Buscaba en mi corazón las palabras correctas para decir, mientras tímidamente espió a la indiferente Rigra que parece algo cansada por todo lo ocurrido.
—Antes que nada, déjame presentarme formalmente. Mi nombre es Crista Otavia Perisi, la tercera princesa imperial.
—Mucho gusto, yo so Rigra…—Respondía de manera cansada.
—¿Eh? ¿No te presentaras con tu título?
—¿Para qué? Sinceramente, ese tipo de cosas me dan pereza. Solo ve al grano…—¿Cómo debería decir esto? Ella es una persona bastante libre ¿Quizá salvaje sería un término más adecuado?
—Está bien…—tomé una profunda bocanada de aire antes de hablar —Para resumir todo en pocas palabras: La selección del sucesor de mi padre ya está en marcha y mis hermanos me quieren fuera del camino. Principalmente porque suelo hacer muchas obras de caridad y labor humanitaria, lo que ha provocado que con el tiempo las personas me tomen cariño. Por supuesto, esto es un problema para los otros príncipes y pronto intentarán hacer su jugada para sacarme del camino. Es por eso que vine aquí en busca de ayuda.
—¿Buscas una guardaespaldas o algo así?
—Se podría ver de esa manera, ya que no cuento con una escolta fiable…
—¿Algo más?
—Pues… También deseo que te unas al bando rebelde. Los rebeldes son personas que buscan cambiar el imperio para bien, liberar a los esclavos y aumentar los beneficios que tiene el pueblo en general. Tú cuentas con un territorio propio y una que encima de todo se ha convertido en una de las principales potencias económicas que sostienen el Imperio, por lo que estoy segura de que, si alguien como tú se une a nuestra casusa, podremos cumplir nuestras metas en un futuro.
—Oh, eso ciertamente suena muy bonito y muy noble. Sin embargo, no participaré en soberana estupidez.
—¿Por qué? Escuché que en tu territorio los esclavos están por ser liberados y que los plebeyos cuentan con muchos beneficios que en otros lugares serían impensables… ¿Por qué dices que mi propuesta es una estupidez?
—El motivo es que nuestras circunstancias son muy diferentes. Aunque de la ilusión que las reformas que hice se hicieron de forma pacífica, ese no fue realmente el caso—explicó mientras empieza a caminar un poco por la habitación —Para ponerlo simple, aplasté cualquier indicio de descontento o rebelión antes de que sucediera usando el poder de la información, el dinero y el exagerado poderío bélico que tiene la casa Blistar ¿Entiendes lo que eso significa? Básicamente hice una purga de todo aquel que estuviera en contra de mis reformas. Incluso si no maté a mis detractores por temor a incurrir en un descontento generalizado, eso no cambia que básicamente les coloqué una bonita mordaza y una cadena al cuello para que hicieran lo que quiero—repentinamente se volteó hacia nosotras y continuó —El territorio fronterizo era un sitio con nobles sin poder y los que lo tenían, no contaban con los medios para revelarse de manera satisfactoria; es porque la frontera norte es un territorio relativamente pequeño que algo así fue posible. Sin mencionar, que el hecho de que mis hermanos y yo perteneciéramos a la familia del Emperador ayudó a que comerciantes y nobles se congraciaran con nosotros para perseguir un solo objetivo. Dicho de otra manera, en ese proceso no hubo intervención externa de ningún tipo porque la restringí y asesiné incontables personas en las sombras. Esa historia suena bonita si la cuentas como tú lo hiciste, ¿no es así? Desgraciadamente, la realidad es que esa bonita y noble historia en realidad fue una masacre tras otra, engaños, maquinaciones, dolor y sufrimiento. Ahora, si eso sucedió en un pequeño territorio, ¿qué piensas que ocurriría en todo un país?
—Pero…—cuando intenté contra argumentar ella me detuvo.
—Incluso suponiendo que por algún milagro las personas acceden a ese cambio. No tienes el poder para mantenerlo, eventualmente la familia real será purgada y los rebeldes que tanto apoyas voltearan sus espadas en tu contra para darle legitimidad al nuevo gobierno. Sea de un lado o de otro, no eres más que lastre. Eso sin mencionar que restringir la intervención externa en todo un país es esencialmente imposible.
—¡Ellos no me traicionarían de esa manera!—grité molesta.
—¿En qué te basas? ¿Honor quizá? ¿La buena voluntad de otro? Eso no es más que basura. La ley natural lo es todo, sin importar el mundo al que vayas y las ley natural dice lo siguiente: Comer o ser comido; así de simple. Se aplica tanto en la sociedad animal como en la sociedad humana, en los negocios o en la política. No importa cuánto intentes decorar este hecho tan simple, al final te explotará en la cara disiendo: “Te lo dije.”
—Incluso si me dices eso, yo creo que las personas son capaces de crecer y prosperar unidas…
—Eso es cierto. Pueden hacerlo, siempre y cuando tengas un predador involucrado en la ecuación. Un predador que tiene muchos nombres: Puede llamarse guerra, puede llamarse otro país, puede llamarse monstruo, hambruna o desastre natural. Sin ese factor común, lo que mencionas es imposible de lograr; no con medios normales.
—¿Entonces que sugieres que haga?
—Busca ese factor común; este “Predador” después dale forma y nombre, luego úsalo en tu beneficio. De antemano te digo que liberar a los esclavos hará colapsar la economía del Imperio y causará una tragedia peor que la que tienes día a día ante tus ojos. Sin un sistema económico fiable, todo lo que dijiste no es más que palabrería sin sentido. Los cambios deben hacerse poco a poco, cometiendo errores que puedas solucionar, para que mediante un confiable sistema de prueba y error puedas dar forma a tu ideal. Por otro lado, lo que haces, solo causara la división de tu país, miseria, hambruna y muerte ¿Cómo demonios esperas que apoye semejante estupidez? Los cambios repentinos siempre son un error y se venden mediante esas bonitas palabras que acabas de pronuncia: Libertad o igualdad. No son más que lindas palabras de lavado de cerebros. El mundo es cruel y así permanecerá hermoso e imponente, incluso si intentas vestirlo de ceda.
Tras su repentina y cruel explicación en la que hizo literalmente pedazos todos mis ideales, ya no sé si quiero negar lo que escuché o llorar. Tina, quien está escuchando a mi lado, está aterrada y probablemente tan o más confundida que yo.
—Y-y si tuviera este “predador”. Este factor común que amenaza la seguridad de todos…
—El cambio sería posible, siempre y cuando demuestres que puedes sostener ese peso sobre tus hombros. No es que desprecie tus ideales; para ser honesta son brillantes y maravillosos.
—¿Entonces por qué?
—No es coincidencia que las personas que por lo general tienen esos ideales, también son personas que desprecian y aborrecen su realidad. En otras palabras, buscan su ideal y sencillamente se lo imponen a otro, incluso si ese ideal causa sufrimiento. Estas personas dejas de moverse en cuanto su realidad cambia a lo que ellos desean y es ahí cuando olvidan todas las personas que se sacrificaron por esos bonitos engaños llamados: Igualdad y libertad. Si una sociedad se mueve en base a eso, pasa lo siguiente: todos avanzan gallarda y noblemente hacia un ideal, dejando un lodazal detrás; lodazal que les pasará factura tarde o temprano en forma de lentas y agónicas muertes. Por estos motivos me niego a apoyar a los rebeldes y aunque no los compartas, espero que los respetes.
—…—no pude replicar o argumentar nada ante algo como eso. Lo que dijo es lógica pura vista desde una perspectiva fría y calculadora que carece de sentimiento alguno.
—Ahora si me disculpas, es hora de desactivar mi cerebro que estas cosas me estresan…—dijo mientras se rasca la cabeza.
—¿Puedo preguntarte algo?
—Uhm… estoy temporalmente fuera de servicio, ¿sabes?
—Incluso así hay algo que quiero preguntarte.
—¿Qué es?
—Si supiera que todo acabará, si supieras que pronto terribles y sanguinarias bestias asolaran tu hogar y nadie creyera en tus palabras, ¿Qué harías?
—Uhm… Veamos… No lo sé, jejeje—dijo mientras se da un golpecito en la cabeza —Desgraciadamente si no conozco a las bestias en cuestión, tampoco tengo forma de dar una respuesta. Dicho eso, unificar las fuerzas que deben soportar ese golpe lo más posible es la respuesta correcta. No como solución, sino como medida preventiva.
—Ya veo… Escuche muchos, muchos rumores sobre ti y veo que ninguno fue una exageración… Fue todo lo contrario… Dime una cosa Rigra, si te pidiera que tomaras mi lugar como sucesora, ¿Qué responderías?
—Me negaría, por supuesto. Me niego a lidiar con todo ese tedioso trabajo, sin mencionar que mi único objetivo es vivir tranquilamente junto a mis seres amados en algún lugar cualquiera sin que vengan idiotas a hacer mi vida miserable porque simplemente les apetece. Tristemente la forma de lograr la tranquilidad real es la guerra, tener unos colmillos tan grandes y tan afilados que los idiotas de turno se lo piensen dos veces antes de pensar en molestarte. Tal como dije antes, simple y sencilla ley natural. Los predadores duermen tranquilos, sencillamente porque son predadores o ese es el caso hasta que llegue un predador más grande. Como sea, creo que esto deja clara mi manera de pensar.
—¿Entonces no me ayudaras?
—Si lo que deseas es una escolta, puedo cederte la mía, ya que de cualquier forma no la necesito. Si lo que quieres es que me una a los rebeldes, me niego y por último, si lo que deseas es una hermana en la que puedas confiar, puedes contar conmigo mientras tengas presente que te traicionaré si me apetece.
—¿Cómo puedo confiar en alguien que dé inicio me dice que me traicionara?
—No porque sea tu hermana significa que puedes confiar en mí, ¿sabes? Puedes desconfiar de mi tanto como lo necesites y lo mismo cuando lo que necesites sea confiar. Mientras tengas presente que puedo traicionarte, no te sentirás traicionada cuando pase, ¿no piensas igual? Por otro lado, sentirás dicha y festejaras si nunca pasa. Lo que digo es que, puedes contar con mi ayuda porque esto suena divertido, lo que jamás debes hacer es confiar ciegamente en mí—dijo mientras me extiende la mano.
—Está bien…—la estreché por reflejo. El problema es que no sé si estoy furiosa o aliviada; tampoco sé si he cumplido mi objetivo o no. Lo único que sé seguro es que por lo menos Rigra no siente hostilidad contra mí y empiezo a preguntarme si esta persona siquiera siente alguna emoción humana…
—Entonces es un trato. Mientras sea divertido te ayudaré princesa y te abandonaré cuando me plazca, así que tenlo presente.
Ese fue mi contrato con esa persona, el momento en el que mi historia empezó. Cuando le di mi mano, sentí como si literalmente le estuviese vendiendo mi alma al diablo, pero por algún motivo no me siento mal por ello. Quizá es porque conozco las consecuencias de antemano que no me molesta y aun así lo hago de todas formas.
Básicamente, esta persona no es realmente mi aliada. Lo dijo ella misma, solo me ayuda porque le parece entretenido, ni más, ni menos que eso. Ella jamás me compadecerá o consolará, probablemente solo me brinde los medios para lograr mis objetivos y se burlará de mi si fracaso.
Lo único que se seguro, es que por lo menos ya no estoy sola en este camino que estoy por tomar y sobre el cual tengo muchas reflexiones por considerar tras escuchar las clínicas ideas de Rigra.