Silvia Su padre la miró con cierto recelo. Hacía una hora que Silvia había dejado de removerse y de intentar gritar. Se acordó del botón que le comentó la chica del hotel, pero con unas cintas invisibles impidiéndole moverse era imposible llegar hasta el buró. Su papá le puso una especie de cubierta en la boca (también invisible) que le impedía si quiera mover la boca. Hacía rato que había perdido el miedo, ya no existía más la duda de si su padre la mataría o la torturaría o la vendería a algún postor enfermo. Su papá le suplicaba que dejara de querer escapar para que él le pudiera explicar la verdad. Silvia se negó y siguió removiéndose, pero su padre salió del cuarto con la justificación de que iría a buscar algo de comer y la dejó ahí. Ahora que había vuelto, le mostró un paquet

