Así que, aquel eminente cirujano plástico que no quisiera embellecer una fealdad extrema, pero amante de un jerarca o político bellaco, si su apellido era González; al decirle Gonzalito, ya sabía lo que se le venía encima:“Ay Gonzalito, tan buena la clínica esa donde operabas”,“Ay Gonzalito, ya perdiste los libros. Despídete del bisturí. Vas a tener que vender papas de ahora en adelante”.Y a los pocos días el consultorio o la residencia de González,eranallanados sin orden ni nada, y en el sitio allanado; eran sembradas falsas evidencias, drogas, medicamentos sustraídos del hospital, etc. Era ese el modus operandi. Fue destituido el rector.Quien pasó a ocupar su lugar, más temprano que tarde; otorgaba el flamante título de abogada a la dama, y con las mejores calificaciones inclusive. Luego

