Karma la está observando, pero finge seguir dormida, seguro que lo sabe, que sabe que está fingiendo. Quizás y sólo la está viendo por lo hinchados que están sus ojos, habría que inventar una excusa para eso, pero por el momento sólo quiere estar allí, en la mullida y cálida cama. Karma sigue observándola, y el escrutinio es tan penetrante que bufa silenciosamente. - ¿Qué? – exclama, la voz pastosa y reseca, ronca. Ni siquiera abre los ojos. - Nada – susurra Karma – sólo… me preguntaba si estabas bien – besa su sien y acaricia su cabello. Quiere alejar su mano, darle un manotazo y decirle que es un hipócrita, pero su toque le reconforta. - Estoy bien – responde, más suave que cuando hablo por primera vez, más relajada – el capítulo de ayer (la mitad en la que te d

