Su sonrisa maliciosa duró por al menos dos minutos antes de que finalmente se dignara a decirnos que era lo que quería que hiciéramos por ella para poder firmar con el Golden Bank. Y no fue un tanto extraño que de repente cuando ella lo pidiera, Andrew se negara. — Hace días — dio inicio a su relato — me llamaron de Seattle, mi prima acaba de hacerse abuela de su primer nieto y me ha pedido que vaya a conocerlo… Le hice una pausa a sus palabras en mis oídos y acercándome más a Andrew, le hablé en un murmullo. — ¿no dijiste que era una anciana solitaria con nadie en quien gastar su patrimonio? — No. — la miró mientras hablaba, simulando que le estaba prestando atención pero hablando disimuladamente conmigo. — De hecho no sé de dónde ha sacado esa prima. Recuerdame investigar bien

