Vivian, ataque

4216 Palabras
El día había comenzado frío a causa de que Sandra había caído en una especie de depresión por haber vuelto experimentar el miedo de perder a alguien importante y de que Philip estuviera molesto por lo que hizo el equipo; a pesar de todo fue relativamente normal, pero frío. Me dolía que Philip no me dirigiera la palabra, pero lo cierto es que estaba muy desanimada por el sentir de mi hermana. No tengo idea de lo que le pasó y eso me frustra porque yo siempre he querido llevar una parte de la carga que ella tiene en sus hombros, sentirme segura de que puedo darle aliento y animo cuando más lo necesita, pero fallé de manera estrepitosa cuando no pude mantenerle la mirada cuando fui a verla en el salón del comité. Cuanto envidio a Tom que fue capaz de hablarle, yo nunca he podido acercarme a ella cuando se pone así. Lo peor de todo es que ella me dijo que no me acerque, sé que no me odia, pero dolió que me dijera eso. Pensar en todo eso hace que me duela muy fuerte el pecho, pero no sé si es por mi propia tristeza o la de mi hermana. A la hora de la práctica Philip es más estricto, imagino que por lo molesto que debe sentirse a causa de lo que pasó. No me habla a no ser que sean instrucciones, y me duele mucho su indiferencia. Sé que lo hace para darnos una lección, pero no tiene derecho a tratarme así porque soy una víctima también. Así que respiro profundo y me dirijo hacia los vestidores molesta con todas las chicas, y estoy dispuesta a darles un buen sermón para descargarme un poco de este pésimo humor que cargo, pero al entrar veo a todas igual de deprimidas que yo. No lo había notado durante el entrenamiento, pero hasta Cam se ve triste consigo misma. Y pensándolo bien, se supone que somos un equipo y debemos cargar con los errores de todos si queremos ser unidas, si fuera algo fácil lo haría, aunque lo cierto es que no sé qué hacer. —Ja, las chicas de ese club no serán un problema. —Dice uno de los seguidores de Nat, pasando frente a la puerta que dejé abierta —. Son tan malas, que hasta su entrenador se avergüenza de entrenarlas. —Es verdad, ellas solo saben lucir lindas para nosotros. —Se ríe su compañero. La sangre me enerve de tantos sentimientos acumulados, no me gusta enojarme, mucho menos me gusta pelear, pero en este momento solo siento ganas de soltar todo aquello que me hace doler el pecho. Tomo entre mis manos un balón, llamando la atención de Cam, sé que me llama y me dice algo, pero no quiero escuchar nada. Salgo de los vestidores al pasillo, viendo a los chicos todavía reírse, pongo el balón en el suelo me alejo tres pasos y golpeo con fuerza. Pero este no logra impactar a ninguno por la intervención de Philip que estira la mano y lo detiene viéndome serio. Los chicos se van asustados, pues en este momento el buen entrenador está muy serio. —Vivian... —¡No digas nada! —Grito al borde del llanto —. No digas nada. —Repito sintiendo que me ahogo —. No sé qué hacer. La verdad es que no conozco a mi gemela, no puedo ayudarla a llevar su carga, no sé qué cosas ha vivido porque no me cuenta nada como para que confíe en mí y constantemente termino lastimándola. —Las lágrimas ruedan por mis mejillas —. No sé qué tan profunda es su herida, y aunque quiero preguntar y ayudarla, no sé si me dirá la verdad o si me contará algo. Soy solo una carga para ella, y ayer la lastimé cuando más me necesitaba. —Eso no es cierto amiga. —Me abraza Cam —. Lo de ayer no fue tu culpa. Yo no tenía idea de que a Sandra le iba a afectar lo que tu sentías, y pensé que sería buena idea asustarte así. Pero al verla a los ojos, entendí que ella ha vivido esos miedos para que tu no sufrieras. —Se separa de mí y ve a Philip con una mirada decidida —. Cómo capitana de este equipo pido que toda la responsabilidad recaiga en mí. Fue mi idea hacer esa broma cruel y de causarle tanto a Sandra como a Vivian un dolor indescriptible, aceptaré cualquier castigo entrenador. Tanto Philip como yo vemos sorprendidos el rostro serio de Camelia, porque si algo la caracteriza es que no es una chica seria. —No capitana. —Dice Misa poniéndose junto a Cam —. Esto fue culpa de todo el equipo que no la detuvo cuando sabíamos que no era correcto bromear así, por favor entrenador, todas recibiremos el castigo junto a nuestras líderes. Todas las demás salen del vestidor con miradas determinadas, incluso la tierna Lili que estaba junto a Philip se para junto al equipo y lo ve decidida. —Yo aún soy nueva, así que no sabía nada. Por favor, entrenador, por haber fallado cómo manager, recibiré el castigo junto a todas. —Habla con las manos entrelazadas frente a ella apretándolas con fuerza para calmar su nerviosismo. Veo a Philip, hipando por el llanto que acabo de soltar y camino de espalda hasta unirme con mi equipo. Sí, estamos juntas en las buenas y en las malas, no debo pensar que soy la victima porque las chicas me asustaron a mí, debo pensar que soy su cómplice por permitir que a mi hermana le llegaran malos sentimientos. Mi meta será llenarla de felicidad a partir de ahora. —Por favor, entrenador, yo también recibiré parte del castigo. —Digo viéndolo a los ojos mientras detengo mi llanto. Para sorpresa de todas él ríe, pero no divertido, sino como si le hubieran quitado un peso de los hombros. Una risa llena de alivio que a mí me produce calma y alivia el dolor de mi pecho. —Ahora si son un verdadero equipo. —Dice limpiándose una lagrima —. Lo que le pasó a Sandra es algo que va a cargar toda su vida, y por lo que vi ayer, ya ha aprendido a soportarlo. Aun así, haré que se disculpen con ella, bromear sobre tu vida no es algo divertido. —Habla con una mirada triste y me abraza —. Vivi, para mí eres como mi hija y me dolía tener que tratarte así, pero sino lo hacía no ibas a sentirte parte del equipo e ibas a terminar sumida en una burbuja en donde solo son tu hermana y tú. —Susurra apretando el abrazo —. Quería que entendieras que el mundo es más grande que solo dos personas, y que en ellas puedes confiar. Tampoco dudes de la amistad que ellas te proporcionan, eres muy buena para eso. —Se separa dándome un beso en la frente, haciendo que me salgan nuevas lágrimas, pero de alivio —. Ahora chicas, ¿cómo las voy a castigar? No puedo incluir a Vivian porque ella ya recibió suficiente castigo, además tiene que arreglar las cosas con Sandra. —Estoy de acuerdo. Aceptaremos cualquier cosa entrenador. —Dice Cam. —Entonces, harán dogeza. —Dice él con una sonrisa malvada, ganándose nuestra mirada interrogativa —. Es una forma de disculparse común de j***n, representa la forma máxima de humildad. Pero no solo lo harán frente a ella, grabaran un mensaje en video que durará toda la vida, y lo harán en el campo de futbol. Todas nos tensamos, aunque yo no voy a ser parte del mensaje, comparto gran parte de la vergüenza de mis compañeras. Pero bueno, las estaré animando. Luego del mensaje para Sandra, todo el equipo femenino se convierte en la comidilla de la escuela, pero inesperadamente me siento más relajada. No sé si Sandra al ver el mensaje se puso de buen humor para torturarlas, o tan solo ya superó lo vivido y puede resistirlo mejor, pero eso ya es una mejora que ella se sienta bien y no me duela el pecho. Sonrío más que está mañana, y el buen humor de todas es muy contagioso, así que ignoramos los rumores contra nosotras y continuamos con nuestra rutina. Todo va muy bien con el entrenamiento, pues ahora que ya no tenemos nada que nos distraiga podemos concentrarnos en lo que tenemos que mejorar. Esta es la paz que mi hermana protege. Después del entrenamiento camino feliz por el campus viendo a mi alrededor, noto que los chicos del comité están deteniendo a algunos compañeros. Por ejemplo, es extraño ver a Gosth fuera del salón y pelear con un chico del club de kendo usando un bastón plateado con un cuervo tallado al principio del agarre. También veo a Tom luchar contra alguien que le da batalla, incluso parecen profesionales y llaman la atención de todos por el espectáculo que están dando, pero él se ve tenso y preocupado. Está usando dos espadas de bambú, según él es un estilo de dos espadas que le ha enseñado el hermano de batalla de Philip. No lo conozco, pero no creo que sea mala persona. Veo cuando el chico, quién tiene las manos desnudas, se arroja hacia Tom con la intención de golpearlo. Siendo más rápido, Tom golpea su costado con una espada de bambú para luego golpear su cabeza con la otra. Se nota que es muy hábil. Lo veo tranquila porque estoy segura de que va a ganar, hasta que me pongo tensa de repente. Por instinto comienzo a ver a mi alrededor, hasta que encuentro a Roko muy serio, junto a él está Dan, y frente a ellos se encuentra un chico que nunca había visto. Es bajo, no debe pasar los catorce años, tiene el cabello n***o, ojos rojos, piel pálida, un enterizo blanco con el bordado de una rosa sobre su pecho que tiene recogido las mangas y las piernas del pantalón, dejando ver algo verdaderamente perturbador en él. Unas cicatrices tan profundas que algunas todavía parecen estar supurando sangre por lo rojizo que se ven las vendas que las rodean. También está esa sonrisa que nunca había visto en alguien, y no sé porque, pero algo me dice que todos estamos en peligro. Cómo si supiera que lo estoy viendo, conecta su mirada con la mía sonriendo, poniendo en alerta a Roko y a Dante. No deja de verme, hasta que de repente desaparece cuando pestañeo. —Te encontré. —Dice alguien a mi espalda. Cuando giro para ver quién es, me doy cuenta de que es el mismo chico de hace un segundo, pero está sosteniendo un cuchillo cerca de mi garganta. Toda actividad dentro del campus se detiene por su presencia que amenaza con matarte, a excepción de algunos chicos que están siendo retenidos por los chicos del comité. Tenerlo cerca es aún más perturbador. Las cicatrices en su rostro son realmente atemorizantes. Tiene una en forma de estrella en el lado derecho de su frente que parece se hunde como si no tuviera hueso, tiene una que recorre su rostro, empezando en el lado izquierdo de su frente, pasando por la parte interna de la ceja, quebrando parte de su tabique marcando su pómulo derecho y terminando en la barbilla derecha. También tiene varios puntos alrededor de su boca, como si en algún momento se la hubieran cocido para luego obligarlo a gritar. Esto da un fuerte contraste con sus ojos rojos parecidos al infierno y esa sonrisa sádica que busca derramar sangre a la menor excusa. Si tenerlo lejos me causaba terror, tenerlo frente a mí y verlo a los ojos me petrifica. Él no ha dicho nada desde que su mirada se conectó con la mía, de hecho, borra su sonrisa para verme entre molesto y curioso. —¿Quién eres? —Pregunta con una voz inesperadamente grave. Como si se hubiera sincronizado, se escucha un estruendo parecido a un rayo que cayó en algún lugar cerca de aquí. Siento que me duele el hombro, pero es porque Sandra está lastimada. Eso significa que están atacando a mi familia. —No eres ella, así que responde, ¿quién eres? Nadie es lo suficientemente idiota como para fingir ser ella. —Acerca su rostro a mi cuello desde el lado derecho —. Ni siquiera hueles como ella, ¿por qué tienes su rostro? —Afinca su cuchillo sobre mi cuello, mostrando la molestia de que no sea Sandra. —Duele. —Logro decir sintiendo como un líquido caliente se resbala por mi cuelloy mancha mi uniforme. —Si no respondes te mato, aunque da igual. —Me ve a los ojos —. Pretendo matar... Se queda callado cuando recibe un golpe del bastón policiaco de Dante en su abdomen que lo empuja unos metros de mí. Siento los brazos de Roko rodearme, pues cuando se alejó el miedo acumulado me hizo caer al suelo. Roko pone su mano en mi herida para detener el sangrado, pero la sonrisa amable que siempre suele tener desapareció para dar paso al rostro de un guerrero preparado para la batalla. Cosa que solo me espanta, porque si él está así de serio, es porque debe haber verdadero peligro. Pero no es el único, Dante se mantiene en guardia y tenso por si acaso el chico va a hacer algún movimiento, aunque lo verdaderamente preocupante es esa mirada molesta que tiene. —Huye de aquí. —Ordena Roko poniéndose de pie y pone una mano en el hombro de Dante —. Protege a Vivian, y avísale a Philip. —No. —Responde Dante molesto —. Amenazó la vida de la chica que me gusta, debo... —¡Debes protegerla, no seas idiota! —Grita Roko halándolo hacia mí por el cuello de la camisa, recibiendo en su otra mano un ataque que iba a Dante —. No arriesgues tu vida sino es necesario. Dante chista los dientes, me carga en volandas y corre lejos del peligro. A pesar de estar en peligro, el sonrojo que cubre mi cara y mis palpitaciones felices no dejan que sienta miedo. Dante ha dicho que le gusto, frente todos y se molestó por mí. Sé que es irónico, mi vida está en peligro, pero estoy feliz de ser la chica afortunada que le gusta a Dante, y no puedo evitar sentirme así, porque él me gusta mucho. Pero los buenos momentos no duran mucho, y menos cuando tienes a un loco psicópata atentando contra tu vida. El chico de las cicatrices aparece frente a nosotros con algo parecido a la guadaña de la muerte, la cual es más grande que él en tamaño y aun así la mueve sin hacer mucho esfuerzo. La levanta sobre su cabeza con una sonrisa de irritación, sin importarle lo que haya en medio, la deja caer sobre nosotros con la intención de cortarnos por la mitad. De un rápido movimiento Dan evita el peligro, me suelta arrojándome a unos metros, y haciendo gala de su gran percepción, vuelve a sacar sus bastones de policía y detiene los movimientos de la guadaña que al fallar se clavó en el suelo. Aprovechando que el chico está distraído por la interferencia a su cometido, Roko se pone atrás de él envolviendo sus brazos alrededor de su cuerpo y se inclina hacia atrás para hacer una llave que termina con el chico golpeando la cabeza con el suelo. Los dos se alejan del chico hacia donde estoy yo mientras mantienen la guardia. Debería estar desmayado por el golpe, pero solo se escucha una risa de su parte mientras se levanta con la cabeza ensangrentada. Lame un poco de sangre que cae de la parte superior de su cabeza y nos ve con una sonrisa sádica. —Hacía tiempo que no sentía tanto dolor, la única persona que logra hacerme sentir algo es ella. —Suelta una carcajada mientras camina hacia su guadaña para tomarla en la mano —. Pero para que la estén protegiendo eso significa que no es quien creo, aunque es muy divertido jugar al gato y al ratón, si no es con ella no vale la pena. —Se voltea hacia nosotros, sin importarle la herida de su cabeza y sonríe —. Pero por hoy yo seré el gato, y ustedes el ratón que voy a terminar matando. Es una molestia que ella viva si no está a la altura de su rostro. Hondeando la guadaña con rapidez, lanza hacia mi dirección algo parecido a una ráfaga de viento que se ve horizontal como una hoja afilada, la cual es parada por un movimiento de Roko. No sé de donde, pero Philip aparece atrás del chico y blande una espada que tiene en su cintura de forma horizontal con la intención de cortar su cabeza. El chico, presintiendo el peligro, se inclina hacia adelante para luego rodar por el suelo y retraer su guadaña en su mano, lo que me da a entender que es una prótesis robótica. A diferencia de cuando se estaba enfrentando con Roko y Dante, su rostro se muestra serio mientras ve amenazante a Philip. Sin detenerse a preguntar nada, Philip recorta distancias y blande su espada hacia abajo. El movimiento es detenido por la guadaña del chico que la usa de forma horizontal para impedir el golpe mortal, manteniendo su posición, deja caer su espalda al suelo causando que la espada siga su camino hacia él introduciéndose en el suelo junto a su cara y lanza una patada hacia Philip haciendo que un pequeño cuchillo salga de su bota. Previendo el peligro, Philip suelta la espada y se aleja de él un poco, para luego lanzarle algo que se introduce en el suelo cerca de él y libera una descarga eléctrica que lo inmoviliza. —¡Ah! ¡Eso duele! —Grita el chico, pero de repente se comienza a reír —. La electricidad no me afecta, idiota. —Ríe fuerte mientras se libra de las descargas y se acerca a Philip con un rápido movimiento para clavarle la guadaña en su costado. —Jaque mate. —Dice Philip chasqueando los dedos mientras detiene el camino de la guadaña, acción que causa que el chico vomite sangre y caiga al suelo —. Desde el momento en que evitaste mi espada un polvo imperceptible se había introducido en tus pulmones, estuvo inactivo hasta que recibiste la descarga. —Explica serio, sin levantar la mirada. —Aprovechemos de irnos. —Sugiere Dante, pero no se ha levantado cuando me ve preocupado —. Vivian, tu nariz. Llevo la mano a mi nariz al sentir que algo sale de ella, y cuando logro ver que es sangre, siento que algo explota en mi pecho y hace que me incline para poder vomitar la sangre. Philip se acerca alarmado, pero se le nota molesto al escuchar la risa del chico. —Parece que los dos pensamos lo mismo, pero yo ya había usado mi carta de triunfo. —Dice el chico sonriendo —. El cuchillo con el que le corté la garganta tenía nanobots que destruyen todo a su paso cuando mi vida está en peligro, de todos modos, si ella se hubiera alejado de mi estaría muerta. —Ríe sin importarle ahogarse con su sangre —. Es lo divertido de matar a los normales, y ella tiene un rostro que no se me... Se interrumpe cuando un tentáculo de color n***o se introduce en su estómago. —¿Seguro quieres acabar esa oración? Esa voz, esa presencia, esta tensión; solo puede pertenecer a ese hombre. Algo asustada subo la mirada poco a poco. Desde las botas negras, el enterizo n***o característico de la base Escorpión n***o, las manos escondidas en sus bolsillos, ese tono de voz, su piel tan parecida a la del abuelo y esos ojos marrones que nunca mostraran compasión ni ningún sentimiento, hasta su cabello n***o largo que tiene sujeto en una cola de caballo baja, todo grita que es el capitán del equipo S al que pertenece mi hermana desde que tiene doce años. Todos lo conocen como "El Maligno Rey Demonio" de la segunda generación, pero yo le tengo otro título. —Papá. —Digo llamando su atención, pero vuelvo a vomitar sangre. No importa a donde vaya, sino tienes cierto grado de resistencia, su sola presencia puede ahogarte. Desde pequeña no tuve mucho contacto con él debido a este hecho, pues el miedo era tanto que aun siendo un inocente bebé no podía acercarse a mí. Con el pasar de los años él se convirtió en uno de mis más grandes miedos, no porque me haya hecho daño o algo, simplemente nunca pude resistir estar frente a él. Pero Sandra era diferente, ella nunca le tuvo miedo, nunca permitió que su presencia la intimidará, incluso varias veces la descubrí burlándose de él con maldad y él de ella cuando descansaban de sus entrenamientos. En el fondo envidio su valentía. Percatándose de lo que me pasa se acerca a mí haciendo que Dante y Roko se tensen, Philip es el único que no se preocupa por su presencia, lo que me da a entender que es una persona verdaderamente genial. Con suavidad toca mi frente con su dedo índice, haciendo que todo el dolor que tenía en mi pecho se vaya, y que toda la sangre que había perdido se reponga. Tan aliviada me siento que tengo los parpados pesados, por lo que Philip me toma de los hombros para que no me lastime. —Ashley. —Escucho que dice papá mientras camina hacia el chico, el cual sigue empalado al suelo por el tentáculo n***o que sale de su espalda —. Ahora, ¿qué hago contigo? Mientras él se ocupa de recuperar al chico de sus heridas, una hermosa chica rubia de al menos unos veinte años con el uniforme de la base se acerca a mí, quita el moño de mi cuello y desabrocha los primeros botones de mi camisa, para luego poner un pequeño disco de metal sobre mi pecho. Unos hologramas salen del disco, y aunque no veo bien de que se trata, ella sonríe tranquila mientras los mueve y los examina con cuidado, toma de nuevo el disco y saca una botella del bolso que tiene en su espalda para ponerla en mi mano. —Ella estará bien. —Dice levantándose y me ve sonriendo de manera dulce —. Se nota que eres la gemela de Sandra, toda una luchadora. —Acaricia mi cabello de forma gentil y se acerca a papá —. Todo listo señor, ella estará bien después de beber el regenerador. —Sally. —Dice él viendo a su derecha. De su derecha aparece de repente la mejor amiga de mi hermana, mostrando sus ojos índigos que brillan con fuerza al estar usándolos. —Todos los activos han sido atrapados por una fuerza local, él era el único que faltaba. —Dice viendo al chico —. ¿Lo hago capitán? —Aquí no. Vamos con Sandra. —Dice caminando hacia la salida del colegio. El hecho de que esas dos estén muy tranquilas, aunque estén cerca de papá, y que estén hablando de forma tan tranquilas, ya dice mucho de sus fortalezas y de quienes son, lo que significa que no debemos dudar de que todo aquí ya se resolvió. Tal vez Sandra previó este desenlace y decidió pedir ayuda a su equipo, lo cual fue una buena idea porque no creo que hubiéramos salido de esta situación fácilmente. —Espera un momento Joe Nite. —Lo detiene el director, quién claramente se ve molesto por lo que pasó mientras no estaba —. Reconstru... Antes de que termine de hablar papá chasquea los dedos y todo el lugar que había sido destruido por las peleas de los chicos y de Philip se reconstruye de manera tan rápida que a todos nos cuesta asimilarlo. La presencia de papá se siente mucho más pesada, intimidando al director que se mueve a un lado para dejarlo salir llevando al chico malherido por el cuello con su tentáculo mientras camina. Sí, ese es Joe Nite, "El Maligno Rey Demonio", y mi padre. Apenas desaparece de la vista de todos, nos sentimos muy aliviados. La diferencia ambiental es tan grande que muchos chicos caen desmayados, otros vomitan, y solo unos pocos están temblando aliviados de que él se fuera, situación en la que nos encontramos Roko, Dante y yo. Bebo el contenido de la botella que me dio la chica, acción que sorprende y preocupa a Dante. —¿Acaso no dudas de ella? —Pregunta desconcertado. —Para nada. Es la chica que papá pidió que me atendiera. —Respondo luego de tomar el último trago, sintiendo de repente una sensación incomoda en mi abdomen —. Philip, vamos a casa. —Está bien. También estoy preocupado por Casidic. —Dice serio poniéndose de pie para tomar la espada que seguía clavada en el suelo. Tan solo espero que todo esté bien.
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