David era una persona atenta, cariñosa y participativa... cuando se trataba de Michael. Pero cuando estaban juntos sin el niño, el ambiente siempre se cargaba de tensión. Ni siquiera se tocaban. Aunque vivían en la misma casa y dormían juntos, no se tocaban casi nunca, y cuando lo hacia era de forma totalmente fortuita e impersonal. Como una familia, habían ido a comprar todas las cosas que Michael podía necesitar... los muebles para su cuarto sabanas, un juguete que tocaba una canción de cuna al darle cuerda, y un montón de peluches a los que seguramente el niño tardaría meses prestar atención. Habían sido muy fácil, incluso divertido, discutir sobre sillas y parquecitos, y elegir juntos los artículos que iban comprándole al niño. Mariana nunca había esperando poder d

