Al ver que David acostaba al niño y le daba un pequeño empujoncito a la cuna para que se meciera, Mariana sintió que algo se rompía en su interior. -David, no puedo. Él estaba en cuclillas junto a la cuna, y cuando levanto la mirada hacia ella, Mariana vio en sus ojos un desafió, un reto y una furia velada. -¿Que es lo que no puedes? -No esta bien, no es justo -Mariana saco al niño de la cuna -.Tienen que saberlo. Estuvo a punto de salir corriendo, pero en aquel momento, Amanda apareció con las rosas en un jarrón de cristal. La mujer noto la tensión que vibraba en el ambiente, y entro en la habitacion preguntándose a que se debía. -¿Donde quieres que las ponga, Mariana? -No lo se, no puedo...por favor, David... -Creo que quedaran bien al lado de la ventana- comento la mujer con vo

