y descansó su cuerpo fornido sobre un mueble antiquísimo que apareció repentinamente a pocos pasos de su nieto.En aquel plano existencial no existía la ignorancia, ni lo tosco de un habla coloquial. Todos resultaban cobijados por las arrogancias de un sitio extraterrenal. Las voces se comenzaron a escuchar deliciosas. “Muchacho yo soy tu abuelo. Vine a parar a éste plano sagrado, debido a los malos pasos de un hombre malo. De eso hace ya mucho tiempo, muchísimo hijo mío. Nunca he podido tener un descanso perpetuo como Dioslo dispuso, puesto que los sufrimientos de nuestros hijos; nos han perturbado a tu abuela y a mí. Imagino que Zenón ha sabido ser un buen padre. Eso fue lo que nosotros siempre quisimos, sólo que la vida no nos dio la oportunidad de seguir en el camino sagrado de una fa

