IX ― Y es que a pesar de la incredulidad de muchos, puedes estar seguro de una cosa: Dios aun continúa hablándonos. Cuando escuche estas palabras que María pronuncio, me sentí intrigado y estuve a poco de interrumpirla para preguntarle más sobre el tema; pero me contuve, era mejor aguardar a otro momento para saber su opinión sobre eso. Lo más recomendable era dejarla continuar con su relato sin distracciones. ― Pero eso no fue lo que me sorprendió ―dijo María luego de una breve pausa―. Ni tampoco el hecho de encontrarme frente a frente a un ser tan majestuoso. No, mi sorpresa más grande era imaginarme el motivo por el cual me visitaba a mí, en mi casa… es que eso no tenía sentido. ― ¿Pero por qué pensaba en eso hermana? ― ¿Y cómo no iba a pensarlo? ―repuso María

