Chapter 2: Los colmillos de una golondrina (Parte 4)

1201 Palabras
Me he quedado sola en el desierto, por alguna razón me convencí falsamente de que Rigra siempre estaría ahí para ayudarme. Incluso me había acostumbrado a su peculiar forma de ser y siento que ha pasado mucho más tiempo del que realmente ha pasado desde que los soldados la encarcelaron en algún lugar del palacio. De eso ya han pasado dos días y no he sabido nada de ella desde entonces, por otro lado, tampoco he salido de mi habitación, debido a que temo que, si lo hago, algo malo pase. Básicamente llevo dos días atrincherada junto con Tina en mi habitación. Mientras observo el paisaje que hay tras la ventana de mi habitación, Tina sirve cuidadosamente una pequeña taza de té de hierbas. En ese momento la puerta de mi habitación sonó con el característico sonido del golpeteo que produciría alguien que espera del otro lado. —¿Quién es?—pregunté por precaución. —Soy Morgana, ¿Puedo pasar? —Sí claro, adelante—respondí algo emocionada, quizá esta persona tenga alguna noticia de Rigra y es inevitable que me emocione un poco al pensar que finalmente saldré la incertidumbre que me ha aquejado a lo largo de estos dos días. Como de costumbre Morgana es la imagen de la sensualidad encarnada, ella camina ladeando con orgullo sus provocativas caderas y resuma dignidad en su caminar. Aparte de su figura y su cabellera purpura, lo que más llama mi atención es que por algún motivo lleva a rastras a lo que parece ser un hombre encapuchado. —Princesa—dijo mientras suelta el cuerpo de aquel hombre con mucho desprecio y luego se arrodilló —Encontré una pequeña rata merodeando por los alrededores y lo puse a dormir. Sin embargo, realmente no sé qué hacer con él. —¿Él está muerto? —No, solo usé uno de mis venenos para ponerlo a dormir. Normalmente torturaría a este hombre hasta que llore sangre y luego lo mataría, pero no sé si usted tiene las mismas preferencias que mi ama. —¿Eh? P-pues no, no hace falta que lo tortures… Espera, ¿eso significa que has hecho eso antes?—más que responder con palabras, ella simplemente respondió a mi pregunta con una sonrisa —Y-ya veo… ¿Tienes alguna otra forma de hacer que esta persona hable? —¿Para hacer que hable?—ella ladea la cabeza como si mi pregunta fuera algo muy extraño que procesar. —¿Acaso no es por eso que torturas a las personas que atrapas? —¿Qué? Por supuesto que no, como dije antes, así es como lo prefiere mi ama, de igual si hablan o no, ya que de todas formas la información más fiable es la que conseguimos por nuestra cuenta. —¿D-dices que lo haces sin ningún propósito? —Bueno, no es tanto como que sea un propósito, ¿sabe princesa? Aunque si lo que busca es una razón, mi ama dice que, si la persona que es atrapada en este tipo de actos sufre una muerte horrible, no habrá otros que lo intenten—en este punto ella se emocionó profundamente y sus mejillas se ruborizaron —¡Además! ¡Mi ama me permite experimentar todo tipo de pociones y venenos con ellos! ¡¿No le emociona el pensar en el nuevo conocimiento que surgirá del sufrimiento de estas personas?! Venenos y pociones más eficientes, incluso medicinas. Hacer esto tienen muchos beneficios en realidad. —Y-ya veo… Tal parece que disfrutas mucho de la elaboración de venenos… —Así es, como ya habrá notado soy una bruja y preparar pociones es mi especialidad. —En ese caso, ¿tienes alguna poción que haga hablar a esa persona sin causarle sufrimiento? —¡Eeeeeh!—ella automáticamente me puso los ojos de un perrito suplicante al cual le han quitado su juguete —Pues la tengo… —Usemos eso para hacerlo hablar, por favor. —Pero…—obviamente ella no está feliz con mi decisión e incluso parece costarle encontrar la poción en la pequeña bolsa que lleva con ella —¿No preferiría un elixir que le cause a esta persona terribles pesadillas? Tengo muchas cosas, pociones que le causará dolorosos sangrados internos y luego tango otra que… —S-solo usa la que lo hará hablar por favor…—¿Cómo debería poner esto? Es como si los subordinados de Rigra que he tenido la oportunidad de conocer fueran todos una colección de villanos de todo tipo… —Está bien…—dijo a regañadientes y con aburrimiento sacó un frasco que contiene un líquido de aspecto venenoso. —Ese líquido n***o no va a matarlo, ¿cierto? —Noooo…—alargo esa palabra en un tono algo preocupante. —¡Morgana, saca la poción correcta! —Está bien, usted es una persona muy aburrida, ¿sabía?—finalmente sacó otro frasco de color ligeramente azulado que no se ve tan venenoso como el anterior. Luego puso unas cuantas gotas en la nariz del hombre inconsciente. Observamos el cuerpo de aquel hombre por unos minutos, hasta que finalmente despertó. Aunque más que despertar, diría que se ve más como algún tipo de Zombie. El hombre está de pie con la mirada perdida, mientras nos observa sin decir una palabra. —¿Quién te ha enviado?—preguntó Morgana. —Fui contratado por el Conde Raguel para asesinar a la Princesa Crista—respondió. —¿Este Conde tiene algo contra la Princesa? —No, pero el Conde pertenece a la facción militar del imperio y es probable que fuera una orden directa de la primera princesa imperial. Esto es algo que no puedo afirmar con seguridad. —Ya veo, eso significa que no te dieron información de ningún tipo—Morgana lo observo con aburrimiento —¿Puedo matarlo ahora?—ella me observó con brillantes y suplicantes ojos al decir eso. —No—contesté tajante. —¡Vamos! Solo un poquito, quizá recuerde algo si sufre los suficiente. —No, Morgana no puedes experimentar con este hombre—después de pensarlo un poco, fui yo quien pregunto —¿Sabes el paradero de mi hermana Rigra? —Escuché que la Duqueza Blistar está siendo tortura en las mazmorras. Según escuché, alguien quiere romper su espíritu para que en el juicio que tendrá lugar en unos días todo salga bien. —¿Juicio? ¡No espera! ¡¿Acabas de decir que está siendo torturada?! —Así es. —¡Morgana! ¡Debemos ayudar a mi hermana Rigra! —¿Por qué?—ella me preguntó como si este fuera el problema de alguien más. —¡¿Acaso no te preocupa tu ama?! —Ah, sí… por supuesto que estoy preocupada—por algún motivo que no alcanzo a comprender ella no parece muy convencida de su propia respuesta. —Tenemos que averiguar el lugar en el que tienen prisionera a Rigra y rescatarla lo antes posible. —S-sí…—en contrate a mi ansiedad, Morgana no parece particularmente preocupada. Esto es lo que gana Rigra por rodearse de gente malvada, pero yo le demostraré que soy una buena hermana y la ayudaré.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR