Leo es rápido, molesto y escurridizo. Desde que comenzamos a pelear, ha sido lo suficientemente rápido como para intentar a****r a mi mamá mientras me distraigo buscándolo. Sé que mi percepción es buena, pero su velocidad sobrehumana es mejor que la mía y siempre termina lanzando un rayo traicionero hacia ella. Por fortuna las paredes que creo a su alrededor aguantan la descarga, así que ella no tiene ni un rasguño, pero entonces a él le da tiempo de evitar mi ataque. Es una batalla que hemos mantenido desde hace rato, de hecho, apagué el fuego que había encendido en sus compañeros para que estos no murieran quemados, pero si no los llevo rápido a algún hospital sus heridas se infectaran. Claro que a él nada de eso le importa, si estorbas mueres, es la ley de la Rosa Blanca. A diferencia de mí, si aprecio la vida incluso de mis enemigos, y más si mi madre está presente, no me atrevería a matar frente a ella.
—Vamos Sandra, sino te esfuerzas no vas a poder detenerme. —Dice desafiante mientras ríe divertido.
—Sandy, concéntrate en él, yo estaré bien. —Suplica mamá al ver mi estado.
Debido a que él ha tenido la ventaja en cuanto ataque, y que evito la mayor parte que va dirigido a mamá, ha logrado herirme varias veces. La sudadera desde hace rato que ya no existe, así que solo estoy usando el sostén deportivo para cubrir mis senos mientras mis heridas se curan poco a poco. Sé que el nivel de curación que tengo debería ayudarme más, pero mientras tenga que usar los botones del grillete tengo las manos atadas.
Esto de verdad es molesto.
Respiro profundo mientras me siento en el suelo junto a mamá. Nada bueno va a salir bien si no tengo un plan, y para formar uno, necesito tener calma y analizar mi entorno. La mayor fortaleza de él es su velocidad y la capacidad de usar la electricidad natural de su sistema nervioso para generar rayos y relámpagos lo suficientemente fuertes como para competir con la naturaleza, pero claro que no los puede hacer de la nada, para un gran poder se necesita pagar un gran precio. Por eso siempre pelea donde pueda encontrar electricidad y absorberla sin ningún problema, y viendo el estado en el que quedó mi casa, no me sorprende pensar que él haya absorbido su electricidad. Cosa que evita la intervención de Kisa, quién tiene un protocolo de seguridad, y que pueda comunicarme con Atom para pedir refuerzos. Así que estoy sola hasta que llegué la ayuda, y para alguien especialmente problemático como él, solo tengo una manera de luchar.
Dándose cuenta de que estoy sentada, e interpretándolo como un gesto de rendición Leo aparece frente a mí con una sonrisa orgullosa, de seguro pensando que es algún genio por hacer que me "rindiera", pero al momento de intentar tocarme genero una trampa de tierra que lo absorbe hasta la cintura y lo obliga a quedarse quieto mientras lo encierro en un cubo de tres metros. Como es imposible para él atacarme, comienza a descargar toda la electricidad que había reunido para poder romper el cubo, lo que me da un minuto como máximo para darle instrucciones a mamá.
—¿Confías en mí? —Pregunto viéndola, a lo que ella asiente —. Corre calle arriba, sin mirar atrás, —me levanto cuando siento que me termino de curar —, no importa lo que escuches, no vayas a voltear.
—Está bien. Te veré más tarde para preparar la cena juntas. —Dice determinada mientras corre.
Divertida sonrío. Solo a mí madre se le ocurriría recordarme la cena cuando me estoy jugando la vida por protegerla. Respiro profundo mientras veo el cielo, sintiendo como el vidrio poco a poco cede, porque lo que viene ahora es una apuesta de fe. Presiono los botones de mi brazalete izquierdo mientras siento dolor en mi pecho y el sabor metálico en mi boca, lo que significa que algo le pasó a Vivi por culpa de Scot. Bueno, estará a salvo gracias a ese capitán inútil.
—Oye "Élektron Ámbar". —Digo cuando veo que Leo ha logrado romper el cubo de vidrio —. ¿Quieres saber porque estoy en el mejor equipo de Escorpión n***o? Y solo para que sepas, no es porque "El Maligno Rey Demonio" es mi padre.
—Alerta, limitador totalmente desactivado. Código "Desatada" activado. —Habla la voz computarizada de mi brazalete mientras este cambia de plateado a rojo.
Debido a que ya no cuento con los limites naturales de mi cuerpo, todos los músculos tensan hasta el punto de doler, luego mis ojos dejan de percibir cualquier color, mi nariz ya no percibe olores, mi sangre se calienta con el paso de la adrenalina, haciendo que mi corazón trabaje el doble de lo que debería. Finalmente dejo de sentir dolor e incomodidad, y clavo mi vista en el enemigo. Molesta con él lo tomo del cuello con mi mano izquierda a una velocidad que no esperaba, lo levanto un poco para separarlo del suelo y con mi mano derecha lo golpeo tan rápido, que a pesar de que se ven tres golpes, en realidad fueron treinta. Por el impulso acumulado en su cuerpo vomita sangre, y antes de que se reponga del daño, clavo mi mano en su abdomen y libero una gran cantidad de fuego que explota por dentro. Lo dejo caer sin preocuparme de que valla a morir, mientras no destruya su corazón o cerebro, un natural es inmortal. Se repone rápido del daño que le causé generando unas cuchillas largas de metal con agujeros para los dedos cargadas de electricidad acercándose listo para cortarme el cuello con ellas, pero es un movimiento que ya esperaba, así que detengo su ataque con un sable que moldeo de mi grillete. Se percata de que su musculo se ha entumecido, pues acabo de usar la misma técnica que Philip usó conmigo en el primer que llegué. Sonriendo por el recuerdo lanzo una patada hacia arriba para golpear su barbilla, y él logra evitarlo a tiempo impulsándose de espalda dando una voltereta apoyando sus manos en el suelo para terminar con una rodilla en el suelo. Estiro la mano hacia él con la palma hacia arriba para luego elevarla un poco, ocasionando que el agua subterránea suba como un geiser. Logra evitarlo saltando hacia atrás, pero algunas gotas de agua le han tocado, así que su propia electricidad actúa en su contra. Aunque no es mucho el daño que le causo con su propia arma, me da tiempo suficiente para convertir mi sable es una pistola, apuntar a su pecho y disparar.
—Tiempo terminado. Código "Desatada" desactivado.
Apenas termina de hablar la inteligencia artificial, mis grilletes vuelven a su color plateado típico, mis sentidos vuelven a activarse, mis músculos comienzan a sangrar debido a la presión a la que han sido sometidos mientras que la fuerza ejercida a mi corazón es tanta que hace que me incline de dolor por un posible infarto. Mi respiración es demasiado pesada debido al cansancio acumulado, y como si de una necesidad se tratara, termino sangrando por la boca. Debido a lo mal que me siento me inclino sobre mi rodilla tosiendo para forzar el aire a mis pulmones, pero no dejo de ver a Leo. Su rostro se muestra aterrado, pero sin dejar de lanzarme veneno con sus ojos por lo débil que está mientras se sostiene el corazón. La verdad es que he perdido la cuenta de cuantas veces he visto ese rostro lleno de miedo e ira, aunque ya me acostumbré a eso, sigue siendo una molestia. Nuestros ojos se mantienen conectados por un instante hasta que él baja la cabeza, donde noto que una sonrisa se cuela en su cara y clava un trozo de tierra con forma de pico en mi abdomen mientras ríe como un loco.
—Esos movimientos, esas trampas... No puede ser verdad. Tú no puedes ser ella. —Trata de negar algo que ha descubierto, haciendo que unas ramificaciones salgan del pico y se entierren en mis brazos y piernas, pero el poder que le queda no es suficiente para hacerme daño —. No...
—Es verdad, y ya lo sabías, ¿no crees que es tiempo de aceptarlo? —Digo rompiendo el pico de tierra que me atraviesa tanto el abdomen como mis extremidades, haciendo que termine acostada sobre mi espalda mientras respiro de forma lenta —. Está es una orden de tu segunda al mando...
—¡Cállate! —Grita asustado.
—Debes mantener la boca cerrada. Aplicar, orden de mordaza. —Apenas termino de hablar su grillete suena acatando mi orden, pues al ser de menor rango que yo, no le queda de otra que obedecerme.
En los Cinco Grandes el poder decide tu estatus, y teniendo en cuenta que soy la segunda más fuerte y él el tercero, no tiene mucho que hacer en mi contra. La orden de mordaza sirve para proteger el secreto de nuestras identidades y algunas cosas que no queremos que los demás se enteren, si se le ocurre desobedecer, entonces su grillete explotará tanto su cerebro como su corazón. Es cierto que para el mundo solo soy un soldado más del Escorpión n***o que es muy buena en lo que hace, pero la realidad es otra cuando me convierto en "La Princesa de Fuego". La verdad es que odio ese lado de mí, no porque tenga que ocultar mi verdadero yo, sino porque siempre que aparece significan problemas que no quiero. Me gusta lo sencillo. Ser soldado y seguir ordenes hace que no tenga que preocuparme mucho de lo que me rodea, y para mi es más fácil tener compañeros a mi lado que me cuidan y valoran de verdad a tener sobre mis hombros el peso de la vida de alguien. Sinceramente ya tengo suficiente con mamá y Vivian, ahora se agregan Philip y sus hijos, eso sin contar con los miembros de mi equipo y toda la gente de la base. Pero cuando soy Ella, en mis hombros cae el peso de proteger el mundo.
¿Cómo hace mi abuela para soportarlo?
—No quiero obedecer esa orden, si te mato, la orden de mordaza se cancela. —Dice Leo con el corazón sangrándole y poniendo una mano sobre mi cabeza y otra sobre mi pecho —. Adiós, Sandra.
Siento la electricidad de mi cuerpo ser absorbida por él mientras que mi corazón comienza a doler porque él lo está aplastando. Aun así, sonrío porque él está haciendo exactamente lo que planee. Desde su derecha aparece un hombre joven de unos veintitantos, portando una especie de armadura sobre su uniforme de Escorpión n***o, de claro cabello rojo, piel trigueña y ojos marrones como los míos. Porta en su mano un retumbador diseñado para él en forma de guantes de boxeo. La finalidad de dicho objeto es acumular los sonidos del ambiente y liberarlos todos en un golpe que envuelve al oponente hasta hacerlo perder la razón. Y eso es exactamente lo que pasa.
—¡Tienes muchas agallas para tocar a mi hermana! —Grita Gary al momento de bombear a Leo unos metros lejos de mí con su retumbador y me toma en sus brazos al ver que ya no me puedo mover —. Sandra, ¿por qué lo hiciste? —Pregunta asustado.
—Tenía fe. —Respondo con una mueca por el dolor que me provoca el tacto de sus brazos, acción que lo hace suspirar y soltarme.
Escuchamos un estruendo que viene de Leo, molesto por haber sido derrotado y no poder matarme, absorbe tanta energía que las líneas eléctricas comienzan a soltar chispas. No me preocupa nada de lo que haga, pues Gary no llegó solo. Una bala fantasma atraviesa su pecho otra vez, aunque esta vez libera una especie de amarres que lo dejan inmovilizado e inutiliza su habilidad al cortar por completo su conexión con las moléculas del aire. Su rostro se muestra frustrado, especialmente cuando el capitán aparece teniendo uno de sus tentáculos de metal flexible alrededor del cuello de Scot.
—Sally. —Ordena el capitán.
Sally toma a Scot de la cabeza y con su habilidad lo hace gritar para obtener toda la información. No se tarda mucho la verdad, pero los ojos de Leo dicen que no está muy contento con lo que le está pasando a su hermano. Lo entiendo perfectamente, no es muy agradable escuchar a la persona más cercana a ti gritar de dolor, y aunque simpatizo con él, estoy muy molesta por lo que declaró sobre mí y mi madre. Mientras Sally está ocupada "interrogando" a Scot, el capitán se acerca a mí dejando su penetrante mirada sobre mí.
—Eres un desastre. —Dice al momento de agacharse a mi lado y golpear mi frente.
—¡Eso duele! —Grito sentándome como si nada y sintiendo mi corazón recuperado —. Gracias. —Digo bajo sin verlo a los ojos.
—Limpia tu desastre. —Señala a mi familia.
Mamá y Vivian están atrás de Philip mientras que Tom y Ted hacen de pared para que la presencia del capitán no afecte a sus hermanos, aunque Mint está muy seguro entre los brazos de mamá. Me levanto del suelo cuando veo que mamá le entrega Mint a Philip y corre hacia mí para abrazarme con lágrimas de alivio en los ojos. No deja caer un llanto muy sonoro, solo pequeños hipidos tiernos para dar la idea de que es muy fuerte. Sonrío enternecida mientras acaricio su cabello.
—Ya pasó. —Digo separándola para poder secar sus lágrimas —. Y eso que habías pedido un día libre para pasarlo conmigo.
—No es tu culpa. —Dice temerosa mientras me ve a los ojos —. No sé qué pasó, pero mi niña es inocente de todo crimen. —Declara segura, haciendo que Gary y yo riamos divertidos —. No sé cuándo será, pero pediré otro día libre y ese si lo aprovecharemos al máximo.
—Lo estaré esperando. Por ahora saluda a tu hijo molesto. —Señalo a Gary.
—Hey, este —se señala —acaba de salvar tu vida.
—Gracias. —Digo sin ninguna expresión.
—Mamá, ¿por qué tú hija me odia?
—No te odia, es solo que no le gusta mostrar cuanto te quiere. —Dice divertida acariciando su cabello, para luego terminar de secar sus ojos y ver al capitán —. Joe...
—No digas algo tonto. —Interrumpe él, ganando un puchero por parte de ella —. Ya reconstruí la casa. Sandra.
Su puchero se marca más mientras ve la casa, y sonríe tan feliz con el resultado, que lo abraza y deja un beso en su mejilla. Me pongo en alerta un segundo, pero es porque los celos de Philip se activaron por la acción de mamá, misma acción que logró poner nervioso al capitán. Todos los miembros de mi equipo ven todo con disimulo, hasta el siempre serio de Lee tiene que desviar la mirada para no dejar que sus pensamientos se muestren en su rostro.
Río divertida con la situación mientras camino hasta las escaleras de la casa para acatar la orden que me acaban de dar. Cierro los ojos sintiendo los choques eléctricos que viajan por todo el vecindario, aunque la conexión está reparada, se necesita una gran energía inicial para activar todo lo que se necesitará para el consumo. Así que ese es mi trabajo. Tomando la energía suficiente pongo mi mano sobre el primer escalón y envío toda la energía que la casa necesita, la cual poco a poco enciende sus luces y genera con los nanobots a Kisa.
—Energía restablecida. Todos los parámetros funcionando con total normalidad, familia Harper, bienvenidos a casa. —Dice ella, con el último traje de mucama que le vi.
—Gracias Sandy. —Me abraza mamá.
—Equipo. —Dice el capitán alejándose con Leo y Scot inconscientes en su tentáculo cuando Sally ha terminado de extraer toda la información que necesita.
—Capitán, ¿puedo alcanzarlo en unos minutos? —Pide Gary con gesto serio tomando la mano de Ashley.
Asiente mientras sigue su camino. El resto solo mueve su mano a lo lejos, para luego Sally y Steve señalar sus rostros sonrientes en son de burla siendo vistos por Lee con un gesto negativo. Les muestro la lengua mientras les guiño un ojo haciendo que Sally sonría divertida, y Lee y Steve se sonrojan. No los pierdo de vista hasta que pestañeo y ya no están. Ahora que el capitán se ha ido Philip y los chicos se acercan, y apenas Vivan se acerca me abraza igual que mamá, sintiendo alivio. Tanto ayer como hoy ha sido sometida a sentimientos fuertes, eso sin contar que ha estado cerca del capitán mucho tiempo, lo que causa que su cuerpo ya no pueda sostenerla y se deje caer sobre sus rodillas.
—Sandy... —Me ve con los ojos aguados por las lágrimas contenidas —. Perdón, por lo que hizo mi equipo y por no poderte ayudar cuando me necesitabas. —Deja caer su frente sobre el suelo mientras pega sus rodillas a su pecho.
Veo a Philip, quién se encoge de hombros evitando mi mirada. Por lo que sonrío con maldad.
—No sé... ¿será que debo? —Digo malvada para torturarla un poco más, pero un golpe de mamá en mi nuca me dice que lo haga rápido —. No hay nada que perdonar. —Vivian me ve sorprendida —. Es normal hacer estupideces cuando eres joven, pero nunca más vuelvan a bromear con algo así, ¿entendido?
—Sí. —Ella deja caer unas pocas lágrimas mientras intenta mantener su cara seria.
—Ya no llores. —Digo arrodillándome frente a ella para secarle las lágrimas, y veo a Gary tomando a Ashley de la mano en espera mientras tiene una sonrisa tierna —. Vamos, Gary quiere presentarte a su novia.
—Es verdad. —Se repone animada mientras se levanta y se gira para ver a la pareja, sorprendiéndose de ver a Ashley —. Gracias por lo que hiciste antes. Soy Vivian —Dice tímida.
Ashley toma unos segundos para reponerse de su sorpresa y respira profundo para calmarse.
—Mucho gusto Vivian, soy Ashley. —Sonríe nerviosa.
—Mucho gusto Ashley. Soy Casidic, madre de Gary. —Se presenta mamá.
—Un gusto. —Ve a Vivian y luego me ve a mí —. El parecido es increíble, aunque las personalidades son polos opuestos.
—Lo sé. Mi linda Vivi acepta los mimos de su hermano mayor, pero Sandra... —Dice Gary algo decepcionado mientras pasa su brazo libre por los hombros de Vivi y deja un beso en su frente.
—No molestes y vete de una buena vez. —Digo moviendo mi mano como si espantara un perro.
—No tienes corazón. —Sonríe Ashley —. Pero creo que eso es lo lindo de ti, finges ser fría, cuando al final si quieres los mimos...
—Valla, alguien está en días fértiles así que... —Interrumpo lo que iba a decir para incomodarla.
—¡Sandra! —Grita apenada y Gary se sonroja.
Mamá y Vivian ríen divertidas por su incomodidad, cosa que los sonroja aún más.
—Te diré un secreto. —Dice mamá cuando se ha calmado —. Sandra es maligna con aquellos que quiere para ocultar cuanto los aprecia, y porque sí es algo tímida, y le encanta ser mimada por Gary. —Acaricia mi cabello cuando se percata de que me siento apenada, aunque es Vivi quien muestra el sonrojo —. Debe tener sentimientos encontrados, porque una buena amiga es la novia de su amado hermano.
—Mamá... —Cubro mi rostro.
—Lo tendré en mente, mientras tanto, por favor siga cuidando de ella. —Dice a modo de despedida mientras su pulsera de equipo suena.
—Mamá, otro día vendré y pasaré más tiempo con todos para conocerlos. —Promete Gary con su pulsera sonando.
Ella asiente segura y deja un beso en su frente para luego abrazar a Ashley y susurrarle algo que la hace sonrojar. Vivian también los abraza a ambos deseándoles un buen viaje y camina para alejarse del amoroso abrazo de nuestro hermano. Solo muevo la mano a modo de despedida mientras finjo sonreír, gesto que los hace sonreír. Después de unos segundos de espera ellos son transportados de vuelta a la base sin ningún problema. Sonrío tranquila por haber vuelto a ver a mi equipo, porque los extrañaba mucho, aunque nunca lo diría frente a ellos. Me estiro a todo lo que dan mis músculos y me dejo caer acostada en la grama del jardín delantero con los ojos cerrados, sintiéndome en calma por fin.
—Chicas, ¿no van a entrar? —Pregunta Ted y se acerca sorprendido a donde estoy —. Sé que es tonto preguntar esto, pero ¿estás bien?
—Claro que sí, para alguien que vive luchando, acostarse sobre el césped con los ojos cerrados es símbolo de paz. —Digo sonriendo, entonces de repente siento que me arrojan agua.
—Es malo bajar la guardia. —Dice Philip con una sonrisa maligna sosteniendo un vaso que todavía gotea con agua.
Me siento y estiro mi mano hacia él teniendo una sonrisa igual de maligna ocasionando que el agua que me acaba de arrojar viaje hasta él y lo moje. Pero al tener mi concentración puesta en él, el pequeño Mint me arroja agua por mi espalda y me vuelve a mojar. Sonriendo divertida llevo mi mano hacia arriba de mi cabeza para acumular una gran cantidad de gotas de agua microscópicas en lo alto del cielo sobre la casa hasta formar una nube gris, y cuando bajo la mano, este se precipita sobre nosotros. Vivian ríe divertida mientras toma a Tom y a Andy de la mano para jugar con agua, mamá se cuelga al cuello de Philip para acercarlo a ella y que reciba un poco de lluvia para aliviar sus celos por lo que pasó antes. A Ted no le importa estarse mojando, simplemente ríe divertido por el espectáculo que están dando los demás. Greg no se une a la diversión porque todavía siente los efectos de la presencia del capitán, pero no se le ve molesto, simplemente anota algo en una libreta holográfica con una sonrisa que, aunque cansada, muestra emoción y anticipación. Mientras llueve me levanto para caminar y sentarme en los escalones viendo el espectáculo, el cual sorprende a los vecinos porque solo está lloviendo sobre mi casa.
La sonrisa no ha desaparecido de mi rostro. No sé si es porque me divierte estar con todos, no sé si es porque pude ver a mi equipo después de semanas sin saber de ellos, o porque todo está empezando a ir de maravilla desde que llegué. Pero lo cierto es que me siento tranquila, si esto es lo que significa estar en paz, no me gustaría que se viera perdida.