Chapter 1: Un ave enjaulada (Parte 4)

2637 Palabras
Tras la terrible tragedia que tuvo lugar cuando Rigra llegó al palacio nadie se atreve a hablarle, de hecho, en la cena posterior todos permanecieron en completo silencio y mi padre prohibió que nuestra servidumbre se acerque a las bestias de Rigra, las cuales son cuidadosamente cuidadas por la mujer-bestia que trajo con ella. De eso ha pasado un día y ahora estoy paseando por el palacio junto con Tina, quien sugirió que diera un pequeño paseo para calmar mis nervios. Como siempre el palacio es un lugar extenso y tomaría al menos una hora recorrerlo completamente. Todo parecía ir bien mientras converso agradablemente con Tina hasta que por casualidad pasamos por una de las numerosas habitaciones que hay en el palacio. Actualmente estamos cerca de la zona en que se encuentran los calabozos, un lugar que no suele ser frecuentado con regularidad y lo que llamó nuestra atención es que la puerta de una de las habitaciones está ligeramente abierta. Antes de que pudiésemos revisar el lugar para saciar nuestra curiosidad, escuchamos voces provenientes del interior. —¿Quién demonios se cree esa maldita? ¿Cómo se atreve a ridiculizarme de esta manera?—la voz en el interior le pertenece a mi hermana mayor. No estoy segura del motivo, pero cuando la escuché instintivamente tape mi boca usando mis manos para evitar que cualquier sonido se filtre y escuchar lo que dice en el interior de esa habitación. —Tranquilízate, Regina. Estoy seguro de que podemos hacer algo para lidiar con esa mujer—la otra voz le pertenece a mi hermano Mael. —Tenemos que matarla, Mael. Esa mujer es un peligro para el proceso de sucesión, sin mencionar que no tiene ningún respeto hacia nosotros—repentinamente se escuchó un fuerte sonido de un cristal rompiéndose al ser estrellado contra uno de los muros de la habitación —¡Esa maldita! Me ridiculiza a cada oportunidad que tiene y lo que es peor, intimida a mis soldados y hace que su respeto y temor hacia mi disminuya ¡Voy a matarla! ¡La mataré, aunque sea lo último que haga! —Entiendo tu sentir, hermana. Sin embargo, debemos pensar esto con frialdad. —¿A qué te refieres? —Esa mujer no parece ser tan fácil de matar. Personalmente lo que a mí me preocupa es que esa mujer termine uniéndose a la facción de Crista y asegurar su legitimidad al hacerlo. Recuerda que, aunque Crista sea una inútil, ella es quien goza de la mayor popularidad. —Ahora que lo mencionas, me da asco solo pensar en cómo los plebeyos la idolatran y compadecen por ser una lisiada—tras eso escuché como mi hermana respira profundamente, probablemente para calmar su corazón —Entiendo tu razonamiento, Mael. Lo que dices es que debemos deshacernos del peligro que representa la unión entre esas dos y para eso debemos encargarnos de sacar de la ecuación al eslabón más débil, ¿no? —En efecto. Debemos actuar antes de que esas dos se relacionen, ¿la pregunta es cómo? —En realidad hay muchas formas de hacerlo de manera discreta y justificarlo. Quiero decir, Crista es una persona extremadamente delicada y enfermiza, ¿No es así? No sería raro que repentinamente adquiriera una enfermedad mortal y que a raíz de ello muera trágicamente. —Algunas veces me aterra un poco la forma en que funciona tu mente, hermana. Por otro lado, ¿cómo deberíamos lidiar con la otra? —Afortunadamente, varios de mis soldados murieron por culpa de esa maldita. Gracias a que ella no intervino y los dejó morir como si nada, tenemos una excusa para encarcelarla temporalmente si conseguimos el apoyo de algunos burócratas y nobles alegando que esa mujer es un peligro para ellos. Estoy segura que mi padre accederá a esto para aliviar momentáneamente el descontento. —Jajaja, parece probable—mi hermano parece muy contento por el comentario —Vamos, quita esa cara y brindemos por nuestro brillante futuro. —¿Acaso lo único en lo que piensas es en beber? Tras eso Tina me hizo un gesto muy discreto indicando que debíamos irnos del lugar y ella dirige mi silla de ruedas con cuidado teniendo extrema precaución de no hacer sonidos innecesarios. No supe lo que mis hermanos hablaron después de eso, todo lo que sé es que todo esto es realmente malo. Así volvimos a mi habitación lo más rápido que pudimos y en cuanto Tina cerró la puerta de mi habitación, finalmente pude desnudar mi corazón. —¡¿Qué voy a hacer ahora Tina?!—grité en voz apagada con consternación. —Princesa, debemos hablar con el Emperador sobre esto—sugirió. —Me temo que esa no es una opción, Tina. Recuerda que en el tiempo que dura la selección del sucesor, la muerte de los otros herederos no está penada, porque se considera que, si no somos capaces de protegernos, tampoco somos capaces de proteger un país. Por ese motivo mi padre no moverá un dedo incluso si descubre los planes de mis hermanos. —Ahora que lo menciona, se dice que el actual Emperador mató a seis de sus ocho hermanos para tomar el trono… —¿Por qué no pude haber nacido como otro personaje? —¿Personaje?—Tina parece algo desconcertada por mi comentario. —N-no, no le prestes atención, lo dije sin pensar… —Ya veo. Puede despejar la situación de alguna manera. Sin embargo, la realidad es que conozco perfectamente la historia básica de este mundo. Es decir, teóricamente estoy viviendo en el interior del juego que tanto me gustaba y he encarnado el cuerpo de Crista Perisi. En el Juego Crista era el personaje que como jugador debes ayudar para conseguir que ciertos NPC te ayuden y lograr pasar la primera fase de la campaña que consiste en defender la frontera occidental del ataque de las bestias. Dicho eso, hay varias cosas que son diferentes a la historia del juego. En la historia del juego, Crista no tiene una discapacidad como yo. Además, en la frontera norte no existe una ciudad llamada Aquilón y Rigra Blistar tampoco existe. Aunque esto puede deberse a que ningún jugador fue capaz de ver lo que sucede más allá del primer capítulo de la campaña. Debido a que en el juego solo se tiene una vida y a que a medida que avanzas todo se vuelve más complejo, ningún jugador pudo llegar a cruzar el muro de Dios, donde según el juego viven todas las especies altamente clasificadas, como lo son los: Ángeles, Enanos, Elfos, Vampiros y demás especies que solo habitan esa zona. Según la historia en la última actualización que fui capaz de ver, se supone que tras la caída del muro una terrible y sangrienta guerra por la supremacía de las especies daría inicio y la colisión entre los Reyes Progenitores sería inevitable. El problema, es que no llegué a ver el final del juego antes de perder la vida y es perfectamente probable que Rigra y su ciudad hayan sido agregados en un parche posterior. Además de eso, hay varias cosas que no recuerdo con precisión y por culpa de eso he tratado de hacer lo que se supone que hace Crista dentro de la historia del juego. —Princesa, creo que sería una buena idea buscar la ayuda de la señorita Rigra para lidiar con este problema—la voz de Tina hizo que saliera forzosamente de mis pensamientos. —¿Y qué pasa si es una mujer malvada? Quiero decir, tú la viste… La forma en que se reía plácidamente mientras esos pobres soldados que solo cumplían órdenes eran masacrados por sus temibles criaturas. —Lo sé princesa. Sin embargo, a diferencia de los otros herederos usted solo tiene una escolta de cinco soldados que la protegen y que para colmo ni siquiera son leales a usted porque quien se los proporcionó en la princesa Regina. —Pero… Realmente no quiero involucrarme con Rigra. Solo verla a los ojos ya es suficiente para causarme escalofríos. Eso sin mencionar que hace mucho tiempo le envié una carta, la cual hasta la fecha no ha respondido, lo que significa que ella no simpatiza conmigo en absoluto… —Incluso si ese es el caso, Princesa. Temo que su vida peligre mucho más a partir de ahora. Sinceramente no tengo confianza en detectar venenos o protegerla si es atacada. —Ahora que lo dices eres la única de los sirvientes que no ha recibido entrenamiento de combate… ¿Por qué es eso? —Porque los príncipes me lo prohibieron. —Y-ya veo…—inmediatamente me di cuenta del terrible problema en el que estoy. Lo que pasa es que mis hermanos se han asegurado sistemáticamente de que siga siendo una presa fácil de sacar del camino. Antes pensaba que tal como en el juego, eventualmente aparecería un poderoso aventurero errante que me ofrecería su ayuda y me protegería de mis hermanos. No mentiré, realmente estaba muy emocionada de conocer a ese maravilloso e imponente caballeros, en ocasiones incluso he imaginado el momento y debido a eso no me preocupé de mejorar mi seguridad por mi cuenta. Al final ese caballeroso aventurero no apareció y en su lugar apareció esa terrible persona… La peor parte es que si no hago algo moriré y me veo forzada a pedirle ayuda ¿Qué pasa si ella es la nieva villana de la historia? Básicamente estaría ayudando a la persona que traerá muerte y destrucción… —Lamento decir esto princesa, pero debemos actuar lo antes posible…—tal parece que incluso Tina está algo inquieta por lo ocurrido. —¿Qué pasa si Rigra también me quiere muerta? —Pienso que debe ser muy precavida con ella. Sin embargo, dada la relación que ella tiene con sus otros dos hermanos… Ya sabe lo que dicen: “El enemigo de mi enemigo es mi amigo…” —S-supongo que es mejor que no hacer nada y solo esperar a que me maten… Espera, ¿y si busco ayuda de la facción rebelde? —Eso podría ser posible, pero si mal no recuerdo ellos no querían inmiscuirse en este tema para no levantar sospechas. Al fin y al cabo, ellos también son cazados por las otras dos facciones. —Ahora que lo dices, eso es cierto. Sin mencionar que eso tomaría demasiado tiempo… En ese caso no tengo más opción que buscar la ayuda de esa horrible mujer… —Parece que no, princesa. Prepararé todo para que visitemos la habitación de la Duquesa lo antes posible. Recuerdo que el Emperador la confinó a su habitación, por lo que con toda seguridad ella debería estar es ese lugar. —Entiendo, hazlo por favor. Tina tardó mucho más tiempo de lo normal en prepararme y entre una larga meditación y preparación psicológica, finalmente estaba lista para ir a la habitación en la que está Rigra para negociar con ella. Para cuando todo estuvo listo y fui capaz de llegar frente a la puerta de la habitación de Rigra, la tarde ya había caído. Tina toco la puerta de la habitación produciendo el característico sonido de la madera, mas no hubo respuesta. Algo desconcertada por lo ocurrido, Tina anunció. —Voy a pasar Duquesa—luego Tina abrió tímida y cuidadosamente la puerta de la habitación. El interior está completamente vacío, no hay sirvientes o rastros de que alguien esté usando la habitación. Tras fijarme bien, no puedo encontrar ni siquiera una señal de que la habitación esté en uso, salvo una sola cosa. Por algún motivo faltan unas pocas almohadas en la cama, fuera de eso este lugar está prácticamente deshabitado. —¿Duquesa?—Tina hizo una pregunta en voz alta tras irrumpir en el lugar —Parece que no hay nadie aquí princesa. —¿Puede ser que nos equivocáramos de habitación? Quiero decir la cuarta torre es muy grande y hay varias habitaciones… —No, estoy segura de que este era el lugar en que se quedaría la Duquesa… —Pero no hay guardias en la entrada y tampoco parece haber nadie aquí… Nos quedamos en completo silencio mientras reflexionamos sobre lo que está ocurriendo, hasta que ese largo e incómodo silencio fue interrumpido por alguien. —¿Qué negocio tienen en mi habitación, damas?—esa voz ciertamente resonó por toda la habitación y cuando observamos a todas direcciones no encontramos a nadie, la habitación sigue completamente vacía —Jajaja, estoy aquí arriba—anunció e inmediatamente nuestras miradas se dirigieron hacia el techo de la habitación, donde hay una viga horizontal de madera que sostiene el techo y en ella han sido colocadas las almohadas que faltan en la cama. Básicamente, Rigra está descansando en ese lugar por algún motivo. —D-duquesa… ¿Qué hace ahí arriba?—preguntó tina con incredulidad. —¿Yo? Pues descansar, por supuesto. Lo que pasa es que no logro conciliar el sueño en esas estúpidas y suaves camas. Además, si alguien intentará emboscarme, podría atacarlos desde aquí y asegurarme de que pague el precio correcto por intentarlo. Aunque debo decir que para este punto esperaba que intentaran matarme una o dos veces, tristemente ese no ha sido el caso y muero de aburrimiento debido a ello. —¿Eh?—no pude evitar exclamar completamente confundida ¿Por qué alguien querría que intentaran asesinarla? —¿Y ustedes que hacen en este lugar?—ella finalmente se asomó para que su rostro fuese visible, como si fuese un gato durmiendo en una viga. Nuevamente fui capaz de ver sus brillantes e intimidantes ojos azules. Tina me observo y luego respondió, probablemente por culpa de que me está costando buscar palabras en mi corazón. —Mi señora ha venido a solicitar su ayuda, Duquesa. —Uhm… Ayuda, eh. Tú eres la menor de los herederos, ¿no? Si no me equivoco eres la tercera Princesa Crista Octavia Perisi, ¿cierto? —S-sí… —Es increíble que lograra recordarlo, sobre todo teniendo en cuenta que más allá de decirme tu nombre no hablaste más cundo nos conocimos. —Hay algo importante que necesito decirle, Duquesa ¿Podría bajar para hablar más tranquilamente? —Sí claro—respondió casualmente, no se parece en nada a la persona que conocí anteriormente. Quizá esto se debe a que en este momento ella está más relajada. Ella se dejó caer de la viga y cayo junto a mi como si nada, el problema es que la espada que lleva en su cintura prácticamente rozó mis piernas lo que me sorprendió mucho por mi incapacidad para moverme y esquivarla. No parecía una persona tan aterradora como pensaba inicialmente, hasta que un increíble instinto asesino fue dirigido hacia nosotras. —Solo planeaba hablar un poco con ustedes. Sin embargo, creo que me estas subestimando, princesita—dijo con extrema hostilidad, su mirada se ha vuelto incluso más afilada y su semblante no es amistoso en absoluto. —¿Q-qué? N-no yo solo… —¿Creíste que no me daría cuenta? —¿D-de qué hablas?—inmediatamente Tina puso su tembloso cuerpo frente a mí para protegerme, mientras Rigra desenfunda lentamente la espada que lleva en la cintura. En este instante realmente temo por mi vida. A juzgar por lo poco que conozco a Rigra, ella no es del tipo de persona que bromea y muy probablemente la intención asesina que siento en este momento no es solo intimidación, lo más probable es que ella realmente quiera matarme. —Hablo de tu teatrito, princesita… Eso fue lo que dijo mientras acerca su espada a mi cuerpo mientras ignora completamente a la temblorosa Tina. —Espero que este teatrito valga tu vida, princesita—anunció mientras levanta su espada para acabar con mi vida.
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