Mi rutina diaria es bastante repetitiva he de decir, como una princesa mi cuerpo y mi apariencia son cuidadosamente preparados cada día por las sirvientas que se encargan de mi cuidado. Mi día inicia a las ocho de la mañana, cuando las sirvientas me despiertan y me ayudan a salir de la cama, luego lavan mi cuerpo en una ostentosa tina de mármol que está en mi habitación, luego me visten y peinan cuidadosamente.
Mi habitación es bastante grande, tanto como para que quepa una cama de estilo imperial con cobertura y sobre espacio. De hecho, en mi habitación hay suficiente espacio coma para que diez personas puedan moverse sin problemas por el lugar.
Además de la gigantesca cama en la que duermo, hay varios sillones que han sido especialmente preparados para mí y en los que por cierto paso la mayor parte de mi tiempo leyendo o conversando con las hijas de familias nobles que suelen visitarme casi a diario, probablemente en busca de conexiones con mi familia. Por ese motivo en la pequeña sala que hay en mi habitación hay una pequeña mesa central que se usa principalmente para colocar bocadillos y otros alimentos similares.
Tengo varios libreros ya que casi no me permiten salir y por eso mi principal entretenimiento es la conversación o la lectura, además mi cuarto está decorado con elegantes telas de terciopelo de un profundo tono concho de vino con el escudo de mi familia bordado en hilo dorado, cosas como las cortinas y las decoraciones del toldo de mi cama, por último, hay una hermosa alfombra blanca hecha de pieles animales que también tiene el escudo de mi familia bordado.
Esta es mi celda; una ostentosa e innecesaria celda, ya que en lo personal preferiría que me dejaran salir más a menudo. En cuanto a la forma en que me trasporto, cuando era niña le pedí a mi padre el Emperador que me presentara un artesano y tras hablar con aquel hombre por varios días, finalmente logré transmitirle el diseño de una silla de ruedas rudimentaria. Esta silla es una silla de ruedas rudimentaria con bordes de metal, recubrimiento de cuero para los apoyos y unas pequeñas ruedas adaptadas al tamaño de la silla, aunque no son muy distintas de las ruedas que tendría una carreta. En otras palabras, el artesano tomó como referencia las ruedas de una carreta y las redujo en tamaño.
En su momento fui muy elogiada por esta idea y el artesano ganó mucho dinero gracias a eso. Sin embargo, esa fue la primera y última vez que fui elogiada. A partir de ese momento, mi familia empezó a verme más como una molestia que como familia.
Pase de ser una decoración a ser la molesta hermana e hija con ideas extrañas, hasta el punto en que incluso para las sirvientas que cuidan de mi soy una molestia.
En cuanto a mi apariencia, realmente no me quejo. Aunque debo decir que es muy extraño tener un tono de cabello azulado sin haberme teñido el cabello, en cuanto al tipo de cabello tengo un cabello ligeramente ondulado algo rebelde, por lo que las marcas de almohada son un problema. Mi piel es blanca debido a que casi no recibo los refrescantes rayos de sol en mi piel, y mis ojos son de un tono azulado opaco bastante oscuro, mis piernas como es evidente son extremadamente delgadas y mi figura también lo es.
No soy una persona tan atractiva, pero no me quejo. Después de todo, varias personas han elogiado mi apariencia en el pasado.
Bueno, dejemos de hablar de cosas deprimentes. La verdad es que hoy es un día muy emocionante para mí.
En cuanto al motivo, es porque hoy una de mis medias hermanas visitará nuestro palacio por primera vez. Si bien es cierto, solo hay tres príncipes herederos. Me refiero a mi hermana y hermano mayor, quienes son hijos de la Emperatriz y yo que soy que soy hija de la segunda esposa oficial de mi padre, quien desafortunadamente ya no está con nosotros.
Existen otras tres personas que han sido tema de discusión desde que se conoce su existencia. Estas personas en concreto, son hijos ilegítimos de mi padre y ellos tres viven en la frontera norte del Imperio en un territorio muy apartado de la capital.
A diferencia de mis hermanos y de mí, ellos se han ganado su estatus con su propio esfuerzo y acciones meritorias, ganando por su cuenta sus respectivos títulos y estatus de Duques. Aunque debo decir que el hecho de que sean hijos de mi padre tuvo mucho que ver en que su rango nobiliario sea tan elevado. Sin embargo, eso no opaca sus increíbles logros.
La familia real antes de que ellos aparecieran se dividía en dos ramas: La familia Imperial y la familia Perisi.
Solo a la familia Imperial y al primer heredero se le permite llevar el apellido Glasia, mientras que los herederos secundarios y la familia del Emperador que no tiene relación con la corona lleva el apellido Perisi. Básicamente la familia Perisi es una rama secundaria de la familia Imperial.
Dicho eso, ahora existe una tercera rama en la prestigiosa familia Imperial y esa sería la Gran casa Blistar, compuesta por mis tres hermanos ilegítimos. Desde que ellos aparecieron, la región norte del Imperio pasó a estar bajo el control de esos tres y ahora se llama el Ducado Blistar y la capital del territorio es la ciudad de Aquilón, una ciudad que fundaron ellos tres usando sus propios medios y en solo cuatro años paso de ser una pequeña ciudad sin importancia a ser una de las principales economías que sostienen el Imperio.
En otras palabras, estor tres hermanos que nunca he visto son básicamente prodigios de los que se habla acaloradamente en la nobleza. Hay excelentes y oscuras críticas sobre ellos, en realidad, la nobleza tiene opiniones dispersas sobre ellos. Sin embargo, hoy es el día en que finalmente conoceremos a uno de ellos.
Lo importante aquí, es que quizá si formo una buena relación con ellos me ayuden a lidiar con la amenaza a mi vida que representan mis hermanos mayores.
—Con eso debería estar presentable para la ceremonia del día de hoy, Princesa Crista—dijo la sirvienta que me peinaba mientras estaba perdida en mis pensamientos. Luego de observarme cuidadosamente de pies a cabeza finalmente ella asintió con satisfacción.
—Muchas gracias, Tina—esta persona es mi sirvienta personal y probablemente es también la única amiga realmente cercana que tengo.
Tina es una huérfana que fue acogida por mi padre y fue criada específicamente para servirme. Ella tiene exactamente la misma edad que yo, 17 años.
—¿Está nerviosa por la ceremonia que tendrá lugar el día de hoy?
—Mentiría si dijera que no, Tina. Quiero decir, siempre sentí mucha curiosidad por conocer a esos hermanos de los que tanto he oído hablar.
—Ahora que lo dice, realmente hay muchos rumores al respecto. Tristemente la mayoría son negativos.
—Deja que la nobleza especule lo que quiera. En lo personal tengo muchas ganas de conócelos.
—Supongo que no la culpo. Después de todo, los otros príncipes herederos son un poco…
—Será mejor que no termines esa frase o podrías tener problemas si alguien te escucha, Tina.
—Lo siento profundamente, Princesa—Tina realizó una pequeña reverencia a modo de disculpa.
—No te preocupes. Lo mejor será que empecemos a dirigirnos a la entrada del palacio, mis hermanos ya deberían estar en ese lugar.
—Como ordene, Princesa—inmediatamente Tina tomó las agarraderas de mi silla de ruedas y empezó a llevarme hacia el lugar en el que mi padre y mis hermanos recibirán a mi media hermana.
Empezamos a recorrer los largos y bien decorados pasillos del palacio, mientras saludamos a los guardias de turno ocasionalmente. El suelo de la mayor parte de las habitaciones es de madera muy bien cuidada, mientras que el suelo de los pasillos es de mármol solido por lo que mi silla se desliza con facilidad sobre el suelo de los mismos.
—¿Me pregunto qué tipo de persona será la Duqueza Rigra Blistar?—comento de Tina de forma reflexiva mientras empuja diligentemente mi silla de ruedas.
—Uhm… Yo también me lo pregunto… Espero que sea una persona amable.
—Sobre eso, he escuchado que…
—Hola, Crista. Veo que has salido de tu madriguera para variar—quien interrumpió el comentario de Tina es mi hermano mayor, Mael Ambrosio Perisi, el segundo príncipe heredero.
Mi hermano lleva su indumentaria de gala, él lleva un uniforme militar de color blanco exquisitamente decorado con varios adornos como cordones con bordados azules y dorados. Su cabello es corto de tono castaño claro con un flequillo ligeramente curvado hacia la derecha, sus ojos son de color verde con un físico conservador ya que mi hermano no es alguien que sea exactamente sobresaliente en lo que a combate cuerpo a cuerpo de refiere. Su contextura física es más bien delgada.
—Ten muy buenos días, hermano—lo saludé agachando ligeramente la cabeza. Lo normal sería que me incline ligeramente mientras hago un elegante gesto cruzando la pierna izquierda tras mi cuerpo. Lamentablemente hacer algo así es imposible para mí, por lo que esta es mi propia etiqueta personal —Veo que usas tu indumentaria de gala el día de hoy.
—Sí, no tienes que mencionarlo—dijo con molestia —No veo el motivo por el que tengo que recibir a una bastarda en mi traje de gala. Esos tipos no han sido más que una molestia desde que aparecieron…—comentó mientras muerde ligeramente su dedo gordo con frustración.
—Ya veo… Supongo que no te agradan nuestros hermanos.
—No los llames de esa forma. Esos tipos no son más que bastardos sin linaje, considerarlos nuestros hermanos es casi una falta de respeto—levantó ligeramente la voz, mientras me riñe por mi descuidado comentario.
—¿Por cierto hermano, has sabido algo de lo que ocurre en la frontera occidental?—intenté cambiar de tema para relajar un poco el ambiente.
—¿Otra vez empezaras con esos extraños delirios tuyos? No hay forma en que esas bestias sin cerebro amenacen la seguridad del Imperio. Deberías dejar de preocuparte de asuntos que no te conciernen y empezar a preocuparte por la sucesión.
Mi hermano se refiere a la lucha por la sucesión al trono. A diferencia de otras monarquías, en el Imperio no es el primogénito quien hereda por derecho el trono. En su lugar se realiza una lucha por la sucesión y el heredero más calificado se queda con el puesto de primer príncipe o princesa heredera.
Básicamente, este es el motivo por el que mis hermanos me quieren muerta. Cada uno de nosotros tiene sus propias particularidades.
En el caso de mi hermana mayor, la primera princesa, ella tiene el apoyo de la facción militar y es la favorita para ganar la selección por ese motivo, a mi hermano lo apoya la iglesia y yo gozo del apoyo popular. En otras palabras, mis principales aliados son los plebeyos y un grupo conocido como la facción rebelde, también es porque mi muerte incurrirá en descontento generalizado por el que en este momento no estoy tres metros bajo tierra.
Supongo que esto tiene que ver con el hecho de que he sugerido en numerosas ocasiones liberar a los esclavos y hago obras de ayuda o caridad con regularidad. Aunque nunca esperé que las personas me tomaran tanto cariño por eso.
—¿Estas sugiriendo que algo malo podría pasarme, hermano?—dije en tono juguetón.
—Todos nosotros debemos cuidar nuestro cuello en lo que dura la selección, especialmente una inútil como tú—respondió con desagrado.
Después de eso no hablamos más, solo seguimos recorriendo el palacio en completo silencio. Lo que habla mucho de nuestra relación.
Tras un trayecto considerable, finalmente llegamos a la entrada del palacio, donde mi hermana mayor y mi padre ya están esperando acompañados de una numerosa escolta.
Mi hermana mayor se llama Regina Seia Perisi y el nombre de mi padre es Julius Glasia Perisi Tercero, ambos llevan una indumentaria militar similar a la de mi hermano, con la diferencia que el cuerpo de mi padre está envestido por una capa roja con el sello imperial decorándola. En su capa pueden verse dos Grifos parados en dos patas uno frente a otro, los cuales llevan ramas de olivo en su pico, ese es el emblema imperial.
Mi hermana mayor tiene el cabello completamente n***o y lacio al igual que mi padre, el tono de sus ojos es color miel casi amarillo y su figura es refinada, ella no tiene una figura voluptuosa. De todos ella es la que más se parece a mi padre.
Y en cuanto a mi padre, él es un hombre elegantemente envestido con una túnica Imperial y una armadura pesada que le da un aire de dignidad increíblemente intimidante, marcas de edad han empezado han hacerse visibles en su rostro, es un hombre de 48 años con mirada severa que está en la flor de su vida, su cabello es n***o azabache y sus ojos del tono de la miel solo realzan su dignidad; ciertamente un hombre intimidante que es apodado: “El soldado de las mil guerras.”
La relación entre la Emperatriz y mi padre no es buena y menos desde que se supo de la existencia de los hijos ilegítimos, por lo que no está presente.
—Ten muy buenos días, padre—mi hermano hizo una respetuosa reverencia —Tú también hermana, me alegro de verte bien el día de hoy—mi hermana ignoró magníficamente el comentario de mi hermano Mael.
—Hola hijo. Veo que el día de hoy estas acompañado de tu hermana Crista—mi padre nos saludó con una sonrisa —Me complace que se lleven bien para variar.
—S-sí, padre—respondió mi hermano con incomodidad.
—Ten muy buenos días, padre—lo saludé agachando la cabeza ligeramente.
—Gracias, hija.
—¿Cuánto tiempo falta para que llegue nuestra invitada, padre?—pregunté casualmente para quemar algo de tiempo.
—Ella debería llegar en cualquier momento—respondió. Algo que llama mi atención es que mi padre luce algo nervioso, lo que es muy extraño en él. Probablemente porque verá a una de sus hijas después de tanto tiempo.
Todos observamos expectantes la entrada por casi quince minutos, hasta que el suelo bajo nuestros pies empezó a vibrar ligeramente. Esto inquieta a algunos soldados que conforman la escolta, pero gracias a su experiencia y entrenamiento pronto lo superan. Sin embargo, ese no es mi caso y esto me inquieta mucho.
A lo lejos se escucha uno que otro grito de sorpresa o inquietud, hasta que los responsables del vibrar de la tierra finalmente fueron visibles para nosotros. Los responsables de la inquietud de todos son gigantescas e intimidantes bestias que jalan un ostentoso carruaje manejado por una mujer-bestia.
Las criaturas en catión deben tener unos tres metros de alto y seis metros de largo, tiene un rostro similar a un lobo blanco decorado con una imponente cornamenta casi tan larga como una persona, tienen un pelaje extremadamente grueso de color blanco en sus patas y los costados de su cuerpo, mientras que su lomo parece estar blindado por extrañas costras similares a rocas de algún tipo, las patas delanteras de las criaturas son ligeramente más largas que las traseras lo que hace que su andar sea muy particular y parezca que su pecho es mucho más amplio de lo que es en realidad, tienen colmillos incisivos muy prominentes que son claramente visibles y para finalizar al final de sus poderosas colas tienen lo que parece un martillo de hueso con dos gigantescas púas defensivas.
Bestias que imponen mucho respeto con su presencia, nunca había visto algo así. Como pare demostrar esto, puedo ver como algunos soldados llevan sus manos a la empuñadura de sus armas y lucen profundamente nerviosos. Así de imponentes e intimidantes son esas criaturas.
—¿Qué clase de loco metería una criatura como esa a la ciudad?—dijo mi hermano, mientras da un par de pasos hacia atrás. Mi hermana también parece inquieta y solo mi padre mantiene completamente la calma.
Pronto las bestias se detuvieron por un silbido de la mujer-bestia que maneja el carruaje, quien posteriormente se dirigió a la puerta del carruaje para dejar salir a la persona que viaja dentro. Otra cosa que vale la pena mencionar, es que dicho carruaje es escoltado por seis soldados que portan ostentosas armaduras pesadas de color negras, con el emblema de un Wyvern rugiente en el pecho.
Cuando las puertas del carruaje se abrieron y la persona en el interior salió tranquilamente para observar el exterior, finalmente fui capaz de conocer a una de mis medios hermanos.
—Honorables anfitriones—anuncio la mujer-bestia mientras realiza una elegante reverencia —Les presento a la Duqueza Rigra Blistar—dijo mientras da un paso al costado para dejar que la persona salga tranquilamente del carruaje.
Fue en ese momento cuando conocí a la mismísima encarnación de la maldad. Ella tiene unos gélidos y afilados ojos azul eléctrico y un cabello carmesí tan vistoso como la sangre fresca, su piel es blanca como la nieve y sus facciones son tan perfectas que es como ver una muñeca hecha por un habilidoso artesano.
Su figura es delicada y a la vez musculada, todo en ella impone en una dimensión que es difícil de describir.
Esa persona es mi media hermana, pero no se parece en nada a nosotros, incluso los rumores que escuché sobre ella se quedan bastante cortos. Luego de observar casualmente el lugar, pude notar claramente como su mirada se dirigió hacia nosotros y cuando hizo una reverencia para presentarse, puedo ver claramente como una enorme y macabra sonrisa empieza a crecer y crecer mientras deforma sus perfectas facciones.
—Mi nombre es Rigra Blistar y me presento humildemente ante el Emperador y los príncipes.
Ella luce como una persona elegante y cordial. Esto probablemente sea solo mi imaginación, pero siento que un mal presentimiento se aloja en mi corazón y un escalofrió recorre mi espina a medida que la observo.