Susan abrió la puerta en esos momentos, y en el umbral apareció un hombre rubio, trayendo un ramo de flores en sus manos. Mi madre iría a una cita esa noche con el que era su jefe. Ella había estando hablando mucho de él desde que lo conoció y sabía que eventualmente esto pasaría. Me hacía feliz ver que aún se entusiasmaba por estad cosas. Estaba feliz de saber que había dejado atrás el dolor de la perdida de mi papá. —Buenas noches,Teresa.—La expresión afable del hombre se iluminó cuando vio a mi madre,y por algunos segundos se quedo pasmado mientras la observaba.—E-stas.—Carraspeó.—Estas muy hermosa... No es que en otras ocasiones no lo hayas estado también, es decir, siempre te ves hermosa pero hoy... Susan, mi madre y yo soltamos una risita. Él pareció rendirse y dejó caer los hombr

