Pero Edem sabia que Gus tardaría mucho en perdonar a Adams. Mientras tanto Adams tendría que recorrer un duro camino. Aquel habia sido tan solo el segundo día de aquel largo y agridulce recorrido. Un trayecto destinado hacer cada vez más dificil. -Estas exhausto-le acarició la cara, trazando el contorno de su labio con la punta de un dedo. Adams le agarró la mano y le beso la palma, colocándosela seguidamente sobre su mejilla. -Algo común durante un tiempo me temo. -Hay tanto que hacer aquí al decirlo Adams percibió el asombro de Edem por todo lo que habia visto. -Ninguno de nosotros se habia dado cuenta, excepto Andrea. Al menos hasta el año pasado, pero ella no quería decírmelo, a mí. Si Gus no hubiera dicho que quería verme Andrea no me lo hubiera dicho... Edem lo interrumpió.

