“¡Su excelencia!” Ese agradable fue lo primero que escuche hace unos poco minutos tras un largo tiempo de disgusto. Resulta que uno de mis soldados entró extremadamente emocionado a mi despacho para informarme que finalmente habían conseguido doblegar a la testaruda de mi hermana bastarda.
Se suponía que esperaríamos a que estuviera al borde de la muerte para intervenir y doblegarla de alguna manera, pero tal parece que no será necesario. Aunque ahora siento curiosidad del motivo. Esto es algo realmente extraño, nada parecía funcionar para torturar a esa maldita, sencillamente parece que carece de cualquier tipo de emoción humana.
En mi apuro por dirigirme al lugar para verificar la información, incluso olvidé preguntar sobre el tema. Algo que llama mi atención es que el Conde parece algo inquieto por mi hermana, por algún motivo el permanece cauteloso y vigilante con ella.
La verdad pienso que todos exageran cuando evalúan a esa mujer, mucho la llaman genio y otro tipo de exageraciones similares. Gracias a dios he podido demostrar que no es más que una mujer más del motón. Quiero decir… ¿A quién le importa que sea hermosa? Esa perra se pavonea por ahí presumiendo a cada oportunidad que tiene y la gente le mueve la cola cual mascotas alegres, eso es lo que más me molesta.
Yo soy la Princesa heredera, es mujer sin linaje no es nadie para que nuestros nobles estén babeando a sus pies y sea llamada genio por nuestros políticos, simplemente es demasiado molesta.
Afortunadamente esta pesadilla finalmente ha terminado, finalmente le daré su merecido…
…
Mi nombre es Marcelino Ruguel, uno Conde al servicio de la familia imperial desde hace generaciones y actualmente estoy siguiendo a la Primera Princesa imperial al calabozo para verificar un informe anterior.
Recientemente aprisionamos a una de las Duquesas de la casa Blistar, me refiero a Rigra, una de las hijas ilegitimas del Emperador, a quien logramos apresar gracias a que no ofreció ninguna resistencia. Dicho eso, todo esto simplemente fue demasiado fácil, lo que me da una muy mala espina.
Por todo lo acontecido hasta ahora, ella simplemente me parece demasiado cooperativa…
Lo que más me inquieta es que si ella hubiese querido resistirse, probablemente no hubiésemos podido hacer nada. He visto la escolta de esa mujer y la calidad de los soldados de su territorio y en la opinión de este exsoldado, todo su personal es de primera categoría, tanto que cada uno de sus escoltas probablemente vale por tres de nuestros soldados, no solo eso, ella pertenece a una de las familias más ricas y poderosas en la actualidad, tiene influencia en la cámara del senado y el gremio de comercio Imperial, sin mencionar que su fuerza como guerrera es insuperable… ¿Y una mujer como esa simplemente se dejó atrapar? Venga ya, que mala broma…
Aquí hay algo más, la pegunta es ¿Qué? ¿Qué planea esa mujer? Me enorgullezco de mi capacidad para evaluar a la gente de una mirada, gracias a eso he llegado vivo a mi posición como Conde y esa mujer es el del tipo estratega, ella probablemente no movería un dedo a menos que sea estrictamente necesario.
—¡Ahhhh! ¡No te acerque, engendró! —ese grito fue lo primero que escuchamos al entrar a las mazmorras —¡Haré lo que quieran, pero alejen esa cosa de mí! ¡Por favor!
—Jajajaja, pero que sonido tan agradable —susurró la princesa en voz alta con una sonrisa satisfecha dibujada en su rostro.
—Princesa debemos ser precavidos —sugerí.
—No exageres, solo disfruta. Escucha esos melodiosos gritos y llantos desesperados, casi no puedo esperar a llegar a ese lugar para ver.
¿Qué fue lo que sucedió en este tiempo? Quiero decir, es huma mujer capaz de triturar los huesos de un hombre con una patada… ¿Qué demonios le puede causar tanto miedo a una persona así? Los gritos a la distancia suenan demasiado reales como par fingidos.
—¡Jajajaja! ¡Mírenla llorar! ¡Jajajaja! ¿Qué pasó con su altanería, Duqueza?
—¡No, que no se me acerque!
—¡Acerquen al engendro a la celda!
—¡Nooooo!
—¡Ajajajaja!
¿Qué demonios está pasando a la distancia? Empiezo a sentir curiosidad por lo que sucede al doblar en este pasillo. Tras un largo trayecto de expectación y curiosidad finalmente llegamos al lugar.
—¡Adelante, monstruo! Acaríciale la mejilla —ordenó uno de nuestros guardias.
—No, no quiero ¡No lo acerquen a mí!
—Eso, perra ¡Llora! ¡Quiero escucharte llorar! Ya sé, si me das un beso, puedo pensar en alejar a Marco de ti.
Tanto la princesa como yo nos quedamos completamente paralizados. No puedo reconocer a esa mujer… Quiero decir, la reconozco, pero… ¿Qué pasó? Se ve tan frágil y débil mientras los soldados abusan verbalmente de ella, algunos incluso están aprovechando para propasarse un poco mientras la frágil chica que cuelga de sus muñecas llora y grita… Esto no puede ser real…
—¡La princesa ha llegado! —anunció el soldado que nos guio hasta este lugar.
—Maldita sea, justo en la mejor parte… —muchos susurraron cosas similares antes de colocarse en formación de saludo.
—Muy buen trabajo, caballeros —dijo la Princesa Regina mientras se pasea frente a los soldados —Y díganme, ¿a quién le debemos este maravilloso logro?
—Su majestad —el soldado que antes nos guiaba dio un paso al frente y empezó a explicar —Tal parece que fue el soldado Marco quien ha sometido a la prisionera.
—¿Es así? Soldado Marco, un paso al frente —ordenó la Princesa.
—S-Sí, aquí estoy su excelencia.
Quien apareció es un grotesco hombre con una joroba, su rostro está deformado, su caminar es extraño, su baja estatura solo empeora su ya grotesca apariencia y eso por no mencionar la peste que emana de él.
—Reporte lo sucedido soldado.
—P-pues, yo solo entré a la celda a curar la herida de la prisionera porque temía ser amonestado si perdía la vida. Sin embargo, cuando ella despertó, se asustó y empezó a llorar y a gritar que me aleje.
—Jajajaja, ya veo. Y pensar que tener una criatura como tu sería útil para algo como esto. Recuérdame darte una recompensa después. Por ahora acompáñame a la celda.
Así es grotesco soldado acompaño a la Princesa y yo los seguí desde una distancia prudente. No sé lo que sucede… Esto es extraño, al punto que ya no sé ni qué pensar del tema.
—Hola hermanita —saludó la princesa acompañada de la criatura.
—¡No! ¡Que no se me acerque!
—No es algo cruel que digas algo así de quien te salvó la vida.
—¡No! ¡No quiero!
Esto es un acto, ¿cierto? No, no parece un acto, ella está temblando y llorando, incluso puedo ver el enrojecimiento en sus muñecas debido al esfuerzo que hace para alejarse de la criatura.
—¡Deja de llorar y escúchame, perra! —la Princesa abofeteo a su hermana y luego la tomó de las mejillas para obligarla a mirarla a los ojos.
—¡No quiero! —tal parece que la señorita Rigra está completamente segada por su miedo a Marco. En este punto es difícil pensar que esto es un acto. Quiero decir, no lo parece en absoluto y si lo fuera, ella debe ser una actriz de primera categoría.
—Concéntrate, Rigra —la princesa sujetó de los hombros a Rigra quien intenta desesperadamente escapar de la presencia de Marco —Si no lo haces, haré que Marco se divierta un largo rato contigo. Ya sabes, el nunca ha tenido compañía en este oscuro calabozo y seguramente está hambriento por la compañía de una hermosa mujer, ¿Sabes?
—¡No, no quiero! ¡Aléjense de mí!
—Muy bien Marco, te permito juguetear un poco con el cuerpo de esta mujer.
—P-pero yo… —Marco parece algo indeciso por la petición.
—¿Acaso no me escuchaste, criatura inmunda? Te estoy ordenando que…
—Princesa, si me permite —tuve que intervenir en este punto. La señorita Rigra se ve tan asustada y desesperada que me preocupa que si hacemos algo más que esto ella pierda la capacidad de hablar con nosotros o peor, si ella se vuelve incapaz de seguir nuestras ordenes, todo lo que hemos hecho sería en vano —Me parece que sería mejor alejar momentáneamente al soldado para poder hablar con la señorita Rigra, de otro modo, incluso si se divierte con esto, existe la posibilidad de que no logremos nuestro objetivo.
—Entiendo, por ahora seguiré tu sugerencia —tal parece que la Princesa es algo razonable, aunque estoy seguro que en cuanto consiga lo que quiere ella hará algo que haga que Rigra sufra —Espere en la entrada de la ceda, soldado —ordenó mientras señala con el dedo el lugar.
—S-sí.
—Eso debería ser suficiente, ¿no?
—Sí, gracias Princesa —le agradecí a la Princesa por aceptar mi sugerencia y me acerqué a la prisionera —Duqueza Blistar, estoy seguro que no quiere pasar más tiempo por esto, así que le propongo algo.
A la señorita Rigra le tomó un rato calmarse, tiempo que esperé pacientemente. Cuando ella finalmente se calmó, me miró con autentico terror plasmado en sus ojos.
—¿Q-qué es lo que quiere de mí? ¿Quiere dinero?
—Bueno, eso estaría bien. Como sabrá la administrar la milicia es bastante costoso. Sin embargo, no es lo que deseo.
—¿Entonces que quiere de mí?
—Pasado mañana al medio día, tendrá lugar su juicio. Deseo que cuando le toque defenderse y nuestros abogados la interroguen diga que si a todo lo ellos digan.
—Pero…
—Eso solo si no desea que dejemos al soldado Marco en esta celda para que duerma con usted —ella tembló ante mis palabras y simplemente asintió con la cabeza —Perfecto, en ese caso, el soldado Marco seguirá cuidando de usted y la escoltará al juicio, ¿eso estaría bien Princesa?
—¿Qué? Claro que no, quiero que ella… —en ese momento me acerqué a la princesa y le susurré al oído
—Así podremos alargar el sufrimiento de la Duquesa y la torturaremos para que se obediente una vez que el juicio haya terminado —después de una pequeña deliberación, parece que la Princesa está conforme con mi propuesta.
—Entiendo, supongo que puedo esperar un poco. Sin embargo, tú te encargaras de alimentar a esta mujer y asegúrate de ser cariñoso cuando metas la cuchara en su boca Marco —Dijo en voz alta.
—¡Nooooo! ¡No quiero! —se quejó la señorita Rigra.
—¡Jajajaja! —tras una carcajada satisfecha la Princesa se dio vuelta para salir del lugar y yo la seguí.
En este punto algo llamó mi atención, ya que pude ver el cuerpo de Marco temblar ligeramente al vernos, casi como si un escalofría hubiese recorrido su cuerpo. Tal parece que la retorcida personalidad de nuestra querida princesa lo intimida un poco.
Quizá debido a su gesto o por simple precaución vi de reojo hacia atrás y cuando lo hace, juraría que vi una siniestra sonrisa dibujada en los labios de la señorita Rigra, por lo rápidamente me voltee, solo para descubrir que ella está sollozando y todavía intenta escapar de Marco.
¿Fue mi imaginación? Me refiero a que no tardé ni un segundo en voltearme tras ver esa sonrisa y cuando lo hice no vi nada, por lo que simplemente debo habérmelo imaginado. Solo espero que esto salga bien, porque actualmente el que la primera Princesa sea elegida como heredera o no, depende enteramente de contar con el apoyo de la casa Blistar. En otras palabras, por inverosímil que parezca, el apoyo de esa casa es un impulso sin par. Así de profunda es la influencia que esa casa ha conseguido en nuestra nación en los últimos tiempos.
—¡No, no me dejen sola con esa cosa! —fue la última suplica que escuché de la señorita Rigra antes de que saliéramos del lugar junto con los soldados.
—Dios, esa sonrisa realmente es aterradora —escuché esas ligeras palabras provenientes del soldado Marco, lo que me causó cierta inquietud. No obstante, al fijarme mejor, puedo ver una ligera sonrisa en la Princesa Regina, por lo que debe referirse a eso.
Todo parecía ir a pedir de boca, hasta que al anochecer llego una carta con la peor noticia que podíamos recibir. Una noticia que literalmente amenaza con poner en riesgo el equilibrio del Imperio.