Vivian,duelo

2783 Palabras
—¡Buenos días, por favor pasen por el puesto del club de futbol femenino! —Digo deteniendo a un par de chicas de primer año para entregarles un panfleto holográfico —. Necesitamos ayuda, así que si se pueden unir como manager se lo agradeceríamos. —Sonrío de forma brillante. —Gracias, lo tendremos en cuenta. —Dice una mientras siguen caminando viendo los demás stands. Veo a Lina a lo lejos y cambiamos de puesto, mientras ella reparte los panfletos junto con el resto del equipo, yo descanso en el stand con Lili y Ema, la nueva manager. Fue una suerte que quisiera unirse a nuestro club. Ya han pasado dos días desde que sucedieron los conflictos en el instituto, y a pesar de las preocupaciones, todo ha vuelto a la normalidad. Ahora los clubes mixtos ya no tienen riñas internas, algunos chicos han aceptado los triunfos de las chicas y han decidido entrenar más duro para ganarles en las competencias de forma justa y no por saboteo. Ahora si se respira una calma que antes no había, aunque todavía hay ciertos conflictos típicos de la juventud, ya no es algo fuera de las manos como que un colegio rival contrate sicarios a sueldo. Cada día mi club crece, no solo tenemos a Lili como líder de las managers, sino también como asistente del nuevo entrenador que el director logró contratar. Si mal no recuerdo fue un jugador famoso hace años que se tuvo que retirar por una lesión, al parecer recibió una buena oferta de trabajo de alguien muy influyente y por eso no pudo rechazar al director. Todo esto me huele a la mano de la doctora Elizabeth. Sin embargo, no me importa mucho como llegó a ser nuestro entrenador, lo importante es que cumple con su trabajo y cada día nos va mejor en los entrenamientos. A veces siento nervios de pensar en nuestra primera competencia, pero también me emociono tanto que siento que puedo explotar de la ansiedad y la espera. Cam está igual que yo, pero solo se sale de control en mi presencia para no poner incomodas a las chicas; ahora que es capitana del equipo no puede ir por ahí mostrando su lado malo, menos cuando ella es nuestro apoyo moral. Cuando llego a nuestro stand, veo a una chica con anteojos redondos y grandes registrarse como delantera en el equipo, pero eso es algo que decide el entrenador. —Hola chicas. —Saludo llamando la atención de las tres —. ¿Ha estado todo bien? —Sí. Ella Viola, dice que quiere registrarse como delantera. —Explica Emma, quién es un poco menos cohibida que Lili. —Juego desde que estoy en primaria. No hay muchos lugares que tengan un club femenino, así que decidí entrar aquí. —Explica con una expresión seria mientras me ve fijamente con sus ojos azules para luego poner sus manos en mis hombros y luego tocar mi cintura como si estuviera estudiando mi cuerpo. Ya estoy acostumbrada a que me toquen por las constantes medidas que me toma Tina a la hora de hacerme la ropa, pero es incómodo cuando te comienzan a tocar sin tu consentimiento. —Am... ¿Viola? —Pregunto llamando su atención. Ella se acomoda los anteojos. —Eres portera. —Dice segura —. Hombros inesperadamente fuertes para ser alguien tan delgada, músculos abdominales muy bien entrenados, piernas bien desarrolladas sin pasar a ser demasiado llamativa; según mis cálculos, sin tomar en cuenta tus reflejos, serías capaz de detener el sesenta por ciento de los balones. —Bate su cabello n***o azulado como si estuviera presumiendo. —¿Gracias? —Digo extrañada sin saber que pensar recibiendo un pulgar arriba de su parte, para luego irse caminando—. Es... rara. —También pensé lo mismo. —Dice Lili con una extraña aura depresiva a su alrededor —. Dijo que soy muy débil físicamente, pero muy capaz con mi cabeza como toda buena intelectual, así que me dijo que no hiciera locuras. —No es un mal concejo. —Cruzo mis brazos. —Lo dijo después de tocarme más de lo que te tocó a ti. —Se abraza a si misma mientras se sonroja de la vergüenza —. Fue realmente incómodo. Sonrío compadeciéndome de ella mientras acaricio su cabello. Pobre chica, siempre la persiguen los raros. Escucho el estruendo que hacen las chicas cuando ven a su artista favorito, pero en vez de ser alguien famoso, es solamente la popularidad de Dante haciendo efecto en las chicas. Obviamente él no se da cuenta porque está muy entretenido hablando con su hermana, mientras que Cam si se ha dado cuenta e intenta no dejar que la molestia se note en su rostro. Cuando ella se percata de mi mirada, me saluda emocionada moviendo su brazo, acción que pone en sobre aviso a su hermano sonrojándolo y camina por otra dirección. Camelia lo llama, pero este lo ignora y corre más rápido. He de admitir que no esperaba que Dante me evitara hasta el punto de ignorarme. Después de su confesión durante el conflicto de hace dos días, esperaba que hablara conmigo y aclaráramos las cosas, o que por lo menos tuviera el valor de decirme que le gusto como amiga y me rechazara bien, en caso de. Pero él no ha hecho ningún movimiento. He hablado de esto con Sandra con la intención de sacarle información de lo que le pasa o para que intercediera entre nosotros, pero ella solo me dice "no voy a hacer o decir nada. Resuelve por otro lado". Mi hermana es muy cruel. En mi corazón sentía que él me atraía, es un chico muy bueno, mas nunca pensé que me gustara hasta el punto de sentir dolor por su rechazo. A veces trato de entenderlo, al igual que yo es nuevo en esto que sentimos, pero no puedo seguir siendo la única que cede. —Lo siento Vivian. —Dice Cam al verme tan triste. —Tranquila, no es tu culpa. —Digo sonriendo de forma forzada —. Mejor sigamos trabajando en... Dejo de hablar cuando de manera inesperada un balón golpea mi abdomen, y es que a pesar de que el problema con el saboteo de las otras escuelas terminó, el club masculino de futbol sigue intentando hacer que cerremos. Ellos no son los únicos, todavía quedan unos cuanto que no aceptan la presencia de chicas en este lugar, pero solo el equipo masculino tendría el valor de seguir con el juego de "asustemos a las chicas con el poderío del hombre". Son verdaderamente molestos. —Vivian, ¿estás bien? —Se preocupa Cam, mientras que Lili saca el botiquín de primeros auxilios. —¿Y esa es su portera? No puede ni siquiera detener un balón. —Dice Nat de forma despectiva, causando la risa entre sus seguidores. —¡Oye, cabeza hueca, beberías disculparte! —Grita Ema enojada. Noto cuando Nat, que es más alto que ella se inclina para intimidarla. —Yo no hice nada malo. Tan solo fue un accidente. —Dice sarcástico. Empuño las manos con molestia al ver que están usando esa excusa de nuevo, y cuando escucho el sonido de una fuerte palmada, me quedo sorprendida de ver a Viola con su mano levantada y la mejilla de Nat roja por haber estado en el camino de la mano. —Eres una vergüenza para el deporte. No sirves para esto. —Declara ella con su gesto serio. Obviamente la acción molesta a Nat, y está dispuesto a hacer lo que sea para que lo respeten, pero cuando toma a Viola de los hombros una voz lo interrumpe. —¿Qué ocurre aquí? —Dice Sandra, tensando con su presencia a los chicos. En estos dos días de la semana de bienvenida, ella se ha ganado la reputación de ser tu peor pesadilla si la haces tú enemiga, y si logras hacerla tu aliada, debes estar dispuesto a pagar el precio. Al principio muchos chicos intentaron coquetearle, sobornarla, burlarse, o incluso intimidarla, pero nadie salió bien librado de sus intentos por querer coaccionarla o controlarla, su fuerza, habilidad, mente y presencia la hicieron ganarse una reputación tan fuerte que ya nadie se atreve a llevarle la contraria. —Fue solo un accidente. —Dice un chico que acompaña a Nat, muy asustado como para llevarle la contraria a ella. —Es verdad. Solo me estaba disculpando. —Dice Nat soltando a Viola, claro que fingiendo pesar. —Sandrita, te estaba buscando... —Dice Roko viendo a su alrededor mientras sostiene un par de vasos con torta adentro —. No me digas, otro accidente. —Le da uno a mi hermana. —Aparentemente, y esta vez mi hermana es la afectada. —Dice acercándose a mí mientras prueba un bocado de su dulce y luego me lo extiende —. Pruébalo, está muy rico. La veo curiosa, pero no dudo de lo que ella me da, así que me siento en la grama, tomo el vaso que me ofrece, y al probar la primera cucharada, siento que el dolor se alivia. Veo sus ojos en una pregunta muda, recibiendo de su parte un guiño cómplice mientras extiende una mano hacia mí para ayudarme a levantarme. Al ver que Sandra no va a decir más nada, y que estoy recuperada, Nat da la vuelta para irse. —¿No crees que es muy extraño que el equipo masculino tenga tantos accidentes alrededor del equipo femenino? —Pregunta Roko deteniendo el andar de Nat y su grupo, haciendo que estos se tensen. —No me sorprende. Con tan mala puntería, es mejor que el prestigio del futbol quede en hombros de las chicas. —Responde Sandra con veneno. —¡Nosotros somos los mejores! —Grita Nat frustrado. —¿De verdad? A mí no me gusta el futbol, pero estaría dispuesta en gastar mi dinero en ver a las chicas que verte a ti y a tu equipo de tercera. —Provoca ella. Molesto con las palabras de ella, toma a Sandra por el cuello de la camisa y acerca su rostro a ella. Roko no reacciona a la provocación, y mi hermana no hace ningún amago de quitárselo de encima, pero no hay duda de que los dos están alertas por una posible acción ofensiva. Ella sonríe, es tan intimidante con ese gesto, que Nat la suelta y se aleja asustado. —Está bien. —Dice arreglándose el uniforme para después quitarme su vaso y comer otra cucharada del dulce biscocho —. Si estás tan seguro de que tu equipo es el mejor, —señala con la cuchara —, ¿Por qué no lo demuestras? —Esa es muy buena idea. —Apoya Roko comiendo una cucharada de su propio vaso —. Creo que de esa forma su puntería se arreglaría, pero ¿qué propones? —Veamos. —Ella piensa un segundo y me ve con una sonrisa austera que me tensa —. Sofía será la portera que detenga tus tiros. —Señala a Nat, tomando a todos de sorpresa—. Tendrás la oportunidad de tirar tres veces, si logras meter un solo gol, el club femenino de futbol cerrará. —¡¿Qué?! ¡¿Tienes idea de...?! —Cam intenta decir algo, pero la mirada de Sandra no permite sus réplicas. —Pero, si ella detiene los tres tiros, el club que cerrará será el pentacampeón de la liga mundial juvenil de futbol, es decir, el tuyo. ¿Qué te parece? —Termina de decir ella estirando su mano. La oportunidad de cerrarnos hace que el rostro de Nat se ilumine, sonríe muy seguro tomando la mano de ella. Aprieta con fuerza con la intención de intimidarla, grande es su decepción cuando ella, sonriendo de manera brillante, lanza su vaso con torta al cielo y golpea su abdomen sacándole todo el aire para luego atrapar de nuevo vaso, sin soltar su mano. Ella acerca su cara para susurrarle algo en el oído que lo hace palidecer y lo suelta recibiendo de Roko una toallita húmeda con antibacterial para limpiarse. —El campo de futbol estará disponible en diez minutos, les sugiero prepararse. —Dice arrojándole el papel a un asustado Nat mientras camina hacia el campo comiendo su torta. Roko está dispuesto a seguirla, pero lo detengo tomándolo de la manga de su uniforme. Él me sonríe seguro y deja unas suaves palmadas en mi cabeza mientras se suelta y sigue su camino. —Vivian, ¿tu hermana está loca? —Pregunta Cam preocupada. —Es verdad, aunque tienes muy buenas estadísticas, dudo mucho que seas capaz de detener tres tiros de un hombre. —Dice Viola, sin dejar de mover sus anteojos. —No lo sé. Sandy nunca me lanzaría al foso de leones si no está segura de que puedo salir. —Digo pensativa, pues su sonrisa me da a entender algo que no he descubierto —. Por ahora voy a seguir con lo que mi hermana propuso, sino hago algo en este momento, no sé si podré hacerlo después. —¿Estás segura? Ese equipo es pentacampeón mundial. —Dice Lili preocupada. —La verdad es que no, Nat es muy intimidante y muy fuerte, pero le voy a probar que no soy peor que él tan solo por ser mujer. —Digo segura, aunque no me siento así en este momento. Diez minutos después me dirijo al campo de futbol usando mi uniforme de portera, el cual es violeta con líneas negras en las costuras, con el dibujo de la niña gorgona en la espalda, con los guantes blancos con n***o y zapatos blancos con tacos y trenzas violetas. Llevo el cabello recogido en una clineja en forma de corona que no deja que me estorbe en la cara. Cuando llego, me sorprende ver a casi toda la población estudiantil en las gradas esperando la demostración de talento por parte de Nat y mía. Inesperadamente me duele el estómago y comienzo a sentirme nerviosa, en este momento tengo en mis manos el futuro del club, el sueño de mi mejor amiga y las esperanzas de todo mi equipo y temo mucho fallarles, no sé qué voy a hacer si llego a perder este enfrentamiento, pero una cosa sí es segura, no voy a dar una batalla a medias. Para relajarme respiro profundo, pongo mis manos enguantadas en mis mejillas y doy suaves palmadas para espabilarme. Me acerco a la banca donde espera mi equipo con caras preocupadas, pero les sonrío para aliviar sus corazones. Escuchamos un estruendo por parte del público masculino que ovaciona a Nat en su uniforme, quién levanta el puño al cielo haciendo que todos se emocionen más. No entiendo porque lo hace, pero supongo que es su rutina de concentración. —Chicos, por favor acérquense. —Llama el director, acción que calma las ovaciones de todos los jóvenes —. La señorita Nite ya me ha puesto al tanto de todo, y aunque no les guste, estoy de acuerdo con lo que resulte de este enfrentamiento. Todas las chicas se molestan y quejan, pero Sandy hace sonar fuertemente su garganta y las silencia a todas. No emito ninguna queja en particular porque sé que no vale la pena, una vez que a ella se le mete algo en la cabeza nadie se la saca. —Mi presencia aquí será de juez, teniendo en cuenta que ella —señala a mi hermana —tiene una relación cercana con una de las partes involucradas, no quiero que digan que hizo uso de su habilidad para arreglar el resultado. ¿Algo que decir? Nat niega con un movimiento y yo también. —Bien, entrenadores. —Llama a los hombres encargados de ambos equipos y con un gesto les cede la palabra. —Nat lanzará tres tiros desde el área de penal y la señorita los tendrá que parar o desviar. —Dice el entrenador del equipo masculino. —Si logra anotar uno, nuestro club cierra. Pero si detiene los tres, cierra el de ustedes. —Dice mi entrenador. Ambos asienten y se dan la mano para luego tomar caminos separados. El entrenador pone su mano en mis hombros mientras me acompaña a la portería, y apenas paso la línea blanca que limita el terreno de juego, siento en mis hombros un peso tan indescriptible que me hace quedar estática. No tengo experiencia en juego, nunca he jugado enserio, es mi primera competencia y me aterra no saber hacer las cosas bien, tengo miedo de que el equipo se destruya por mi culpa.
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