La anunciación.

1813 Palabras

IX     ― Y  es que a pesar de la incredulidad de muchos, puedes estar seguro de una cosa: Dios aun continúa hablándonos.     Cuando escuche estas palabras que María pronuncio, me sentí intrigado y estuve a poco de interrumpirla para preguntarle más sobre el tema; pero me contuve, era mejor aguardar a otro momento para saber su opinión sobre eso. Lo más recomendable era dejarla continuar con su relato sin distracciones.     ― Pero eso no fue lo que me sorprendió ―dijo María luego de una breve pausa―. Ni tampoco el hecho de encontrarme frente a frente a un ser tan majestuoso. No, mi sorpresa más grande era imaginarme el motivo por el cual me visitaba a mí, en mi casa… es que eso no tenía sentido.     ― ¿Pero por qué pensaba en eso hermana?     ― ¿Y cómo no iba a pensarlo? ―repuso María

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