Cap 32. Una Desi mejor

3618 Palabras
Una vez dentro del autobús, llegó un SMS a mi móvil. Era de Cris: “Buen viaje nena… te llevas un trocito de mi corazón, guárdalo bien para cuando volvamos a vernos. Ya te extraño. Te mando un beso de esos que te gustan tanto”. Instintivamente miré por toda la plaza donde se cogía el autobús buscándole con la mirada y al otro lado de la plaza localicé un coche igualito que el suyo ¿Sería realmente el suyo? ¿Sería él? ¿Habría ido a despedirse aunque yo le dijese que no lo hiciese? Apoyé la frente y una de mis manos en el cristal del autobús en señal de despedida y sonreí imaginando que realmente era él y que me estaba mirando, moví mis labios diciendo “te quiero” sin emitir ningún sonido y una lágrima resbaló por mi mejilla. Rápidamente la limpié, no podía llorar todavía. “Yo también te extraño y creo que te voy a extrañar más de lo que me imaginaba. Aquí se queda la antigua Desi, porque tú has descubierto una Desi mejor. Te quiero y siempre te querré”. Escribí y pulsé enviar. Las horas pasaron en la carretera y cuando me quise dar cuenta ya casi llegábamos a Madrid. María y Pablo iban a ir a buscarme a la estación. Cuando llegué, allí estaban y me comí a besos a mi hermana, la había extrañado mucho. Me miró de arriba abajo, por delante y por detrás como si ya no fuese la misma. -          ¿Qué has hecho con mi hermanita? – me preguntó pensativa. -          ¿Qué quieres decir? Sigo siendo la misma… sólo hace 15 días que me fui – me reí. -          No, en serio… el bronceado lo acepto porque vienes de vacaciones pero ¿qué haces un lunes por la mañana con los ojos pintados y en minifalda? Mi hermanita no hacía esas cosas… - dijo sonriendo - ¡Me encanta la nueva tú! – ambas nos reímos y ella volvió a abrazarme. -          Sigo siendo yo, pero allí nos pintábamos todos los días un poco para salir. Supongo que me he acostumbrado. -          ¡Estás guapísima Desi! En serio… y no porque seas mi hermana, eres preciosa y todo el mundo debería notarlo. Me hizo poner roja mientras íbamos por las escaleras de la estación en dirección al aparcamiento. -          Oye… tienes que contarme todo lo que has hecho y sobre los chicos… seguro que había alguno guapo – dijo María mientras subíamos al coche de Pablo. -          Si queréis os dejo en casa para que os pongáis al día – sonrió Pablo a mi hermana. -          ¡Por supuesto guapo! Pero te llamo a la tarde para quedar – María le dio un beso a Pablo y me hizo acordarme de Cris… Tuve que mirar por la ventana para no seguir viendo sus muestras de cariño. Me hacía ponerme triste y no podía permitírmelo, no todavía. Tardamos una media hora en llegar a casa. Mamá en verano trabajaba más horas y no llegaba a casa hasta las 18:30h así que María y yo comeríamos solas en casa. Podía aprovechar a contarle cosas de las vacaciones mientras estábamos solas. María me ayudó a deshacer la maleta, casi toda la ropa estaba limpia, sólo había que lavar la ropa del fin de semana. Me estuvo haciendo un montón de preguntas sobre lo que hicimos en las vacaciones y sobre los amigos de Bea. Al final le conté que me gustaba uno de los chicos y evidentemente ella quiso saber más. No me sentía capaz de contarle muchos detalles, así que sólo le conté que nos habíamos enrollado, solo besos, caricias y bailes. ¡Mierda! En ese momento me di cuenta de que me había dejado mi CD en el coche de Cris, al menos eso le recordaría a mí. María quería saber todo, con pelos y señales, y ella misma sacó la conclusión de que el hecho de que me gustase ese chico era el desencadenante para mi cambio con respecto al maquillaje y la minifalda un lunes, y bueno, no andaba desencaminada, él era el que había originado que yo tuviese más ganas de ponerme guapa estando en aquel pueblo, pero eso me había hecho coger la costumbre y después de dos semanas haciéndolo a diario, ahora me apetecía seguir poniéndome guapa, me gustaba verme así. -          Ay Desi, tu primer rollo con un chico… ¡qué pena que sólo haya durado dos semanas! – dijo abrazándome. – Se nota que ese chico te gusta de verdad. -          Bueno… realmente no hemos terminado… queremos seguir la relación a distancia… - dije de forma tímida. -          Pero Desi… eso es muy difícil… ¿estás segura? – su mirada cambió a preocupada. -          No lo sé… nos gustamos mucho y estamos a gusto… queremos intentarlo. -          Desi no quiero verte sufrir de nuevo… sabes que no estás sola, por favor cuéntame todo lo que necesites hablar sobre esa relación a distancia… te apoyaré en todo lo que necesites. -          Gracias María… creo que necesitaré el apoyo… me he acostumbrado a verle todos los días y hemos pasado a no vernos… ni siquiera sé cuándo podré volver a verle…son apenas 300 km pero nuestras vidas son tan diferentes que no sé cuándo podremos coincidir. -          Vale peque, tú cuenta conmigo siempre que lo necesites, te quiero y lo sabes, solo quiero lo mejor para ti… pero necesito decirte que si ves que algo no funciona es mejor cortarlo cuanto antes para sufrir menos, seguramente en una relación a distancia sea más fácil, pero no lo sé. Habla conmigo ¿vale? – Asentí y abracé a mi hermana. -          María… voy a organizarme el calendario de estudio, tengo que intentar aprobar al menos 4 o 5 de las asignaturas que suspendí. Dejé a María viendo la televisión y me fui a mi habitación. No me apetecía nada estudiar pero cuanto antes me pusiese, antes tendría la cabeza ocupada y pensaría menos en Cris, lo que significaba que no le echaría tanto de menos, o al menos no tanto tiempo al día. Por la tarde cuando vinieron papá y mamá de trabajar también me hicieron contarles todo sobre las vacaciones y eso que hablaba con ellos por teléfono todos los días. Les di la misma versión que a María, salvo lo de Cris, no especifiqué que me gustase ninguno de los amigos de Bea. Además, mamá se alegró porque ya tenía hecho mi plan de estudios para el verano y empezaría justo al día siguiente. Ese iba a ser mi verano de 2002, estudiar todos los días, y los viernes y sábados salir a bailar. Tenía muchas ganas de volver a ver a Lidia y a Julia, y también a nuestras nuevas amigas. También tenía muchas ganas de volver a ver a Rober, no me había vuelto a escribir, pero quedé en avisarle cuando estuviese de regreso en Madrid. La semana iba pasando y yo estaba bastante concentrada en los estudios. Intercambiaba mensajes con Cris casi todos los días por la mañana y por la noche. Me animaba mucho a estudiar, pero también decía que me extrañaba e incluso escuchaba a veces canciones de mi CD porque le recordaban a mí. ¡Qué lindo! No sabía si era consciente de lo que me animaban sus mensajes, pero era así… no sabía si era un comportamiento de novios, pero desde luego que lo era de un buen amigo. Algunos días por la noche me enviaba algún mensaje recordando momentos íntimos entre los dos y eso me hacía echarle de menos, pero al menos esa primera semana logré mantener las lágrimas a raya. Esos días también hablé bastante con Bea, Lidia, Julia y con Verónica. Lidia justo se iba de vacaciones ese fin de semana así que no nos íbamos a ver, pero Verónica me dijo que ella, su hermana Sara y Noelia sí que iban a ir al pub, las demás también estaban de vacaciones, así que quedé con ellas en vernos allí sobre las 23h el viernes. Era genial haber conocido a esas chicas y llevarnos tan bien porque habíamos aumentado el grupo y así aunque faltasen unas cuantas las demás podíamos seguir quedando. “Dime que vas a estar en el pub esta noche. Tengo ganas de verte y volver a pedir mis canciones favoritas para bailar” le escribí a Rober el viernes por la mañana, tenía tantas ganas de verle y ver cómo estaba… Tardó un par de horas en responder, seguramente estuviese trabajando. “Claro peque, a las 22h ya estaré allí. Vienes sola?”. Me imaginé que no tenía muchas ganas de ver a Bea, así que tenía que contestarle. “Sí. Las chicas están de viaje. He quedado a las 23h con las del otro grupo pero iré antes para estar contigo un rato antes de que se llene el pub”. No contestó nada más, pero se había convertido en un muy buen amigo y yo me moría de ganas de verle. La forma en que Bea le dejó me pareció horrible, y quería hablar con él para ver cómo estaba. Era la primera vez que iba a salir sola por Madrid, sin Bea ni Lidia, simplemente había quedado con mis amigas en otro sitio que no era mi barrio, y eso significaba que iría sola desde casa hasta el pub y por la noche también volvería sola. No me importaba pero mamá estaba nerviosa con el tema, así que aunque me apetecía ponerme minifalda no lo iba a hacer para que no le diese un patatús a mi madre. Me puse mis vaqueros anchos y un top n***o atado al cuello que tapaba bien la tripa y no se veía nada que mi madre no quisiese ver en su hija pequeña andando sola por la calle y el metro… me pinté mis ojos de verde y mi brillo labial rosa dejando suelto el pelo. En menos de media hora ya estaba en el pub, eran las 22:15h y Rober estaba fuera hablando con un portero nuevo. Era guapo, tenía los ojos claros y la piel bastante morena, y era muy musculoso. Rober me dio un abrazo de oso en cuanto me vio, parecía estar bien pero apenas hablamos. Me presentó al nuevo portero, se llamaba Alex y noté acento argentino en su voz; Rober le dijo que yo era una de sus mejores amigas. Nos quedamos unos minutos en la puerta hablando con Alex y después entramos para ir a la cabina porque Rober había dejado puesto un disco mientras abrían el local, pero tenía que empezar ya a trabajar con la mesa de mezclas y la enorme colección de discos que había en los armarios de la cabina del DJ. Fui a por dos refrescos para Rober y para mí, ya que él no tomaba alcohol mientras trabajaba, y me senté dentro de la cabina con él dejándole suficiente espacio para moverse. Dejó preparadas un par de canciones para que sonasen automáticamente después de la que estaba sonando y así podríamos hablar un poco más continuado. Apenas había gente, así que el volumen de la música no estaba demasiado alto y aún podíamos hablar sin tener que gritar. -          ¿Qué tal tus minivacaciones? – me preguntó sonriendo. -          Mejor de lo que esperaba – sonreí yo también – pero no quiero empezar a hablar de eso. Dime ¿cómo estás tú? -          No quiero verla Desi… sé que es tu mejor amiga, pero… – sus ojos se volvieron tristes. -          Lo sé Rober – dije abrazándole – créeme que me duele mucho lo que ha pasado entre vosotros. -          Desi… no entiendo que seáis las mejores amigas… - suspiró antes de soltar el abrazo - ¿Por qué ella no puede ser como tú? – su comentario me hizo soltar una risa cargada de sarcasmo. -          Si fuese como yo… no te habrías enamorado de ella – le sonreí. -          Puede… pero tú eres tan sincera, tan buena, tan… genial… y ella… - levanté las cejas animándole a continuar – ella es… tan superficial… -          La querías mucho, ¿verdad? – pregunté. -          Aún la quiero… pero ella no lo ve… o no quiere verlo. -          Rober… lo siento… no hay nada que pueda decirte para consolarte. Además, yo soy terrible en temas del corazón, pero ella es un corazón loco, se enamora y se desenamora tan rápido que a mí también me molesta, aunque sea mi mejor amiga… no se puede jugar así con las personas. -          Pero no entiendo por qué es así. – dijo bajando sus abrazos abatido - ¿Qué le he hecho yo además de quererla mientras estábamos juntos? -          Ella siempre ha sido así… sinceramente… creo que se merece que le rompan el corazón para que pruebe lo que ella hace, porque ella siempre ha visto un corazón roto desde fuera, nunca lo ha vivido en primera persona… -          Pero ella siempre ha estado a tu lado ¿por qué dices eso? – me preguntó con curiosidad. -          Porque es así Rober. Ella siempre ha estado a mi lado, y siempre me ha dicho que me apoyaba… pero la primera vez que me rompieron el corazón yo me quería morir y ella sólo decía que había muchos más chicos en el mundo… después cuando me gustaba Fran tuvo que ir a decirle que me gustaba, no se pudo callar, se tenía que meter en el medio. Acepto cómo es porque es mi amiga y la quiero, pero no me gusta cómo trata a las personas o incluso a mí algunas veces, y me enfado mucho y discuto con ella por eso… - Rober se separó un rato de mí para ir a cambiar uno de los discos. – No puede seguir jugando así con las personas… te lo digo en serio, me gustaría que alguien le rompiese el corazón a ella para que lo viva en sus propias carnes y sea consciente del daño que ella hace – terminé de decir cuando Rober volvió a mi lado. -          En serio… no entiendo cómo teniendo una amiga como tú, no se le ha pegado algo de tu forma de ser… - me dijo y me volvió a abrazar. -          Rober, eres un gran amigo, de hecho, uno de los pocos amigos que tengo. Eres maravilloso, bueno, educado, cariñoso, divertido… cualquier chica quiere un chico como tú. Tienes que olvidar a Bea porque si no, te vas a hacer daño, y no te lo mereces… -          Dime una última cosa Desi… - asentí - ¿al final está saliendo con ese chico que ella quería? -          Rober… - negué con la cabeza, no quería responder a esa pregunta. -          Por favor, Desi… necesito saberlo… -          Ella siempre consigue lo que quiere… - susurré y le abracé fuerte. Antes de que se separase para ir a cambiar el disco de nuevo le di un beso en la mejilla. -          Eres genial, Desi… deja de suspirar por chulos de discoteca como Fran, tú mereces un buen hombre a tu lado, y tipos como Fran se parecen más a Bea que a ti. -          Bueno… quizás haya encontrado a un chico que parece merecer la pena… - Rober sonrió. -          ¿En serio? ¿el guapo de la otra semana? – recordé aquella última noche con Juan Carlos antes de irnos de vacaciones. -          No… está un poco más lejos. -          ¡No! ¿También en el pueblo de Bea? – su mirada cambió a preocupación. Y yo asentí. -          Es un buen chico… nos llevábamos muy bien… y quiere que seamos novios a distancia. -          ¿Qué has hecho Desi? Tu primer novio no puede ser a distancia… tienes mucho que descubrir aún de las relaciones – dijo él… se notaba preocupado por mí. -          Bueno… tu consejo llega tarde… - su mirada seguía expresando preocupación por mí y me estaba empezando a agobiar la conversación. -          ¡No! – dijo ahogando un grito. -          Sí – tapé mi cara con las manos – lo sé, lo sé… fue una locura… han sido quince días y todo pasó muy rápido pero no quiero hablar de ello… me gustó mucho y no quiero arrepentirme de lo que hice… Dios, me muero de vergüenza… no sé por qué te estoy contando esto a tí. Rober quitó mis manos de mi cara y me miró a los ojos como si no se creyese lo que le acababa de contar. Respiré hondo y asentí con la cabeza… ambos terminamos riendo a carcajadas. -          Está bien, no te arrepientas, pero como amigo te digo que no me gusta lo que has hecho… tienes que protegerte a ti misma, tienes que seguir siendo como eres. -          No he cambiado Rober, sigo siendo la misma aunque tenga un medio novio a 300km de distancia. -          Entonces ¿pasarás de Fran? -          Por supuesto, él pasa de mí ¿no? – me encogí de hombros y volvimos a reír. -          En serio, si encuentras una chica como tú, preséntamela, quiero conocerla – me dijo entre risas. -          No hay nadie como yo – negué con la cabeza mientras reía – pero no puedes enamorarte de mí. -          Y tú no puedes enamorarte de mí, pequeña Desi – se rio. -          Créeme… si no te gustase mi amiga, podría haber llegado a enamorarme de ti – le abracé y le di otro beso en la mejilla. – Ahora pon algo decente para bailar que ya llegan las chicas. Y no era mentira… Rober tenía todo lo que una chica podía querer, era guapo, tenía buen cuerpo, simpático, amable, cariñoso, divertido, amigo de sus amigos, y también de los que no eran sus amigos, se hacía querer y se dejaba querer; además era muy trabajador, lo de ser DJ sólo era para viernes y sábados por la noche, de lunes a viernes trabajaba en una panadería-cafetería, y a sus 23 años ya vivía solo. En mi interior admitía que alguna vez me fijé en él, pero después él se fijó en una de mis mejores amigas y dejé la idea de lado, además ningún chico como él se fijaría en una chica como yo, o eso había pensado hasta ese verano en el que me estaba dando cuenta de que los chicos también me miraban a mí y no solo a mis amigas. Verónica, Sara y Noelia llegaron a la cabina, saludaron a Rober y después me abrazaron a mí… empezamos a bailar como locas. El verano se notaba porque no había tanta gente en los pubs las noches de viernes y sábados, y eso significaba más espacio para bailar sin codazos ni empujones, aunque a nosotras eso no nos paraba. Después de un rato, se acercó a nosotras una chica alta, delgada y rubia. La conocíamos de vista porque solía ir casi todos los fines de semana con otras dos chicas, y alguna vez la había visto enrollarse con Fran. Con esas rivalidades que caracterizan a los grupos de chicas que se fijan en el mismo grupo de chicos, pensábamos que nos odiábamos mutuamente, pero se acercó a nosotras con una sonrisa tímida. -          Hola chicas… me llamo Marta – dijo. – Os he visto mucho por aquí… había quedado con mis amigas pero me han dado plantón… ¿os importa si me quedo un rato con vosotras a bailar? Noelia era la más echada para delante de nosotras, así que en seguida se puso a hablar con ella y nos presentó a todas. Marta resultó ser una chica muy simpática. Intercambiamos números de teléfono para cuando se quedase sola que nos avisase o simplemente que se pasase por ahí que alguna de nosotras seguramente estaría. También le gustaba mucho bailar y divertirse como a nosotras, así que rápidamente encajamos las piezas. Y así fue como pasé de salir solamente con Bea y Lidia a tener un grupo más numeroso de amigas con las que salir los fines de semana. Aquella noche nos lo pasamos muy bien. Todo lo demás continuaba igual, incluso los picos con Dani y Fran cuando llegaron con sus amigos. Por extraño que sonase no me sentía mal saliendo a bailar sin Cris ni dándole un pico a mis amigos… le echaba de menos, pero aquella noche fue como todas las demás antes de conocerle a él, quizás por eso no me resultaba extraño. No sabía cómo actuar teniendo novio, era algo nuevo para mí, pero a la vez era extraño porque él no estaba a mi lado; lo que sí sabía era que me daba igual si los chicos me miraban bailar con mis amigas o no y que si algún pesado venía a intentar ligar por primera vez sería verdad si le decía que tenía novio, pero Dani y Fran eran amigos y un pico era la forma de saludarnos desde hacía bastante tiempo y ya lo consideraba algo normal. Aquella noche de viernes fue genial. Era lo mejor de volver a la rutina: los fines de semana en el pub y bailes con mis amigas durante toda la noche.
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