X ― ¡Madre!... ¡María! Los gritos de un niño llamando a todo pulmón se escucharon provenientes desde el patio. El momento de continuidad que se había conseguido en la conversación se vio interrumpido por ese llamado puesto que María se alarmo al escuchar los gritos. Ella me dirigió una mirada explicativa antes de responderle al niño, y con ese simple gesto logro ponerme al tanto de la situación. El mensaje debía ser importante para que alguien llegara a interrumpirla, y lo era, Juan necesitaba hablarle. ― Sube Samuel, ven aquí ― María lo invito a acompañarnos en la azotea. ― Disculpe hermana ―el niño subió las escaleras con mucha velocidad―, el señor Juan me ha pedido que la encontrara con urgencia ―el rostro de inocencia y el tamaño encl

