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4916 Palabras

Maldita fuera mi suerte. Cuando comencé a escuchar pasos acercarse a mi, cerré con más fuerza los ojos y me asusté, no me quedaba escapatoria, lo mejor sería quedarme donde estaba y esperar que mi muerte fuera lenta y nada dolorosa. Tenia fe en que alguien se preocupará por mi e investigarán mi caso, y al final descubrieran quién fue mi asesino. Cuando escuché que el asesino se paraba detrás de mi, me despedí de la vida, y de todas las personas a las que quería mentalmente. Para cuando apoyo sus manos en mis hombre dejé escapar un suspiro de derrota, y me preparé para abrir los ojos y ver a mi asesino, no ganaría nada pero tan siquiera conocería la cara de la persona que me había asesinado. «Adiós mundo cruel» Abrí los ojos y grité con todas mi fuerzas, cuando la luz me dejó de encandi

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