ESPERAR

1528 Palabras
Michael seguía con el trabajo, lo hacía más rápido que los demás, -Veo que lo haces rápido- Dijo Abel -Quiero adelantar trabajo- Contestó Michael -¿Adelantar? -Si. -Entonces tendrás toda la tarde libre, ¿Ya cargaste cosas pesadas antes? -Siempre lo hacía- A Michael le parecía extraña aquella conversación y más aún sabiendo que no había tenido una charla anterior con Abel, ¿Que quieres? -¿Disculpa? -Solo dilo, me molestan las personas lentas. Abel lo miró por un momento, -Bueno, necesito alguien que me cubra en el trabajo. -¿Qué? -Solo hoy, yo-yo te lo compensaré, haré mañana tu trabajo y… -No. -Por favor. -Pídeselo a alguien más. -Nadie puede hacerlo, la mayoría irán de expedición y Alex ni siquiera ha hecho su trabajo y todos dijeron que no, tendrás el día libre, mañana yo haré tu trabajo. -No me interesa. -Pero Alessa tendrá el día libre mañana. Michael soltó aquellas pesadas bolsas dejándolas caer, -¿Qué dijiste? -L-la enfermera tendrá el día libre mañana. -¿Quién te lo dijo? -Se los horarios de los doctores y enfermeros, todo el mundo tiene que saberlo. Michael tomó de la camisa a Abel golpeándolo contra la pared, -¡No!, habló de Alessa, ¿Por qué me lo dijiste?, ¿Quién te lo dijo? -¡Ya entiendo tú pregunta!, cálmate, no te ofendas Michael, pero eres muy obvio con ella, ayer lo noté, tal vez hoy no puedas verla, pero mañana podrás estar todo el día con ella- Abel estaba nervioso, intentaba sonreír Michael lo soltó, miró hacia la ventana de la enfermería, apenas logró ver a Alessa, miró a un lado, -Lo haré. -¿Hablas enserio? -Si. -¡Gracias!- Ariel estaba a punto de irse hasta que sintió un fuerte agarre en su muñeca -Si me mientes te mato- Luego lo soltó, -Antes de irte muéstrame el trabajo. -Claro, ven- Abel se dirigió a la parte trasera de la escuela, -Es aquí, solo debes cuidar a las gallinas hasta que sea turno de Nick. -Hola Abel- Dijo Roberto, un hombre mayor de unos 46 años -Hola Roberto, él es Michael, él me reemplazará hoy. -Bien, te estaré esperando Michael- Dijo Roberto -Claro- Michael miro a Abel, -Dime los horarios. -Cuando termines tu trabajo, debes esperar unas dos horas, luego cuidarás a las gallinas cinco horas. -Bien, lárgate, iré a terminar mi trabajo. -De nuevo te lo agradezco Michael- Abel sonrió y se alejo de él, Michael se dirigió a su trabajo a terminarlo -Tal vez hoy no pueda verla, pero todo el día de mañana será solo para ella- Pensó Michael sonriendo, recordó las palabras de Abel, “No te ofendas Michael, pero eres muy obvio con ella, ayer lo noté”, -¿Soy tan obvio?- Murmuró Michael, recordó cuando fue por Alessa Michael estaba corriendo por la escuela, había varias personas en diferentes lugares, tomó del brazo a un soldado, -¿Dónde está la enfermería? -Tienes que seguir derecho, llegarás a un pasillo con dos guardias, solo puedes pasar si tienes algún problema, ahora suéltame. -Gracias- Michael corrió hasta lo más profundo, llegando a un pasillo, estaba los dos guardias, pero eso no sería problema, hace poco había bebido agua, solo colocó sus dedos en su boca hasta llegar a la úvula incitándose a vomitar, una vez que lo consiguió él se acercó a los dos guardias y vomitó -¡Mierda!- Gritó uno -Que asco, ¡Entra de una vez!- Dijo el otro Michael entro y vio a dos jóvenes enfermeros juntos en una habitación con equipo médico, -¿Qué te sucede?- Preguntó Nicolas, pero Michael solo buscaba a Alessa, -Contesta idiota. -¡Oye!, es un paciente, ¿Qué te pasa?- Dijo Brais -¿Paciente?, parece un maldito idiota. -Alessa- Dijo Michael, -¿Dónde está Alessa? Nicolás lo miró directamente, -¿Qué quieres con esa idiota? -Se llama Alessa tarado- Brais miró a Michael, -¿Hiciste esto solo para verla? -Si- Contestó Michael Brais obstervo de arriba abajo a Michael, -Eres Michael ¿No? -¿Nos conocemos?- Michael lo miraba, pero su rostro no le era familiar -No, Alessa me habló de ti, ven te llevaré con ella. -¿¡Hablas enserio!?, ella no puede tener visitas aquí, esa idiota debe trabajar. -¿Y a ti que te importa si ella tiene visitas?- Brais miró a Nicolás, luego sonrió, -No me digas que a ti… -¡Lárgate y llévate a ese idiota lejos de aquí, me importa un carajo! Brais suspiró, -Que tipo más raro, vamos- Michael miró a Nicolás de reojo y siguió a Brais hasta llegar a otra habitación, en ella había equipo médico y a una joven con un soldado, -Ahí está ella- Dijo Brais -Tienes que tomarlas cada cuatro horas, intenta no hacer mucho esfuerzo, fue un golpe fuerte- Dijo Alessa -Gracias señorita- Dijo él soldado se levantó y se marchó -Alessa, tienes visita- Dijo Brais Alessa lo miró y vio a Michael, pero no podía emitir una sola palabra, la boca de Michael temblaba, fue rápidamente hacia ella y la abrazo con fuerza, -Lo sabía- Murmuró Michael, intentando no llorar, -Sabía que te volvería a ver, siempre lo supe- Brais volvió su consultorio con Nicolás, -Perdóname, perdóname por dejar que esto pasara, Perdóname- Micahel miró a Alessa, él estaba llorando, -Por favor, di algo, lo que sea. Esa era la primera vez que Alessa lo podía ver llorar, -Estoy feliz de verte- Acarició la mejilla de Michael, -Estoy muy feliz- Ella recostó su cabeza en el pecho de Michael, podía escuchar sus latidos, -Tal feliz- ambos permanecieron un largo tiempo en esa posición, varios pacientes tocaban la puerta, pero Alessa no contestaba, -Te extrañé tanto. -¿Puedo quedarme aquí?- Preguntó Michael, Alessa lo miró, miró aquel tierno rostro, parecía un pequeño cachorro, -Prometo no molestarte en lo que haces- Susurró Ella rió, -Tú nunca me molestas- Contestó Alessa, -Dime ¿Cuándo llegaron?- Alessa se sentó sobre una alta camilla -Llegamos hoy, nos revisaron unos médicos y- Michael miró a un lado, -Vimos a un conocido que estaba en Oxac antes de irnos, yo creí que tú podrías estar aquí. -Tenia miedo de no volver a verlos, creí que no te volvería…- Pero Michael no quería que terminara aquella frase, caminó hacia Alessa y la abrazó -Yo estaba seguro de que te volvería a ver, siempre lo estuve- En ese momento golpearon la puerta Alessa- emitió un pequeño quejido -Lo lamento, debo trabajar, ya ignore muchos pacientes- Alessa sonrió, -Pero puedes sentarte allí y esperarme- Michael se sentó y la vio trabajar, parecía un niño, Alessa comenzó a atender a sus pacientes, aquel día fue muy corto para Micahel, podía verla trabajar y eso le gustaba, ya era tarde y su turno ya había terminado -¿Puedo venir a verte?- Preguntó Michael -Eso me gustaría mucho- Contestó Alessa Michael la abrazó, miró por la ventana y vio a Leo mirándolos, estaba con alguien, pero ambos se marcharon, -Odio a ese sujeto- Pensó Michael, cerró los ojos y sintió el aroma de Alessa, -Es más que seguro, que está noche podré dormir- Murmuró Michael -¿Dormir? -No es nada, nos vemos mañana- Michael acaricio la mejilla de Alessa, ella sonrió y lo vio irse Michael dejó de recordar -Le había dicho que la vería hoy, pero supongo que podrá entenderlo- Michael vio a Max, -¡Oye! Max lo miró, -¿Qué? -¿A dónde vas? -Debo llevar estos suministros a la enfermería. -Bien, verás a Alessa, dile que no podré verla está noche, pero mañana iré a verla. -¿Por qué debería hacerlo?, ve y hazlo… Michael sonrió, mientras un par de venas de marcaban en su cuello, tomó de la camisa a Max golpeándolo contra la pared, -Porque si no lo haces te arrancaré la puta cabeza, me conoces Max y sabes de lo que soy capaz, ahora haz lo que te digo. -¡Lo haré!- Dijo Max intentando alejarse -Bien, largo- Michael lo soltó y volvió a su trabajo Max estaba furioso, se dirigió a la enfermería, golpeó la puerta y esperó, en ese momento Brais abrió la puerta, -¿Te sientes enfermo o algo?- Preguntó Brais -¿Acaso me ves enfermo?- Preguntó furioso -N-no, yo solo creí que si estabas aquí podría ser porque te sentías mal- Dijo Brais -Dile a Alessa que…- Max permaneció callado por un momento, luego sonrió, -Dile que Michael la esperará está noche en el patio central, estará allí después de su turno- Max dejo los suministros, -Adiós- Se alejó de ellos Brais lo miró curioso, pero fue a contárselo a Alessa, ella solo confío en la palabra de Max, esa misma tarde se dirigió al patio central y lo esperó hasta altas horas de la noche, pero Michael nunca apareció, Alessa permaneció sentada esperando, hasta que escuchó un sonido en lo más profundo de un pasillo, en aquella secundaria no había casi nada de luz en la noche, así no atraerían infectados, una figura comenzó a emerger de aquel pasillo, Alessa estaba asustada
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