su mente para que así ella tuviera la confianza necesaria para hablar de aquello que la molestaba.
♫♫♫♫♫
–Ya no lo soporto –solté exasperado, levantándome de mi asiento –. Voy a ir a verla, lleva veinte minutos en el baño.
–Pero ten tacto y paciencia, puede mandarte al diablo –sugirió Yoongi, antes de escuchar la puerta ser tocada. Jin se levantó y fue a abrir para atender a aquella persona que estaba detrás de la puerta,
–¿Sí? ¿Qué se le ofrece? –preguntó en español.
–Quiero ver a Anya, sé que está aquí –le respondió una voz masculina.
Intrigado por la voz, porque me pareció escucharla antes, me acerqué a la puerta, sorprendiéndome de ver al mismo hombre que puso tan mal a Anya hace un rato.
–¿Qué hace él aquí? –le preguntó a Jin.
–¿Lo conoces? –me preguntó Hoseok.
–Es el mismo hombre que vi con Anya.
–Un momento, ¿de qué están hablando? No les entiendo –dijo el hombre frustrado.
–¿Alguien le entendió? –preguntó Namjoon.
–No, aún no he avanzado tanto en mis clases con Anya –respondió Taehyung.
–Esto es una estupidez, yo sólo quiero ver a mi hija –siseó el hombre, notándose la irritación en su voz.
–Oiga, cálmese por favor –le pidió Jimin en español al ver su irritación.
–No, hasta que vea a mi hija –dijo aún más agresivo, lo que comenzó a molestarme.
–Por favor, váyase de aquí –le pedí, tomándolo del brazo para sacarlo, pero el hombre se zafó de mi agarre.
–No me toques... –siseó. Fruncí el ceño ante su agresividad, intentándolo de nuevo, obteniendo los mismos resultados –. Te dije que no me tocarás así –dijo el hombre alzando su mano, como si pretendiera golpearme.
Me preparé para su ataque, iba a defenderme de su violencia, cuando sentí una mano en mi brazo alejándome del lugar. Mire con sorpresa a Anya al lado de mí, deteniendo con una de sus manos la del hombre que amenazaba con golpearme. Ni siquiera se inmutó, lo veía con ira contenida.
–No te atrevas a tocarlo –gruñó Anya entre dientes, soltándolo, empujándolo más lejos de nosotros.
–Anya, yo...
–Tú nada –lo interrumpió ella –, tú vas a largarte, de lo contrario, te sacaré a golpes de aquí –lo amenazó.
Tenía la boca abierta al ver la postura tan agresiva que Anya tenía. ¿Quién era en realidad ese hombre, que le hizo para que desprenda semejante ira y rencor? No pude más que observar la escena, tratando de entender lo que sucedía frente a mis ojos, sin embargo, nunca sospeché que esto sería más intenso de lo que espere.