Cuando Karma ve a su padre pasan muchas cosas por su cabeza, como que se ve feliz, pero más desgastado, que su vida obviamente está patas arriba, que realmente necesita que Nagisa le de la mano en ese momento porque siente que caerá ante la sola presencia imponente del hombre. Pero el único pensamiento que no se va y permanece en su mente es que no lo hubiese reconocido de no ser por él. Porque ella no poseía ningún recuerdo de su padre, más que fotos ocasionales. Pero verlo allí sólo activo los recuerdos de Karma, de un chico abandonado que quería ir a la cama de sus padres por el miedo a la oscuridad, y que jamás los encontró en la otra habitación. De alguna forma supo que era él. Así como su padre supo que ella era, sin lugar a dudas, su hija. Y deseó que Nagisa estuviese allí par

