En un centro de salud enclavado en la serranía, eran requeridos dos profesionales de Enfermería para cubrir por un año, la ausencia de dos titulares que tendrían que ausentarse por un permiso gremial. Ambos habían sido seleccionados para cubrir unos estudios de profesionalización en la capital del Estado. Se trataba delo que comúnmente se conoce como suplencias fijas. Serían canceladas mensualmente dichas sustituciones. Le pareció una idea perfecta. Aunque más que idea, lo percibió como una especie de aventura. Dijo que si de inmediato, sin pensarlo dos veces. Siempre había tenido el deseo de conocer la tierra que había visto nacer a su padre. Una chica que permanecía en las mismas condiciones que él, sin cargo fijo, también aceptó gustosa. Al tener ambos suplentes, comenzaron los trámites

