—No puedo.—Dejé caer el tenedor cuando sus dientes tomaron el lóbulo de mi oreja, y me puse de pies.—Quédate ahí. —Y yo me quedo aquí. —Hice un gesto enfático con las manos: Ahí, aquí. —Le senté en la silla vacía. Ethan soltó un carcajada, sirvió pasta en un plato y me lo dio. —Come antes de que se enfríe.—Probó la suya.—Mandy nos mataría si desperdiciamos comida. Asentí y empecé a comer. —¿Mike sabía esto? —Hice un ademán para señalar todo lo montado.—¿Por eso estaba tan raro? Mi novio asintió. MI NOVIO. —Emma también, al igual que Teresa. —Sonrió y un solo hoyuelo se dibujos en su mejilla izquierda. —Ella me hizo ver que aún no te pedía nada formalmente.—Estiró su mano por la mesa y tomó la mía.—Tu cabello se ve hermoso... —movió la cabeza de lado a lado.—No sólo tú cabello; eres

