Chapter 1: Un ave enjaulada (Parte 3)

2172 Palabras
La tensión del momento en que finalmente conocimos a una de los tres hijos ilegítimos que tiene mi padre es muy compleja de describir, puedo sentir incomodidad, tención, inquietud y hostilidad en el ambiente. Las miradas de mis hermanos los príncipes herederos son complicadas y acusativas, mientras que por primera vez puedo discernir algo de inseguridad en el semblante de mi padre. Yo por otro lado, no sé qué pensar y no siento más que curiosidad. ¿Por qué sonreía de esa manera anteriormente? Esto es algo que probablemente solo yo pude notar a causa de que mi línea de visión es mucho más baja que la de los demás. Obviamente cuando Rigra levantó su mirada esa macabra y fugaz sonrisa que mostró por unos segundos había desaparecido y su perfecto rostro de muñeca había vuelto a la normalidad. —Así que tú eres Rigra Blistar—mi hermana Regina habló por primera vez. Ella es una persona de naturaleza bastante maliciosa que suele intimidar a otros usando su posición, intelecto y sobre todo su retorcida personalidad —Por los rumores que circulan de ti te imaginaba más musculada e imponente. Tal parece que no se puede confiar en los rumores—entiendo a lo que se refiere mi hermana. Hay varios rumores que dicen que Rigra es una terrible y sanguinaria guerrera. Dicho eso, ella en realidad se ve bastante frágil, sus extremidades son delgadas y delicadas igual que su bien proporcionada figura. —Lamento decepcionarla, primera princesa—respondió en tono humilde. —No te preocupes, con una apariencia como esa estoy segura de que te encontraremos alguna utilidad para negociar con los reinos vecinos. —¿Negociar?—Rigra parece algo confundida por el comentario de mi hermana Regina. —Así es. Deberías saber que es común en las familias de alta cuna negociar con otras naciones y evitar el conflicto a través de acuerdos matrimoniales. —Oh, ya veo—hizo un gesto de sorpresa algo exagerado a mi parecer, mientras golpea la palma de su puño como habiendo descubierto algo —¿Dices que planeas casarte con algún noble de poca monta para apuntalar tu legitimidad?— Rigra no perdió un solo segundo para responder con hostilidad —En lo personal no tengo interés en esas cosas, así que te deseo suerte. —¡¿Qué dijiste?!—mi hermana no oculto su molestia y siento que algo malo puede pasar si no detenemos a estas dos ahora mismo. Afortunadamente, mi padre despejo el ambiente aclarándose la garganta de forma audible. —¡Uhum! Creo que es demasiado pronto para tocar esos temas—sugirió tranquilamente. —¿Permitirás que esta mujer me hable así, padre? —Fuiste tú quien la provocó primero, Regina. —Incluso si fue el caso, ella debe conocer su lugar, padre—mi padre estaba por sugerir algo, pero Rigra se le adelantó. —Oh, ¿por qué no me muestras mi lugar princesita?—dijo mientras empieza a caminar hacia adelante hasta quedar frente a frente con mi hermana. Luego de estar frente a mi hermana, la observo de manera amenazante directamente a los ojos. —¿Quién demonizo te crees que eres?—el rostro de mi hermana empezó a distorsionarse en una nada agradable mueca. —Si quieres cortesía de mi parte, empieza por mostrar cortesía primero. Por otro lado, si lo que buscas es respeto, gánatelo. Porque para alguien como yo, la posición social vale literalmente nada. Que sepas que yo me casaría con un vagabundo si es prometedor y mataría un rey si es un inútil—Rigra desafía con la mirada a mi hermana mientras habla —He venido a esta tierra por orden de mi padre, no ha satisfacer tu ego, princesita—el rostro de mi hermana Regina a empezado a ponerse colorado y siento que si Rigra dice algo más ella podría explotar. Dejando de lado lo tensa que es la situación en la que estamos actualmente, personalmente siento algo de satisfacción al ver que alguien es capaz de por a mi hermana en su lugar para variar. —¡Es suficiente Rigra!—mi padre levantó la voz. —Lo siento, padre—en respuesta, Rigra hizo una reverencia y dio un paso hacia atrás mientras mantiene la cabeza baja. —¡Esa es la postura que debiste tener desde el principio, bastarda!—rugió mi hermana mientras levanta su mano para golpear el rostro de Rigra con una bofetada. Unos segundos después resonó en el lugar el claro y audible sonido de la bofetada. Increíblemente Rigra ni siquiera se movió, solo permaneció ahí con la cabeza baja frente a mi padre. Ella ciertamente no se movió, el problema fue otro. —¡Muuuuooo!—quien produjo ese extraño ruido fue una de las bestias que jalan el carruaje de Rigra y acto seguido golpeó el suelo con fuerza usando el martillo de hueso que tiene en su cola, rompiendo el arnés que lo sostiene al carruaje en el proceso. La escolta de Rigra no fue diferente, ellos inmediatamente tomaron posturas de ataque y dieron varios pasos hacia adelante. Tal parece que la situación empieza a salirse de control, sobre todo porque esa imponente bestia parece tener intenciones de cargar hacia nosotros. Por un segundo los soldados que conforman nuestra escolta estuvieron algo indecisos y pronto desenfundaron sus armas. Justo cuando parecía que una terrible situación ocurriría, un leve silbido rompió la tensión. La fuente del sonido fue Rigra, unos segundos tras eso sus escoltas guardaron sus armas y la bestia se calmó como si nada hubiese ocurrido. —Te agradecería que no provoques a mi escolta, hermana—sugirió Rigra mientras permanece con la cabeza baja —Las criaturas que jalan mi carruaje se llaman Murlos y si llegan a descontrolarse, te aseguro que esos cincuenta soldados que conforman tu escolta personal serán reducidos a c*******s con la primera carga—sugirió mientras permanece con la cabeza baja —Piensa muy bien lo que haces para que no causes una tragedia. Lo que me recuerda, ahora me debes un arnés hecho a medida. —Te dije que detuvieras esto, Rigra—advirtió mi padre. En esta ocasión Rigra se arrodilló en arrepentimiento y se quedó ahí en espera. —Eres una…—parece que mi hermana no planea dejar las cosas ahí tras ser provocada de esa manera. —¡Tú también Regina, es suficiente de esto! Si no hubiese provocado a tu hermana nada de esto habría pasado. —Pero padre, ella… —Dije que es suficiente. Si hablamos solo de logros, tu hermana Rigra tiene un estatus mucho mayor al tuyo, así que quien debe mostrar respeto eres tú. —Entiendo…—accedió a regañadientes. —Puedes levantar la cabeza, Rigra. —Sí, padre. —Ahora cuéntame, ¿por qué tu otra hermana no ha venido contigo? —Ella aún tenía varios asuntos de los que encargarse en la ciudad de Aquilón. Sin embargo, debería estar aquí pasado mañana. —¿Dices que tú te adelantaste? —Así es, ella debió salir de Aquilón hace aproximadamente una semana. —Entonces es imposible que llegue pasado mañana. —Ella no viaja en carruaje, por lo que es seguro decir que llegará pasado mañana. —Si no viaja en carruaje, ¿en qué viaja? —En Wyvern, padre. Probablemente mi padre tuvo la misma reacción de incredulidad que todos nosotros. Los Wyvern son criaturas de alto nivel imposibles de domesticar, esto es de conocimiento general y Rigra estaba diciendo como si nada que nuestra otra hermana vendría montando uno. Simplemente, ¿qué clase de monstruo es mi otra hermana? —E-entiendo…—la voz de mi padre se quebró un poco al escuchar eso, aunque fingió magníficamente que lo que escuchó era algo normal. —Por cierto, padre. Solicitaste que viniéramos a este territorio para asistir a la academia Imperial… —¿Acaso vamos a ignorar que está loca acaba de decir que un Wyvern entrará en la ciudad?—en esta ocasión fue mi hermano quien interrumpió. —Hablaremos de estos temas después de un pequeño banquete de bienvenida—dijo mi padre —Por el momento entremos al palacio y pongamos cómodos. —Pero…—parece que mi hermano no está convencido de la sugerencia de mi padre. —En ese caso, permíteme hacerme cargo de las bestias que ha traído Rigra—sugirió mi hermana Regina. —Incluso si planeas encontrar una forma de dominar a mis bestias pidiendo algo como eso, te diré que no es tan sencillo, hermana. Además, espero que estés dispuesta a celebrar varios funerales solo para intentarlo—claramente Rigra vio a través de las intenciones de mi hermana y lo dijo abiertamente. —Solo quieres hacer que parezca complicado de lo que es, ¿no es así?—dijo Regina algo molesta por lo que dijo Rigra —Puedo demostrarte que puedo dominar a esas bestias en poco tiempo—anunció con descaro. —¿Es así? En ese caso te lo encargo—como si no le afectara en nada que mi hermana le quitara a sus bestias, ella accedió fácilmente. —¿Me lo permites, padre? —Uhm… no sé yo si eso sea buena idea, Regina. Tu hermana Rigra creció en un territorio conocido por estar repleto de bestias peligrosas y probablemente ese es el motivo por el que puede hacer algo como esto. Sin embargo, tú… —¡Te demostraré que puedo hacerlo!—ante la resolución de mi hermana mi padre simplemente se encogió de hombros. —Bueno, he visto los informes sobre lo beneficiosas que son esas criaturas desde que se utilizan en la frontera norte, por lo que sería de mucha ayuda que aprendas a domesticarlas. —Entonces está decidido—dijo mi hermana mientras le regala una pequeña mirada despectiva a Rigra —Espero no te moleste que tome prestadas a tus bestias por unos días. —No, para nada. Siéntete libre de cuidarlas. Así Shiba podrá tener un descanso—con toda seguridad Rigra habla de la mujer-bestia que maneja su carruaje. —En ese caso—rápidamente se giró hacia los soldados, tres en concreto —Ustedes—los llamó con un gesto de su mano —Encárguense de llevar a estas criaturas al campo que está tras el palacio, ahí cuidaremos de estas criaturas. —Sí, su excelencia—respondieron los tres al unísono e inmediatamente se dirigieron a cumplir el pedido de mi hermana. Uno empujó a la mujer-bestia para que se quitara del camino y posteriormente le arranchó una cuerda que probablemente ella planeaba usar para dirigir a las bestias cuyo arnés se ha roto. Sin embargo… —¡Aaaaaaaaaah!—un grito ahogado se escuchó segundos después. —¡No! ¡No! ¡Uaaaagh!—que luego seguidos por los lamentos de otro de los soldados y el último cayo aterrorizado sobre su trasero. En cuanto a lo que sucedió, el que intentó jalar la cuerda para mover a las bestias fue aplastado por el temible martillo de hueso que tienen las mismas en su cola y de aquel desafortunado soldado solo quedó lo que parece una irreconocible masa de carne y una armadura abollada. En cuanto al otro, cuando intentó jalar a las bestias desde el frente usando la cuerda que tienen en el cuello como si fuesen un caballo, fue inmediatamente atravesado por uno de esos imponentes cuernos que decoran la cabeza de las bestias, luego estampado contra el suelo y pisoteado… Ok, empiezo a sentir unas nauseas severas y para rematar siento que algo amargo sube por mi garganta al ver el destino de aquellos soldados. La crueldad de la mujer bestia ni siquiera tengo palabras para describirla, ella literalmente limpio su zapatilla de la sangre de uno de los soldados como si fuese algo desagradable y luego acarició a las bestias como si hubiesen sido ellas quienes pasaron por una situación traumática, increíblemente las bestias no la atacaron como hicieron con esos pobres soldados. —Vaya, que contrariedad. Parece que acabas de empezar y ya tienes dos funerales por celebrar, ¿me pregunto cuántos celebraras antes de que logres tu objetivo, hermanita?—Rigra le regalo una mirada traviesa y una sonrisa ligera a mi atónita hermana cuando hizo ese comentario, luego ignoró magníficamente el hecho de que yo estoy a punto de vomitar, mi padre esta pálido y mi hermano ha cerrado los ojos tan fuerte como le es posible —Mis condolencias a los siguientes voluntarios —gritó casualmente mientras se dirige tranquilamente al palacio, produciendo una macabra risa ligera, como si lo ocurrido fuese algo realmente agradable de ver. Los soldados que conforman nuestra escolta palidecieron y temblaron ligeramente ante el insecable comentario, antes de observarse nerviosamente entre ellos. Mi primera impresión de Rigra es algo… ¿Macabra? No, ese no es el problema; lo que es realmente malo es que probablemente tenga que vivir con ella a partir de ahora…
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