Mi teléfono suena, es Bianchi, es el mismo número que me marco antes y no estoy dispuesta a dar explicaciones. Termino mi desayuno, está delicioso y guardo la nota en mi bata del uniforme. Continuo con mis rondas en el hospital, el turno se siente realmente tranquilo, hemos tenido pacientes, pero relativamente pocos, en comparación con algunos turnos, al menos pude desayunar tranquila y beber todo el café. Recibo una llamada de Alam y sonrío, mi mejor amigo es mi centro, mi persona. - Cariño, te he llamado durante todo el día, ¿Ya desayunaste? - miro la hora y solo faltan dos horas para terminar mi turno- - Cariño, sí, ya desayune - le digo, mientras lleno historias clínicas para dejar todo terminado antes de irme - - ¿Qué te parece si vamos juntos a almorzar con tu madre? - Me parec

