Chapter 2: Los colmillos de una golondrina (Parte 3)

1386 Palabras
Voy a ser completamente sincera, al inicio pensé que moriría, sobre todo tras ver lo retorcida que es la personalidad de Rigra. Sin embargo, resulta que en realidad ella no es una persona tan aterradora, por el contrario, ella es bastante amable siempre y cuando la trates bien. Para ponerlo simple, ella suele devolver lo que recibe duplicado. Si la tratas bien y eres amable con ella, lo más seguro es que ella te ayude y te trate de la misma manera, mientras que si la haces enfadar… Pues, diría que a menos que desees terminar en el hospital o en el cementerio no es muy buena idea que digamos. Me refiero a que ella se toma muy literal el devolver el doble de lo que recibes. Dejando eso de lado, al final resultó ser una persona comprensiva y amable, ya que a lo largo de dos semanas me ha ayudado con mi rehabilitación. Debo decir que ha sido muy duro simplemente lograr ponerme de pie por mi cuenta y actualmente puedo dar uno o dos pasos como mucho. Rigra también insistió en que hiciéramos la rehabilitación en completo secreto por algún motivo, lo que significa que no puedo hablar de esto con nadie. Mi otra hermana, una chica llamada Gresia también llegó a la capital imperial hace unas dos semanas, pero nadie ha podido verla. Al parecer la escolta que la protege es extremadamente estricta con ese tema y la única persona que ha podido verla es mi padre el Emperador. Cuando llego a la ciudad acompañada con varios Wyvern escoltándola, en la ciudad cundió un caos generalizado. Todos temían por su seguridad al ver a las temibles criaturas. Fue realmente problemático lo que sucedió. Afortunadamente, esos Wyvern han sido domesticados, aunque nadie sabe cómo es que las personas de la región norte lograron hacer algo así. Hubo tanto caos con la llegada de Gresia que mi padre tuvo que preparar una propiedad a las afueras de la ciudad para que ella y Rigra se quedaran junto con sus soldados y sus bestias. Al parecer manchaba mucho nuestra imagen pública que las hijas ilegitimas del Emperador tuvieran una escolta más imponente que los príncipes herederos. Al final, personalmente creo que es algo que no se puede evitar, porque en realidad a ellas no se les proporcionó nada salvo el territorio que administran, el cual en el momento que lo recibieron era un territorio en decadencia. Fueron ellas mismas las que desarrollaron ese territorio desde la nada y entrenaron a los soldados que las protegen, por lo que es algo sobre lo que no tenemos ningún control. Actualmente estoy practicando cómo caminar en una varadilla que normalmente se usaría para amarrar caballos y Rigra me observa desde un árbol que hay en el campo de entrenamiento, quien me ayuda con este difícil ejercicio es Tina, ella me sostiene del hombro de manera diligente y me ayuda a sostener mi peso. —Eso princesa, un paso a la vez—dijo animándome a seguir caminando un poco más. —Mis piernas duelen mucho…—me quejé al estar al borde de desfallecer. Me sorprende mucho que los bebes lo hagan parecer tan fácil… Bueno, no tanto, quiero decir incluso un bebe suele tardar un año en aprender a caminar. —Veo que ya puedes caminar un tramo considerable con ayuda de esa barandilla y tu sirvienta—de un momento a otro, Rigra se dejó caer del árbol y dijo eso mientras camina hacia nosotras. —Sí, hermanita. —Pensé que tardarías menos en recuperarte después de curar tus piernas, pero parece que fui algo ingenua en esa expectativa… Y pensar que la rehabilitación tomaría tanto tiempo… —Lo siento, es solo que esto es realmente difícil… —No te estoy culpando, ¿sabes? Es normal que estas cosas lleven su tiempo. Lo que me recuerda que, desde hace un tiempo no he visto a los príncipes por el palacio ¿Sabes si salieron de viaje o algo así? —Pues no me han informado nada al respecto, recuerda que he pasado la mayor parte de mi tiempo practicando la caminata. —Uhm… supongo que no importa. —¿Qué planeas hacer cuando finalmente pueda caminar por mi cuenta? —¿Yo? Nada en realidad, asistiré a la academia como estaba planeado y obtendré mi certificación. —Ahora que lo mencionas, las pruebas empezaran en una semana. —Así es. —¿Nuestra hermana Gresia estará bien? Quiero decir, ni siquiera he tenido la oportunidad de conocerla… ¿Cómo es ella?—finalmente me atreví a tocar el tema. La verdad he querido preguntar esto por mucho tiempo, pero como Rigra suele evitar el tema, realmente no he tenido una oportunidad para preguntar sobre el tema. —Uhm… déjame ver… Ella es alguien bastante complicada de tratar, sobre todo cuando algo se le mete en la cabeza, aunque en general es bastante amable. —¿Es así?—si alguien como Rigra dice que ella es alguien complicada de tratar, ya no estoy segura si realmente quiero conocerla. —Princesa, ya casi es hora del almuerzo—anunció Tina —Esperé un segundo aquí mientras traigo su silla—inmediatamente Tina fue a traer mi silla de ruedas para que pudiera sentarme, mientras me sostengo por mi cuenta usando la inestimable ayuda del barandal. Tina me ayudó diligentemente a volver a mi silla de ruedas y luego limpia un poco el polvo que hay en mi ropa. Esto es debido a que durante las practicas suelo caerme y termino ensuciando de polvo mis ropas. —Gracias Tina. —No se preocupe, princesa…—parecía que ella iba a decir algo más, pero la repentina aparición de un grupo de soldados en el campo de entrenamiento la detuvo. Inmediatamente después de entrar en el campo de entrenamiento, los soldados se formaron a nuestro alrededor tomando una formación circular y uno de los centuriones que probablemente está al mando de esta unidad se presenta ante nosotras. —Tenga muy buenas tardes, princesa Crista—él me saludó colocando su puño en su pecho como dicta la etiqueta militar. —¿Qué ocurre, soldado?—pregunté algo desconcertada. No es común que tantos soldados vengan a recogerme. —Hemos venido a escoltarla de vuelta al palacio y para apresar a la Duquesa Blistar—anunció. —¿Qué? ¿Por qué?—en el momento que dije esas palabras, de los alrededores emergieron varios soldados con armadura negra. Muchos salieron de detrás de las estructuras que decoran el campo de entrenamiento, algunos emergieron del escaso follaje que hay en el campo de entrenamiento y otros cayeron desde lo alto de la infraestructura del palacio e inmediatamente se interpusieron en el camino de los soldados del palacio sacando a muchos soldados de su camino hacia mi hermana Rigra. Repentinamente todos desenfundaron sus armas y la tensión en el ambiente crecía y crecía, hasta que Rigra hizo una señal con su mano indicando que se detuvieran. Inmediatamente después los subordinados de Rigra enfundaron sus armas. —¿Cuál es el problemas centurión?—preguntó Rigra. —Me temo que debo pedirle que nos acompañe Duquesa—anunció. —¿Puedo saber el motivo? —Me temo que ha sido acusada de asesinato y varias personas influyentes han solicitado que se la lleve a juicio. Mietras espera su juicio, tendrá que estar confinada en las mazmorras del palacio. —Juicio, eh…—contrario a lo que uno pensaría Rigra parece bastante tranquila por el tema —¿Puedo saber quién me ha acusado de asesinato? —Me temo que no puedo revelar esa información duquesa. —Ya veo, en ese caso los acompañaré—Rigra simplemente se rindió —De todas formas, me hago una buena idea de lo que sucede—ella simplemente estiró las manos para que le colocaran los grilletes que el soldado lleva en la mano —Antes de acompañarlos, podría darme solo un segundo. —Adelante. En ese momento Rigra se inclinó ligeramente hacia mí y me susurró al oído. —Tal parece que finalmente han hecho su movimiento, así que debes cuidar tu pellejo a partir de ahora. Te deseo suerte princesa—eso fue lo último que dijo antes de que los soldados se la llevaran.
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