de Estado. El perverso personajeengañando, burlando y abandonando a quien habiendo confiado plenamente en él dejándolo encargado del coroto; le arrebató el poder para convertirse en el dictador más temido, sanguinario y desalmado de la historia de ese país “por ahora”. Se trató de un absolutista que quiso hacerse pasar por demócrata. Hizo creer a la población y al mundo entero mediante ardides, que su forma de gobierno era transparente y democrática cuando en realidad sólo presentó un parapeto que,aunque lo legitimó en el poder, no sirvió de nada; puesto que no logró frenar la estela de terror que dejó a su paso.
Nunca más abandonó el poder y de no haber muerto ese desgraciado, tal vez estarían aun siendo gobernados por un inmortal. Todos ellos son capaces hasta de contradecir a la naturaleza.No en vano esos despiadados siempre cacaraqueaban aquello de que “Llueva, truene o relampaguee” o emulando a un inmortal verdadero: “Si la naturaleza se opone la haremos obedecer luchando contra ella”, palabras más, palabras menos.Cien años después, se apoderaría del gobierno de aquella nación, un siniestro ser que recibiría el poder como herencia, cual monarquía que se haría sentir como venida del mismo Dios. Recibiría el trono de la mano de un gran traidor, el mismo que, se manera perversa, le rogaría a un pueblo entero que lo eligiera después de que el diablo se lo llevara a él, (o tal vez se lo llevaría alguien más funesto, puesto que muy probablemente y con toda la razón; satanás no querría competencia). Se harían sentir unas palabras falsas rogando votar por un ignorante, detestable y ordinario tipejo, a quien aquel hombre ruin pondría el ojo como heredero. El sublevado frustrado, dador de esa herencia maldita que hundiría a un país rico en la más perversa de las miserias, haría entrada a la palestra pública primero y luego al poder, engañando a todo un pueblo a quien años antes,habría de burlar por completo haciéndoles creer que era el Mesías llegado, para salvar a una nación entera de las garras de un gobierno nefasto que entregaría las riquezas al imperio maligno de los Estados Unidos de Norteamérica. Se trataría de un asesino, el mismo que, a fuerza de populismo, diciendo que iba a regalar plata pareja, que no se iba a cobrar por ningún servicio y un sinfín de espejismos que tanto daño le hacen a la economía de una nación, lograría una de las más altas votaciones de los últimos tiempos. Conseguiría en ese futuro desgraciado, con aquellas despreciables ardides, que muchos lo siguieran y creyeran en él de manera desmedida. Aquella tragedia la presenciaba Jesús, venidas desde un futuro que se dibujaba perverso.
El tirano de inicios del siglo XXno pretendía bajo ninguna circunstancia entregar el poder,por que anhelabaseguir mandando de manera perpetua.Entoncesemprendió una vertiginosamaniobra dentro del régimen, por medio de la cual los copartícipes más leales que no dejaban de adularloposterior a la caída de su antecesor, empezaron a ser alejados, hostigados y hasta privados de libertad. Algunos se guarecieron fuera del país. El dictadortomóexplícitamente el dominiogeneral y emprendió un proceso de afianzamiento de su mando. Con su reciedumbre y socarronería, su vivacidad natural y su asombroso conocimiento de los hombres, aquel malvado gobernante, instituyó el más cabalejemplo de gobierno totalitario que el país hayaconocido; un régimen en el cual todo elpoderío estaría en sus manos.Algo semejante habría de suceder en el futuro, cuando a finales de aquella centuria y principios de la siguiente, el falso profeta insistiría en instaurar un nuevo texto constitucional para elevar el número de años que duraría en el poder y luego, a todas luces pretendería y lograría, que se aprobara una reelección permanente; significaría aquella maniobra, la primera señal de que querría gobernar de manera indefinida, tal como lo hizo el viejo dictador llegado desde tierra andinas.
Quien se hará sentir como el salvador de un pueblo, no será diferente al tirano de inicios del siglo veinte. Significará aquel dictadorcillo, un miserable gobernante que no perdería ninguna oportunidad para lograr reforzar los esfuerzospor militarizar a la sociedad, al ofrecerlegalmente la presencia de una “Reserva”, que visualizará en cada residente mayorde edad, un potencial dableprotector de la revolución. Estos nuevos cuerpos armadostendrían que obedecer directamente al Presidente, lo que fortificará sudominio al convertirlos en una especie de guardia personal, pues la misma estarásupervisada directamente por jefe de Estado.Por nadie más que él. Resultará ser otro déspota que atacará de la manera más atroz a quienes lo adversaran y luego, su heredero maldito, afianzará aún mucho más las torturas y persecuciones de adversarios; despojando de legitimidad a uno de los poderes más legítimo que habrá de existir.
En aquella nación la llegada del capitalismo sucedió durante los inaugurales años del siglo XX, comoresultado del hallazgo de yacimientos de petróleo, abrigado bajo el clima propiciobrindado por elabsolutismo; todo lo cual formó un zalamero ambiente para la inversión extranjera en suelo patrio.El boom petrolero comenzó a retumbar en las mentes perversas de los “dueños” del país, sobre todo en la del máximo líder del régimen. Desde el instante mismo en que comenzó a manar del subsuelo santo el oro n***o, ellos no hacían referencia a otra cosa que no fuese el bendito tema del petróleo.Para el gobernante oportunista y sin escrúpulos, aquello que nunca se esperó, significó la gran ocasión de hacerse de varios millones de la manera más sencilla que jamás había imaginado.Y lo mejor de todo era que ese gran caudal económico sería en moneda extranjera, específicamente en dólares. En aquellas tierras, agrícolas por excelencia, la mayoría de las personas jamás habían escuchado nombrar la palabra petróleo. No tenían ni la más remota idea de lo que significaba esa cosa y mucho menos, para que servía y como se podía comercializar. En algún momento de la historia, sin hacer mucha bulla para que no se enterara nadie; en un remoto paraje comenzó a explotarse aquel producto negruzco que manaba del subsuelo formando grandes charcos. Los lugareños lo destilaban sacando de sí, kerosene. Con ese carburante hacían funcionar las lámparas con las que se iluminaban sus noches pueblerinas. Jamás se imaginaron que aquella cosa que se quedaba pegada en todo y que olía fuerte, además de que ardía con suma facilidad, iba a cambiar y a retorcer la historia de una nación.
Resultaba obvio que el gobierno tenía que recurrir a los factores externos para dar inicio al proceso de exploración de los yacimientos y la consiguiente extracción y comercialización del combustible fósil. Y vaya que extendieron las alfombras rojas para lograr un máximo atractivo con la finalidad de que los inversionistas extranjeros quisieran gastar sus centavos en la nación. Comenzó entonces la mayor invasión y depredación que al parecer nunca tendría fin. Se desterraron muchas posesiones para usufructuarlas casi que eternamente a las poderosas trasnacionales expertas en el ramo. Dejaban apenas pocas monedas en suelo patrio y el bocado más grande se lo llevaban a sus territorios. Lo peor era que lo poquito que se quedaba en el país nunca llegaba al pueblo. Quedaba prendido en las manos de los ladrones que se servían en míseros platos, el gran despojo de una nación con tanto poderío bajo sí.
En 1.910 un famoso jurista obtuvo una enorme concesión de 27 millones de hectáreas para explotar petróleo. El plan de proporcionar licencias a ciudadanos nativos queseguidamente las encarecían para revenderlas, no sólo ayudaba a disfrazar las apariencias, sino que también servía para recompensar o adquirir lealtades; ya porel milagro de una concesión, cualquiera podía volverse acaudalado de la noche a lamañana, literalmente.Cien años después se regalará petróleo a cambio de baratijas. Le cederán el recurso a un barbudo vecino que le dará estúpidos consejos de como amedrentar a sus conciudadanos, tal como lo hizo el dictador casi toda su vida y que luego hicieron sus herederos. El demente que se hizo del poder como el salvador de un pueblo y su heredero, harán lo que nadie nunca más habrá de hacer por más pendejo que resultare; regalar los recursos para ganar adeptos fuera de aquellas fronteras malogradas. Tamaños locosaquellos adefesios que se harán del timón de un gran barco.
Jesús luego de ese pequeño movimiento que hizo y que fue casi imperceptible, continuó inmóvil. Sólo el acto de respirar pausado, acusaba su vida. Estaba en una especie de estado catatónico. Llegaban a él, los inverosímiles sucesos que marcaron el rumbo de una nación. Visualizó a unpaís entero colmado del poderío de máquinas extrañas extrayendo de las entrañas de la tierra, las riquezas. Invadían al pueblo las grandes potencias, lo maltrataban, les daba asco la pobreza. Durante ese tiempo se instituyó un proceso de innovaciónfinanciera, de migraciones internas, de agrupación de la población, de desidia porel campo, de cambalache ocupacional. El país pasó de la manera más brusca, a ser de rural agrícola a urbano y petrolero. Se modificaron trascendentalmente las condiciones de vida. Ya el peón no quería seguir sembrando ni ordeñando vacas. Quería ser un obrero de las trasnacionales que aunque los explotarían,les pagarían más. El campo quedaría solo. Ya no habría siquiera que comer. La ignorancia se apoderaba de sus mentes y el abuso desmedido de los patrones, los relegaba a un sitial lejos de toda dignidad humana.
Fueron decisiones desacertadas sin duda alguna. Hasta los integrantes del tren ministerial, trataban de hacer ver al dictador lonocivoque resultaría al país, los privilegios con los cuales seconcedíansignificativos territorios nacionales a manos de sociedadesforáneas,quienes a la postre resultaron insensatas yajenas a todaobligaciónestablecida en la ley a favor de los trabajadores. Fue el inicio de la petulancia extranjera que humillaba hasta más no poder a los nacidos en esas tierras. Ellos eran los mandamases, quienes gozaban de privilegios insospechados, trabajaban bajo la sombra, poseían costosos vehículos y pasaban todo el día comiendo bueno y bien gordo y bebiendo whisky.Vivían como reyes. Mientras que los nacidos en esas tierras eran la chusma, los que se reventaban trabajando de sol a sol curtiendo sus cueros por unas pocas monedas y comían algo más que desperdicios.
El hecho de que en aquel país existía la mayor cantidad de petróleo que se haya conocido, pudo haber cambiado la suerte de todos sus habitantes, pero la miseria humana pudo más que la dignidad de un pueblo y gracias a las pretensiones personalistas de una cúpula dictatorial encabezada evidentemente por el tirano, se echó al traste las esperanzas de un mañana mejor para todos. Los ingresos delpaís se acrecentaron considerablemente. Se presentó de esa manera, la gran oportunidad de un desarrollo que hubiese elevado la calidad de vida de todos.Pero ese detalle resultósecundario ante las ansias de riqueza y de poder. Una tiranía nunca ha pensado en el bienestar ajeno.No se estimuló la variaciónde la economía nacional, ni la producción campesina e industrial.Comocorolario, el paíspasó de ser mono productor agrícola a monoproductor petrolero.
El hidrocarburo brotó como un producto excepcionalgracias a que su exportación en contraparte de la que se hacía con los bienes agrícolas, daba lugar a beneficios superiores y accedíaa brindar un sustancioso soporte monetario al tesoro público. Asimismo, mientrasqueel propio gobierno se empeñaba en seguirsus mezquinos procederes endetrimento de los precios del café y del cacao, la demanda petrolera mundialincitaba las acciones de exploración y producción, aglutinando unamayor voluntad en dichas líneas. Por estas motivaciones, toda vez que se daba inicio aun proceso interno de declive agrícola, el paísflorecía comoun poderoso productor de petróleo a escala internacional.
Esto seríael primer signo de una política entreguista de los intereses nacionales a capitales extranjeros.Elacogimiento de medidas destinadas a atraer la inversión extranjera, concordó con la evolucióndecisiva de los Estados Unidos como país central del régimen capitalista, de prácticamente apoderarse de gran parte del planeta,proyectándose como un régimen que precisaba exportar capitales, conseguir materias primas baratas y controlar bajo un régimen monopólico; la exploración, producción y exportación de las riquezas regionales. Las gravesconsecuenciassufridas en el país por la depredación de esa invasión, serían objetos en un futuro, de extraordinariosanálisis; ya que por su representaciónrigurosamenteacaparadora, produjo severosperjuicios a las economíasreceptoras y conjuntamente,indujo el detrimento de muchos recursos naturales explotados.Un siglo después el saqueo nacional sería peor. Mucho más agresivo, mucho más extenso y endemoniadamente egoísta y perverso, pues nada de esas riquezas le tocará al pueblo que dará verdadera lástima. Muchos de los habitantes parecerán esqueletos errantes maltratados por el hambre, la desnutrición y las diversas enfermedades que se supondrán erradicadas.
Se unían de manera por demás macabras, una realidad que había existido, con otra que sería vivida cien años después. Y ambas desgraciadamente, parecían ser una especie de cuadro comparativo con semejanzas y diferencias dignas de un exhaustivo estudio, debido a lo extraordinariamente dañoso que resultaron y que habrían de resultar, las medidas inusuales que condujeron a una total destrucción en ambos casos. Si otras hubiesen sido las mentes autoras de ambos momentos históricos, esa patria estaría ocupando un sitial muy bien merecido en la cima del progreso y del desarrollo.En la primera de las realidades, la abominable dictadura con cara de democracia que un hombre colmado de ambiciones malignas quiso vender al mundo entero, el país resultaba arropado aún por las secuelas de los enfrentamientos heredados de una guerra, con una población que apenas superaba los cuatro millones de habitantes.
El grueso número de los pobladores habitaba las zonas rurales y pocos se habían interesado en aprender más allá que a ganarse la vida cultivando algunas pocas tierras y criando animales, en su mayoría aves de corral, caprinos y algunas vacas que aportaban algo de leche. La gente del campo y aun los que vivían en las ciudades, estaban acostumbrados a las limitantes naturales de la época. No existía para cocinar los alimentos, otro elemento que no fuese la madera. Hasta la tercera década del siglo XX en toda la nación se guisabahabitualmente con leña o carbón vegetal. Hacia 1.917 comenzaron a llegar lascocinas a kerosén; en la década de 1.920, las de gasolina y en la de 1.930 las eléctricas y de gas. Pero ese era un lujo que pocos se podían dar. La gran mayoría continuaría cocinando con leña hasta muchísimos años después. El agua tenían los pobladores que buscarla en las pequeñas fuentes o “pilitas” apostadas en zonas comunes, y en el campo todos la buscaban directo del rio o de los manantiales. En su mayoría disponían de los aljibes y era en esos sitios donde acumulaban el agua de la lluvia y en épocas de sequía, muy extensas por naturaleza, pasaban las de Caín como quien dice.
La electricidad aún estaba lejos de ser una realidadpara la gran mayoría de los habitantes y por lo tanto no existíanpara ellos ni la radio y mucho menos la televisión. No les hizo falta lo que nunca habían tenido. Las personas del común denominador, esas que de sol a sol trabajaban para ganarse el sustento, que montaban cuanto más en burros, que no sabían ni leer ni escribir; nunca se enteraban de lo que pasaba más allá de sus narices. No sabían que lejos del pueblo, más allá de las fronteras, existía el mundo. Jamás se enterarían que cuando comenzaron a despojar a los legítimos propietarios de sus patrimonios, al mismo tiempo se estaba llevando a cabo una grave confrontación bélica en la que intervenían muchas naciones poderosas. Nunca tendrían conocimiento de que en 1.914, tras el asesinato en Sarajevo del archiduque Francisco Fernando; Austria le había declarado la guerra a Alemania. Que por ese motivo había comenzado la primera guerra mundial que se extendió por varios años.
Muchas de esas personas morirían sin saber nada acerca de la revolución Mexicana. Por supuesto que los nombres de Porfirio Díaz, Francisco Madero, Emiliano Zapata, Doroteo Arango (Pancho Villa) y Venustiano Carranza; no les dirían nada, pues ninguna referencia acerca de ellos, habrían escuchado. Nunca sabrían acerca de la revolución Rusa. Los nombres de Vladímir Ilich Uliánov,Liev Davídovich Bronstein y Yósif Vissariónovich Dzhugashvili, tampoco significarían nada para esa gente. Evidentemente que tampoco tendrían conocimiento de los apelativos con los que fueron mundialmente conocidos los mismos: Lenin, Trotski y Stalin. Los habitantes de esa gran nación vivían un atraso insospechado. El mundo amplio les era desconocido. Si no sabían lo cotidiano que ocurría en el poblado más cercano, mal podría esperarse que las “nimiedades” que acontecían en el orbe estuviesen prestas a ser conocidas.
Desconocían por completo que entre los años 1.918 y 1.920, un virus mortal, había devastado a una enorme cantidad de personas. Esa plaga, se había irradiado avivadamente en tresintensas ráfagas matando a más de 50 millones de personas.Unnúmero superior a la cifra de decesos relacionados con la primera conflagración mundial. La pandemia de 1.918, denominada “Gripe Española”, fue extraordinariamente rigurosa. Se estima que se contagió un tercio de la población mundial.Un siglo después, una epidemia se saldrá de control en una de las potencias más grandes del orbe y se extenderá muy rápido por todos los continentes. Se visualizaba en ese sueño fantástico de Jesús, las imágenes de ese futuro aterrador. En él, muchos de los países desarrollados o no, al no acatar las sencillas normas emanadas del organismo rector de la salud a nivel mundial, que instaba a la población a quedarse a resguardo en sus casas en una cuarentena social, a hacer uso de cubre bocas y a mantener un adecuado distanciamiento entre personas; los estragos de una enfermedad excesivamente agresiva no se harían esperar.
De esa b********d porfiada, surgirán decesos incontables. Podría decirse que se practicará una eutanasia masiva de ancianos para poder utilizar los pocos elementos de salvación hospitalaria en personas jóvenes (productivas). Eso haría recordar el estilo usado por un mal nacido alemán. Jesús se movió ligeramente en su cama. La suavidad del colchón y la cercanía de Alberto no pudieron evitar su perturbación. Resultaba muy natural que aquel joven se sintiera afectado, ya que ello era consecuencia directa delmiedo almomento que había visualizado en ese sueño espeluznante que lo mantenía atrapado. Llegaba a aquel joven enfermero, una tragedia con viso de descuido colosal que se adentraría en ese país para sembrar la zozobra en unas vidas extremadamente destruidas por la desgracia de unos inescrupulosos gobernantes.
A los sucesos estacionados en aquella jugarreta macabra del tiempo que llegabana Jesús desde el pasado, para codearse con los de un futuro que se acercaba despacio pero amenazante, llegó como puñaladas mortales; la manera de como la pandemia demoníaca que no era española ya que realmente había surgido entre los soldados norteamericanos, hizo entrada en aquel país que estaba siendo presa fácil del despotismo, de la pobreza, del hambre y de las enfermedades. La gripe española se propagó por el país ante la mirada indiferente del tirano bigotudo y barrigón. Resultó ser la muerte del hijo del dictador y no el fallecimiento de un centenar de ciudadanos por ese padecimiento, el auténtico detonante para que la dictadura se agilizara y tomara medidas al respecto. Se aseguró que parte deladesidiaoficial también se debió, a las avideces del mismo tirano de asegurar la persistencia de su gobierno.Ese fenómeno epidemiológico dejó de manifiesto la total ausencia de un sistema público de salud en aquella nación. La gripe española dejó en tristemente en evidencia una vez más, a una sociedad enferma, cuyos integrantes sufrieron el coto que las diferentes enfermedades a las que se enfrentaban; le ponían a sus perspectivas de vida.
Diferentes sucesos aterrantes llegaban a Jesús, a quien se le aceleraba de manera persistente el ritmo cardíaco,agitándolo desmedido en su lecho. El niño continuaba durmiendo plácidamente ajeno a todo cuanto acontecía en los pensamientos de su padre que eran colmados de una serie de manifiestos crueles llegados desde un pasado tenebroso, y también desde un futuro que se colaba por las ranuras de la conciencia para, de igual forma, hacerlo temer de manera contundente. También se hacían presentes los instantes más bellos de aquel pasado y de los que habrían de llegar. En aquel extraño sueño de Jesús,la postura del dictador frente a la coyuntura que había llegado a la nación envuelta en el manto oscuro de una pandemia de colosales dimensiones, se asemejaba a un destructor sismo. Resultaba ese sueño, una especie de daga que se hundía en su vida para estremecerlo de pesares. En virtud de que la llegada de la enfermedad al país era ya inevitable(el gobierno no estaba preparado para su contención con la finalidad de evitar su propagación),el tirano y los asesinos cabecillas de aquel régimen, evitaron ser ellos las nuevas víctimas. Encargaron todas las labores de riesgo a los pendejos ignorantes que como siempre, se sintieron felices de servirles en todo. Expusieron la vida los pobres, los despojados de la dignidad humana. A pocos se les brindaron los cuidados necesarios y disponibles en esa época.Por ello muchos sucumbieron ante la descomunal calamidad. El hambre, con la consiguiente desnutrición de la población, aunada a las deprimentes condiciones de vida; ya había hecho demasiados estragos.Por lo tanto,aquella calamitosa situación sirvió de caldo de cultivo para la alta tasa de mortalidad que produjo aquella hecatombe.
Aquello fue una tragedia descomunal. Ni la guerra independentista hizo tantos estragos. Las opiniones en cuanto al tratamiento de la “peste” se dividieron.A la vez que los escasosmédicosexistentes prescribíanlos pocos medicamentosconocidos en aquellaépoca, mucha gente, sobre todo las abuelas, las comadronas y algunos curiosos que se hacía llamar dotol(así, con la letra ele al final de la palabra, y que no llegaban a alcanzar la lastimosa denominación de “brujos”); recomendaban recetas rudimentarias como el aceite de tártago, complementándolocon una serie de fitotratamientos y las infaltables tisanas de tilo con toronjil y malojillo. Los médicos resultaron insuficientes ante la magnitud del desastre. Además de ello, el desbarajuste, la pluralidad de discernimientos y lainclinación a lo consuetudinario en eluso de remedios hogareños para la cura de ese mal, resultaronser las consecuencias deuna emergencia que tomó a todos desprevenidos y que originómás de 30.000 muertosen la nación en los meses que duró la pandemia.
Los hechos llegados a Jesús mientras soñaba, daban crédito a que cien años después de aquella maldición, sucedería otra descomunal plaga salida del mismísimo averno. Las intenciones de la creación de una mortífera “arma” nunca se sabrán, de seguro. Sin duda alguna, se tejerán diversas conjeturas. Que si el responsable seráel uno, que si será el otro. Total, los daños nadie los irá a remediar. Con dinero lo silenciaran todo. Lo cierto del caso es que el país sufrirá algo más atroz que una pandemia. Resultará la peor de todas las tragedias, el hecho deque en medio del virus coronado que habrá de llegar, un ignorante vociferarárodeado de sus miserables lacayos, que la paz será su única misión.Gritará aquel miserable a todo gañote, queestará garantizado el bienestar de todo un pueblo.Que la prioridad significará la salud y la educación. Que lo más ingente para su gobierno, que por mandato divino del maligno predecesorhabrá de serun gobierno progresista del pueblo y para el pueblo, significará ante nada; fortalecer la salud como único bastión para garantizar la vida. Tamaña desfachatez llegará a la mente de Jesúsdominada por un sueño; ya que lo único real será queese engendro del diablo y heredero de un demonio, se robará el dinero de todo un pueblo. Lo poco que habrá de dejar,lo invertirá en armas de guerra, en aviones, en tanquetas y en todos esos enseres diabólicos de exterminio que usamos los seres humanos para aniquilarnos mutuamente. Dejará el anormal aquel de invertir en lo más indispensable: alimentación, salud y educación para el pueblo. Llegará el virus y encontrará a un pueblo desnutrido y a unos hospitales sin insumos. Lo demás, por el bendito pundonor es preferible callarlo. Un ente microscópico acabará con todo.
En medio de una madrugada que amenazaba con volverse perpetua, aquel extraordinario sueño se trasladó nuevamente al pasado. Nadie en aquel país supo acerca del hecho de que un caballero llamado Woodrow Wilson, junto a un aristócrata de nombre Lloyd George y otro respetable señor; Emanuele Orlando,sentadostodos en los afelpados asientos en un ferrocarril; trataron de enderezar aquella maraña de consecuencias que había dejado la primera guerra mundial.Nada significaban esos sucesos para un pueblo que no hacía otra cosa más que reventarse en el campo tratando de cosechar algo para llevar a la mesa de su familia. Mesa en el sentido sólo de la palabra, puesto que esa gente si tenían algunas hamacas donde descansar el esqueleto, además de algunos taburetes, unos peroles en los que cocinar y servirse los alimentosy evidentemente un fogón, era mucho. De esa manera, debido al terrible atraso de toda una gran nación que no dejaba de ser pobre, a pesar de que eran explotadas las grandes riquezas que la naturaleza había depositado en su subsuelo;la tiraníano sabía al parecer, hacer otra cosa más que depredar las esperanzas.Desguazar cual buitres, las posesiones de gentes trabajadoras,con la oscura finalidad de engrandecerlos intereses personalistas del dictador. Los habitantes de la patria grande ignoraban lo ricos que eran. Atrapados en su propia ignorancia, a esa pobre gente no le interesaba saber nada de esas cosas que sucedían en el mundo. Para ellos sus propios pesares les resultaban más que suficientes. La pobreza en que vivían solamente les daba cabida para que lo único importante, resultaraser el poder amanecer vivos y tener energías para trabajar el conuco. Ello sería suficiente para lograr mitigar el hambre.
Cien años después(salvo en unas pocas tribus esparcidas en los sitios más remotos del mundo), la globalización lo cubrirá todo. La ciencia y la tecnologíaserán testigos de los más grandes adelantos. El internet y la telefonía celular aproximaráncomo nunca a la gente y se producirán comunicaciones al instante a pesar de las distancias. Ya prácticamente no se sabrá que inventar. Los caminos se acercarán debido a los medios de transporte exageradamente modernos. La industria automotriz harálos más grandes adelantos técnicos ygracias a ello, muchos vehículos cada vez más veloces, surcarán las vías. Pero en aquella nación esos adelantos no se harán sentir. En aquellas tierras ricas en petróleo, gas, minerales y piedras preciosas, y sobre todo en agua; los habitantes tremendamente empobrecidos a pesar de los tantos y tantos millones de dólares que la renta petrolera producirán, volverán a las andanzas del pasado, ya que retornarán a una usanza más que obsoleta;la de cocinar con leña, puesto que habrá de desaparecer el gas natural. A pesar de
tener los más modernos generadores de electricidad, las constantes fallas del servicio no darán treguas. Los caminos se habrán de recorrer andando porqué, teniendo modernos vehículos; escasearátodo tipo de combustible, como desastrosa paradojade un país que tuvo con muchísimo orgullo en su haber, las refinerías petroleras más grandes del mundo. La basura será lanzada en medio de los poblados propiciando con ello, una sobrepoblación de animales transmisores de terribles enfermedades. Desaparecerán como por arte de magia, el cableado telefónico y por ende, se esfumará el acceso a las comunicaciones. Los teléfonos en las casas y oficinas quedaron de adornos nada más.
En definitiva, colindaban en un mismo sitio a pesar de la distancia en el tiempo, un dictador que quería parecer un demócrata de inicios del siglo XX,que violentaba los derechos humanos a mansalva persiguiendo, torturando, encarcelando y hasta asesinando a sus adversarios. Un ser perverso que actuaba impunemente, puesto que no existían mecanismo de protección alguno que pusiera un alto al abuso de poder, al totalitarismo absurdo que lo colmaba todo;y un falso demócrata que no era más que el dictador de inicios del siglo XXI que también perseguía, torturaba, encarcelaba y asesinaba a quienes no comulgaran con sus ideales mentirosos. Entre ambos engendros del demonio no había diferencia alguna, salvo que en los tiempos en que se llevaban a cabo las actuaciones del último de los nombrados,existiránestructuras mundialmente conocidas tales como la Organización de las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos, entre otras, que contarán con valiosos mecanismos de protección de los Derechos Humanos.
Existirá quien le colocará el cascabel al gato y a pesar de ello, los abusos no pararán y la desnutrición será cada vez mayor, sobre todo, la infantil. Coexistirá una sobrepoblación carcelaria sin precedentes. Presos políticos serán torturados como nunca antes se había hecho. Y en cuanto al agua, eso será una verdadera hecatombe, una auténtica maldad, un pecado; sucederá lo que nunca tendría que ocurrir en ninguna parte del orbe, la población sufrirá de sed. A pesar de las abundantes lluvias que colmarán las represas, debido a la desinversión en materia hídrica,no se adecuaran los acueductos y entonces millones de personas padecerán por la falta del vital líquido. Comunidades enteras esperarándurante varios meses por agua. Personas adultas, ancianas y niñas tendrán que recorrer