Algunas cosas son demasiado extrañas para entenderlas o debería decir… ¿Personas? Sí, creo que personas es un término más adecuado. Ahora, ¿Por qué digo esto? Bueno, al parecer mi nueva jefa es cada vez más particular a mis ojos, es una persona que simplemente no puedo entender. Y aquí estamos en la víspera del juicio de esa jefa, el tiempo se pasó volando.
La verdad nunca había hablado tanto con una chica… No, corrijo, nunca hablé tanto con nadie. Ella simplemente ignora mi grotesca apariencia y me observa como si fuera una mota de polvo igual que lo hace con todos, así es ella. Sin embargo, cuando llegas a conocerla te das cuenta lo mucho que se preocupa por todos.
Es como si temiera no ser la villana de la historia, se asegura de ser hiriente y cortante en sus comentarios para evitar que quienes confían en ella se sientan traicionados, para luego disculparse disimuladamente, lo peor es que piensa que no nos damos cuenta… ¿Cómo es que una persona tan lógica puede ser tan inocente?
Bueno, dejando eso de lado, los soldados se llevaron a la jefa temprano en la mañana y es mi obligación presentarme en el juicio para intimidarla. Una cosa curiosa debido a que yo le tengo más miedo a ella que ella a mí.
Actualmente me acompaña una de las bellezas que sirven a mi nueva jefa, una mujer bestia llamada Shiba me acompaña mientras me preparo para estar presentable en un evento público.
—Creo que este traje te quedará bien-Mia —ella está ha pasado toda la mañana eligiendo ropa para mí, casi como si fuera alguien importante —¡No, mejor esta-Mia! ¡Sí, esta es perfecta-Mia! Con ella te ves tan atractivo como un Troll de las cavernas-Mia —que forma tan extraña de alagar a alguien. Jajajaja, por lo menos es honesta.
Llegados a este punto mi apariencia ya no me molesta en lo más mínimo porque estas personas no le dan importancia a eso. Ellos simplemente me tratan como a cualquier otra persona, me molestaran cuando tengan oportunidad y no intentaran ser cuidadosos. No sabía que fuese tan gratificante ser tratado como una persona normal.
—Eso es cruel, señorita Shiba… —realmente no me siento herido, pero tengo una imperiosa necesidad de quejarme por el comentario.
—¿Sí? Pero es cierto-Mia… ¿Prefieres que te mienta-Mia? Eres como un príncipe que acaba de ser pateado y arrojado a un pozo-Mia.
—Eso es peor todavía…
—Vaya persona más exigente-Mia. Los halagos no son lo mío, ¿sabes-Mia? —Ella cayo de rodillas como si alguien la hubiese derrotado de forma garrafal.
—Tranquila, tampoco me molesta. Ahora que lo pienso, ¿la maestra estará bien?
—Na, no te preocupes por ella-Mia. Esa tipa estará bien, aunque la lancemos de cabeza a un volcán activo-Mia —me sorprendió bastante el indiferente comentario.
—¿Está bien que hablé así de su maestra?
—Sí-Mia. Ella lo prefiere así y además es cierto, por lo que no hay problema-Mia.
—Ahora que lo dice, el que se le ocurriera la idea de fingir tenerme repulsión para que me asignaran a cuidar de ella alejó a personas peligrosas y los captores pensaban que realmente la estaban torturando.
—Imagino que por ese motivo demostró de manera visceral que otros métodos de tortura serían ineficaces con ella-Mia
—Visto en retrospectiva se siente como si ella simplemente hubiese estado jugando con sus captores mientras los manipulaba a sus anchas, soltando información que fuese conveniente para ella y guardado las partes importantes.
—Na, no le prestes atención-Mia. Con el tiempo te acostumbraras, porque ya sabes… tú también fuiste manipulado-Mia.
—Jajaja, ese es un buen punto. Hablando de eso, ¿quién es ese “Rojo”? Quiero decir, entendí el plan, pero no sé quién es esa persona.
—Rojo es una persona ficticia-Mia. O más exactamente es una persona que en este momento no existe, pero que existirá cuando sea necesario-Mia.
—Eso es aún más confuso… —es como si estas personas hablaran todo el tiempo en acertijos.
—Uhm… ¿Recuerdas el plan-Mia?
—Sí recuerdo correctamente, la señorita Rigra los ha enviado a comerciar en este territorio durante los últimos meses, luego contrataron a las personas que viven en los barrios marginales para darles un salario justo y digno. Con el tiempo todos estas personas empezaron a acudir a ustedes por trabajo en lugar de mendigar o vender sus cuerpos.
—Así es, esto provocó que todos los grupos clandestinos del Imperio buscaran problemas con nosotros, ya que se estaban quedando sin mercancía de bajo costo-Mia. Es ahí cuando apareció “Rojo” el líder criminal más grande y temido del Imperio, aunque no exista más que en rumores muy vagos-Mia. Las organizaciones criminales solo saben que Rojo aplasto a los antiguos peces gordos bajo su bota y tomó el control del negocio clandestino-Mia. Esto nos permitió liberar a los esclavos que de otro modo sería vendidos al mercado de n***o y acaparar la circulación de bienes ilegales, para luego usarlos como productos de exportación y aumentar rápidamente el presupuesto y la mano de obra de nuestro territorio-Mia. En pocas palabras, Rojo es el gobernante del bajo mundo-Mia.
—¿La señorita Rigra hizo eso para evitar que las personas que no pueden defenderse pacen penurias?
—Sí… ella es así, aunque luego dice que los hará sufrir y trabajar como mulas-Mia. Al final del día, les da total libertad, ayuda y un salario justo a cambio de su trabajo-Mia.
—¿Fue ella quien pensó todo eso?
—Sí, por lo general suele despertar un día y empieza a hacer cosas sin sentido, que a largo plazo cobran sentido-Mia. Creo que actualmente en nuestro territorio ya no quedan personas que la odien y los que quedan son silenciados por los otros-Mia. Supongo que al final del día, lo que las personas agradecen es tener comida en su mesa y una sonrisa en el rostro de sus hijos-Mia. Como sea, Rojo es básicamente una especie de alter ego de la señorita Rigra.
—Jajajaja, cuando los escuchaba hablar todo sonaba tan turbio que quería escapara, pero ahora…
—¿Nos ayudaras con el plan rojo-Mia?
—No necesita preguntarlo señorita Shiba, ya he entregado mi lealtad y llegados a este punto, me cuesta imaginar otro lugar en el que pueda estar mejor que en este.
—Ok, oficialmente eres nuestra fiel mascota, así que debes portarte bien-Mia.
—Sabe, debería aprender a elegir mejor sus palabras, señorita Shiba.
—Sí, intentaré trabajar en eso, pero no prometo nada-Mia.
—Ahora siento intriga por lo que planea hacer la señorita en ese juicio.
—Seguramente será algo muy entretenido de ver.
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—¡Ahhhhh! ¡No puede ser! ¡El juicio está por iniciar y al final no pudimos ayudar a mi hermana!
—Permítame recordarle que esto es culpa suya Princesa Crista.
—Que quieres decir con que es mi culpa, Morgana.
—Bueno, pues no tardamos ni un día en encontrar el paradero de la ama. Sin embargo, hemos estado aquí paradas mirándonos las caras, ¿sabe?
—¡No digas eso Terra!
—Ella tiene razón.
—¡Morgana deja de asentir con la cabeza de manera exagerada!
—Bueno, pero eso no cambia el hecho de que seguimos escondidas en estos arbustos mirándonos las caras mientras Lilith sigue esperando órdenes. Siendo sincera, en su lugar estaría muy enfadada.
—Dejen de mirarme con esas miradas inquisitivas las dos. No es mi culpa, no podemos entrar sin un plan. Además, ¿cómo demonios supieron que Rigra está en la mansión de mi hermana? Quiero decir, ni siquiera yo sabía que ella tenía una cárcel así en una de sus propiedades.
—Secreto de estado.
—Dímelo Morgana, no seas mezquina.
—Además, la causa de todo esto es que usted ha rechazado todos nuestros planes.
—Ella tiene razón.
—Lo que sucede es que ustedes planeaban infiltrarse y matar a los soldados en el interior, ¿cierto?
—Sí, no entiendo porque mi plan de llenar el lugar de veneno desde una de las ventanas para luego entrar por la puerta principal fue rechazado.
—Yo también sugerí quemar el lugar, cerrar las puertas y que los soldados y la otra princesa se ahoguen con el humo hasta a muerte.
—¡Todas esas son propuestas horribles! ¡Sin mencionar que hubiese matado a quien se supone debemos recatar en el proceso!
—¿Es así?
—¿Es así?
—¡¿Por qué responden completamente coordinadas?! ¡Por supuesto que Rigra morirá también si hacemos eso!
—¿Entonces qué deberíamos hacer?
—Ese el motivo por el que seguimos sin hacer nada Morgana, no se me ocurre nada.
—Bueno, puedo ser razonable y solo envenenar a los guardias.
—¡No debes matar a nadie!
—Que aburrida es, Princesa.
—A este paso, siento que el juicio iniciará.
—Aunque digas eso Terra… ¿Cómo hacen las cosas normalmente?
—Pues, la ama traza un plan y lo seguimos, ¿simple no?
—¡Claro que no! Simplemente qué clase de persona es Rigra…
—Bueno eso ya no importa, creo que sería buena idea llamar a Lilith o serán nuestras cabezas las que corran peligro si la seguimos haciendo esperar.
—Está bien, asistiremos al juicio y trataremos de ayudar ahí. No puedo creer que tras toda esta travesía no hayamos intentado nada…
—Creo que llamarlo travesía es un poco exagerado, ya que solo hemos salido del palacio y entrado en una propiedad que encima no está fortificada. Literalmente no hemos hecho nada complicado, ¿sabe?
—Déjame, para alguien como yo todo esto es nuevo.
—Supongo que tiene razón… Sea como sea, espero que podamos ayudar a la maestra en el juicio…
—Eso espero.