Cap 33. Visita de fin de semana (+18)

3373 Palabras
El verano iba pasando y yo me dedicaba a estudiar todos los días mañana y tarde, y a salir a bailar los viernes y los sábados. En cuanto Bea volvió, vino enseguida a casa a verme ya que yo no podía salir porque tenía que estudiar (y estaba castigada, aunque mis padres seguían sin admitirlo). Me contó un montón de cosas de sus amigos del pueblo y me dijo que Cris me echaba de menos. Sabía que me echaba de menos porque él mismo me lo decía en sus mensajes, yo también le echaba de menos, su voz, sus gestos, sus caricias, sus besos… ya no le tenía a mi lado, ya no podía volver a sentir todo eso, sólo podía recordarlo y cuando Bea me habló de él me puse triste y por primera vez desde que volví a Madrid me derrumbé… ¿qué sentido tenía tener un novio si no le iba a volver a ver en no se sabía cuánto tiempo? Yo quería tenerle cerca, y sentir sus manos y sus labios, no quería recordarlo, quería sentirlo… Bea seguía diciéndome que no me preocupase, que encontraríamos la forma de volver a vernos. No conseguíamos quedar con Lidia, casi todos los fines de semana se iba a su pueblo y el resto de días solía quedar con sus amigos de la universidad, menos mal que de vez en cuando nos mandaba algún mensajito para saber que seguía bien, pero sentía que poco a poco se iba distanciando de nosotras. El primer fin de semana después de que Bea volviese a Madrid se iba a quedar sola en casa porque sus padres se irían con unos amigos y ella prefería salir con las chicas y conmigo. Al principio pensamos que se quedase a dormir en casa conmigo, pero después ella me hizo cambiar de opinión, así que pedí permiso a papá y mamá para el sábado quedarme a dormir en casa de Bea, aunque omití el detalle de que sus padres no iban a estar, y bueno como me pasaba las semanas enteras estudiando, papá y mamá me dejaron sin poner pegas. Ya era mediados de agosto y el plan era que cenaríamos las dos en casa de Bea y después saldríamos con las chicas hasta que nos aguantase el cuerpo, nada de volver a casa a las 1:30h de la madrugada en el último metro como solíamos hacer. Aquel sábado me puse la minifalda vaquera y un top verde palabra de honor de María que hacía juego con mis ojos y me bajé a casa de Bea con una mochila con el neceser, pijama y ropa para el día siguiente, pero cuando llegué a su casa me llevé una sorpresa enorme porque fue Cris quien me abrió la puerta. No me lo podía creer. Ahí estaba. Realmente buscó un fin de semana para venir a Madrid a verme. Me arrojé a sus brazos y le besé una y otra vez hasta que todos mis sentidos confirmaron que era real y que estaba allí. Mis ojos se llenaron de lágrimas mientras nos besábamos, casi un mes sin vernos, aunque nos enviábamos mensajes todos los días, pero no era lo mismo que tenerle ahí, poder tocarle, poder abrazarle. -          Estás aquí… - susurré a milímetros de sus labios. -          Necesitaba verte, te echaba de menos – susurró él y después volvió a besarme. -          Vale, vale… - interrumpió Bea. – Ahora pasar dentro de casa que los vecinos no tienen por qué enterarse – dijo riéndose. Entramos y saludé a José que estaba de pie delante de uno de los sofás. Bea y José se sentaron en un sofá y Cris se sentó en el otro haciendo que yo me sentase de lado sobre su regazo. -          Pero… ¿por qué no habéis dicho que veníais? – dije curiosa, aunque la emoción de tener allí a Cris no se borraba de mi cara. Bea se encogió de hombros. -          Quería que fuese una sorpresa – dijo Cris acariciando mi pelo. -          Pero… ¿cuándo habéis venido? ¿hasta cuándo os quedáis? – sequé las últimas lágrimas con mis dedos y los vi negros - ¡Mierda! Mi rímel… - todos se rieron y Cris me abrazó fuerte y me dio un beso en la sien. Me levanté y cogí la mochila para buscar mi neceser. -          Voy a intentar arreglar el desastre de mi cara. – Dije mientras iba dirección al baño, conocía la casa de Bea tanto como la mía. -          Desi… - Bea vino corriendo al baño conmigo – se quedarán a dormir aquí con nosotras, mis padres lo saben. -          ¿En serio? ¿Se van a quedar? – mi cara debía mostrar la ilusión que tenía en ese momento. Abracé a Bea - ¿por qué no me dijiste que venían? -          Quería hacerlo, pero Cris quería que fuese sorpresa para que no te pusieses nerviosa, dice que estás estudiando mucho y no quería distraerte. -          Ya… supongo que tiene razón, hubiese estado nerviosa desde que me lo dijese – dije mientras limpiaba mis ojos y volvía a sacar las pinturas - ¡Ayyyyy! Amiga… - volví a decir sonriendo – estoy muy emocionada. -          Ya te veo… jajajaja – se rio Bea. – Cris y tú os quedáis en la habitación de invitados, y José y yo en la de mis padres – dijo antes de salir del baño y dejarme ahí sola terminando de pintarme. Volví al salón y me senté otra vez con Cris que enseguida me abrazó y volvió a darme besos en la cabeza y por toda la cara mientras yo sonreía como una tonta. -          Bueno entonces… ¿cuándo habéis llegado? – dije -          Naaa… hará media hora o así – dijo él – nos perdimos un poco al entrar en la ciudad. Siempre he venido con mis padres, es la primera vez que vengo yo conduciendo. – sonreí. -          ¿Y hasta cuándo os quedáis? – dije un poco pensativa. -          Mañana por la tarde nos tenemos que ir, el lunes hay que ir a trabajar – se encogió de hombros. -          No te imaginas la ilusión que me hace que estés aquí – le susurré justo antes de agarrarle de las mejillas y besarle. Ambos sonreímos. Bea les enseñó la casa a los chicos para que dejasen sus cosas en las habitaciones y volvimos al salón. Ellos se quedaron allí y nosotras fuimos a la cocina, Bea ya tenía todo listo para el picoteo y la cena, sólo había que llevarlo al salón, así que le ayudé a prepararlo y después llamamos a los chicos para que nos ayudasen a llevar las cosas. Pusimos música y estuvimos hablando y riendo mientras cenábamos. El tiempo se nos iba sin control porque estábamos muy a gusto. Cuando me di cuenta de la hora ya eran las 23:30h, justo la hora a la que habíamos quedado en el pub con las chicas, pero seguíamos en casa de Bea. Me acordé de que Rober se había ido de vacaciones esa semana y no estaría en el pub, menos mal, porque no sería buena idea que viese a Bea con José en el pub. -          ¿Vamos a ir a bailar un rato? – pregunté. -          No me perdería volver a verte bailar por nada del mundo – dijo Cris sonriendo, y volví a besarle. -          Tengo que avisar a las chicas que llegaremos tarde – dije levantándome a coger mi móvil – habíamos quedado a las 23:30h. -          No te preocupes – dijo Bea – ahora recogemos y vamos para allá. De todas formas, le envié un SMS a Noe: “Bea y yo llegamos tarde. Han venido nuestros novios de sorpresa a pasar el finde y estamos cenando aún. En un rato iremos para allá”. Terminamos de comer helado de postre y recogimos la mesa. Después mientras los chicos se arreglaban para salir, Bea y yo estuvimos metiendo los cacharros en el lavavajillas. -          Bea… imagino que ni lo has pensado… pero Rober no está bien – le dije y ella puso cara de sorpresa. -          Oh… vaya… pues no, no había vuelto a pensar en él – dijo sin darle demasiada importancia. -          Ves tía… nunca piensas las cosas demasiado, ni piensas en las consecuencias – le regañé. – Menos mal que se ha ido esta semana a la playa y no va a estar en el pub. -          ¿Ah no? ¿y entonces quién va a pinchar? – dijo. -          ¿En serio? ¿eso es lo que te preocupa? – dije un poco enfadada, ella se encogió de hombros – Bea, tienes que pensar un poco más en los demás en serio… Por cierto, pincharán Miguel y Josh. Me fui y la dejé terminando de recoger ella sola. Me puse las sandalias de tacón que llevaba en la mochila, me lavé los dientes y me eché brillo de labios rosa y mi perfume. A Bea no pareció preocuparle nada de lo que le dije y yo, aunque estaba molesta con ella por eso, decidí centrarme en Cris y en disfrutar con él estas horas que íbamos a estar juntos. Intenté convencerles de que se aparcaba fatal y que mejor nos íbamos en el metro, pero Cris se empeñó en llevar su coche, así que nos subimos al coche y nos fuimos. Resultó que al ser verano no se aparcaba tan mal, y pudimos dejar el coche relativamente cerca de la zona de los pubs. -          ¡Flaca! – me dijo Alex en cuanto llegamos a la puerta – Me extrañaba no verte dentro con las chicas. -          Hola Alex – le di dos besos – nos hemos entretenido. Te presento a mi novio Cris, mi mejor amiga Bea y su novio José. – Se saludaron todos. -          Cuidar bien a esta flaca, que es una persona maravillosa – dijo Alex sonriéndome mientras entrábamos al pub. -          ¿Qué ha sido eso, Desi? – dijo Cris un poco celoso. -          Sólo es el portero del pub cariño, habla bien de todas las chicas que venimos aquí. – Le besé con todo amor hacia él – yo solo tengo ojos para ti. Al entrar había bastante gente, pero el pub no estaba lleno, se notaba que en agosto mucha gente se iba de vacaciones. Al fondo cerca de la cabina del DJ estarían nuestras amigas, siempre nos poníamos en el mismo sitio, pero antes de llegar donde estaban ellas teníamos que pasar por donde estaban el grupo de Dani y Fran. Bea iba colgada de la cintura de José y ni siquiera saludó cuando pasó por su lado. Cris y yo íbamos un poco más atrás… intenté pasar sin saludar como había hecho Bea, pero Marta estaba con Fran y me llamó para saludar. -          ¡Desi! – me giré hacia ella, soltó a Fran y vino corriendo hacia mí y me dio un beso en la mejilla. Le presenté a Cris y le dio dos besos a él. Entonces se acercó Fran. -          Hola Desi – fue a darme un pico pero giré la cabeza sin que se notase para que su beso cayese en mi mejilla… ¿de verdad había intentado darme un pico teniendo a mi novio agarrado a mi cintura? Después le tendió la mano a Cris aunque yo no se lo presenté. Dani también se acercó a saludar pero directamente me dio un beso en la mejilla y saludó a Cris presentándose, incluso se quedó un par de minutos hablando con nosotros y le dije que Cris era mi novio. Cris no parecía muy cómodo pero aguantó bien. Después nos fuimos donde estaban las chicas y les presenté. Bailamos mucho y tomamos unas cuantas copas, aunque le dije a Cris que él no debería tomar nada de alcohol, Madrid no era como su pueblo y había muchos controles justo en ese barrio porque era una de las zonas de copas más concurrida de la ciudad. Cris bailó conmigo justo como lo habíamos hecho cuando yo estaba en el pueblo y eso me hizo tan feliz. Era consciente de lo feliz que me hacía estar con él, enseñarle parte de mi vida igual que yo había visto parte de la suya, pero inconscientemente mis ojos se iban a veces hacia Fran, algunas veces nuestras miradas se cruzaban pero era incapaz de descifrar lo que estaba pensando. Me dio la impresión de que no le gustaba verme con Cris, pero en ese momento yo sólo quería estar con Cris, nada más me importaba. El pub no cerraba hasta las 6h de la mañana, pero no nos quedamos tanto. Sobre las 2.30h Cris me dijo que por qué no nos íbamos, pero yo no sabía ningún sitio para estar los dos a solas, así que decidimos irnos a casa los cuatro, seguramente ellos estaban cansados del viaje… y yo quería tiempo a solas con Cris, necesitaba otra vez sus manos sobre mi cuerpo. En cuanto llegamos a casa de Bea cada uno se fue a su habitación sin decirnos mucho… En cuanto cerré la puerta de la habitación Cris me aprisionó contra ella, y me dio un beso profundo y desesperado, empezó a mover sus manos por todo mi cuerpo centrándose en mi pecho y recogiendo mi minifalda para acariciarme a través de mis braguitas. -          Te deseo Desi… - susurró en mis labios. -          Entonces déjame llegar a la cama, porque yo también te deseo – le contesté intentando moverme. Él no opuso mucha resistencia y avanzamos hacia la cama mientras seguíamos besándonos apasionadamente. Solo me separé de sus labios para quitarme el top y para quitarle a él su camisa. Desabroché mi falda y dejé que se cayese sola al suelo, y antes de sentarme en la cama desabroché su pantalón para que también se cayese. Él se quitó los zapatos y se agachó para desabrochar mis sandalias y una vez que tuve los pies libres me acomodé en el centro de la cama. Cris gateó hacia mí y se colocó encima dejando besos por todo mi cuerpo. Hicimos el amor de forma muy apasionada durante lo que parecieron horas hasta que nuestros cuerpos plenamente satisfechos se rindieron y nos quedamos dormidos, abrazados el uno al otro. No tenía ni idea de qué hora era cuando sentí besos en mi espalda y una mano que se acercaba delicadamente a mi sexo. Estaba acostada de lado. Solté una pequeña risita y giré mi cabeza hasta donde pude y entonces Cris me besó en los labios. -          Buenos días, nena – susurró a milímetros de mi boca. -          Buenos días, amor – de le respondí girando mi cuerpo para quedar tumbada bocarriba, y él volvió a besarme. Su mano había encontrado lo que buscaba así que dejé mis rodillas flexionadas y mis piernas abiertas dándole acceso mientras él seguía besándome apasionadamente. Sus besos y sus manos me derretían y aún no era capaz de saber si estaba realmente despierta o seguía dormida. De forma instintiva mi mano buscó su m*****o pero en algún momento de la noche él se había puesto su bóxer así que sólo pude acariciarle sobre la tela de su ropa interior. Él no me dejó moverme para hacer nada más y terminó colocándose entre mis piernas para hacerme llegar al orgasmo sólo con sus dedos y su boca. Aquella sensación era irresistible, no quería separarme nunca de él, podría despertar así todas las mañanas de mi vida. Entonces él volvió a subir hasta mi boca para besarme de nuevo. -          Cris… hazme el amor – susurré intentando quitarle su bóxer. Se colocó un preservativo y entró suavemente en mí. Pese a que mi sexo aún palpitaba y se contraía, estaba tan mojada que entró sin problemas. Sus dedos me daban un placer increíble pero no se podía comparar con lo que sentía con su grueso pene dentro de mí. Oleadas de placer me invadían con cada movimiento de nuestros cuerpos hasta que sentí explotar un nuevo orgasmo que me invadió y me hizo retorcerme entera. Un momento después él también llegó al límite y temblando de placer fue saliendo lentamente de mí. Nos volvimos a acurrucar en la cama los dos, desnudos, aún temblorosos, arropados con la sábana. Me giré para ponerme de lado otra vez y Cris hizo lo mismo abrazándome por la espalda y dando pequeños besos en mi cabeza y en mi cuello. Apenas hablamos, nos dedicamos a estar ahí abrazados, disfrutando del contacto de nuestras pieles. Miré el reloj de su muñeca y aún eran las 10:30h, no había padres ni responsabilidades, así que tampoco había prisa por levantarse de la cama. Después de un largo rato, no conseguía dormir. -          Cris… ¿estás despierto? – susurré. -          Sí – dijo él en mi oído. -          Dime la verdad… ¿por qué has venido? -          Nena… no te imaginas cuánto te he echado de menos estas semanas… quería verte y tenerte entre mis brazos… ¿acaso no querías que viniese? -          ¡Claro que sí! – solté mientras apretaba sus brazos más cerca de mí – es solo que… aún no me creo que estés aquí… tardé muchos días en acostumbrarme a no verte, hablar por teléfono y mandarnos mensajes no es lo mismo. -          No, para mí tampoco ha sido fácil. -          Entonces… ¿quieres que sigamos siendo novios a distancia? -          ¿A qué viene eso Desi? – intentó moverme para que me girase y nos mirásemos a la cara. -          Sé que ayer no te gustó la gente con la que nos juntamos en el pub, pero son solo amigos, nunca ha pasado ni pasará nada con ellos… Yo te quiero a ti, Cris… Solo quiero que lo sepas. -          Yo también te quiero nena, y sí, quiero que sigamos siendo novios. Puse mi mano en su mejilla y me acerqué a besarle, después me acurruqué en su pecho escuchando los latidos de su corazón. -          ¿Qué tal vas con los estudios? – me preguntó cambiando de tema. -          Bien, creo… - respondí. – No iba a poder con las ocho asignaturas, así que he dejado las tres que son anuales para repetirlas este curso y estoy estudiando las cinco que son cuatrimestrales porque tienen menos temario y creo que puedo mejor con ellas. -          ¿Crees que aprobarás las cinco? -          Creo que sí, voy a intentarlo. Y para el nuevo curso repetiré esas tres asignaturas que me dejo y cogeré las asignaturas más fáciles de tercero, así avanzo un poco más y no tendré la sensación de haber perdido un año completo. -          ¿Cuándo acabas los exámenes? -          El 12 de septiembre tengo el último… queda un mes pero se me está haciendo eterno el verano… -          Ya no queda nada, tú puedes con ello nena… - quitó un mechón de pelo que se caía por mi cara y lo colocó detrás de mi oreja - ¿Crees que podremos vernos después de los exámenes? -          Ojalá – dije con una amplia sonrisa, y él besó mi frente. Era genial estar así abrazados en la cama sin prisas por nada. Pero tenía que levantarme al servicio, así que me puse el pijama y salí de la habitación. Bea ya estaba levantada, pero me dijo que José seguía en la cama. Cris se levantó un rato después que yo y entre los tres preparamos el desayuno y desayunamos en el salón viendo la televisión. Llamé a casa para decir que me quedaba a comer en casa de Bea y mamá aceptó. Era genial porque así podía pasar más rato con Cris. De todas formas el día se pasó volando. Nos lo pasamos genial los cuatro en casa de Bea viendo películas y echando partidas a juegos de mesa. José y Cris se fueron sobre las 19h, aún hacía muchísimo calor, pero no podían retrasarlo más porque si no llegarían muy tarde a sus casas.
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