CAPÍTULO TREINTA Y SEIS Gwendolyn estaba sentada en el estudio que había sido de su padre, revisando otra pila de pergaminos, revisando asuntos de negocios del reino. A Gwen le encantaba pasar el tiempo en el estudio de su padre, donde se sentía conectada con él. Pasó incontables días aquí cuando era niña, sus oscuras paredes llenas de libros antiguos, libros valiosos que él había reunido desde todos los rincones del Reino, como si le hicieran compañía. Sin duda alguna, cuando ella había reconstruido la Corte del Rey, se había asegurado de hacer que este estudio fuera el punto focal, y había sido restaurado haciendo gloria a su antiguo esplendor. Ahora era más bello que antes, y a Gwen le hubiera gustado ver el rostro de su padre después de que lo había restaurado. Ella sabía que le habrí

