Pensativo, Nahuel dudaba un poco mientras escribía en su diario, ya rebosante de notas. Él sentía, sin embargo, que debía descargar toda aquella experiencia, todo por lo que había pasado y sufrido dos años atrás, antes de la muerte de Laura. Con su inseparable vaso de whisky, cada tanto Nahuel pausaba la labor de redacción para tomar un poco y así refrescar su memoria, que andaba un poco deteriorada, pero que a veces lo sorprendía por la lucidez presente y el tipo de detalle que podía soltar en ciertos aspectos narrativos, lo cual de alguna forma colaboraba en dejar unos registros impecablemente perfectos. DIARIO DE NAHUEL PALACIOS. 18 DE JULIO. Debo confesar que cuando leí ese titular en la versión matutina del diario Intihuasi, hace dos años, experimenté esa sensación extrema co

