Borde 15 En la cocina reinaba un ambiente horrorosamente incómodo. Hacía mucho que no padecía uno de estos, y por lo tanto, estaba muy inquieta. Movía la pierna intensamente, rascaba el pellejo de mis uñas y removía el trasero a cada segundo por encontrar molesta la silla. Thomas ,en cambio,estaba quieto como una estatua, mirando a la ventana que estaba detrás de Helen. La castaña admiraba a Claire, no le quitaba los ojos de encima, ni tampoco las manos que jugaban con los pequeños y delgados dedos de ella, sobre la mesa. —Gracias por cuidarla. —Dijo Helen, con un tono tan dulce que me hizo alargar una mueca. No sabía a la perfección que había pasado con ella, el porque no había aparecido. Claire nunca quiso hablar de eso. La mujer era extraña, algo en ella me decía que no estaba sie

