Cuando por fin logro despertarme estoy sola en mi habitación que comparto con Vivi, sorpresivamente la cama de ella está vacía y arreglada. Veo la hora, donde noto que me levanté realmente tarde para ir al colegio. La verdad es extraño que yo me levante tarde por mi rutina, pero no voy a negar que la broma pesada de las chicas ayer me dejó realmente deprimida al recordarme no solo ese momento tan doloroso de mi vida, sino al hecho de que lo que yo haga en este lugar influye mucho en la seguridad de Vivian. Veo mi brazalete, el cual brilla con insistencia con lo que parece un mensaje, así que lo toco para que reproduzca el mensaje.
—Sandra, lo sentimos. —Dicen todas las chicas del club en un holograma frente a mí —. No sabíamos que podías sentir lo mismo que Vivian, ni tampoco que tuvieras algún tipo de trauma, pero eso no es excusa para nuestra conducta tan inmadura.
—Suena como algo que Philip les obligaría a hacer. —Digo al aire mientras sigo viendo el mensaje.
—Por favor perdónanos, seremos más cuidadosas con nuestras bromas a partir de ahora, y te prometemos, que no volveremos a jugar de esa manera con nuestras vidas. —Dicen todas y se arrodillan sobre sus tobillos mientras ponen la frente en el piso y pegan sus rodillas a sus pechos.
Si mal no recuerdo, esta forma de disculparse es común en j***n, pues representa una humillación tal que ni la muerte es capaz de quitar. Para que se estén disculpando de esa forma, debe ser uno de los castigos de Philip, incluso la forma de hablar fue demasiado formal. Supongo que solo alguien que tiene una katana odachi haría una disculpa tan llamativa.
Sonrío malvada, pues tengo la opción de no disculparlas y alargar un poco más su tortura, pero no sería lo correcto. Vivian, quién está al fondo de la imagen del mensaje sin tomar parte de la disculpa, se ve realmente herida y triste por lo que hicieron sus amigas. Obviamente a ella no le agrada la idea de perder a los que le importan, pero a diferencia de mí, ella no ha experimentado ese dolor y se pudo reponer rápido a la broma.
—Creo que decirle que no quería verla también le afecto. —Susurro mientras suelto un suspiro.
—Sí, de verdad le afecto. —Dice Atom a mi lado, sentado muy tranquilo viendo la disculpa de las chicas —. Estoy aquí por esto.
Frente a él aparece una gráfica que muestra en números la evolución de mi poder, pues el grillete también tiene la función de verificar que tanto soy capaz de hacer y cuanto puedo mejorar. Si lo comparo con el del rey molesto o mi abuela, cuyo poder ya es incalculable, puedo decir que cumplo con menos del uno por ciento de su habilidad real, aun así, nadie me puede superar en el reino índigo. Pero dejando eso de lado, el pronóstico que me muestra la gráfica es sorprendente:
Fuerza:18>50
Resistencia:80>190
Curación:16>60
Reflejos:30>62
Automejoramiento:11>90
Efecto crítico:20>70
Alcance total:175>522
—¿Eso es verdad? —Digo al ver cuánto evolucionaron mis números, aunque en realidad esto es un estimado.
—Es verdad, si antes podías hacer mucho con la primera cifra, no quiero imaginarme lo que harás ahora. —Dice cerrando la disculpa de las chicas para verme a los ojos —. Por eso vine a comprobar tu grillete. —Toma mis muñecas viendo los brazaletes, dibujando en sus ojos los códigos computarizados —. Elizabeth y Carter están muy preocupados de que puedas salirte de control si el grillete no te puede contener por si sufres emociones fuertes, pero creo que ha soportado lo suficiente para que evolucione contigo. Sin embargo, su durabilidad se vio muy afectada, así que no sé cuánto tiempo tenga que pasar para cambiarlo.
—Entiendo. —Veo a mi alrededor mientras el sigue trabajando —. ¿Todos salieron?
—Solo se quedó tu madre, y Kisa está con ella. —Informa terminando de examinarme —. No te preocupes, no saben que estoy aquí. —Sonríe orgulloso.
—Gracias Atom. —Sonrío amable, ganando una mirada de sorpresa en su rostro —. ¿Qué ocurre?
—Nada, es solo que en la base no sonríes mucho. —Dice levantándose y me ve a los ojos —. Parece que los activos de la base Rosa Blanca están por aquí, deberías tener cuidado.
—Entiendo. Ya los había rastreado, pero algunos niños no saben lo que han pagado. No sé qué tan peligroso se volverá esto, así que mantente alerta. —Digo preocupada, pues perdí el rastro de la persona que había marcado.
—Entiendo, no te preocupes. —Dice Atom y desaparece para volver a la base.
Respiro profundo mientras me estiro y cierro por completo todos los hologramas, aunque me sorprende que mis números hayan aumentado tanto, más me impresiona la habilidad de Philip para hacer que una persona recapacite sobre sus malos pasos. Supongo que no llegó a ser alférez por nada, con esa habilidad de liderazgo, cualquiera pensaría que es más un guerrero que un intelectual. Me encojo de hombros mientras me acerco al ropero para tomar un cambio de ropa, pero ya hay uno apartado con una nota que dice: "perdón". Sonrío enternecida tomando en mi mano el short de licra que llega hasta medio muslo de color blanco, junto con una sudadera grande deportiva de color n***o con detalles rosas y unas zapatillas deportivas que no tienen la necesidad de amarrarse. Con todo eso en mano camino al baño para darme una ducha rápida, y teniendo en cuenta que Vivian no está, no veo la necesidad de ponerme maquillaje o de preocuparme por salir.
La verdad es que solo quiero un relajado día.
Cuando salgo del baño con la ropa puesta mientras me seco el cabello bajo hacia la cocina. El buen olor inunda mi nariz, y aunque puedo decir que es, prefiero acercarme para ver a mi madre cocinar como cuando era pequeña. Verla de verdad me calma y tranquiliza, no sé cómo, pero a pesar de que ella es más débil que yo, solo me siento segura a su lado. También le tengo miedo cuando se enoja, pero supongo que es por la idea de faltarle el respeto o hacerle mal con mis acciones, al fin y al cabo, ella es la mujer que me dio la vida que soportó un sinfín de malas situaciones, pero ahí sigue luchando una batalla que no conozco.
Creo que tengo los sentimientos a flor de piel.
—Buenos días. —Saludo acercándome para ver que cocina, pero me sorprende ver el atuendo de Kisa —. Am... Kisa, ¿por qué estás vestida así?
No dejo de verla, lleva el estilo de mucama al que estaba acostumbrada cuando llegué, pero esté es una falda corta y armada como una campana con encaje y ondulaciones adornada con un delantal blanco, mientras que la blusa tiene mangas más cortas y es ajustada al cuerpo como un corsé dejando a la vista un bonito, aunque erótico, escote con forma de corazón. Mientras que en su cabello tiene una diadema más gruesa parecida a una pañoleta.
—Tom me preguntó si podía cambiar un poco mi estilo, y cuando le mostré este, no tuvo quejas. —Explica con su típico rostro inexpresivo —. ¿Te incomoda?
—No, es solo que me parece extraño. —Digo sujetándome la cabeza, gesto que hace que Kisa incline un poco la cabeza y me vea con curiosidad —. ¿Qué ocurre?
—Creo que esto es lo que los humanos llaman Deja Vú.
—Creo que Vivian tuvo una reacción parecida a la tuya. —Dice mamá divertida mientras mueve algo en una olla y luego toma un poco en una cucharilla, lo sopla y me lo ofrece —. Prueba.
Divertida con su atención pruebo lo que cocinó. Mientras la salsa pica en mi boca, siento los ingredientes de una comida típica del reino índigo. Un sabor nostálgico pero cálido se cuela en mi garganta y calma mi corazón, pues solo ella sabe cocinarlo como me gusta. La veo sorprendida mientras me muestra esa sonrisa cálida que la caracteriza, dándome a entender que solo quiere que me sienta mejor con algo que me gusta.
—Está delicioso. —Digo sonriendo mientras me siento en el mesón, haciendo que sonría emocionada.
—Sabía que te gustaría. De seguro adivinas que es.
—Claro, pero que habría de divertido en decírtelo. —Recibo un poco de té por parte de Kisa —. ¿Dónde están todos?
—En el colegio. Le pedí a Lila, la madre de Roko, que me diera este día libre para estar contigo. —Dice mamá parándose a mí lado mientras Kisa termina de cocinar —. Me preocupé mucho cuando te vi, pensé que te había pasado algo. Normalmente sé que no puedo hacer mucho para cuidarte como tu madre, pero te vi tan destruida que temí lo peor.
—No te voy a mentir, ayer no estaba bien mentalmente. —Pongo una mano mi pecho —. Cuando sentí el miedo de Vivi muchas cosas vinieron a mi mente; un viejo trauma, la idea de alejarme, el peligro de mi presencia en este lugar... tantas cosas negativas que, sinceramente, sentí miedo.
—Pero mi niña. Tú no eres peligrosa. —Dice acariciándome el cabello, para después tomar mi rostro entre sus manos —. Quiero que me escuches atentamente. Sandra, sé que no te enorgulleces de las cosas que ocurren cuando pierdes el control o cuando asustas a alguien, a menos que sean intencionales, aun así, tu eres la chica más amable que conozco, muy protectora y dulce. Así que no pienses alejarte, mamá siempre te amará y te ayudará cuando te sientas caída, pero sobre todo curará tu corazón cuando esté herido y solitario. —Me abraza de manera maternal, aunque esté más alta que ella, me sigo sintiendo pequeña cuando me habla así.
Me separo cuando la escucho llorar. Seco sus lágrimas y junto su frente con la mía.
—Eres la mejor. —Susurro, y ella no deja de hipar por el llanto —. Gracias por llorar por mí. —Acaricio su cabeza.
—Eres mi bebita. —Se separa intentando detener el llanto mientras se seca las lágrimas y se acerca a la cocina —. Por ahora vamos a comer, reponer fuerzas después de una crisis de depresión es importante.
—Eso suena igual que Atom, por favor no hables así. —Pido bajándome del mesón mientras me acerco al comedor con un recuerdo cómico en mi mente —. Una vez me obligó a comer tres kilos de pasta porque en una misión gasté tantas calorías que casi entro en la desnutrición.
—Se preocupa por ti. —Dice ella divertida mientras sirve la comida.
Mientras espero, hago un monitoreo de toda la zona. La precaución nunca está de más, y con los activos de la Rosa Blanca por aquí, no quiero tener alguna sorpresa. Encuentro a varios en las inmediaciones de la institución, pero solo uno está en la propiedad. No tiene intenciones hostiles, al menos todavía. Cierro los ojos y al abrirlos leo su sistema a detalle, donde me doy cuenta de que esta persona es un natural, está a mi altura, aunque no es más fuerte que mi poder actual. Parece que en este momento está en espera, así que dejaré que me vigile. Lo único que me preocupa es que siento una gran carga eléctrica en su grillete.
—Bien, es hora del festín. —Dice mamá terminando de poner la comida sobre la mesa y se queda sorprendida cuando me ve a los ojos —. Me encantan tus ojos, la verdad no me gusta cuando usas los lentes de contacto.
—Es por mi propio bien. —Digo volviendo a generarlos mientras pongo la servilleta en mis piernas —. Ver todo no siempre es algo bueno, a veces hay cosas que no quieres saber. —Tomo un sorbo de agua y pruebo un bocado de comida —. Está delicioso.
—Siempre dices eso, y más cuando quieres desviar el tema. —Ella hace un puchero sentándose a mi lado y luego ve a nuestro alrededor —. Se siente vacío sin todos.
—Así es, cuando regresen voy a molestarlos hasta el cansancio por hacerme sentir sola. —Digo malvada guiñando un ojo, cosa que hace sonreír a mi mamá.
Mis sentidos se tensan, por lo que siento, los chicos comenzaron a depurar a aquellos que estaban por los alrededores del colegio. La verdad es que me sorprende que puedan con los activos de la Rosa Blanca, aunque dan una buena batalla, siento como caen uno a uno. Pruebo la comida de mamá mientras finjo serenidad, teniendo a alguien peligroso en espera cuando sus compañeros están cayendo uno por uno no es algo bueno. La verdad es que me causa más suspicacia, ¿por qué tendrías a alguien tan fuerte en espera cuando él solo puede contra todos? No puedo pensar en un caso en el que eso sea lógico. Además, en la Rosa Blanca le gustan los ataques traicioneros, bajos y hasta crueles, así que intuyo que este activo se va a tomar su tiempo.
La Rosa Blanca es una base tan poderosa como Escorpión n***o, sino fuera por los constantes saboteos entre estas, serían las fuerzas más poderosas de todo el mundo. Pero la Rosa Blanca siempre ha tenido un odio insano por mi hogar, siempre buscando la forma de destruirnos, aunque nunca lo permitiría. Además, si en el mundo existe una persona más rencorosa que el rey molesto, que por favor me la presenten, pues el rey molesto siempre ha estado en contra de la Rosa Blanca y busca la forma de destruirlos. A mi abuela eso no le gusta, ya que ha tenido que ver a muchos de sus activos morir a mano de esta absurda riña innecesaria, pero sabe que los índigos que están bajo el mando directo de su hermano no los puede salvar. Claro que ha intentado detenerlos, pero tiene las manos atadas.
Una vez termino de comer me levanto para ayudar a lavar los platos escuchando a mamá hablar tranquila, pero entonces siento un escalofrío que me hace soltarlos. Por instinto abrazo a mi madre y moldeo la madera de la mesa para cubrirnos mientras genero una barra de metal que introduzco en el suelo y la extiendo hacia el exterior de la casa. En menos de un segundo la casa entera se convierte en un campo eléctrico cuando algo parecido a un rayo cae sobre la barra de metal. Mientras la electricidad destruye todo lo que está dentro, pongo a mi madre sobre mi hombro y me impulso hacia el jardín delantero, pero la fuerza ejercida por el rayo es tanta que rodamos un poco. Siento acercarse a quien originó este ataque, y lo cierto es que no me sorprende tenerlo frente a mí.
—"Élektron Ámbar". —Digo sintiendo sangre salir de mi frente hacia mi ceja y trato de cubrir la herida de mi hombro, por suerte mamá solo tiene unos pocos rasguños.
Veo al chico vestido con un enterizo blanco que tiene el bordado de una rosa sobre su pecho, es delgado, con el cabello n***o y ojos marrones, pero estos son tan fríos como los polos y es tan cruel que no le importa lastimar a nadie. Sabía que la Rosa Blanca enviaría alguien a terminar este trabajo aburrido para matar el tiempo, pero nunca imaginé que enviaría al único natural que tienen.
El tercero en la lista de los Cinco Mejores, conocido bajo el título de "Élektron Ámbar", Leo Vanden High. De quién me he ganado un gran odio por superarlo, y quién haría lo que fuera por torturarme.
—No me atacaste en ningún momento desde que me descubriste, y ya me estaba aburriendo de verte jugar a la familia feliz. —Responde este sin importarle que lo vean —. La verdad es que cuando me dijeron que estabas aquí me sorprendió, no pensé que te tomarías unas aburridas vacaciones, pero después pensé: "puedo ir a matarla en el lugar más feliz para ella, o matar lo que más ama". —Ve a mí mamá.
Sin hacer algún movimiento, intenta perforarle la frente con un rayo, pero fracasa en su ataque porque absorbo la energía eléctrica para que no le toque ni un cabello. Él ríe divertido por mi acción, pues sabe que voy a protegerla de cualquiera que quiera lastimarla y eso mantendrá limitada las acciones que tome para no ser yo misma quién la lastime.
Está será una pelea muy molesta.
Teniendo en cuenta que el instituto se encuentra a unos veinte minutos en auto, que los chicos han estado peleando con los compañeros de él y que el rayo fue lo suficientemente visible para poner a toda la urbanización en alerta a pesar de ser de día, estimo que esta será una pelea de tiempo. Los únicos con los que puedo contar aquí son mis familiares, aunque Atom dijo que se iba a mantener en alerta, transportar a alguien de mi equipo aquí tomaría horas que no tengo. Así que me toca proteger a mamá contra alguien problemático.
Estiro mi mano hacia la casa para atraer la barra de hierro que absorbió toda la descarga eléctrica de su rayo. Respiro profundo mientras nos encerramos en un cubo de vidrio de veinte metros cuadrados, haciéndolo sonreír divertido cuando mamá ha comenzado a golpear el vidrio para llamar mi atención por preocupación.
—Si no la detienes —levanta la mano derecha —voy a hacerla sufrir para que no interfiera en nuestro duelo.
—¿De verdad crees que puedes usar tus habilidades fuera de este cubo? —Pregunto irónica.
—Ya veo. —Dice al ver que no ha logrado su cometido —. No solo nos rodea, sino que también cubre la tierra debajo de nosotros, así que no puedo interferir con los elementos afuera porque no tengo conexión ellos. Muy propio de la Princesa de Fuego. —Aplaude con entusiasmo —. Pero esta es una batalla contra el tiempo, o nos quedamos sin oxígeno, o llegan tus refuerzos, o llegan los míos. Aunque mi refuerzo es uno solo y está librando una buena batalla ahora mismo.
—¿Por qué Scot y tú están aquí? ¿Tan aburridos estaban en casa? —Pregunto al conocer el refuerzo de Leo.
Leo nunca va a ningún lado sino tiene a Scot consigo, quién es su hermano adoptivo al que controla como si fuera un perro. No conozco los detalles atrás de su historia, solo sé que Scot perdió la razón por unos experimentos ilegales que lo llevaron a ser un desalmado que siempre necesita estar matando para sentirse vivo. Sí leo ha dicho que solo tiene un refuerzo que en este momento está luchando, debe ser Scot y quién le debe estar haciendo frente es Philip.
—Así es. Estábamos tan aburridos que le permití liberarse, quién sabe qué le pasará a ese absurdo alférez que está enfrentándolo en este momento. —Dice sin la menor pizca de compasión.
Preocupada por Philip mi corazón comienza doler teniendo una mezcla de miedo, cuando llevo la mano a mi pecho, siento que estás palpitaciones no son mías. Inevitablemente me molesto porque quién está viendo una pelea entre ese demente y el hombre que se ganó mi respeto con solo haber cruzado palabras, es mi hermana inocente de este mundo y los chicos que ya estoy considerando como cercanos. Leo y Scot son seres sin corazón, creen que por haber sufrido el mundo tiene sufrir el doble de lo que ellos vivieron, creen que todo es culpa de mi familia porque eso es lo que enseña la Rosa Blanca, y aunque sé que puedo contra él en cualquier situación, en esta en específico siento que tengo mis manos atadas por estar preocupada por lo que le pase a todos. Sé que Philip es un gran luchador, sabrá lidiar con la situación, pero si todo va en esta dirección quién sabe qué pasará con mi madre que se encuentra fuera del cubo.
—No quiero charlar más.
Sus manos generan chispas al soltar las palabras, y como si hubiera estado sincronizado, unos hombres toman a mamá y la amenazan con un arma de pólvora en su frente. Mi auto control está en su punto crítico. Ya sabía que ella sería amenazada, pero nunca pensé que pronto.
—Ups, creo que se me olvido contarlos a ellos como refuerzos. —Ríe divertido, como si le hubieran dicho el mejor chiste.
—Suéltala. —Digo amenazante viendo al hombre que se atreve a tocarla.
—Lo haría, pero no puedo dar la...
Se queda cayado cuando deshago el cubo y truena los dedos para avisarle a los hombres que la suelten. Apenas la veo libre, quito los limitadores de mi cuerpo y la tomo para alejarnos unos metros, porque sinceramente sé que no puedo huir, pero apenas paso cerca de esos hombres sus cuerpos quedan cubiertos de llamas al hacer explotar las armas de pólvora que cuelgan en sus cinturas. Leo vuelve a reír, divertido por el sufrimiento de sus compañeros.
—Eso es lo que me gusta de ti Sandra, tienes un muy buen instinto asesino. —Termina de reír y después me ve con una cara triste —. Si no hubieras nacido en ese maldito lugar tendríamos una muy buena relación. Eres todo lo que me gusta en una mujer, pero no sirves sino estás de mi lado.
—¡No digas cosas estúpidas! —Grita mi mamá haciendo que ambos la veamos sorprendidos, una persona normal estaría aterrado —. Mi hija es demasiado grande para alguien como tú, si ella fuera a elegirte, dudaría mucho de sus gustos porque eres todo lo que una mujer no querría.
Obviamente me rio divertida porque la expresión calmada de Leo se pone sombría. Su ego fue lastimado por las mismas palabras que le dije una vez, solo que está vez se lo dice la mujer más importante para mí. Quizás para algunos vean tonto que mi mamá diga eso cuando su vida está en peligro, pues hay muchas cosas más importantes en este momento que ser casamentera de tu hija, pero así es mi madre. No sé si fue porque se crío en una base, o porque su vida estuvo en peligro varias veces, pero ella vive al límite siempre diciendo lo que piensa y siente, aún si no debería porque eso la puede matar, ella no renuncia a sus palabras e ideales. No podría estar más orgullosa de la mujer que es.
Leo molesto corta distancias con la intención de lastimarla, pero ahora que estoy calmada y de buen humor gracias a las palabras de mi madre, tengo mejor concentración y me da tiempo de crear una pared de vidrio resistente a impactos que la protege contra todo peligro que esté cerca de ella. Leo se percata de lo que he hecho, pero es tarde para dar la vuelta.
—Gracias mamá. —Digo poniendo la mano en el abdomen de Leo mientras aplico la presión suficiente para alejarlo causando que vomite sangre y termine impactando en la pared de mi casa chamuscada —. Por ahora ponte a salvo. —Pido caminando hacia Leo, quién está débil por mi golpe.
—Ya veras, primero voy a tomar todo de ti, y cuando me supliques morir, torturaré a tu madre frente a ti y tomaré todo de ella. Ambas van a lamentar burlarse de mí. —Amenaza recuperado.
—Inténtalo. —Digo enojada lanzándome contra él para golpearlo de nuevo.